Después de los almendros son los prunos ornamentales. Con delicadeza, como si el mundo se moviera de puntillas para no despertarse, salpican el paisaje urbano. Camino bajo ellos, en silencio, por si el rumor de mis pasos pudiera deshojar la flor.
La flor nos sobrevive,
es su misterio.
es su misterio.

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