lunes, 16 de julio de 2007

La historia de Clara o la tendencia al serial lacrimógeno.



En mis paseos por la Historia de la literatura he podido comprobar que los géneros más atractivos para el gran público eran siempre los que hablaban de infortunios, desgracias y luchas contra el destino. Desde la tragedia griega. Aunque los máximos niveles de éxito en la recepción del texto se obtienen con gente normal que resiste con virtud todos los males para ser premiada al final: léase el Libro de Job. Luego, cada modalidad literaria, cada época, los recubría de técnica y retórica. A partir del siglo XVIII, y cuanto más se desarrollaba el mercado masivo de lo literario, aquello se convirtió en populismo y dio nombre, incluso, a alguna fórmula literaria como la comedia lacrimógena. Gran parte de la banalización de la sensibilidad romántica vino por ahí y terminó en la novela rosa de quiosco. Y luego, ya en el XIX, el descubrimiento de la comercialización a través del folletín lo inundó todo. Y en el teatro, grandes dramones o el melodrama ya amputado de música, en los que a los pobres infelices les pasaba de todo en dos horas.


En el fondo, todo aquello era una perversa utilización de la moralización que partía del buenismo: pobre pero honrado, se decía. Era una especie de bula para tener una recompensa en otra vida ya que en esta era imposible y una invitación a que el castigo o el premio fuera sobrenatural. A este mundo los buenos habían venido a llorar (se concibió el mundo como un valle de lágrimas) y sufrir. El espectáculo de las lágrimas ajenas, en la literatura o en la vida, consolaba y consuela de las propias. Nuestros padres lo vivieron en los seriales radiofónicos (recuerdo a mi madre, planchando, mientras oía Simplemente María). Hoy aquellos márgenes los ocupan series de televisión o programas en los que la gente va a exponer sus miserias delante de millones de espectadores.

Llevamos tan dentro esta cultura de la lágrima que, cuando se nos da la oportunidad de construir una vida de ficción, no renunciamos a caer en ella. Clara es un personaje nacido en dos programas de la Cadena Ser, Hoy por hoy y La ventana. Su historia se teje lentamente gracias a las sugerencias que dan los oyentes que llaman, aunque los redactores tienen un voto de calidad, como ellos lo llaman, para decidir entre las que les parecen mejor. En alguna ocasión ha servido para rechazar una línea argumental el hecho de que la propuesta daba pena a la locutora (así se cambió un retraso mental por la ceguera). Entre unos y otros, Clara, que hoy cumplía un año, ha resultado ser una niña mulata, hija de una sevillana y un subsahariano venido en patera (que ya tenía un hijo en su país) y ciega. Dos de los que han llamado han querido aliviar tanta pena y sufrimiento que se venía acumulando entre las sugerencias de los que han dado ideas hasta ahora (algunas de auténtica crueldad sádica). Y han salido por lugares comunes de esta vieja literatura de la lágrima: el primero hacía llegar en el día del cumpleaños de Clara la notificación de la administración por la que se le concedía una anhelada plaza en una guardería pública; la segunda, ha celebrado el primer año de la niña con un premio en el cupón de la ONCE. Los recursos del pobre: la subvención (antiguamente también la limosna de un bienientencionado protector) y la lotería. Sólo falta que, al final, el inmigrante ilegal acabe heredando una fortuna y resulte reconocido como hijo por un millonario norteamericano que, en un viaje a África conoció el amor de su vida del que una desgracia -una enfermedad, una guerra, un desastre natural- le separó sin que su búsqueda afanosa le permitiera reencontrar a aquella mujer.
De fondo, se oía la voz de uno de los invitados en el estudio, creo que guionista de cine, que reclamaba sufrimiento, porque sin drama no había interés en el conflicto.

Nunca saldremos de la lágrima.

1 comentario:

PeSeTuCa dijo...

Pues si, es triste, pero es lo que vende... estamos tan acostumbrados a ver cada dia tantas penurias en el Telediario que ya nos resvala todo y todos... una pena, la verdad!!