miércoles, 24 de enero de 2007

El blando fluir del agua

La corriente es lenta y sobre la superficie del agua se mecen los zapateros y otros insectos. Un abejorro ha cruzado la acequia. Cuando el paseante se detiene, saca un pañuelo del bolsillo de su chaqueta y se seca el sudor de la frente. Cada paso le cuesta más que el anterior, pero sigue adelante. Se mira las manos, temblorosas. Se agacha para lavárselas. Casi grita:
-Yo, no.
El agua se va tiñendo de rojo, de un rojo casi marrón.

2 comentarios:

jg riobò dijo...

Me gustan estas entradas.
Son como ráfagas, puñetazos inesperados.

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Gracias, Javier.