domingo, 18 de noviembre de 2018

Iguales y diferentes. Aforismos, pensamientos y otras cosas


Iguales y diferentes. Irrenunciable condición del ser humano: no existe lo uno sin lo otro. Cuántos quieren amputar una cosa o la otra. En este cercenar derechos se aúnan los extremos, que tanto miedo tienen al individuo y tanto se esconden en las tripas del grupo.

Se unió a un grupo poético para sentirse poeta.

Se unió a un grupo poético para contar con amigos que le compraran sus libros sin darse cuenta de que la mitad del sueldo se le iba en comprar los de los otros. Tenía otras razones inconfesables, pero procuró no comentarlas con nadie.

Fundó un grupo poético para tener seguidores.

Se convirtió en antólogo para que la poesía entrara en su razón.

Vivimos tiempos en los que se agitan las masas. Empezarán a caer los individuos.

Para ser individuo hay que tener un abrigo de buen paño para pasar el invierno.

No se puede ver la luz del sol en tiempos de banderas y consignas. A las proclamas radicales de unos les siguen las proclamas radicales de otros. Políticamente, los tuertos conducen a los ciegos para gobernarlos, no para que recuperen la vista, aunque se lo prometan.

Sectores sociales que hace unas décadas apoyaban a unos se pasan a los otros en masa: gota a gota primero, luego reventando los diques. Los estadistas no lo vieron venir porque no salían de la cocina.

Hay movimientos sociales justos, pero casi nunca salen en los medios de comunicación hasta que no cuentan con mártires o víctimas. En ese mismo momento, comienzan los codazos para salir en la fotografía.

Se hizo líder de su grupo para apuntar el nombre de los muertos. Sabía mirar fijamente para inspirar temor y cómo retirar el saludo a tiempo de manera que los demás tomaran nota, tenía buena caligrafía y gran oratoria, pero nula capacidad de sacrificio personal.

Fue uno de los nuestros hasta que le comenzaron a ir bien las cosas.

Construimos un grupo en torno a su estética, pero lo echamos al olvido con burlas y saña en cuanto nos sentimos traicionados porque no se ajustaba a lo que creíamos de él. En ningún momento le consultamos su opinión para crear un mito con su figura. No nos importaba, en realidad, más que buscar un nombre fuera que definiera nuestras miserias.

Voceaba mucho en el grupo para que no se le vieran las carencias.

Todo integrante de un grupo piensa que los suyos tienen siempre razón. Si duda, es señalado y no tardará en ser expulsado en cuanto comience a visitar los espacios de los otros si no acepta la reeducación y pide perdón público por pensar por su cuenta. Advertencia: no hablo solo de grupos poéticos. En ellos no hay perdón posible.

Tenía tanto miedo a los otros que no se dio cuenta de que era uno de ellos.

5 comentarios:

Emilio Manuel dijo...

El título que hay al margen de tu blog define tu entrada ¡¡Cual gritan esos malditos".

Sor Austringiliana dijo...

Tan iguales como diferentes.

Paco Cuesta dijo...

Hay cierta prevención a moverse en la foto o que esta salga movida y las imágenes se confundan.

Andandos dijo...

Para leer despacio.

Un abrazo

impersonem dijo...

Por naturaleza, somos seres sociales... probablemente con marcados instintos de manada... pero cada cual, en el libre uso de su discernimiento, va, viene o se queda según sus intereses o experiencias... la libertad y el libre albedrío de cada uno son derechos individuales que a veces son capturados con trampantojos y falsas organizaciones de jerarquía, orden y costumbres... pero eso es lo que hay en este mundo plagado de velos que ocultan el verdadero conocimiento y de distracciones que nos roban tiempo para buscarlo, amén de programarnos con la lúdica habilidad de los entretenedores de mentes robadas... y sí, claro que sí, los "Juan Salvador Gaviota" que practican el vuelo libre en busca del conocimiento elevado, lo tienen crudo, lo pasan mal, y aveces (o muchas veces) se siente solos y asustados (parafraseando a Nietsche) en medio de la mecánica rutina de todos los rebaños y mandas que habitan en la jungla de la vida...

Quienes se limitan o refugian dentro de un grupo lo hacen por necesidad, por comodidad o por miedo... supongo que todos pasamos por ahí, unos salen antes y a otros les lleva más tiempo... pero tarde o temprano todos y cada uno aprenderemos a volar y a procurar mejorar individualmente para mejorar al grupo sumando de uno en uno... la vida sigue y cada día es una oportunidad para conseguirlo... la crítica a los demás por no ser y no ver las cosas como nosotros se convierte en viga gruesa en nuestros ojos... "aquél que se reforma a sí mismo, hace más por la comunidad que un grupo de patriotras vocingleros e impotentes"...

No sé lo que se imputa o lo que se perdona en un grupo poético, nunca he formado parte de ninguno porque no me considero poeta... dentro de los grupos hay muchos caracteres (cada cual con sus intereses personales) que a través del ego azuzan la rivalidad, la envidia y el enfrentamiento... eso no es más que una lucha instintiva por la POSICIÓN dentro del grupo... y ante eso hay quien lo relativiza, quien lo combate, aun a riesgo de marginación o/y expulsión, o quien lo convierte en motivo suficiente para abandonar compañías tan combativas...

No sé, he escrito mucho y tengo la sensación de que me he puesto demasiado moralista... si así fuera, ruego perdón y comprensión... tan sólo he expuesto lo que me ha sugerido tu texto... es lo que tienen los aforismos, inducen reflexión, ponderación y contestación...

Iguales por naturaleza, diferentes por experiencia vital... "cada uno es cada uno y cada seis media docena"... y en cada huevo existe la posibilidad de que surja un gallina (dentro del grupo), un pollo (de tranquilo escarbar) o un gallo (de los de cresta erguida y espolón mortal)...

Abrazo