domingo, 12 de septiembre de 2021

Entrega de los 32º Premios Amigos del Teatro Ciudad y Provincia de Valladolid

 


Por invitación de la Junta directa de la Asociación de Amigos del Teatro de Valladolid y su presidente, Ignacio García Llanes, esta mañana he conducido la gala de entrega de los 32º Premios Amigos del Teatro Ciudad y Provincia de Valladolid, celebrada en el hermoso patio renacentista del Palacio de Pimentel, sede de la Diputación Provincial. Desde hace unos años, estos premios están patrocinados por el Ayuntamiento de la ciudad y la Diputación Provincial y el acto de entrega se lleva a cabo por riguroso turno en las instalaciones de una o de otra institución. Es de agradecer el apoyo de ambas instituciones a estos premios y a la Asociación de Amigos del Teatro, que los creo y mantiene desde hace tantos años.

Con la gala de hoy se cierra el paréntesis que supusieron los primeros meses de la pandemia. La suspensión de las representaciones durante meses hizo aconsejable que el año pasado no se concedieran tanto por las limitaciones sanitarias como porque la temporada teatral se había visto seriamente afectada, por lo que hoy se entregaban los premios correspondientes a las temporadas 2019-2020 y 2020-2021. Estos premios establecen varias categorías, son de carácter honorífico e implican que los premiados acudan a recogerlos. En el pasado se ha premiado a los grandes actores y actrices profesionales del país, actores y actrices no profesionales y personas que han trabajado de forma relevante por el mundo del teatro con estudios y críticas. Los nombres y calidad de los que figuran en la lista avalan la importancia de estos premios, que se han constituido en un referente en el mundo teatral.

En mi alocución introductoria, he partido del capítulo XI de la segunda parte del Quijote de Miguel de Cervantes. En él hallamos al protagonista apesadumbrado porque le han encantado a Dulcinea o, quizá porque ha comprendido que el guion de su juego caballeresco va a ser compartido y no conseguirá dominarlo como había sucedido hasta ese momento. Sancho, que es en gran medida el causante de esta pesadumbre de don Quijote, le invita a olvidar la tristeza:

Señor, las tristezas no se hicieron para las bestias, sino para los hombres, pero si los hombres las sienten demasiado, se vuelven bestias: vuestra merced se reporte, y vuelva en sí, y coja las riendas a Rocinante, y avive y despierte, y muestre aquella gallardía que conviene que tengan los caballeros andantes.

A Cervantes, para invitarle a salir de la pesadumbre, no se le ocurre mejor estrategia que un encuentro con una compañía de cómicos, la de Angulo el Malo, que se trasladan de una población a otra caracterizados como sus personajes necesitan para representar el auto de Las Cortes de la Muerte: 

Aquel mancebo va de Muerte; el otro, de Ángel; aquella mujer, que es la del autor, va de Reina; el otro, de Soldado; aquel, de Emperador, y yo, de Demonio, y soy una de las principales figuras del auto, porque hago en esta compañía los primeros papeles

Tras la sorpresa inicial, resalta don Quijote esa primera función de entretenimiento que tiene el teatro. En sus palabras encontramos al mismo Cervantes:

Andad con Dios, buena gente, y haced vuestra fiesta, y mirad si mandáis algo en que pueda seros de provecho, que lo haré con buen ánimo y buen talante, porque desde mochacho fui aficionado a la carátula, y en mi mocedad se me iban los ojos tras la farándula.

En ese momento, un integrante travieso de la compañía, armado de un palo con tres vejigas de vaca hinchadas, espanta a Rocinante y, aprovechando que Sancho Panza corre en ayuda de su amo, roba durante un tiempo al rucio. Don Quijote vuelve, por un momento, a la condición furiosa de la primera parte y quiere vengarse, pero Sancho, mucho más aprendido que su salida anterior, lo refrena:

tome mi consejo, que es que nunca se tome con farsantes, que es gente favorecida: recitante he visto yo estar preso por dos muertes, y salir libre y sin costas. Sepa vuesa merced que, como son gentes alegres y de placer, todos los favorecen, todos los amparan, ayudan y estiman, y más siendo de aquellos de las compañías reales y de título, que todos o los más en sus trajes y compostura parecen unos príncipes.

Sancho indica un segundo aspecto que le interesa a Cervantes y que es más la expresión de un deseo que de una realidad (aparte de introducir alguna puya contra personajes del momento): las compañías teatrales y los cómicos son tan importantes para la sociedad que deben ser protegidas por todos y, sobre todo, por las autoridades.

Como don Quijote no se calma fácilmente, los cómicos se preparan para apedrearlos:

en un instante saltó la Muerte de la carreta, y tras ella el Emperador, el Diablo carretero y el Ángel, sin quedarse la Reina ni el dios Cupido, y todos se cargaron de piedras y se pusieron en ala esperando recebir a don Quijote en las puntas de sus guijarros.

Y Sancho esgrime la razón última que hace que don Quijote abandone su intención:

se ha de considerar que es más temeridad que valentía acometer un hombre solo a un ejército donde está la Muerte y pelean en persona emperadores, y a quien ayudan los buenos y los malos ángeles; y si esta consideración no le mueve a estarse quedo, muévale saber de cierto que entre todos los que allí están, aunque parecen reyes, príncipes y emperadores, no hay ningún caballero andante.

Aquellos actores no son lo que representan, pero ostentan tales personajes. El teatro es ficción, pero esa propia imitación lo convierte en realidad gracias a un juego continuo de espejos que nos permite reflexionar sobre la vida mejor que la realidad misma. Don Quijote lo comprende mejor que nadie porque él mismo es ficción encarnada.

Le bastan estas pocas páginas a Cervantes para resaltar la grandeza e importancia del teatro como bien social y cultural y la responsabilidad de todos, incluidas las instituciones públicas, para protegerlo. En estos momentos tan difíciles para las artes escénicas, es sustancial que lo comprendamos así. Por eso mismo, hay que agradecer el apoyo a estos premios del Ayuntamiento de Valladolid y de la Diputación Provincial, cuyas máximas autoridades se encontraban presentes, esperando que no decaigan en la promoción continua del teatro. Es de agradecer también la presencia en el acto del Consejero de Cultura de la Junta de Castilla y León. En pocas ocasiones podemos hallar juntos a los representantes de estas tres instituciones colaborando en favor de la cultura y por eso mismo hay que celebrarlo.

El jurado, reunido a principios del mes de agosto, decidió que los premios de este año correspondieran de esta manera:

  • Premio Ángel María de Pablos: D. Fernando Herrero, escritor y crítico teatral que durante años ha ejercido esta labor en El Norte de Castilla. Entregado por el Consejero de Cultura de la Junta de Castilla y León.
  • Premio Clemen Madero: Dª Pilar Redondo, actriz no profesional de larga experiencia y formación, por su trabajo en La gata. Entregado por D. Alberto González Madero.
  • Premio Ángel Velasco: D. Félix Hernández Ramos (In memoriam), por su infatigable trabajo en pro del teatro al frente de la Asociación Amigos del Teatro, que dirigió durante once años hasta su fallecimiento en febrero pasado. El premio lo recogió su viuda, Candelas Izquierdo, y lo agradeció su hijo mayor. Entregado por Dª Ángela Velasco.
  • Premio al mejor actor profesional: D. Eusebio Poncela, por su trabajo en El sirviente. Entregado por el Alcalde de la ciudad de Valladolid.
  • Premio a la mejor actriz profesional: Dª María José Goyanes, por su trabajo en Galdós enamorado. Entregado por el Presidente de la Diputación Provincial de Valladolid. 

La Asociación de Amigos del Teatro de Valladolid, nacida en 1977, sigue promoviendo el amor por el teatro, favoreciendo su práctica por compañías no profesionales y apoyando al teatro profesional. Me precio de ser socio de la misma.

¡Larga vida al teatro!











Las fotografías que acompañan esta publicación son de María Hernández y Virginia Cuevas.

7 comentarios:

Sor Austringiliana dijo...

Larga vida al teatro. Cervantes contuvo a su don Quijote, lo respetaba tanto...

Luis Antonio dijo...

Enhorabuena por ese acto. Se tendrían que prodigar más ese tipo de actividades.

Un abrazo

Neogeminis Mónica Frau dijo...

Qué buen que se siga celebrando la cultura! Me quedo con este destacado de tus palabras: "Señor, las tristezas no se hicieron para las bestias, sino para los hombres, pero si los hombres las sienten demasiado, se vuelven bestias"... Qué grande, el Quijote! Un abrazo

La seña Carmen dijo...

Enhorabuena a todos los premiados, y mucha mierda para esa asociación.

Paco Castillo dijo...

Un bonito acto, es una excelente noticia que la Cultura vaya recuperando su espacio, falta nos hace.
Mencionar al ilustre Cervantes junto a Don Quijote y Sancho siempre es pertinente.
Un abrazo.

Myriam dijo...

Enhorabuena y felicitaciones a todos los premiados.

São dijo...

Felicitações pelo apoio à Cultura e parabéns a quem recebeu os Prémios.

Meu querido amigo, te abraço .