domingo, 18 de diciembre de 2016

Montar el belén


En esa pura contradicción en la que uno se mueve a veces, confieso que me gusta montar el belén. Cuando era niño, mi madre colocaba el belén en la encimera de un mueble bar. Como todos los belenes populares, el de mi casa era una mezcla de figuras de diferentes proporciones, adquiridas a lo largo del tiempo. Las más importantes y antiguas (el misterio, los reyes magos, algunos pastores) guardaban unidad pero poco aparecieron casas de todo tipo, figuras rescatadas de un roscón. Tenía su lago con los fragmentos de un espejo, su río de papel plata procedente de los envases de las chocolatinas, las lavanderas con aquellas ropitas de tela minúsculas, la roña que simulaba montañas, musgo artificial y corcho para la nieve. Sobre un puente que cruzaba el río, un pescador con una caña con su hilo y un pez. No recuerdo que nunca apareciera un caganer.

Estos días se visitan los belenes en todas las ciudades españolas. Belenes de instituciones, cofradías, conventos, belenes monumentales y pequeños belenes en los escaparates de las tiendas. En los puestos callejeros se venden belenes de todo tipo: artesanos, industriales, de todos los materiales, graciosos, tradicionales, innovadores... Antes de venirme a esta gira que me ha llevado primero a Barcelona y luego a Sevilla, he dejado montado mi belén en casa. Quería verlo al regresar. Abrir la puerta y verlo allí, en el pasillo. Desde hace años mi belén tiene muy pocas figuras. Un día le añadí un abeto metálico. Quizá, cuando entre en casa, compruebe que han aparecido este año un río de papel de plata y un lago de espejo con un pescador de caña e hilo o una familia de gansos o un pastor cargando un cordero. O roña simulando montañas sobre las que el corcho hace las veces de nieve.

11 comentarios:

Emilio Manuel dijo...

Hay ciudades donde el belén se monta y como consecuencia se "monta un belén".

María Luz Evangelio dijo...

Un escrito muy dulce. La infancia es el mejor lugar del mundo, y si tienes un belén con papel de plata es que ya has estado en el cielo y quieres repetir. Felices días.

María Perlada dijo...

Qué recuerdos los de la niñez, con qué ternura y sencillez se hacían las cosas pero sobre todo con tanto cariño e inocencia.

Felices Fiestas envueltas en amor, paz y felicidad, Pedro.

Un beso.

Bertha dijo...

Si, que somos pura contradicción pero siempre aflora esos niños que llevamos dentro;que en ciertas fechas salen los recuerdos y..(...).Cómo decía mi abuelo el vasco, que era muy religioso: que tener fe, no molesta a nadie, pero si, hablar de religión...



¡FELICES FIESTAS!

Neogéminis Mónica Frau dijo...

Por aquí los Belenes -o pesebres como se los conoce- no son tan usuales ya, los arbolitos y los Papá Noeles han ganado terreno y son más populares. Recuerdo sí, los que se armaban en mi infancia en casa de mi abuela materna, en donde también como en de tu casa, había personajes y accesorios de todos los tamaños y orígenes. Pese a la desproporción y al marcado desgaste que las piezas lucían, lo recuerdo con mucho cariño, símbolo inequívoco de aquellas navidades que tanto disfruté. Como todos los buenos recuerdos, lo que los hace memorables es el afecto con el que los evocamos, más allá de los detalles reales de lo que en realidad fueron.
Gracias por esta pincelada de nostalgia.
Un fuerte abrazo y muy feliz Navidad!

Alicia Montero dijo...


Todo lo que he estado escribiendo últimamente ha sido acerca de esto....
La infancia Pedro...el amor a lo vivido entonces, la nostalgia , todo lo experimentado de niños y aún permanece...es lo más sagrado que aún está ahi y será así hasta el último día.

Que lindo "belén"... qué completo...gracias!

Beso Pedro,

Ali

XuanRata dijo...

Un belén sin centro: ese belén que crece y se expande y el más pequeño rincón suyo importa tanto como cualquier otro. Un belén que va creando sus propias leyes, su propio y personal desorden, que es precisamente lo que lo vuelve entrañable y nuestro.

Ester dijo...

Recuerdo a mi padre montando el belén, nosotras ilusionadas a su lado pero casi todo lo hacia el , la verdad es que le quedaba precioso y luego venían los vecinos a verlo, el relevo lo ha tomado mi hija que monta uno espectacular. ¡vaya rollo! yo venia a felicitarte las fiestas ya que ambos estamos en la pared del salón de Mónica. Abrazo

JL Ríos dijo...

Bueno, como aquel Belén , ninguno, ya lo sabes.

Un abrazo

Myriam dijo...

Yo no monto un Belen, pero lo tengo cerca ;-)

Myriam dijo...

(Pero, sólo un tercio de sus hab. son cristianos. Tenemos más aquí en Nazareth y en otros lugares)