lunes, 24 de enero de 2022

Una tapia de tierra amasada no tiene voluntad eterna

 


Al adobe no hay que dinamitarlo. Cuando el tejado se hunde, las paredes desaparecen con el tiempo. Barro y paja dejan apenas una huella del paso del ser humano. En nuestros tiempos, todo exige una brigada especializada en descontaminación y tratamiento de residuos.

Ancha es Castilla, se decía para significar que aquí cabían todos, que quien no estuviera a gusto o molestara, buscara otro lugar o ensanchara la tierra. Y uno echaba a andar y tardaba en llegar a sus límites. Más ancha que nunca hoy, despoblada.

Una tapia de tierra amasada no tiene voluntad eterna.

6 comentarios:

La seña Carmen dijo...

... y estrechas las castellanas :-).

Fuera bromas: gran reflexión sobre la tierra y los adobes.

—Adobero, ¿cuánto ganas? —Si no llueve, poco, y si llueve, nada.

Sor Austringiliana dijo...

Sin cabeza caemos y desaparecemos, somos adobe sin tejado.

Emilio Manuel dijo...

Así nos estamos quedando, concentraditos.

fcaro dijo...

Los adobes, vienen desde la prehistoria y siguen ocupando su lugar. Se van discretamente, como vinieron. Se funden en su origen.Tan discretos a veces, ocultos tras la cal.

São dijo...

Aqui fala-se muito do despovoamento do interior.Imagino aí ...

Besos, amigo mio

Francesc Cornadó dijo...

El adobe debe permanecer, es la tierra hecha arquitectura.
Saludos
Francesc Cornadó