sábado, 21 de noviembre de 2020

Qué frágil todo

 


No puede comprender que el otro suele tener la manía de no ser como nosotros lo queremos. Este incomprensible modo de actuar le tenía tan alterado que se olvidó de que el otro, en realidad, era él.

La escasa capacidad para comprender que la amistad no responde a las ataduras del interés de una de las partes es una amargura constante para los que han tejido las relaciones como telarañas.

Esta mañana fotografié una hierba que crecía junto a  la puerta de entrada de una finca abandonada. Hace muchos años que esa puerta no se abre. En estos casos suelo preguntarme por ese acto último. Sales, cierras la puerta, echas la llave. La intensidad de ese acto solo la da el tiempo. El presente es siempre ligero e intrascendente. Gran parte de las cosas que nos ocurren suceden por la insistencia enfermiza en que nos instalemos en el presente. Qué jóvenes y livianos nos sentimos. Qué frágil todo.

10 comentarios:

La seña Carmen dijo...

Me temo que la mayor parte de las veces que echas la llave por última vez siempre te crees que es la penúltima. A veces, incluso hay sopresas.

Emilio Manuel dijo...

¿Porqué no se abrió más esa puerta?, no sabemos nada de lo que pasó dentro ni fuera.

Sor Austringiliana dijo...

La puerta se cierra por última vez y una semilla empieza a germinar. Alguien piensa en volver y no vuelve. Mejor no dar vueltas a la fragilidad.

María dijo...

Cada uno es como es. No podemos querer que sea como nosotros .

Besos.

Berta Martín de la Parte dijo...

¡ Somos como somos!
Como pregunta Emilio Manuel, ¿ Porqué no se abrió más esa puerta? … Un buen inicio para escribir sobre ello.
Saludos 💚✔

Doctor Krapp dijo...

Lo que al final parece definitivo es reemplazado por una vida que empieza y crece. Nos da mayor sensación de fragilidad saber que tras nosotros habrá otros aprovechándose del espacio de nuestra ausencia.

Rita Turza dijo...

Sí, es todo demasiado frágil.

Un fuerte abrazo.

Edurne dijo...

Somos pura fragilidad.
Un abrazo.
;)

São dijo...

Sim, a fragilidade está no âmago de tudo... embora o não queiramos.


Beso, amigo mio.

andandos dijo...

Una de las diferencias entre personas jóvenes y mayores es la memoria, el pasado. Cuando eres joven no hay distancia hacia atrás, la nostalgia no existe. En fin, ahora tenemos todo el pasado por delante. Un abrazo.