miércoles, 23 de septiembre de 2026

Leonard Cohen en el Puerto de Honduras

 


Subiendo al Puerto de Honduras aún se aprecian las huellas del incendio de agosto de 2025. La dirección del viento y el fuego retorció los árboles y el matorral, creando esculturas carbonizadas, que aún permanecen como testigos de lo ocurrido. A veces, en la revuelta de un camino, un árbol intacto. Poco a poco reverdece, pero aún tardará mucho esta tierra en ser lo que fue.

Subimos desde Hervás, hacia Cabezuela del Valle, en donde reservamos mesa para comer, recordando que hace años hicimos el camino en sentido contrario. Yo tenía una cicatriz en el labio y en el automóvil sonaba Bob Dylan. Nos pareció exótico: Bob Dylan en el Puerto de Honduras.

Camino del Ambroz 
me decía Bob Dylan.
Todos los vientos llevan horizonte. 

Hoy suena Leonard Cohen y también hace viento. Arriba, buscando el horizonte de la sierra, ya ni Dylan ni Cohen nos parecen exóticos. Nos besamos recordando otro beso que era búsqueda de otro anterior.

2 comentarios:

Fackel dijo...

En la memoria y la nostalgia de nuestra vidas ambos tienen un hueco importante. De vez en cuando pongo a ambos, no sé por qué me embriaga más Cohen pero Dylan me retrotrae a un Dylan antes de Dylan, finales de los 60 en mi entorno.

Sor Austringiliana dijo...

El fuego esculpe a su estilo y siempre queda su firma. Y hay fuegos que no se apagan del todo nunca. No hay música exótica ya,.