domingo, 10 de febrero de 2019

El almendro en flor de la cuesta de las Olivillas


Están los amigos atentos a mi encuentro anual con la floración de los almendros. Si cierro los ojos veo con nitidez los almendros en flor de Villa Paulita en una Semana Santa y siento el beso en la mejilla -niños los dos, quién sabe qué sintió ella al dármelo, pero yo aún lo recuerdo-; seguro que me engaño al hacer coincidir aquel beso con el vuelo de unas hormigas aladas, pero allí se me juntan sus labios besando mi rostro, las hormigas en espiral como una bruja y los cinco almendros en flor como fogonazos de la memoria. Ninguno de nosotros llamaba así la finca Minaya, claro. Los almendros, junto a las casas de los empleados, se pasaban el año disimulando su belleza, sirviendo de postes para los tendederos, hasta que no podían esconderla más. Luego venía treparlos para tomar los almendrucos y comerlos, casi siempre verdes. No había paciencia.

Uno se fija así en un almendro, como si lo descubriera, incrédulo, como si no hubiera estado allí hasta que llegan las flores. Sucede lo mismo con este de la cuesta de las Olivillas de Béjar. De pronto, está: es un almendro. Me lo dijeron al bajar en grupo de la Francesa: Ha florecido el almendro de las Olivillas. ¡Han florecido los almendros de las Olivillas, a la solana! Ha hecho su labor el sol de enero.

8 comentarios:

mojadopapel dijo...

Y tú has hecho una estupenda labor en esa foto.

Fackel dijo...

Contemplas la floración para seguir asombrándote de la belleza, también para mantener vivos los recuerdos antiguos. Suficientes razones.

Emilio Manuel dijo...

Pese al frío, hace unos días, por nuestro sendero sendero semanal, ya vimos algún almendro con varios brotes floreados.

Sor Austringiliana dijo...

Seguimos cada año tu reencuentro con el almendro en flor.

Andandos dijo...

Pues sí, estamos atentos. Por mi parte creo haber encontrado un recorrido ideal para mis... intereses.

Un abrazo

Doctor Krapp dijo...

No vivo en tierra de muchos almendros pero tu texto quizás pretexto para el anuncio de la primavera, me ha hecho recordar lo que ocurre aquí con las mimosas.

Ele Bergón dijo...

Lo mismo que cuentas de los almendros de Béjar, me pasó a mí el jueves cuando me dio por pasear por El Retiro de Madrid. Casi todos estaban floridos en un rinconcito que ya conozco,pero que no lo esperaba.

¡Ya tenemos primavera! No quiero que vuelvan los hielos, como pasó el año pasado, y si lo hacen, que sea cuando las flores del almendro se hayan ido.

Besos primaverales

impersonem dijo...

¡Y a lo mejor ella tenía los ojos almendrados!

Es bonita la imagen de los almendros en flor...