sábado, 11 de julio de 2020

Se pone el sol de julio en el páramo castellano


El campo de cereal se presenta recogido y limpio. Bajo el sol de julio, las pacas parecen pequeñas barcas varadas en la inmensidad del páramo. Aquí y allá, manchas verdes indican la línea de un arroyo, de un camino, de una división de tierras. Con el trabajo hecho, es tiempo de buscar la sombra de una chopera junto al rumor de una fuente para dar buena cuenta del almuerzo. Qué limpio el horizonte castellano de verano, geometría pura de belleza.

Al atardecer, paseo entre los caminos de estas tierras. Los pensamientos, aquí, se hacen verticales, como pequeños hitos que marcan nuestro caminar hacia el horizonte.

Cuando se pone el sol de julio en estos páramos, nada interrumpe la lucha amorosa entre la luz y la sombra. Aquí, el ser humano se sabe humildemente infinito.

9 comentarios:

Sor Austringiliana dijo...

Y ese olor a cereal...Un paisaje de muy adentro.

Emilio Manuel dijo...

En esos paseos, el sol debe caer de justicia.

La seña Carmen dijo...

Y esas motas verdes que tanto refrescan con solo colocar la cabeza bajo ellas.

impersonem dijo...

A través de tu texto viajé a mi infancia, a mi lugar de nacimiento, a mis raíces de terruño... a mí también me gusta este paisaje de campo abierto y de pueblos cercanos al alcance de la vista...

Aquí donde vivo he visto dos tierras de cebada sin cosechar todavía, no sé la razón, ¡pero están muy expuestas a cualquier tormenta de granizo...!

Abrazo

Doctor Krapp dijo...

Admiro Castilla y sus bellezas pero los paisajes amarillos y desolados me producen cierto agobio, ya que pienso que en cualquier momento el sol me va a aplastar contra la tierra.

Ele Bergón dijo...

La inmensidad de ese mar de Castilla, que ahora luce dorado, con manchas verdes, como dice Carmen, nos lleva al horizonte azul, para redpirar la libertad.
"Ancha es Castilla"

Besos

São dijo...

Falas do horizonte castelhano e eu ouço-te falar também da infinitude das paisagens alentejanas.

Boa tarde, amigo mio, fuerte abrazo

andandos dijo...

La primera vez que pasé por Castilla paramos a comer en un pueblo de Palencia, no recuerdo cual. No había visto nunca tantas extensiones de cultivo. Creo que he aprendido mucho mirando por la ventanilla.

Un abrazo

Myriam dijo...

Aquí los pensamientos se achicharran por el frio polar que hace.
BRRRRRRRRR
BRRRRR

BrrrESbrrrrOS