lunes, 7 de octubre de 2019

La sombra de un pino y lectura ecologista de Campos de Castilla de Antonio Machado.


En este semestre, el mes de octubre es el mes en el que toca Machado: en el que hablo de Antonio Machado en clase. Estos días comento Campos de Castilla. En sus primeros poemas (A orillas del Duero y Por tierras de España), el autor aborda el problema de España, las causas de su decadencia y las posibilidades de regeneración del país a partir de la idea de que el corazón de Iberia se encuentra en el río Duero (El Duero cruza el corazón de roble / de Iberia y de Castilla). Ve Machado el paisaje agredido por sus pobladores, que están lejos de ser los que desde aquellas tierras hicieron España y se han convertido en quienes incendian los pinares y abandonan el campo, faltos de voluntad y esfuerzo modernizador. Aunque el poeta construye la idea a partir del simbolismo con la finalidad regeneradora propia de aquellos tiempos, estos poemas permiten hoy una lectura desde un cierto ecologismo:

El hombre de estos campos que incendia los pinares
y su despojo aguarda como botín de guerra,
antaño hubo raído los negros encinares,
talado los robustos robledos de la sierra.

Hoy ve a sus pobres hijos huyendo de sus lares;
la tempestad llevarse los limos de la tierra
por los sagrados ríos hacia los anchos mares;
y en páramos malditos trabaja, sufre y yerra.

El ser humano no está a la altura que requiere el paisaje, es inferior a él y lo agrede. Como consecuencia, su presente está maldito y su futuro incierto. No son los únicos poemas en los que Machado refleja esta preocupación por la naturaleza y la relación que establece el ser humano con ella.

Curiosamente, estos días en los que toca Machado se ha caído un pino en el jardín de mi Facultad. Si no me falla la memoria, es el tercero en pocos meses. No sé a qué se debe pero es preocupante que suceda. Este pino se plantó aproximadamente cuando Antonio Machado escribía los poemas anteriores que se publicarían en la edición de 1912 del poemario. Siempre he tenido una cierta ensoñación según la cual alguien que pasara un tiempo en este jardín por entonces -un enfermo, el personal sanitario, el familiar de un enfermo-, tuviera en sus manos un ejemplar de Campos de Castilla y se sentar a leer en alguno de los bancos:

El pino es el mar y el cielo
y la montaña: el planeta.

Este pino, como los otros dos que se cayeron antes que él hace unos meses ya no están. Queda la sombra de ese pino vagando por los rosales del jardín de mi Facultad, sin saber dónde agarrarse y se irá hacia el río para ir camino del padre Duero. ¡Cuánto deseo que sea la última sombra que perdamos!

10 comentarios:

Emilio Manuel dijo...

Fueron los curas Escolapios los que en los 60, cuando hablar de determinados poetas era impensables, ellos me lo hicieron leer junto con otro proscrito, Federico, mi paisano.

Sor Austringiliana dijo...

Machado sentía a los árboles. Una buena lección de literatura y mucho más.

La seña Carmen dijo...

¡Qué texto más actual y qué bien traído! Lo había leído muchas veces, pero creo que no había llegado hasta el fondo del asunto. Gracias, profe.

LA ZARZAMORA dijo...

Andamos por la sombra de un ciprés alargada...
Pinos, eucaliptos y naturaleza, parece que les entrega a ésta, rendidos a sus pies, el alma.
Andan los tiempos recios...

Besos, Pedro.

Doctor Krapp dijo...

Si Machado viniera por estas tierras en estos tiempos se horrorizaría del hombre que incendia los carballos y castaños y planta en su lugar ese árbol maldito pero productivo llamado eucalipto.

Myriam dijo...

Cuando estuve en el campo en Argentina, no pensé en Machado,
a decir verdad, pero sí en ti y me leí un libro interesantísimo
sobre bosques y árboles. (Además de recorrer el campo vivencialmente, claro).

Me encantó esta lección tuya sobre Machado y su preocupación
y sentimiento por la Naturaleza.

Besos

Luis Antonio dijo...

Es un error querer ver en Machado a alguien que niega o rechaza la historia de España, también lo sería querer verlo como un autor que se complace en recreaciones del pasado.

Me atrevería a decir que Machado pretende ejercer de revulsivo ante la situación social, económica, política del país que le todo ¿sufrir'

Em otro momento señalará que los valores de la juventud y del trabajo, que harán surgir una nueva España, son mas identificables con el pasado heroico de Castilla que la impresión negativa que ofrece del hombre actual.

Saludos

XuanRata dijo...

Uno de los rasgos que distinguen a los grandes poetas es que sus poemas siempre parecen recién escritos. Y siempre hablan de lo que nos ocurre a nosotros justo ahora.

En el lugar de esos pinos caídos hay que plantar árboles nuevos sin perder un instante.

Marina dijo...

Siempre perderemos árboles, yo perdí un sauce llorón que me contaba las estaciones por la ventana de mi clase en Miranda del Castañar. Estaba tan cerca que si alargaba mi brazo, podía coger alguna de sus pequeñas hojas y soplar para que revolotearan por mi aula. Precioso y frondoso sauce que no olvidaré jamás, lo tumbó una tormenta. Lo encontré roto debajo de mi ventana, siempre en mi memoria.

Perderemos árboles, es inevitable, pero el bosque permanecerá intacto.

Fuerte abrazo,querido.

Ele Bergón dijo...

Machado y los árboles, van tan unidos, como esos Campos de Castilla que tan bellos poemas le inspiraron.

Qué pena, lo de los pinos de tu Universidad.
Besos