lunes, 30 de junio de 2008

De la creación de Sancho Panza, con algunas gotas de narratología, y noticias de nuestro Quijote


Sobre la creación de Sancho Panza

Como todo en el Quijote, el personaje de Sancho Panza ha ocupado a los investigadores, que han dado a conocer todas las fuentes posibles en donde Cervantes pudo sacarlo:

- Por una parte, el folklore y la literatura oral tradicional, campo popular en el que ya corrían refranes en los que se hablaba de un hombre simple y pobre con ese nombre, acompañado de su asno. En este grupo de influencias, también entrarían los personajes propios del carnaval, don Carnal y doña Cuaresma, que ya habían sido llevados a la literatura culta en el Libro de Buen Amor y a la pintura por Brueguel el Viejo, por citar sólo dos ejemplos. En general, en ellas encontramos un rústico que se ajusta a la primera descripción de Sancho que hallamos en el Quijote: simple, de pocas luces, capaz de perder la cabeza por una recompensa puesto que es fácil seducirle mostrándole un plano de las tierras de Jauja.

- Por otra parte, las fuentes librescas: desde los personajes rústicos del teatro breve del siglo XVI o los graciosos de las obras largas del teatro barroco. Por supuesto, todas las referencias cultas de las figuras populares citadas con anterioridad. Y algunas que provienen de ciertos escuderos de libros de caballerías un tanto más reales de lo que solían ser.

Un poco de todo habría en la cabeza de Cervantes al construir a Sancho, sin duda. A todo lo dicho deberíamos añadir la indudable filiación erasmista de Sancho, aunque no lo parezca a primera vista -o así no nos lo hayan vendido.

Pero la genialidad del personaje no está en sus inicios, sino en su desarrollo.

Sancho viene dado por la historia, una vez que se continúa más allá del Capítulo VI. Don Quijote necesita un escudero y, siendo él una parodia de los caballeros andantes, Sancho debe serlo también de los escuderos. De ahí todas sus características y el motivo -qué idea más brillante- de que su montura sea un asno, que dará tanto juego a lo largo de la historia.

Todo lo demás nace de otra realidad que se impone por el tipo de narración por el que opta Cervantes: al tratarse de una novela de camino, que se hace delante de los ojos del lector, como si se fuera construyendo en ese preciso momento, los protagonistas establecen una relación que no se daba en la novela de caballerías puesto que ambos descubren el mundo a la vez desde miradas diferentes. Como amo y criado se conocen de antes, viven su realidad de otro modo a como lo hacen los grandes personajes de las novelas: de ahí la insistencia cervantina en fijarse en las cosas mínimas que les suceden, en la sonrisa de uno, la fatiga del otro, expresiones de ira o humor, las necesidades más cotidianas, etc. Además, al tratarse de una novela que surge del realismo y de la puesta en conflicto de la figura del narrador, todo el intercambio entre ambos lo deben hacer ellos mismos, conversando, y no el narrador. Y ahí los tenemos, dialogando en mitad de la Mancha, en su España cierta, en busca de la ínsula Barataria.

Cervantes, que ha leído el Lazarillo y comprendido a la perfección cómo en esa novelita anónima se creaba la narración moderna, entiende que sus personajes ya no pueden ser de una pieza, como en la narrativa idealista anterior, y que deben cambiar a la vista del lector por las experiencias que llevan en sus alforjas y las que hallan en su viaje: desde su encuentro, don Quijote y Sancho están destinados a no ser los mismos que comenzaron la aventura. Su relación pasará, como veremos, por mil incidencias, para terminar, al final del libro, distinta.

Dejo aquí, por lo tanto, apuntadas, características de la excelencia de este libro que nos acompañarán a lo largo de las páginas que nos restan.

Noticias de nuestro don Quijote

Antònia sigue hilando recuerdos y lecturas con el Quijote: ha hecho una emotiva entrada (traducción al español, aquí) en la que une la quema de los libros de la biblioteca del hidalgo con la que muchos hubieron de hacer para evitarse problemas en aquellos tiempos de la dictadura franquista. Recuerdo que José María Luelmo, un poeta y empresario vallisoletano que, por amistad y posición social, no hubiera tenido nada que temer, me contó cómo hubo de quemar libros dedicados y cartas de todos sus amigos republicanos. Luelmo, junto a Francisco Pino y otros, sostuvieron varias revistas de vanguardia antes de la guerra y organizaron actos y visitas de otros artistas españoles. Entre lo que quemó había testimonios de Lorca, Guillén, etc. Cuánto daño hace la intolerancia.

Antònia se fija también en una expresión muy significativa del capítulo y ve en la sobrina una jovencita despierta, además de comentar con acierto los matices de la parodia inquisitorial y dejarnos una perla magnífica con la anécdota que relata en ¿Loco o cuerdo? That's te question.

Juan Luis publica su entrada sobre el Capítulo IV, en el que, acertadamente, se plantea la ambigüedad de la locura de don Quijote. También me gusta cómo denomina diálogo de besugos al que el protagonista sostiene con los mercaderes. Lo es, sobre todo, porque cada uno está un plano diferente. Como en la vida...

Josegura publica un sugerente apunte, a partir del Quijote, sobre la poca relevancia que ha tenido la heterodoxia española en su presencia en las lecturas tradicionales. Animo a verla en La cara B de la literatura española.

Devin Town, autor del blog El círculo de las almas perdidas -qué nombre más sugerente-, promete sumarse a la iniciativa y la divulga en su entrada El Quijote en Internet. ¡Gracias, bienvenido y aquí están las entradas ya publicadas, esperando tus comentarios!

Dianna, en Quijote en la playa MP3, nos regala un quijote playero y audible. No, no está mal la idea: descargarse en el cacharrito los capítulos del Quijote e irlos escuchando mientras uno se broncea. Podéis apuntaros, que no me enfadaré.

Manuel-Tuccitano se fija en la creación de Sancho como parodia y en los Doce Pares en El Quijote, el escudero y los 12 pares. Además, en su entrada colabora su hija con una hermosa ilustración, llena de humor y gracia.


Javier García Riobó ha vuelto a regalarnos una obra maestra en su comentario visual al capítulo VII. Era muy difícil de resolver el problema de la quema de libros en su opción de buscar los reflejos en los escaparates. Y lo ha hecho de forma magnífica. Atentos a su escudero postmoderno y la visión actual de Barataria.


Perdonad si me he olvidado de alguno, porque con estos calores corre uno el riesgo de que se le reblandezca el cerebro, como diría Cervantes. Hacédmelo saber y corregiré la omisión.

sábado, 28 de junio de 2008

Durante este fin de semana me perderé. Espero encontrarme para regresar el lunes, día en el que publicaré las Noticias sobre nuestro Quijote, que vienen cargadas de cosas admirables que habéis hecho entre todos y de alguna sopresa. Necesito descansar: no tendré acceso a Internet, por lo que visitaré vuestros blogs a mi vuelta.

viernes, 27 de junio de 2008

La casa de la calle


Habitamos los márgenes como si estuviéramos muertos en vida,
caminamos las calles con la densidad de los espacios que hemos hecho
inhabitables
y dejamos nuestros cuerpos, malheridos, sobre tanto asfalto,
arrojados al azar del tiempo, y sobre ellos se acumula el polvo,
hasta que los sepulta
y no los vemos.

jueves, 26 de junio de 2008

Entre la primera y la segunda salida (1.7).

En el Quijote encontraremos varios capítulos como éste, que sirven, estructuralmente, para pasar de una a otra aventura o suceso. En contra de lo que se puede pensar, son capítulos con una gran importancia y a los que debemos prestar mucha atención puesto que en ellos aprovecha Cervantes para introducirnos elementos de relevancia para la narración. En estos capítulos, en los que los lectores que buscan la acción se desesperan porque no pasa nada, ocurren demasiadas cosas. Cervantes, además, juega con los efectos que causan en la mente del lector estos encabalgamientos por los cuales deja pendiente resolver una situación. Conviene que, en contra de lo que solemos hacer, nos detengamos en ellos.

En este caso, el capítulo sirve para cerrar definitivamente la primera salida, con la quema final de los libros, culminando la parodia del proceso inquisitorial en el que el brazo seglar (el ama) prende la hoguera obedeciendo el mandato del religioso (el cura) sin advertir que, en el apresuramiento, se queman libros inocentes hasta para el cura si hubiera hecho la diligencia con más celo; también continúa la vigilancia que sobre el hidalgo ejerce el núcleo próximo de familiares y amigos, que toman la decisión de tapiar la puerta de la biblioteca.

Obsérvese este hecho: la biblioteca ya está vacía, no habría necesidad de esconder su puerta, pero no sólo se le quitan los libros sino hasta el mismo espacio de lectura, lo que potencia el significado del acto. Cuando, después de dos días, don Quijote se recupera y quiere ver sus libros se le miente, afirmándose que se los ha llevado un encantador. Este hecho, es producto -como la forma en la que tiene de hablarle el cura, siguiéndole la corriente- de algo que ya hemos dicho: la potencia de la locura de don Quijote, su fuerza para trasformar el mundo es tal que provoca que todos entren, de una u otra forma, en su juego. Y de paso tiene el efecto contrario del perseguido. Si le hubieran dicho que le habían retirado los libros por su bien, don Quijote se hubiera tenido que enfrentar a la realidad, pero, de esta manera, fomentan su locura. En todo caso, convierten a un lector definitivamente en soñador: no puede volver a leer sus libros, así que no tiene otra salida que vivirlos. El acto por el que se le quiere proteger de su locura, la aumenta y respalda.

La segunda parte del capítulo, prepara, en realidad, el resto de la narración. Tras quince días, don Quijote vuelve a salir al mundo. Pero ya no está solo. Siguiendo las instrucciones del ventero, se aprovisiona de todo lo que le recomendó y, en consonancia con las historias de caballeros, toma como escudero a un labrador vecino suyo, Sancho Panza. La primera descripción que tenemos de él nos lo presenta como un hombre de bien pero poco inteligente, que se embarca en una aventura alocada tras una promesa fantástica de enriquecimiento o gobierno de una ínsula (palabra cuyo exacto significado ignora, pero en sus oídos vale tanto como Perú) y sigue a su amo, abandonando a su mujer e hijos a lomos de un asno. Valoraremos en una próxima entrada la creación de Sancho Panza, aquí nos contentaremos con señalar uno de los grandes rasgos geniales de esta narración: la construcción de estas dos figuras que contrastan tanto como se complementan. Ninguno de los dos volverá a ser el mismo tras este cruce de caminos. Unamuno habló del proceso de quijotización de Sancho Panza -la influencia de su amo transforma al escudero- y el de sanchificación de don Quijote -la relación con el escudero cambia al protagonista-. Algo hay de eso, pero no de la manera simplista en la que se suele advertir: Sancho ya tenía dentro el veneno de la fantasía porque si no es inexplicable que acompañe a su amo; don Quijote hace su segunda salida con dinero, provisiones -insiste en que el escudero lleve alforjas- y camisas y sabe cómo tocar la fibra entre ensoñadora y ambiciosa de su vecino porque conoce la diferencia que existe entre su utopía y la realidad.

Y ahí los tenemos, saliendo de la aldea como niños que se dieran a la fuga para no ser encontrados por sus familiares.

Comienza la segunda salida de don Quijote, que se teje de la relación y el diálogo entre amo y escudero, porque el diálogo cervantino es otro de los legados de esta novela. Ambos hablan de verdad durante cientos de páginas, como no se había hecho hasta ese momento en la literatura.

Dejémoslos buscar aventuras y leamos de aquí al próximo jueves el capítulo VIII.

miércoles, 25 de junio de 2008

Paisaje y horizonte

Hay tierras que son todo horizonte como mares. Es curioso cómo el paisaje se nos mete tan adentro que hasta lo soñamos. El nacido en los valles siempre buscará que algo le cierre la mirada, para no ahogarse de abismo, como el nacido en la paramera busca que nada se la limite para no sentir opresión de formas y materia.
Ayer no hubo entrada de La Acequia. Y no pude avisaros, por primera vez en muchos meses. Deseo transmutar mi ausencia en búsqueda, cambiarla por la ensoñación del paisaje castellano que ayer se me vino a bocados de recuerdos. Me arrasó por entero ese paisaje, sólo cerrado por la vaguedad de unas difuminadas montañas adivinadas, como si no existieran, en la lejanía. Y el horizonte me trae el cuerpo suave de la amada, cuyas formas se llenan de proximidad y horizonte: de hundir el rostro en el trigal de su cuerpo para emborracharse de la firmeza que nos da la vida y de mirar, en sus ondulaciones, a lo lejos, hasta llenarnos, por entero, de horizonte. El cuerpo de la amada está cargado de ondulaciones que se deben recorrer con el amor y el deseo del que quiere existir porque es la única forma auténtica de conseguirlo. Nos hemos hecho de este paisaje.
Ya es tiempo de llegar al verano y arrodillarse en la tierra, para declararse de horizonte y luz: geometría y mirada.

lunes, 23 de junio de 2008

Escalera hacia el abismo


En todos los rincones en donde habitamos al iniciar nuestra carrera hacia fuera, hay huellas de nuestro propio naufragio: restos de comida putrefacta, algo de ropa abandonada como guiñapos de la desolación. Un zapato: en todas las tragedias hay un zapato abandonado.

No sabéis bien hasta dónde somos capaces de adaptarnos para vivir entre nuestra propia basura. Como moradas provisionales, recogemos algo, dejamos el resto o lo incendiamos. Y seguimos descendiendo en una escala, hacia lo oscuro. No somos pioneros: siempre hallaremos las huellas de aquellos que llegaron antes que nosotros al abismo. Quizá allí esté la razón de todo lo que de verdad somos. Algún día la encontraremos.

domingo, 22 de junio de 2008

¡A mí el pelotón, Sabino, que los arrollo!

Dentro de unos minutos, como millones de españoles e italianos, estaré sentado ante el televisor, viendo el partido de cuartos de final de la Eurocopa. Con el fútbol he tenido una relación en la que ha habido épocas de distanciamiento y de aproximación y ahora estoy en bueno, no tengo nada mejor que hacer.
De chaval, como todos, jugué. Regularcillo, pero jugué y soñe con goles imposibles, como correspondía. Mi puesto preferido era el de lateral derecho. Como soy de los tiempos en los que un defensa era un defensa y no se habían inventado los carrileros (tengo un amigo que dice que el fútbol se acabó cuando los centrales comenzaron a jugar bonito), era, como correspondía, un lateral derecho leñero. Qué cosas.
Quizá debería reflexionar sobre este fenómeno deportivo de masas. Quizá lo haga. Por ahora, sólo un apunte: es curioso que España no haya encontrado otro grito de guerra que el ¡A por ellos! de ahora. Curioso que este grito sustituya a otro similar, que dio inicio a la leyenda de la furia española, el ¡A mí el pelotón, Sabino, que los arrollo!, de Belauste, pronunciado, según dice la leyenda, el 1 de septiembre de 1920. Es su versión postmoderna.

sábado, 21 de junio de 2008

Los seis primeros capítulos y la novela perdida, con más noticias de nuestro Quijote y un final con un hallazgo fundamental.


El Quijote, novela ejemplar
Entre los especialistas existe la certeza, casi de forma unánime, de que Cervantes comenzó a escribir El Quijote como si fuera una Novela ejemplar más. En origen sería un relato breve que abarcaría los seis primeros capítulos: desde que el hidalgo se vuelve loco hasta el juicio de los culpables de dicha locura por el cura y el barbero.

He de aclarar aquí que el concepto de ejemplaridad, en estas novelas, no hace referencia exclusiva a la moral o, al menos, no alude tanto a la ejemplaridad moral como a la literaria, aunque en ellas haya ejemplos de comportamiento que suman una propuesta cívica. Es un tema debatido entre los críticos ante la ambigüedad del concepto y su dificultad de aplicación a todos los relatos, no explicado del todo por Cervantes en su inteligente Prólogo al lector en el que dice sin decir:

una mesa de trucos, donde cada uno pueda llegar a entretenerse, sin daño de barras; digo, sin daño del alma ni del cuerpo, porque los ejercicios honestos y agradables antes aprovechan que dañan.

La virtud moral que subyace en la propuesta cervantina es la eutrapelia de raíz aristotélica (aclaro: una forma de ver el mundo y juzgarlo a partir de un justo medio que no excluye, sino todo lo contrario, el entretenimiento amable; de ahí que la crítica cervantina se mantenga siempre en niveles desde los que procura un efecto que sería difícil de conseguir con el rechazo que procura la acidez y la severidad de, por ejemplo, Quevedo).

La colección de Novelas ejemplares es un muestrario de formas narrativas (ejemplos a la italiana, picaresca, pastoril, bizantina, etc.) que se completaría, así, con la de caballerías, que se hubiera echado de menos en una colección construida con dicha idea. Siempre me ha producido sorpresa el uso como textos de ejemplaridad moral de estos relatos que contienen tantas cosas políticamente poco correctas o historias de sexualidad abierta como El celoso extremeño (que ya sufrió, para su impresión en 1613, una eliminación de pasajes comprometidos), en especial en épocas de control moral extremo.

Todas ellas, además, tienen un aspecto común: Cervantes cambia las normas de estas modalidades desde dentro (en esto consiste la parodia). Por ejemplo, en Rinconete y Cortadillo usa de la picaresca, pero los jóvenes no son exactamente pícaros ortodoxos; en El casamiento engañoso toma la novela breve italiana, pero le inyecta dentro una fábula, El coloquio de los perros, que es otra forma de picaresca, pero cuyos protagonistas son perros; La gitanilla sería un relato pastoril, pero protagonizado por un sector marginal de la población española y en un espacio real. La intención de El Quijote sería, por lo tanto, reventar el relato de caballerías desde dentro extrayendo lo mejor de él pero en otro espacio estético.
Siempre que tomo en mis manos un volumen de las Novelas ejemplares, además de disfrutar de sus historias, personajes y lenguaje, sé que tengo en mis manos un catálogo de modalidades narrativas a la manera de los viajantes que ofrecían el género que llevaban en su maletín, pero con la inteligente propuesta cervantina de que había que renovar los géneros buscando nuevas variantes que, sobre todo, los acercaran a la realidad y la verosimilitud. Veremos cómo El Quijote supone recoger esta idea de la colección de las Novelas ejemplares, pero de otra forma: constituye, en gran medida, en una novela en cuyas páginas están todas las formas narrativas de mayor éxito subordinadas a la idea principal, y a las que se añaden, además, fórmulas procedentes del relato folklórico.

El Quijote se propone a sí mismo como la suma de todas las modalidades integrándolas en la propuesta cervantina de que la más adecuada para los nuevos tiempos es la de la verosimilitud realista. Esta es la razón principal, a mi modo de ver, para considerar la obra como la mejor novela de todos los tiempos: a partir de ella es posible reconstruir todas las formas narrativas existentes excepto, claro está, las que provienen del cambio mental que se produce en el siglo XX a partir de las vanguardias.

Sobre esta novelita hipotética, germen del Quijote, tendríamos varias propuestas:

1º.- Cervantes se dio cuenta del potencial de sus personajes y de la historia y la continuó de inmediato.

2º.- Cervantes la difundió antes de proceder a su continuación. Sabemos que lo hizo con el resto de las Novelas ejemplares, que se conocieron a través de manuscritos. Este hecho solucionaría uno de los debates permanentes sobre el Quijote: tenemos referencias de que se conocía a don Quijote antes de la fecha de 1605 que figura impresa en la primera edición (véase líneas más abajo) y tanto en los primeros capítulos como en el Prólogo hay alusiones a su fama. No soy partidario de que hubiera una edición impresa de la novelita porque ni el mismo Cervantes ni ninguno de los que elogiaron o atacaron su obra en la época hacen referencia a ello, aunque añadiría interesantes aspectos al asunto.

Sea como sea, si existió de forma independiente esta novelita, Cervantes la integró tan perfectamente en el texto último que no se resiente del cosido. Quizá la única circunstancia que quede es el uso de los romances de transmisión oral dentro de la locura del hidalgo, que no vuelve a ser explotado con posterioridad.

En la novela final, estos capítulos constituyen la necesaria construcción privada del héroe, que no puede presenciar su escudero porque se hubiera dado cuenta de su mentira fundacional: no es un auténtico caballero.



Noticias de nuestro Quijote

El dibujo que hoy encabeza nuestra entrada es de mi querida Bipolar y me lo envió por correo electrónico, junto a un texto tan hermoso en su visión de don Quijote que no puedo menos que publicarlo aquí:

Ayer releí tu entrada del Quijote. En primera instancia siempre me he reído bastante. Pero cuando acabé tuve la necesidad de hacer este dibujo. Jamás he profundizado en los retratos. Mira lo que me ha salido. Lo que siento realmente cuando pienso en este personaje. Tristeza infinita. Él quiere salvar el mundo de toda la miseria que lo engulle vorazmente, pero sólo encuentra dolor e incomprensión. El mundo no quiere ser salvado. El mundo sólo quiere vivir superficialmente, sin profundizar en el carcoma que nos corroe. No te lo puedo explicar Pedro, pero realmente, creo que Cervantes buscaba un paladín, un loco que instaure un nuevo orden de respeto, valores éticos, de empatía... un nuevo eslabón en la cadena de evolución del ser humano.. Pero hoy por hoy, parece inalcanzable.

Mil gracias y un gran beso.

Dianna, en Jayanes hay en la danza, presta atención de forma divertida y oportuna a la frase cervantina -pronunciada por el cura amigo de don Quijote- con la que titula su entrada y que hace referencia a los gigantes de la novela. Promete seguir.

Euphorbia, que ha decidido no adelantarse esta vez, dedica una acertada entrada al hisopo con el que aparece el ama para desencantar la biblioteca de don Quijote con una inteligente pregunta sobre la posición del cura al respecto.

Juan Luis ha añadido sus acertados comentarios a los capítulos 2 y 3.

Manuel-Tuccitano ha contribuido notablemente a la difusión de la iniciativa con la publicación de su texto en el periódico Sanlúcar Digital y ha escrito una entrada sobre El Quijote y el fuego en la que plantea, con acierto, que Cervantes debía tener unas lecturas más extensas de lo que solía decirse, como se demuestra en los juicios literarios del Capítulo VI.

Antònia, que se sumó a la iniciativa desde el inicio, publica ahora una entrada que la difunde, en la que incluye un video que emociona desde la primera imagen: una niña lee el inicio del Primer capítulo de El Quijote en la hamada en la que se encuentran los refugiados saharauis. Como le comenté en su blog, me quedé sin palabras para agradecer esta entrada. Reconozco que se me humedecieron los ojos al ver el corto. Gracias. Y repite emociones con otra entrada, Parlant del Quixot... (versión en español aquí), que vuelve a emocionarme con el comentario del uso del Quijote en El otro árbol de Guernica, de Luis de Castresana. Un buena idea ésta: aportar a nuestros comentarios semanales citas del libro en otros libros. Eso también es cervantino.

Josegura también se ha sumado a la iniciativa y ha publicado en su blog el texto que envió a La Acequia como comentario, bajo el significativo título de: Llegada al viejo mundo de la burguesía. En ella aborda la heterodoxia de Cervantes.

Aldabra, que tantos magníficos textos tiene en su blog, en su entrada El Quijote y yo teje uno en que lo autobiográfico indica un sendero que sólo podría llevar hacia los libros. Me he sentido reconocido en varias de sus frases.


Javier García Riobó sigue acompañándonos con su lectura en imágenes, en la que juega, de forma tan acertada con los objetos de los escaparates y los reflejos de sus lunas.


Os vuelvo a pedir que las iniciativas que publiquéis en vuestros blogs las enlacéis conla serie Para una lectura de El Quijote de La Acequia para que pueda encontrarlas con mayor facilidad y dar cuenta aquí para enriquecer a todos.

Espero no haberme olvidado de alguien, si es así hacédmelo saber por un correo electrónico.

Hallazgo de la instancia de Cervantes solicitando la impresión de El Quijote y de la aprobación de Antonio de Herrera

El 19 de abril pasado, Fernando Bouza publicó en ABCD dos documentos excepcionales, cuya publicación han llamado la atención de los especialistas.

El primero es la instancia, sin fecha, que Cervantes escribió y firmó solicitando la autorización para la impresión de la obra y que acompañaba una copia manuscrita del texto. El 20 de julio de 1604, en Valladolid -en donde estaba la Corte-, Gil Ramírez de Arellano y Juan Gallo de Andrada la daban curso para proceder a su tramitación.

El segundo es la aprobación de Antonio de Herrera, fechada el 11 de septiembre. La preceptiva cédula de licencia y privilegio fue emitida en septiembre.

Hay dos cosas fundamentales en este hallazgo: la primera, que nos da, de puño y letra del propio Cervantes, el título que él quiso dar a la obra, El ingenioso hidalgo de la Mancha; la segunda, que confirma los avatares editoriales del Quijote, impreso en un tiempo breve y sin uno de los documentos exigidos por la normativa -la aprobación- y con la intervención decisiva del editor, Francisco de Robles.

Ambas cuestiones habían sido ya intuidas y defendidas por Francisco Rico en su libro El texto del Quijote, en el que proponía que ejemplares del libro ya circulaban en diciembre de 1604, a pesar de la fecha de la portada (1605); que el título final era debido más a la mano del editor o del impresor (el propuesto por Cervantes era un endecasílabo sonoro pero no llenaba ni el espacio habitual de la portada ni tenía el sentido comercial de la mención del nombre del protagonista); que el primer pliego de la edición fue improvisado sobre la marcha, puesto que interesaba sacar el libro a la calle cuanto antes y se haría sin la intervención de Cervantes (esto no es nada extraño en los avatares de la imprenta del momento), quizá en Valladolid y sin poder ir a la imprenta madrileña a tiempo, lo que confirmaría incluso que la dedicatoria al Duque de Béjar ni siquiera se debe al autor (no es que él no quisiera dedicarle la obra) y es más bien obra de alguien que trabajaba en la imprenta y que la imitó de otros textos.

Todo ello sólo podía hacerse por las influencias del mencionado editor, Francisco de Robles, que adquiere cada vez más importancia para los investigadores. Francisco Rico ha publicado un artículo, también en ABCD, con las primeras valoraciones del hallazgo, que he resumido aquí porque su versión digital aún no está disponible y cuya versión en papel me ha sido facilitada por Javier García Riobó.

Todo esto viene a confirmar que la investigación aún premia el trabajo oscuro y silencioso en los archivos. Aún debemos dar más vueltas sobre este hallazgo.

viernes, 20 de junio de 2008

La casa llena de ruido.

Mi hija Elena, que cumplirá 11 años dentro de menos de dos meses, ha terminado su curso escolar. Por ambos motivos he invitado a un grupo de sus amigos a casa. Dos se quedan a dormir.
La casa se ha llenado de ruidos, gritos y risas. Ahora -vete a saber por qué-, están sentadas en el sofá del salón, viendo la boda de la versión española de Yo soy Betty la fea, que aquí se ha titulado Yo soy Bea. Veo sus rostros, emocionadas, siguiendo los incidentes del capítulo que no han querido perderse bajo ningún pretexto.
No me importa -espero no desilusionaros-: la casa se ha llenado de alegría estas horas. No tengo demasiadas oportunidades de que así sea. Me comprenderéis si pospongo para mañana las noticias sobre nuestro Quijote.
La tarta, de trufa y nata, deliciosa.

jueves, 19 de junio de 2008

Proceso a los libros de don Quijote (1.6).

Este capítulo, cierra la primera salida de don Quijote y, por lo tanto, concluiría esa posible novela breve con la que Cervantes comenzó la historia del hidalgo, al estilo de las Novelas ejemplares (prometo entrada para desarrollar este asunto).
Digo lo anterior para que se comprenda bien su función: sería el cierre de una historia sobre libros del género narrativo y corte fantástico, desde que su desordenado consumo produce un trastorno psicológico en el protagonista hasta que se procesa a los culpables.
De ahí esta parodia de un auto de fe inquisitorial que lleva a cabo el entorno familiar, que son los que, se supone, deben velar por el bien del hidalgo. La idea no se esconde sino que sigue sustancialmente los pasos de un proceso inquisitorial: denuncia basada en una argumentación simple de los hechos -si se volvió loco leyendo estos relatos, son culpables- sin demasiadas disquisiciones ni pruebas; proceso judicial sumarísimo del cura apoyado por el barbero en un mínimo debate y entrega al fuego de unos, salvando a otros y dejando para expurgar algunos, sin que queden claros muchas veces los motivos. En este proceso, además, se van configurando los caracteres de este entorno cercano de don Quijote: el cura, que aquí ejerce de inquisidor pero, a la vez, demuestra ser leído y tener sensibilidad literaria, además de un sentido del juego que irá desarrollando; el barbero, compañero inseparable del cura y con tantas ganas de hacer algo por su vecino y amigo como de salir al mundo aunque con el sentido común que le faltará al hidalgo; el ama y la sobrina, sacadas de niveles populares y el entorno íntimo de lo familiar de las mujeres del momento.
Este recurso paródico del proceso inquisitorial y algunas ironías literarias de Cervantes al hablar de varios de los volúmenes aquí presentes hacen que se hayan desatado polémicas eruditas sobre las afirmaciones contenidas en estas líneas, en algunos casos contradictorias -condenar al autor y salvar al libro; rescatar de la hoguera unos y otros no sin otro juicio que el gusto, a pesar de pertenecer a los mismos géneros, etc.
Aunque a Cervantes le interesaba el juicio literario de los géneros y títulos aquí presentes, el recurso del escrutinio al estilo de un auto de fe refleja, de forma sutilmente irónica y crítica, el control cultural al que estaba sometida la España de su época por la Inquisición. Para alguien formado en un espíritu humanista y que guardaba celosamente inclinaciones erasmistas, no dejaría de ser una buena oportunidad para usar un juego de espejos en el que se retratara el asunto sin salirse de lo señalado en los índices de libros prohibidos ni en las normas que de ellos se derivaban -con lo que evita problemas-. Es más, Cervantes usa de esta parodia para llevar el agua a su molino -puesto que la parodia del proceso inquisitorial es la estructura en la que volcar lo que es verdaderamente sustancial del capítulo: una selección del canon literario de las modalidades citadas- y condenar, entre los libros aquí presentados, los más inverosímiles y, por lo tanto, alejados de la línea narrativa realista que preconiza; también para condenar las traducciones -Cervantes era contrario a traducir obras entre las lenguas romances- y bromear sobre su propia situación en la literatura española al encontrar en la biblioteca La Galatea:

-Muchos años ha que es grande amigo mío ese Cervantes, y sé que es más versado en desdichas que en versos. Su libro tiene algo de buena invención; propone algo, y no concluye nada: es menester esperar la segunda parte que promete; quizá con la emienda alcanzará del todo la misericordia que ahora se le niega; y, entre tanto que esto se ve, tenedle recluso en vuestra posada, señor compadre.

En efecto, Cervantes prometió en varias ocasiones la continuación de esta novela pastoril que escribió cuando se le abría una brillante carrera literaria que hubo de posponer hasta El Quijote. Como hizo en sus obras teatrales, La Galatea es una novela pastoril que avanzaba un género, propiamente renacentista, hacia nuevas formas, al hacer entrar en ella elementos de la realidad que contradecían, aparentemente, el idealismo en el que se insertaba, viniendo a desvelar su truco de construcción, como es frecuente en el barroco. Por eso, en este capítulo condena a la hoguera novelas pastoriles escritas con posterioridad a la suya y que no aportaban gran novedad a la modalidad.

Hay varias cosas que llaman la atención en la biblioteca de don Quijote. En primer lugar, el número de ejemplares y su cuidada encuadernación. En aquella época, una biblioteca de este tipo era costosísima y el inventario avala la afirmación del primer capítulo de que había visto reducir sus rentas al comprarlos.
En segundo lugar, el hecho de que allí no se encuentran libros de devoción -que son los más vendidos de aquellos tiempos-, ni de historia ni de ningún otro tipo que no sean los de caballerías, pastoriles y de poesía, fundamentalmente épica. Es decir, consiste en una selección de libros de los que hoy llamamos literarios, entre los que no se hallan géneros propios de la transmisión oral ni fórmulas narrativas más realistas, como la picaresca y la novela a la italiana, tan influyentes en Cervantes. Como vemos en la lectura del texto, no es cierto que se condenen todos los libros de contenido fantástico sin excepción, puesto que se salvan las obras maestras que los dieron nacimiento y algunos cuya calidad literaria los avala. Son condenados, los que caen en el exceso, el amaneramiento del género y la inverosimilitud. De algunos -como La Diana- se expurgan los pasajes más fantásticos.

Es conocida la admiración que demuestra aquí Cervantes por un libro como Tirante el Blanco, que él conoció en su traducción castellana de 1511 y que pone como ejemplo de tratamiento realista del género de caballerías, alejado de los excesos de lo fantástico:

-¡Válame Dios! -dijo el cura, dando una gran voz-. ¡Que aquí esté Tirante el Blanco! Dádmele acá, compadre; que hago cuenta que he hallado en él un tesoro de contento y una mina de pasatiempos. Aquí está don Quirieleisón de Montalbán, valeroso caballero, y su hermano Tomás de Montalbán, y el caballero Fonseca, con la batalla que el valiente de Tirante hizo con el alano, y las agudezas de la doncella Placerdemivida, con los amores y embustes de la viuda Reposada, y la señora Emperatriz, enamorada de Hipólito, su escudero. Dígoos verdad, señor compadre, que, por su estilo, es éste el mejor libro del mundo: aquí comen los caballeros, y duermen, y mueren en sus camas, y hacen testamento antes de su muerte, con estas cosas de que todos los demás libros deste género carecen. Con todo eso, os digo que merecía el que le compuso, pues no hizo tantas necedades de industria, que le echaran a galeras por todos los días de su vida. Llevadle a casa y leedle, y veréis que es verdad cuanto dél os he dicho.

De hecho, hay quien afirma que el Tirante es, en realidad, la primera parodia de un género ya en sus primeros inicios.

Este capítulo es, sin duda alguna, uno de los más conocidos, pero comprendo que, para aquellos lectores que no conocen bien la filiación de los volúmenes citados, pueda resultar pesado e incongruente. A estos les pido que lo lean como juego paródico con la realidad inquisitorial, propuesta literaria de una forma de escribir cervantina con un poquillo de colmillo retorcido del autor y cierre necesario de la primera salida del héroe en los principios narrativos contenidos en las Novelas ejemplares.
El proceso a los libros ha sido muy imitado. Quiero recordaros aquí cómo Carvalho, el protagonista de muchas de las excelentes novelas de Vázquez Montalbán, también quemaba páginas literarias, aunque en él el proceso denunciaba la imposibilidad de adanismo del ser humano, sobre el que pesa la cultura, a veces, como una losa.

El próximo jueves, veremos el final del auto de fe y la preparación de la segunda salida con el comentario del Capítulo VII.

miércoles, 18 de junio de 2008

La casa del puente


Debajo de los puentes por los que circulamos, camino del hogar o del trabajo, hay espacios llenos de colchones destripados, bullicio de vida y muerte, hogueras para las noches frías, gritos, amores y odios, alcohol y drogas junto a corrientes parejas de dignidad y miseria. No vemos porque no queremos ver. No oímos porque no queremos oír. Vayamos cogiendo nuestros cartones, por si acaso.

martes, 17 de junio de 2008

La casa del río

¿Se necesita algo más para hablar de hogar desde una esquina de la ciudad? Hay orden, limpieza y voluntad de ser. ¿Qué es lo que puedo juzgar yo? ¿Conozco acaso las razones? ¿Qué rincón es más cierto, el suyo o el mío?

lunes, 16 de junio de 2008

Márgenes


Nuestra sociedad tiene márgenes. Son esos espacios en los que dejan de regir las normas con las que pactamos nuestra convivencia, a sabiendas de que muchas no son más que amasijo de incoherencias. Somos conscientes de su existencia porque, en ocasiones, asoman entre las grietas del hormigón, como esas plantas que colonizan el minúsculo defecto de una pared lisa y pueden llegar a amenazar su equilibrio. Nos dan miedo esos espacios. También nos atraen. El miedo nos protege, dicen: nos muestra, desde niños, cuáles son los caminos que debemos andar y cuáles no. Pero la atracción por lo que está en el límite es parte de nuestra sustancia humana. Cruzar esas líneas imperceptibles que nos hacen estar a un lado o a otro de la corrección no es siempre una acción voluntaria: no es todo tan fácil como en la visión romántica del que está fuera de la ley y se nos presenta bello en sus acciones.

Una vez que nuestro mismo empuje o el azar o la debilidad nos lleva a ver el mundo desde las esquinas no es nada fácil volver porque allí rigen normas inversas pero efectivas. Es hora ya de que el paseante busque en esos rincones. Quizá allí se encuentre con su propio monstruo. Por ahora, mira la escalera que acaba de descender y no sabe explicarse bien si con temor a no poder volver a subir sus escalones o con la decisión del que no tiene nada que perder. Al final, qué importan ya los motivos.

domingo, 15 de junio de 2008

De (La marca de) Creta a (Las raíces de la) Utopía pasando por las Lágrimas.

Los domingos están hechos de una materia gelatinosa que hoy se me antoja en disolución de un verde raro. No sabe uno por qué, pero siempre acaban escurriéndose de las manos dejándonos el vago recuerdo de un tacto extraño que me acompaña desde que me levanté por la mañana, cansado de una noche sin sentido. Hasta hace un par de horas, que había quedado con un amigo, no había hablado con nadie. Pero, de la soledad y el silencio espeso de la casa vinieron a sacarme tres cosas.
La primera, el CD que continúa la maravilla de Lágrimas negras: Dos lágrimas de Diego el Cigala, que venía con la prensa y que a uno le afirma en que hay una gran diferencia entre algunos músicos y aquellos otros, como El Cigala, que te hacen sentir la música, a pesar de que, en esta ocasión, se echa en falta a Bebo Valdés y algunos de la anterior banda, lo que, sin duda, afectará a los directos. No sorprende tanto como el anterior, pero llena días interiores como éste.

La segunda, el final de la relectura de un asombro: La marca de Creta, el volumen de narraciones breves de Óscar Esquivias publicado hace unas semanas. Algunos de estos textos ya los conocía porque se habían publicado con anterioridad en varias revistas literarias. El libro reúne dieciséis cuentos que tienen varios puntos en común.
El primero, es la localización, entre la ciudad de Burgos y unos pueblos cercanos, alguno de ellos también significativo en La Acequia. Siempre me ha llamado la atención cómo Esquivias crea ambientes a partir de lugares existentes y reconocibles, dotándolos de una fuerza anímica que complementa la temática de la narración y la caracterización de sus personajes.
El segundo, la cotidianidad. Todos ellos parten de circunstancias del día a día que el lector puede reconocer en su propia biografía, lo que contribuye a la sensación de proximidad de las narraciones.
El tercero, la brillante creación de unos personajes peculiares, a medio camino entre la normalidad y la patología emocional (la dificultad en las relaciones, los problemas para la comunicación de los sentimientos son algunas de sus claves), a los que les pasan las cosas como si se les impusieran -quizá es una forma se sentir la vida- y ellos sólo pudieran observarlas y sobrevivirlas.
El cuarto, y más importante, el relato de emociones desde la primera persona: Esquivias es uno de los mejores narradores actuales precisamente por eso, por la sabia condensación en el relato de la vivencia personal de las circunstancias diarias en una voz tan próxima que podría ser la nuestra.
Los argumentos de estos cuentos nos hablan de relatos de aprendizaje (emocional, sentimental, vital), de experiencias traumáticas o de la más exacta cotidianeidad, de vidas en inicio o retirada de su propia biografía, de amarguras y felicidades sin estridencias, de la aceptación de que la vida está ahí. Ha de apreciarse, además, la construcción narrativa, engarzada a partir de algunos de los mejores inicios o finales de historia que he podido leer en los últimos años. Finales como el del cuento Miedo que son, en sí mismos, no sólo la condensación de toda la historia narrada sino la apertura de otra que no se nos da porque debemos construirla nosotros como lectores:

Sé que todo está en mi cabeza, que toda esta angustia no es más que ansiedad que me brota en el pecho, como un manantial. Estoy empapado de sudor. Natalia duerme. Comienzo a tiritar. Tengo miedo.

Inicios que, por su extravagancia, invitan a la lectura, como en El origen de las especies:

El problema no eran las hormigas, el problema éramos nosotras

O el de Hijos de Dios, en el que, en dos frases, está toda la narración posterior:

Ayer cumplí diecinueve años. Hace tres que abandoné el pueblo.

El cuento que cierra el volumen, y que da título al libro, parte de una idea que pesa en balanza la vida, una costumbre romana según la cual debemos señalar los días felices con una piedra blanca (la marca de Creta) y construye una narración en la que se condensa todo lo que hemos dicho. No creo que haya mejor forma de llenar una tarde de domingo que leer este volumen de Esquivias.


La tercera de las cosas que me han salvado ha sido el visionado del corto de Víctor Alonso y David Tordable, Las raíces de la utopía. Tomé un café con Víctor el viernes por la noche, en el Café España. Como dije aquí, no pude ir a su estreno, pero quería hablar con él para comentar el proyecto y que me pasara una copia. Víctor es un hombre joven que sabe lo que quiere, que ama sus proyectos y que, sin duda, tendrá éxito, a pesar de que estas tierras no son fáciles para los que, como él, quieren hacerse un nombre en el cine.

Tenía ganas de comprobar la evolución que han tenido desde Ammit y no me han defraudado. No sólo es una evolución en calidad (el salto es considerable), sino todo lo que ya se compacta como una realidad constatable, en especial, la apuesta por un tipo de cine diferente al que se produce mayoritariamente en España.

El pensamiento de su película parte de una pregunta que evidencia ya su mirada sobre este mundo: ¿qué ocurre cuando el ser humano se convierte en un producto más? A partir de ahí construyen una historia de ciencia ficción que se ambienta en un futuro tremendamente reconocible como presente.
La dirección, el montaje y la producción del corto confirman que estos dos directores tienen ya madurez para proyectos ambiciosos. La música y los créditos iniciales (que pueden verse aquí) realzan el conjunto.
Me ha gustado la sobriedad con la que está contada la historia, cómo se detiene en hechos cotidianos: hubiera sido una tentación lógica -pero fácil- acumular circunstancias dado los escasos quince minutos de duración, pero Alonso y Tordable no caen en ella y eso revela talento. A veces, incluso, podría pensarse que se peca por defecto y el espectador debe reconstruir parte de la historia, pero esto entra en la apuesta de los directores por un tipo de obra que no es cómoda para el que espera que se lo den todo hecho y lo alabo. Quizá, por señalar un defecto, hay algún fallo en el guión posiblemente debido a esta economía narrativa que no voy a comentar ahora por no desvelar el argumento. Los actores están bien dirigidos y su trabajo encaja con la sobriedad del tono general de la película. Me ha gustado mucho la ironía que se traduce tras la elección del edificio en la que se supone sede de la Synergyc Corporation -las Cortes de Castilla y León-. Esto no lo he hablado con Víctor, así que quizá sea que yo soy un mal pensado. Estos dos jóvenes seguirán dando que hablar. Seguro.

sábado, 14 de junio de 2008

Google, Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades


El pasado 11 de junio, se comunicaba el fallo del Jurado por el que se otorgaba a Google el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades 2008. Más allá del debate abierto en Internet sobre si Google se está convirtiendo en una empresa monopolizadora, mutas mutandi al estilo de lo que se dice desde hace tiempo de Microsoft, la apertura de un Premio de este tipo a la realidad de Internet es elogiable.

Hoy, a pesar de que aun encontramos a muchos reticentes, es un hecho innegable que Internet se ha convertido en la gran fuente de información para millones de personas y que el mundo comienza a dividirse entre los que tienen acceso fácil, rápido y barato y los que no lo tienen. Esta fractura ahonda las diferencias existentes ya y puede ser visualizada fácilmente en los mapas de los contadores de visitas que casi todos tenemos instalados en nuestras páginas, blogs, etc. La Acequia, por ejemplo, tiene dos en la columna de la derecha. Si accedéis a ellos, además de la evidencia de que el español tiene notable desventaja con respecto al inglés, podréis apreciar esta otra realidad de la que hablo.
Dejo para otro día el debate sobre Internet como generador de intercambio de ideas, creación cultural, relaciones y pensamiento, que ya he abordado aquí con la información sobre Mutantes y que volveré a tratar en breve.

Un buscador que contribuya a jerarquizar toda la ingente información disponible en Internet es una herramienta poderosa que nos ayuda a no perder el tiempo, a tener en pocos segundos lo que antes costaba días, semanas o meses encontrar. He dicho, en varias ocasiones, que textos y datos que tardé en encontrar para mi Tesis Doctoral hoy me los descargo en mi ordenador en segundos.
También sabemos que en Internet, como en la vida fuera del ciberespacio, hay mucho dato inútil, insuficiente, manipulado o falso. Y que hay muchas cosas relevantes para algunos que, en mi búsqueda no producen más que distorsiones, por ejemplo, aunque, de vez en cuando, se agradece la deriva porque te lleva a sitios que no se pensaron en un inicio y que consiguen ampliar tu horizonte. Por eso, los grandes buscadores son absolutamente necesarios. Ahora bien, todos sabemos que, para ser una fuente de información generalmente aceptada, se deben adoptar políticas de correción política y que éstas pueden suscitar sospechas y dudas porque imponen criterios que muchos no aceptan y que, en el fondo, condicionan lo encontrado. Es un efecto del mundo globalizado ante el que debemos ser conscientes, sobre todo aquellos que no compartimos del todo la visión de nuestra época que se impone desde la parte del mundo anglosajón dominante hoy.

Pero, repito, el hecho de que Google haya sido premiado, confirma, incluso para los reacios, que estamos en otra época, muy diferente a aquella en la que nos formamos los que tenemos más de cuarenta años. Para bien y para mal. Internet ya no es un mundo paralelo, es parte de nuestras vidas.



viernes, 13 de junio de 2008

El entremés de los romances, más noticias sobre El Quijote y reseña del Discurso de ingreso en la Real Academia de Darío Villanueva

Cervantes y el Entremés de los romances.

En mi respuesta a un comentario de Manuel-Tuccitano en la entrada anterior, dejaba pendiente, a sugerencia suya, una ampliación sobre el Entremés de los romances, que os invito a leer siguiendo el enlace.

Como decía ayer, hay varias corrientes de opinión que os expongo sin ánimo de fatigaros:

1º.- Aquellos investigadores que proponen que Cervantes conocía este texto (que, aunque se editó en 1612, debió escribirse antes de 1602, según la tesis de Menéndez Pidal) y partió de él como una posible fuente para construir la locura del personaje -por lo tanto, estaría parodiando una parodia, con lo que aumentaba el juego literario-. Hay datos que pueden avalar esta teoría, aunque la presencia de un entremés en verso en fecha tan temprana resulta un tanto peculiar, aparte de que en ninguna de las polémicas y referencias de la época sobre el Quijote se hace referencia a esta pieza teatral. Por otra parte, la calidad del entremés deja mucho que desear con lo que, si fue tomado como inspiración por Cervantes no debe ser considerado sino como un motivo más de toda la construcción sobre la que se articula el personaje. La historia se enredaría más si fuera cierta la teoría de que Cervantes no sólo concibió Don Quijote inicialmente como novela corta al estilo de las Novelas ejemplares a partir de este entremés sino que, incluso, llegó a difundirla en una versión que correspondería a los primeros seis capítulos. Como no hay testimonios que avalen la edición del volumen (lo que no impide que se editara), bien podría haber corrido manuscrita, lo que justificaría el conocimiento temprano del personaje que parece hubo y algunas afirmaciones del Prólogo. Lo veremos tras el comentario del Capítulo VI.

2º.- La de los que proponen que el entremés se escribiera a partir de la novela -es decir, se convertiría en la primera imitación de la historia de don Quijote (la redacción posterior a 1605 es sostenida por la teoría de Eugenio Asensio), aunque resulta del todo inexplicable que, de escribirse a partir de la novela, no se haga ningún tipo de alusión a ella-;

3º.- Por último, la de aquellos que sostienen que son textos independientes, que tienen poco que ver y que sus coincidencias son producto de recursos que ya funcionaban en la época y de que el clima artístico era propicio para este tipo de motivos de inversión paródica.

No hay consenso entre los estudiosos al respecto y algunos parecen tomar como afrenta personal el hecho de que se cuestione la originalidad cervantina, sin darse cuenta de que esta historia se basa, precisamente, en la técnica de la parodia que integra varios posibles intertextos. También es igualmente incomprensible la actitud de aquellos que encuentran singular placer en demostrar que Cervantes se inspiró en una u otra obra, puesto que parecen no perdonarle a este viejo soldadón que escribiera una obra universal cuando debiera estar retirado del oficio de escritor.

Tal y como sostiene Luis Andrés Murillo, es muy posible que, en estos primeros capítulos, aun no haya construido Cervantes del todo la idea de parodiar en exclusiva las novelas de caballería, tal y como se afirma en el Prólogo (escrito después de terminar el libro), y, por lo tanto, la concepción del personaje sería una suma paródica de la fama de estas novelas y de la poesía caballeresca, en especial, de un tipo de romances que eran conocidos, sobre todo, por trasmisión oral (a este tipo de trasmisión se hace referencia en el texto) y, como consecuencia, el recurso a los romances esté dentro del germen mismo de la idea. Por mi parte, me apunto a la línea de los que creen que son textos independientes.

Noticias sobre El Quijote.

Vayamos ahora con las noticias sobre El Quijote, esperando no haberos aburrido con estas quisicosas de especialistas:

Javier Sanz se suma a la iniciativa y dedica una entrada para su difusión en uno de sus interesantes blogs, Peridoxa.

Euphorbia, nos gana un capítulo y documenta la tan frecuente quema de libros en la Historia (el Poder siempre ha temido la libre circulación de las ideas) y señala dos magníficas películas en las que se produce (Indiana Jones y la última cruzada de Steven Spielberg y Farenheit 451 de F. Truffaut, ésta basada en la novela de Ray Bradbury) en ¡Esto está que arde!

Juan Luis ha añadido dos entradas en su serie sobre el Quijote. En una analiza el libro como un texto que invita a la lectura. En efecto, el Quijote sólo puede entenderse totalmente teniendo en cuenta que es un libro que habla de libros, literatura que reflexiona sobre literatura. Y que, el autor adopta la perspectiva del lector entendido: Cervantes sabía mucho de Estética de la Recepción antes de que esta corriente teórica de interpretación de la literatura se hubiera puesto de moda. En otra, hace un divertido homenaje visual a esta degustación del lector, poniendo imagen a nuestra locura de lectura virtual y colectiva.
Manuel-tuccitano también hace un inteligente guiño visual a nuestra lectura colectiva en su entrada El Quijote y mis leyendas (2), en la que aborda, además, la introducción de otros géneros, además del caballeresco, en la parodia literaria que es esta novela, con la cita expresa de El Abencerraje y la hermosa Jarifa que se encuentra en el capítulo comentado esta semana. Su enlace es toda una invitación a leer esta hermosa narración breve, publicada de forma anónima a mediados del siglo XVI y que dará origen a la novela morisca, modalidad de la que volveremos a hablar aquí pero que, gracias a Manuel, nos da pie a indicar su primera mención en El Quijote.

Además, mi buen amigo Javier García Riobó sigue con su comentario en imágenes, con perspicacia y sentido del humor cervantino, y muestra una personalidad que lo aleja de los estereotipos de ilustración al uso de esta novela. El haber motivado su mirada es una de las cosas que más me agrada de nuestra lectura colectiva.

Reseña del Discurso de ingreso de Darío Villanueva en la Real Academia Española (8 de junio de 2008).

Darío Villanueva, como anuncié, pronunció el domingo pasado su Discurso de ingreso en la Real Academia Española con el título El Quijote antes del cinema, en el que aborda cómo en la obra se establecía ya una mirada precursora de la cinematográfica según las teorías del precinema que analiza también en su texto. Su tesis es que:

el Príncipe de los ingenios españoles no se queda por detrás de nadie tanto en lo que se refiere a sus planteamientos precinemáticos como al impresionante reflejo de la condición humana que también lo caracteriza como un clásico entre los clásicos (p. 79).

Merece citarse la acertad visión de esto último en palabras de Darío Villanueva:

Cervantes busca y encuentra nuestra condición más genuina en esa dignísima ridiculez de los seres humanos, que son tan ínfimos y ruines como, a la vez, esforzados y sorprendentes. Semejante dualidad concuerda a la perfección con esa ars magna oppositorum, como fue definido el Barroco de la época en la que Cervantes escribe sus últimas obras, y entre ellas su inmortal novela (p. 81).

En cuanto a lo precinematógrafico en la novela, se basa sobre todo en el predominio de los sentidos de la vista y el oído en los diálogos cervantinos:

El oído y la voz conforman el intenso dialogismo de la novela cervantina al que nos hemos referido ya, con ese intensísimo uso del dijo y el respondió a modo de plano y contraplano verbales y auditivos. Pero no menor es la importancia que la visión tiene en el Quijote. De hecho, la gran mayoría de los episodios o aventuras de los protagonistas comienzan con voces, sonidos o ruidos que luego más tarde, como apuntábamos ya en el comentado episodio de los batanes, la vista vendrá a completar (pp.84-85).

Este magnífico Discurso es un claro ejemplo de cómo se puede volver a una obra sobre la que todo parecía dicho ya y aportar nuevos ángulos de interpretación.

jueves, 12 de junio de 2008

Primer regreso al hogar (Cap. 1.5).


Don Quijote, molido por los golpes del capítulo anterior, no puede levantarse y, para justificarse a sí mismo su estado y distraerse un tanto, se imagina vivir nuevas aventuras fantásticas. Curiosamente, ahora no recurre a los libros de caballería sino a las historias cantadas en los romances que todo el mundo, en la época, se sabía de memoria. Amplía Cervantes, por lo tanto, la referencia paródica a otro de los géneros más en boga en el momento y que, como la caballeresca, se basaba en el relato de una historia no más verdadera que los milagros de Mahoma, como dice al inicio de este capítulo. La locura de don Quijote es de raíz libresca y crecimiento fantástico: parodiar estas obras, por lo tanto, debe hacerse desde el realismo. Por eso, en el delirio, lo encuentra un vecino de su pueblo que viene de hacer una cosa tan cotidiana como llevar trigo al molino y lo intenta traer al mundo real llamándolo -por primera y única vez en la Primera Parte-, por su nombre auténtico, dado que él sí lo conoce, a diferencia de nuestro poco fiable narrador:

-Mire vuestra merced, señor, pecador de mí, que yo no soy don Rodrigo de Narváez, ni el marqués de Mantua, sino Pedro Alonso, su vecino; ni vuestra merced es Valdovinos, ni Abindarráez, sino el honrado hidalgo del señor Quijana.

Pero don Quijote se niega a aceptar este tirón de realidad y, con la energía que le presta su voluntad de trasformar el mundo y jugar en él a la utopía, exclama una de las más bellas frases de todo el libro:

-Yo sé quien soy -respondió don Quijote-; y sé que puedo ser no sólo los que he dicho, sino todos los Doce Pares de Francia, y aun todos los Nueve de la Fama, pues a todas las hazañas que ellos todos juntos y cada uno por sí hicieron, se aventajarán las mías.

Yo sé quién soy pero también que puedo ser cualquiera. He aquí el espíritu que anima a este hidalgo: afirmación de sí mismo que le lleva a explorar el mundo de una manera diferente a la que se espera de su condición; declaración radical de vivir la vida en libertad personal y confianza en sí mismo; huida del timorato sentido común para explotar en riesgo el camino que se abre delante de él. Mientras no pierda este aliento, don Quijote seguirá su aventura, nadie podrá frenarlo y, ante sus ojos, el mundo adquiere una nueva forma para ser entendido.

El resto del capítulo sirve para presentarnos a cuatro personajes de la novela: el cura y el barbero de su aldea, el ama de su casa y su sobrina. Aquí son presentados en grupo, como la referencia doméstica del hidalgo -son su familia, sus amigos-, lo que le ata a su vida anterior de cordura y actitud calmada, sin las características individuales que adquieren después. Lo veremos.

Este capítulo representa el necesario cierre de la primera salida de don Quijote y se completa con el Capítulo VI, que veremos el próximo jueves y, tras cuyo comentario, haremos nuestro primer balance sobre las intenciones de Cervantes y la teoría de que la historia de don Quijote naciera, inicialmente, como una más de las Novelas ejemplares. Sobre la discusión de si Cervantes imitó el Entremés de los romances para escribir estos párrafos comentados aquí o fue esta pieza teatral la que lo imitó, dado que hay opiniones en un sentido o en otro que son difícilmente demostrables con datos, no debería llamarnos más la atención en nuestra lectura que el juego paródico que se establecería en uno u otro caso y el testimonio de que era un procedimiento muy de época.

Por ahora dejamos acostado a nuestro héroe tras haber cenado (obsérvese que la primera salida se realiza en un amanecer y se cierra de noche) y con el anuncio de lo que sucederá en el próximo capítulo.

miércoles, 11 de junio de 2008

Opciones

Ya está. No va más. Has jugado, durante estas décadas de opulencia, como si la vida fuera un placer que te anestesiara de lo que sabías: leíste, hace décadas, que aquello en lo que se basaba el progreso que ansiabas tenía los días contados, pero no lo creíste porque todo era producto de las mentes apocalípticas de unos cuantos agoreros y compraste automóviles que no necesitabas pero te daban la sensación de ser poderoso y libre cuando, en realidad, te atabas más a un tipo de vida insostenible y te esclavizabas a grandes corporaciones; casas con lujos que te daban comodidad a expensas de contaminar tu entorno; ocio que ni siquiera disfrutaste, tan obsesionado con poseerlo que ni veías que destruía el paisaje que decías amar y luego recriminabas a los que te imitaron como si tú no les hubieras abierto el camino.
Eres como los que ahora pretenden poner puertas al campo ante una avalancha que se les viene encima: otros demandan su cuota del pastel y no hay para todos y sólo podrá seguir la apariencia aumentando la diferencia entre los que pueden y los que no pueden, los que tienen y los que no tienen, los que destruyen y los que cargan con las consecuencias de la avaricia y lujuria de los otros. Aumentará el número de personas que no puedan comer una vez al día, crecerán los necesitados, pero te conformarás si tú puedes verlo en tus grandes pantallas de plasma. Habrá crisis energética, habrá crisis de alimentos, habrá una fractura inevitable que te pondrá ante el espejo: ya no podrás engañarte a ti mismo pensando que, con un poco de suerte, todo va a solucionarse. Ahora todo está lejos, pero llegará hasta las calles por las que paseas y subirá, en oleadas, hasta el piso alto en el que te refugias. Pero estás seguro de contarte entre los privilegiados que sortearan los malos tiempos y entre los elegidos que salvarán su pellejo. Quizá, como mucho, no puedas tener tanta gente pagada que te lama los zapatos o durante unos años te conformarás con ir de vacaciones un poco más cerca o no tener llenos los armarios.
Ya está. No va más. Te apostaste tu fortuna a que siempre podrías vivir por encima de tus posibilidades, como si fueras uno de aquellos que lo tenían todo: creíste, de verdad, la propaganda de que eras rico. Y de pronto tendrás dificultades para pagar la hipoteca, no podrás hacer esos viajes de placer, tendrás que sumar y restar números que te provocarán jaquecas que te saquen de tu sueño de pertenecer a una clase media que lleva sorda a todo demasiados años con el único horizonte de aumentar su consumo de cosas innecesarias.
Como te has criado igual que un niño mimado, primero echarás la culpa a los que te prometieron esa dicha de la felicidad -¡como si consistiera en eso!-; luego a los gobernantes, que sólo ocupan sus cargos porque tú los pusiste; luego a los personajes que mueven los hilos del retablo, como si no hubieran estado allí desde siempre. Todo antes de mirarte a tus propios ojos. Nunca tantos como nosotros, en la historia, han tenido toda la información en la mano y la han apartado con nuestra displicencia.
Aquí te espero, como a mí mismo, ante la última opción de ser consciente o de que todo te importe, realmente, un carajo.

martes, 10 de junio de 2008

La lucha del derrotado

Hay una estética del fracaso. Como decíamos ayer, algunos que abandonaron luchas anteriores encuentran nuevas oportunidades para rehacerse. Continuamente hay nuevos conflictos porque la vida es constante supervivencia. El que desiste siempre no genera esperanzas ni siquiera para sí mismo. Pero otros, igual que en un momento de su vida cedieron, desarbolados, a la voz que los empujaba al abandono, encuentran un nuevo grito por dentro: hasta aquí has llegado. Sobre estos personajes se ha construido gran parte del arte moderno: desde que el individuo se ha descubierto a sí mismo sin necesidad de explicarse en los otros. La única oportunidad de regeneración desde lo más profundo es que nos entendamos a nosotros mismos como seres autónomos.

John Ford llenó sus películas de estos seres derrotados que, en una circunstancia concreta, actuaban en contra de su propia biografía porque habían encontrado la causa adecuada a la que entregarse o, simplemente, porque uno mismo no puede andar siempre con los zapatos llenos de polvo. Se convertían en héroes, pero sin interés de que su nombre se grabara en bronce: su voluntad era dar la lucha de la misma forma por la que habían llegado antes al abandono. En algunos casos, en la agonía, se limitaban a trasladar un mensaje simple de amor o pedían remitir las noticias de su muerte a la familia. En lo cercano encontraban la justificación de su vida. Es algo que siempre me ha llamado la atención de estos personajes: se sacrifican de forma cotidiana. Me atraen, sobre todo, aquellos cuyo papel no exige una muerte patriótica a beneficio de la propaganda, sino los que lo hacen por lo que tienen más próximo: a veces, por alguien a quien acaban de conocer hace unas horas.

En Ford, estos personajes son vistos en dos tipos de paisaje: grandes espacios abiertos en los que el ser humano no es más que una diminuta sombra; pequeñas habitaciones en los que se ven en contrapicados, llenando la imagen de techo y provocando la angustia de la mirada del espectador porque se percibe la opresión del momento. En ambos casos, el individuo no es nada y lo es todo: es lo que él decida, pero la Historia seguirá, al margen de su paso adelante.

La lucha que nos corresponde, como individuos, debe darse desde dentro, conociendo, de antemano, nuestra derrota. No cambiaremos nada, más que a nosotros mismos. He aquí la victoria de nuestro fracaso.

Ha muerto Mariemma

Guillermina Martínez Cabrejas (Íscar, 1917-Madrid, 2008), Mariemma para el mundo de la danza, ha muerto hoy. Hace unos meses le dediqué una entrada que os invito a leer, como homenaje. Que la tierra le sea leve.

lunes, 9 de junio de 2008

Líneas de fuga.


El desistimiento es una tentación permanente. En política, se convirtió en un ariete en la lucha de los liberales progresistas para denunciar su apartamiento del juego político durante los últimos años del reinado de Isabel II. El desistimiento, adoptado como lucha civil para que se haga más evidente la injusticia de una situación, puede parecerse mucho a la resistencia pasiva de Gandhi.
Sin embargo, hay otro tipo de desistimiento más personal, que nos viene, a veces, de las tripas y que no tiene esa altura de miras. Todos hemos sentido la tentación de huir, de dejarlo todo porque la vida nos ha desbordado. Muchos ni siquiera consiguen luchar un solo día. Otros, en un momento de la batalla de lo cotidiano, se ven desarbolados. No todos podemos ser héroes y una voz nos grita: hasta aquí has llegado. Cada uno se reconoce en esos momentos, sabe qué siente y cómo, lo único que espera ya, es que pase el tren adecuado que lo lleve lejos de todo.
Se reconoce a esas personas por su tristeza: el que ha desistido una vez lo hará más veces. No son más que supervivientes de sí mismos, gente derrotada que huye de los conflictos, que reniega de la lucha diaria. Algunos de ellos, sin embargo, solo buscan una oportunidad en la que puedan recuperarse. Aunque cueste. Es curioso: de los derrotados por la vida pueden salir los que suelen llegar más lejos, aunque parezca contradictorio. Quizá porque ya no tienen nada que perder y en un momento necesitan salir de su huida. Igual que encontraron el tren que los alejara, pueden, un día, hallar la estación adecuada en la que apearse.

domingo, 8 de junio de 2008

No podrás esconderte.

No podrás esconderte, aunque busques los refugios más inaccesibles. Sabes que vives destruyendo tu mundo, que has aceptado que todo se mueva contra la naturaleza de la que partes y reniegas, que no renuncias a todo tipo de comodidades que te llenan de falso progreso, que expolian la tierra que te sostiene, y que han sido fabricadas a partir de la explotación y el hambre de tus congéneres.
Por mucho que cierres los ojos, eres culpable de todo lo que está pasando en el mundo, aunque sea tan lejos que ni se oiga el rumor triste de los resignados. Has delegado parte de tu libertad para que te gobiernen pero, en el mismo acto, has querido remitir tu conciencia, renunciar a ella: yo no soy, no puedo cambiarlo, no puedo hacer nada, ya harán algo los que pueden. Mientras tanto, conoces todas las noticias que te demuestran que no es así, que aquellos en los que has delegado no son más que títeres del poder de otros y no les interesa que, con parte de lo que tú derrochas, otros se salven. En el fondo, sabes que toda tu vida cómoda, sorda y ciega tiene sus cimientos hechos de despojos de aquellos de cuya hambre, sufrimiento y muerte eres responsable aunque no estuvieras allí. Sólo quieres aislarte de la verdad y murmuras contra los pocos que han conseguido recorrer los miles de quilómetros del hambre y han llegado hasta la puerta de tu casa para limpiar tus cubos de basura.
Cierra los ojos si lo deseas, corre a esconderte en los sótanos y bloquear las puertas: no son ellos los que te persiguen, puesto que sus voces no tienen fuerza. El que te da caza ahora es tu propio fin, tu misma inercia. No podrás huir de mí y terminaré comiéndote las entrañas, lamiendo la sangre que mane de tus venas abiertas, mirándote a los ojos tan de cerca mientras te devoro que podrás sentir el pálpito de la vida que se te escapa reflejado en mis pupilas. No podrás huir de mí porque estoy tan pegado a ti desde tus inicios que soy de tu misma piel y aliento, de la misma armazón de tu desprecio.

sábado, 7 de junio de 2008

Noticias de El Quijote

Me siento gratificado con la respuesta que está recibiendo mi loca propuesta de una lectura colectiva y virtual de El Quijote y por eso, cada semana, os doy cuenta de las novedades que se han producido al respecto, además de agradeceros vuestros comentarios a mis entradas (la Invitación ya va por los 50 y, como ya he dicho, ha aumentado el número de visitantes silenciosos los jueves y los viernes).

Insisto en que, aquellos que colguéis alguna entrada en vuestros blogs, me lo hagáis saber por si se me pasa, puesto que no quiero que nadie se moleste por no ser citado aquí cuando lo que pretendo es que de la suma de voces (favorables o desfavorables, de lectura o de investigación o de creación) salga un tipo de aportación que vaya adquiriendo una entidad que terminará reportándonos a todos beneficios como aficionados a la literatura. Os agradecería, para localizar vuestros textos con rapidez y traerlas aquí semanalmente, que siempre introduzcáis un enlace a La Acequia en el texto de la entrada. Así me será más fácil buscarlas.


Os dejo ahora la información sobre las novedades.


A DianNa le han llamado la atención esta vez los ungüentos, bálsamos y remedios citados en la novela y a ellos dedica una cuidada entrada, Los ungüentos del Quijote.


Euphorbia no se queda atrás y echa su cuarto a espadas en una aconsejable entrada sobre algunas cuestiones médicas en El Quijote que titula Cervantes y Dioscórides.


Juan Luis se ha incorporado con fuerza a la propuesta y, aunque ha comenzado más tarde, ya ha comentado en las entradas correspondientes y en su serie titulada El Quijote.


Mi colega y amigo Manuel-tuccitano se ha sumado a la lectura y comienza con una entrada original que nos sirve para apoyar la lectura en cosas que ayudan a prestar atención a cómo Cervantes teje de realismo la obra, qué útil su texto titulado El Quijote y mis topónimos.


Javier García Riobó sigue con su magistral comentario en imágenes, que tanto dice sin palabras en su serie quijote.


Además, Brujaroja dedica unas cariñosas palabras a esta aventura y nos ayuda a difundirla en su entrada Asuntos pendientes, como ya lo hicieran dos amigos: Francisco Campillo en el autobiográfico Mi Quijote y Raúl en un delicioso texto que tituló Verdicticia.


Una de las comentaristas de La Acequia, Nina, para animarme cuando me quedé sin rostro, me envió, a través del correo electrónico un cariñoso mensaje en el que incluía la letra de una de las piezas musicales de la obra El hombre de la Mancha. Como le dije, además de agradecerle el gesto, esto me hizo pensar que, llegada la segunda parte, será hora de hablar de las obras que han nacido a partir de El Quijote.


Estaremos también atentos a Darío Villanueva, que hablará este domingo, en su Discurso de ingreso en la Real Academia Española, de El Quijote.

Otra de mis comentaristas habituales, además de mandarme datos sabrosos sobre el Duque de Béjar, al que Cervantes dedica esta primera parte, me remite una ingeniosa imagen en la que construye un altarcillo con quijotes: quizá debamos rezar ante él por el bien de la narrativa española (si es que tiene remedio). Gracias por el detalle y un beso.