martes, 9 de diciembre de 2025

El escondite

 


Por mí y por todos mis compañeros, los que no han llegado hasta aquí y se han ido quedando en el camino. Por todos los que soñé ser y se quedaron sentados en una silla en la cocina de casa. Por todos los que subieron al monte y por aquellos que se quedaron enredados en las esquinas. Por mí y por los que no tuvieron oportunidades. Por mí y por todos los que ni siquiera se atrevieron. Por mí y por todos, incluso por el guardián, que cayó en la ronda siguiente.

9 comentarios:

Sor Austringiliana dijo...

Y por mí el primero. Así decía yo.

Fackel dijo...

Preciosa evocación la tuya. No es eco de una tonadilla de juego infantil. Es algo más. Hubo otro más peligroso que muchos afrontaron antes y a algunos más nos tocó en la juventud avanzada. A mí la expresión me recuerda no obstante a César Vallejo:

Varios días el aire, compañeros,
muchos días el viento cambia de aire

Ya puede imaginar de qué poemario se trata.

Sor Austringiliana dijo...

Un soplo de libertad. Con pantalones cortos, bajo un cielo gris tan sediento que abarcaba todas las Españas.
Un grito de libertad, para todos los españoles escondidos 40 años en sus rutinarias y desarrollistas tareas.
Por mí porque mi voz es más fuerte que las cadenas y nunca se puede ser libre si no gritas también por los que ocultan su voz por temor a ser descubiertos.
Un grito libertario y colectivista.
Por mí y por todos mis compañeros de silenciadas lágrimas o ya con el síndrome del ojo seco. (Agustín Merino)

São dijo...

Gostei imenso deste teu texto e também me agradou a foto.

Querido amigo, forte abraço, bom resto de semana.

Chelo dijo...

Vengo desde el blog de Neo y yo también digo por ti y por todos los que han hecho posible que tú y los que nos rodean estemos aquí. Un saludo

Francesc Cornadó dijo...

Por ti y por todos los que nos acompañamos, todos empujando como la figura de la imagen.
Saludos

andandos dijo...

Quizás escribes en nombre de todos ellos. Un abrazo

Paco Castillo dijo...

Sí, por todos mis compañeros.
Mi amigo Javi Flores, de chicos, me decía: "venga, Paco, que la liga Santi, vamos a mi casa a merendar pan y chocolate..." Y después salíamos tan panchos. Javi se quedó en el camino, en una carretera secundaria para ser precisos, hace ya varios años.
Santi tiene un negocio y le va muy bien, también fue a merendar muchas veces a casa de Javi, claro que sí.
Mis buenos deseos, Pedro.

José A. García dijo...

Por los derrotados, los vencidos, los muertos y abandonados...

Saludos,
J.