lunes, 17 de septiembre de 2018

El coronel Aureliano Buendía ante el pelotón de fusilamiento y noticias de nuestras lecturas.


Uno de los grandes logros de Cien años de soledad es su inicio, que contribuye a excitar al lector para seguir leyendo. Hay todo un misterio que atrapa al lector en esa magnífica frase (Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo). Quien se acerca a la novela intuye que ese después nos llevará a una historia que merece la pena, que explicará por qué el coronel va a ser fusilado y por qué, justo en ese momento, se acuerda de su infancia. Nos habla también de un momento de violencia en la historia individual pero también colectiva y de una época en la que se inventa la máquina de hacer el hielo. Una de las mejores formas de abrir la puerta de una narración.

En el inicio de Cien años de soledad, García Márquez pone en juego el cruce entre la historia particular de una saga familiar (los Buendía) y la historia de una región (Macondo). Pronto percibimos que el coronel no es solo un individuo concreto sino que su vida explica un espacio y un tiempo, unidos todos los elementos en un ciclo a caballo entre lo histórico y lo mítico.

El argumento, desde su arranque atrapa a diferentes lectores, tiene un amplio abanico de posibilidades de acercamiento. Desde aquellos que buscan una mera lectura argumental hasta los que interpretan cada motivo como un símbolo, desde los que gustan de las historias de sagas familiares hasta los que se apasionan por novelas que abordan la historia. Lo veremos.

Por ahora, os invito a adentraros en la vida de Aureliano Buendía, conocer las razones para que se encuentre ante un pelotón de fusilamiento y asistir a la invención del hielo.

(Esta entrada debió publicarse el jueves pasado, pero mis obligaciones en Valladolid Letraherido me han impedido escribir en el blog desde entonces. Continuamos las entradas del Club de lectura el jueves que viene.)

Noticias de nuestras lecturas

Mª Ángeles Merino madrugó con las tareas hechas y acompañada de varios grandes nombres d ela literatura. La semana pasada nos proponía una excelente manera de comenzar la lectura de Cien años de soledad, como la reinvención de la historia, una reescritura bien quijotesca.

Kety disfruta de su relectura de la novela de García Márquez y aquí lo declara.

Gelu inicia su relectura de Cien años de soledad encontrando las huellas de su anterior apasionamiento por García Márquez y aquí nos lo dice...



Pancho ha continuado con su lectura de Akúside, la novela de Ángel Vallecillo que leímos hace unos meses. Su última entrada da cuenta del balance final y del regusto que queda a quien lea esta novela con la atención debida.

Recojo en estas noticias las entradas que hasta el miércoles hayan publicado los blogs amigos. Entrada del Club de lectura cada jueves, en este blog, Información sobre el presente curso en el club en este enlace.

ADVERTENCIA: Las entradas de La Acequia tienen licencia Creative Commons 4.0 y están registradas como propiedad intelectual de Pedro Ojeda Escudero. Pueden ser usadas y reproducidas sin alterar, sin copias derivadas, citando la referencia y sin ánimo de lucro.

4 comentarios:

Sor Austringiliana dijo...

Un libro que nos mete en un laberinto circular donde conviven presente, pasado y futuro. Una historia inventada y reinventada, con aurelianos y arcadios en su eterno discurso de armas y letras. Por encima de todos Úrsula, la mujer, el sentido común. Son unos porros, le diría Teresa Panza.
María Ángeles madrugó.

María del Carmen Ugarte García dijo...

Ya os lo he comentado a otros en privado, pero lo declaro en público. He leído dos veces esta novela:
La primera por recomendación temprana de una amiga que había quedado entusiasmada, a mí me entusiasmó algo menos.
La segunda por obligación en la carrera, y recuerdo que en el examen, a propósito de ese arranque, eché mano de una imagen para mí muy socorrida:

El tiempo depende del punto en el que te sitúes. Imaginemos que unos hombres van en una barca por el río que presenta un meeandro. Cuando están justo en la curva, si miran para atrás es el pasado, si miran para adelante verán el futuro, y en la curva luchan contra el presente. Sin embargo, para alguien que contemple la escena desde un helicóptero a la altura suficiente, todo será presente.

Ahí lo dejo, por diversas razones, entre ellas la de andar en otras cosas, no voy a hacer una tercera lectura, pero si me voy acordando de algo más a medida que vayáis leyendo y comentando, lo haré.

Sor Austringiliana dijo...

Esta María Ángeles ve Quijotes en todas partes, incluso en Macondo.
Se le olvida el discurso de la pasión amorosa y la incapacidad de amar. Los aurelianos y arcadios sufren de soledad y de pasión que da en tragedia. Cien años.
Macondo es mucho Macondo.

Fackel dijo...

Vaya, conservamos la misma edición de los Cien años.