Al final, los almendros me esperaban en flor a mi regreso. Estos dos almendros de la antigua guardería junto al paso del ferrocarril del Arco de ladrillo deben estar enfermos. La mitad de la copa no ha dado flores ni apuntan las yemas de los brotes nuevos. Cuando me fui, las flores eran promesa. A mi regreso, están ya deslucidas por el tiempo. En algunos lugares la flor ya había pasado, en otros no había brotado. En estos, decaen. Qué breve es todo, pero qué hermosa es también esa etapa final de la flor que muchos consideran fea. Anticipa ya el fruto, que llegará. He corrido demasiado estas semanas, llevo un tiempo -largo- a contrahora.
Afortunados aquellos que sienten que la vida les llega siempre a tiempo.
8 comentarios:
Florecen aunque sea a media copa.Y llegaste a tiempo con tus ojos y tu cámara para traérnoslo aquí.
Nada es completo ni llega en el momento justo. No hay afortunados.
Feliz domingo.
Es una flor sencilla, delicadísima, un breve soplo de siroco atenta contra su hermosura.
Abrazos
Francesc Cornadó
Al fina sí vistes tus almendros, los de siempre, y aunque tuviste que comprobar el paso del tiempo por ellos, me imagino que te darían una gran alegría a los que hiciste la foto. Me encanta.
Yo creo que este año, no me va a dar tiempo ver los míos, los que se esparcen por los campos de Pardilla. Uno o dos vi la última vez que los visité, pero esos iban demasiado adelantados. No me esperarán, pues la semana que viene, necesariamente tengo que conformarme con los de aquí que ya se les están cayendo las flores.
Nunca sabemos si el tiempo lo llevamos a contrahora, es tan fluido que muchas veces nos equivoca y sorprende.
Besos
Flores de almendros (como la felicidad) pasan siempre, pero puede que no estemos preparados para disfrutarlo. Dependen del momento en que te pillen.
Los almendros son bellos en todas sus estaciones, aunque se luzcan más en unas que en otras.
Vivir a contratiempo es un fastidio.
Mil besos.
sI UNO LLEGA A TIEMPO O NO
lA CULPA SOLO ES DE
UNO...JAJAJA
ME GUSTA COMO ESCRIBES CORTO LIVANO BUENO
Pero el valor de poder contarlo, año tras año, ratificando que nosotros también seguimos, no obstante nuestras decadencias...
La vida a contrapié nos gratifica más aún: esa vida que no necesita de nosotros para existir: ¡qué liberación!
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