domingo, 2 de julio de 2023

Nada debería moverse en verano

 


Nada debería moverse en verano. Ni la luz, ni el agua. Los veranos que recuerdo se abren y cierran en sí mismos, como los objetos que guardamos en una caja, como la sensación de la mano amada en la tuya. Hay otros que fueron continuidad o anticipo, lo sé, pero qué importan. El verano del que hablo se abre un día: en una mañana clara, en el silencio de la primera hora de la tarde, en las chicharras al caer el sol, en la fantasía de las luciérnagas. Se cierra otro, un día en el que, de pronto, es otoño.

Todo es dolor hasta que llegas junto al agua. Tiembla la superficie. Hay una vibración de ahora en cada uno de los reflejos que se rompen y se componen hasta que se serenan. En la otra orilla, las hojas de una rama son besadas por el río.

Me descalzo. Debo recordarme que soy yo quien ha llegado.

14 comentarios:

Emilio Manuel dijo...

Eres muy listo, lo quieres todo para tí. Lo que pides, también lo quiero, pero no se cumple, está España reventando.

Fackel dijo...

La impresión que tenía del verano en la infancia era esa: que nada se movía. Una impresión subjetiva, pues dependía de mi visión. La actividad del curso paralizada y todo al ralentí. Y sin embargo, cuánto se movía en los tres meses de asueto. Qué largos los días. cuántas percepciones sensoriales, incluso qué indolencia no nos asaltaba.

Abejita de la Vega dijo...

Quédate con el beso de las hojas de una rama, eres río tú también.

Francesc Cornadó dijo...

El verano es tiempo de quietud.
Contraste entre las sombras amables y el ardor de la luz. La plata quieta y las cortezas de los plátanos quebrándose al sol.
Saludos

andandos dijo...

Tengo poca ilusión ahora por los veranos. Pasan deprisa, si no vives consciente de ellos. A ver qué pasa, intento ralentizar los días.
Un abrazo

Rita Turza dijo...

En los veranos de mi infancia esa era la sensación que nada se movía... luego no sé que paso; ahora todo se mueve demasiado deprisa.
Es un placer leerte, Pedro. Una maravilla de "retrato de interior"

Besos.

María dijo...

Como me gusta el verano, debería detenerse en esta estación, porque nos abrimos a la vida, respiramos la mañana disfrutando en su intensidad hasta la noche, me parece una estación preciosa, para detenernos en ella. Me produce mucha quietud, relajación. Es mi estación preferida.

Disfruto con tus reflexiones, Pedro, un lujo estar en "La Acequia".

Besos.

São dijo...

A fotografia é linda e , se me permites, subscrevo as tuas palavras...

Beso, amigo mio, boa semana :)

Bertha dijo...

Nada :y que las horas pasen sin orden, porqué hace calor y la noche no deja descansar ,cuando ya comenzamos a conciliar el sueño, otro día más así hasta agosto...
Yo me apunto a no mover nada si no me fundo antes, el calor agota...
Que veranos aquellos de chiquilleria 🤔 éso eran veranos.
Feliz verano y siempre por la sombra 😀

Luis Antonio dijo...

Nunca como en verano se aprecia el valor del agua

Luis Antonio dijo...

La mayoría de los buenos recuerdos que tengo van asociados al verano: vacaciones, baños en el río, buen tiempo, amigos reencontrados...

Doctor Krapp dijo...

Entiendo la fascinación hacia el verano, pero él nos maltrata porque juega con nuestras expectativas y nunca las cumple.
No me gusta. Está sobrevalorado. Es puro artificio.

LA ZARZAMORA dijo...

Nadie, y sin embargo...
Besos, Pedro.

Ele Bergón dijo...

"Pasaban las estaciones, al ritmo de los pájaros" y en ese pasar de estaciones, nos lleva hasta el verano, con sus días largos y sus noches cortas, para volver poco a poco, a observar cómo la claridad, deja de ser protagonista, similar a nuestras propias vidas.

Cuesta llegar al agua de nuestra vida que corre por distintas veredas, para al final serenarnos en nuestro propio yo.

Aunque a veces cuesta, alcanzamos nuestras.


Besos