miércoles, 20 de diciembre de 2017

Baño de Venus


Cabello de Venus, ombligo de Venus, baño de Venus: todos esos nombres designan plantas humildes que encontramos en nuestros campos. Pasamos junto a ellas y de tan cotidianas y sabidas no las vemos siquiera. Pero hay un día en el que las prestamos atención y todo cambia. ¡Qué delicadeza sutil la del cabello de Venus, el culantrillo de pozo que estaba siempre en los patios de las casas! ¡Qué forma la del ombligo, la campanilla agarrada a cualquier pared, también oreja de fraile (que ya es ir del ombligo de Venus a la oreja de un fraile en la imaginación popular)! ¡Qué precisa geometría la del baño de Venus! Lo traigo aquí, cardo, cardencha, raspasayos, abrepuño, peine, soberbio y alto, tan usado siempre en la historia de la humanidad para cardar y curar. Cabello, ombligo, baño. Y pienso en Venus en su hermosura, en la forma más exacta de la hermosura, la de las cosas pequeñas y que encontramos en todo sitio. Solo hace falta pararse. Pararse y mirar.

4 comentarios:

María dijo...

Y así, detenida, leyendo tu texto, para saborear la hermosura de tus palabras, imaginando, el cabello, el ombligo, y el baño de Venus.

Qué bonito este texto.

Te deseo que disfrutes de una muy Feliz Navidad, y que reine cada día de tu vida el Amor, la Paz y la Felicidad, no solo en Navidad.

Besos.

mojadopapel dijo...

La belleza se encuentra en el ojo que sabe mirar y en la naturaleza... No hay belleza más natural.

Emilio Manuel dijo...

Paremos y miremos que pronto dejaremos de ver.

Myriam dijo...

¿Te he dicho lo mucho que me sorprende
tu conocimiento botánico?

Besos, con la energía de Venus.