martes, 28 de julio de 2020

¡Ah, el verano!


Extraño verano este del COVID-19. Acostumbrados a pasar el verano dejándonos ir, sin prisas, sin agobios, descuidando la formalidad del año, nos encontramos incómodos en un tiempo extraño que, sin embargo, es el habitual de la mayor parte del mundo incluso sin pandemia. Durante las últimas décadas, todo el que podía marchaba a lugares exóticos (que, para sus habitantes no lo eran), salía de su ciudad, tomaba un avión para alojarse durante unos días en un hotel con todo incluido y las escapadas marcadas en las guías turísticas. Días en los que la única precaución era llegar a tiempo al museo de turno, hacer las mismas fotografías que miles de personas más ese mismo día, acudir a la comida reservada en el restaurante o la paella del chiringuito playero, a la hora de recogida del autocar de la excursión organizada. La epidemia nos devuelve en estas tierras a las vacaciones de antes, en las que se regresaba al pueblo -los que lo tenían- o se quedaba uno en casa bajando las persianas y durmiendo largas siestas para pasear a la puesta de sol por el barrio. En fin de semana, quizá una escapada a una ciudad no muy lejana, hora o quizá hora y media en un automóvil sin calefacción ni cinturón de seguridad. Visitar Segovia, Ávila, Burgos, Arévalo, Salamanca, hasta la hora de la comida, un menú con lo habitual de cada zona y vino en jarras de barro. Si no era posible, se marchaba hasta la ribera del río más cercano, en donde la familia plantaba la mesa y las sillas plegables a la sombra de los árboles, ponía a refrescar las botellas y la sandía en el barreño junto a una barra de hielo, y se disponía a pasar el día huyendo del calor.

La epidemia ha provocado un desastre económico en países en los que, como en España, la industria del turismo es tan importante. Como tenemos que adaptarnos a la realidad, debemos pensar si no es una oportunidad para pensar la locura en la que se nos habían convertido los veranos. Los mejores que recuerdo son los más lentos, nunca los más viajeros. Quizá me esté haciendo viejo.

(A diferencia de otros veranos, en este no cerraré por vacaciones el blog, pero publicaré con menos regularidad de lo habitual. Os deseo un feliz descanso, dentro de lo que se pueda.)

15 comentarios:

Sor Austringiliana dijo...

Hace mucho que, por circunstancias personales, no soy amiga del verano pero este...se lleva la palma y beatifica a los anteriores.
Los pájaros cantan más que nunca. Puedo disfrutar del paseo,de la lectura y de mi pequeño círculo familiar. Estamos bien. Es lo que hay. No es poco.
Feliz verano extraño.

Berta Martín de la Parte dijo...

Que vamos cumpliendo años, que no es poco, es uno de los factores. Por eso, teniendo la suerte de haber recorrido y visto tanto, al final de tantos viajes y tantos inconvenientes actuales, quedarse en casa hasta se disfruta. Feliz verano para ti y la familia. 😍✔

Alimontero dijo...


Aqui aún en invierno Pedro, pero creo que nuestro verano será similar al vuestro. Sólo en mi retina y en mi corazón vuelvo al verano de antaño, junto a mis padres, disfrutando de su cobijo, del mar, arena, picnic y sol....en otras palabras...nostalgia por esos tiempos lentos..

Saludos y beso Pedro,
Ali

RECOMENZAR dijo...

terrible algo que no pasará aunque queremos que pase -Los viejos morirán y los jóvenes viviran Mil abrazos

mojadopapel dijo...

Un descanso bien ganado y merecido, aunque el curso haya sido tan raro, has trabajado mucho.

Myriam dijo...

Disfruta el tan merecudo descanso veraniego. Por mi parte me alegro de tenerte por aqui. Justamente en estos momentos es bueno mantener las ventanas abiertas.

Besos x2

andandos dijo...

Descansemos, si podemos. Veranos largos los de los veinte años, en los que daba tiempo a todo. El mundo era más pequeño, también. En fin.

Un abrazo

María Sun dijo...

Disfruta de tus vacaciones. Y por aquí estaré visitandote en Agosto también.

Hoy es una locura lo que está pasando con la COVID-19, y un desastre económico. Pero no hay que perder ni la sonrisa ni la esperanza, querido Pedro.

Un abrazo.

Doctor Krapp dijo...

"Adelante hombre del 600 la carretera nacional es tuya". Como cantaba Moncho Alpuente y su grupo del momento.
Casi dan ganas de estar presente en las fiestas patronales propias y no en las ajenas como es de rigor. Lástima que el Covid siendo tan totalitario tampoco lo permita.
Felices vacaciones.

La seña Carmen dijo...

Lo que tú digas, pero he visto un trozo de programa en La 2 sobre Dalmacia y me han dado unas ganas enormes de convertirme en típica turística y de que me tomen el pelo en cualquier circuito.

Disfrtuaremos del sosiego pueblerino, que tampoco se está mal, y como dice mi madre, con esos reportajes tan buenos en la tele como si vas allí.

Quien no se consuela es porque no quiere.

José A. García dijo...

Turismo e industria en una misma frase siempre me sonó a un gran error. Y ahora lo estamos viendo (y viviendo) en casi todas partes.

Saludos,

J.

RECOMENZAR dijo...

Te cuento aqui en Miami todo repleto gente por todos lados la economia nada le ha pasado odio la pandemia un abrazo

El Deme dijo...

Muchas cosas van a cambiar. Se va a valorar más lo cercano, lo conocido, lo tranquilo, lo accesible. Me encantaría que todo esto que está pasando arreglara de una vez la España Vaciada. Que la vida volviera a los pueblos. De momento, este verano, deben estar a tope. Aunque no salgas de tu huerto.

São dijo...

Como já sou velha revejo-me por completo neste teu belo texto.

O drama da falta de turistas é comum a toda a Ibéria.

Te deixo estreito abraço de parabéns pelo teu aniversário desejando-te um feliz e bem sucedido futuro, querido Pedro!

María Sun dijo...

Que lo estés pasando bien.

Besos.