viernes, 27 de noviembre de 2015

Que no llego


Ando estos días afanando, de acá para allá. Siempre ocurre antes de finalizar el año, antes de finalizar un curso, antes de finalizar un cuatrimestre. Cosas grandes, cosas pequeñas, del trabajo, del oficio de escribir, cosas de casa, cosas de amigos, cosas de contrarios, alegrías, tristezas, problemas, problemas que no lo son, soluciones. Ando como aquel hortelano al que le ha pillado un cambio de tiempo mientras se ocupaba solo de una parte de la huerta. Corriendo, con el azadón, abriendo los surcos del riego, rematando la tierra.

-Ay, que no llego.

Que no llego. A regar ahora las macetas. Se me acumulan los libros para leer con promesa de reseña, se me acumulan los encargos, encargos de amigos con los que espero no quedar mal por retrasárselos porque hay que poner las cosas en orden, de una en una, para no asustarse y saltar cada hora de una a otra para no abrumarse. Ah, que tengo que quedar a tomar café y no tengo días ya en la agenda. Y yo ahí, cuidando de ese rincón de la huerta, el que era más triste, que de tanto mimo ya está muelle y listo. Y es que estaba tan necesitado de atención.

12 comentarios:

Abejita de la Vega dijo...

La huerta es lo primero, no dejes que entre el conejo de "Alicia en el País de las Maravillas", mirando el reloj y lamentándose:"llego tarde, llego tarde, la reina me cortará la cabeza".

lichazul dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
lichazul dijo...

por como reza el dicho, el que mucho abarca poco aprieta Pedro jejeje
hay que darse un respiro
aunque corramos , porque ni creas, yo igual corro tóo el día, pero para leer a quienes escriben cosas que me gustan siempre siempre siempre me hago un tiempo y dejo una huellita loca

besos y buen fin de semana
riega las plantitas ;)

DORCA´S LIBRARY dijo...

Cuando se rebaja la velocidad, es cuando más se avanza. No deberíamos ser esclavos de las prisas. Pero al final, todos picamos.
Un abrazo.

Gelu dijo...

Buenas noches, profesor Ojeda:

¡Qué bien se notan los cuidados y el tiempo empleado en ese rincón!
Maravillosa transformación. Ahora contagia alegría.

Abrazos

Rita Turza dijo...

Los rincones hay que cuidarlos mucho, aunque uno llegue unos minutos tarde.

Besos.

Joselu dijo...

A mí también me falta el tiempo, pero hoy, precisamente, no tengo muchas ganas de hacer nada de lo pendieente. Llegan los fines de semana y me doy cuenta de que los tengo absolutamente ocupados con tareas del instituto, y demás. Me ha gustado esa correspondencia entre las tareas y el rincón de la huerta. Por cierto, no hay nada que me ponga de tan mal humor que hacer reseñas de escritos ajenos. No soy escritor ni nada parecido, pero creo que esto es una de las cosas que llevaría peor de serlo.

Kety dijo...


Lo decía mi madre: no se puede estar en misa y repicando. Faltan horas para hacer todo lo que queremos.

Un abrazo

El Deme dijo...

Lo primero organización y, lo segundo, no ser demasiado exigente contigo mismo.

la seña Carmen dijo...

No queda otro remedio que poner las tareas una detrás de otra, y saltarse de vez en cuando las prioridades. La rutina nos puede, pero los tiestos preciosos.

Ele Bergón dijo...

Lo que no entiendo es cómo te da tiempo a hacer tantas tareas. Supongo que será por tu gran capacidad de trabajo. No obstante, de vez en cuando, hay que cortar las ramas que nos van saliendo de nuestro árbol y ya sabes, aprender a decir que "no". Claro que si el estar ocupado, te hace sentirte bien, ¿ por qué lo vas a dejar?

Besos

Alimontero dijo...

En una ocasión escuché decir que "el tiempo es elástico"....lo estiro siempre y me ha resultado...
Cuida ese huerto...como el de tu Alma...
besos,

Ali