martes, 17 de julio de 2018

Atardecer


Hay un centro del centro de las cosas
en donde las vacía
el aire
con la dulzura firme del amor.

Atardece la tierra sobre el trigo
infinito del valle
y es todo espacio
rendido a la cosecha
del día:
el arroyo, la ermita, la bajada
hacia las fuentes,
las risas de los chopos,
la lentitud
del tiempo del verano.

Hay un refugio así,
al que se llega herido por la vida
como uno de esos corzos que escaparon
del miedo.

© Pedro Ojeda Escudero, 2018

5 comentarios:

Fackel dijo...

¿Por qué será que cada estación del año nos proporciona un enfoque formal diferente aun siendo los mismos temas los que incentivan nuestro objeto de reflexión...o de poetización como es tu hermoso caso?

Sor Austringiliana dijo...

Que no falten refugios así. Cielo alto.

Andandos dijo...

Sentido poético del tiempo, creo que es lo que veo.

Un abrazo

impersonem dijo...

He de confesarte que he estado buscando mentalmente ese centro del centro de las cosas que dices en tus cuatro primeros versos y me ha entrado desasosiego, pues no he logrado fijarlo...

Bello poema de metáforas descriptivas formando una estampa del paisaje...

Alguien dijo que esas "heridas de vida" se cosen con las agujas del reloj... pero supongo que, en un lugar como el que describen tus versos, esas heridas se curan de dentro hacia afuera con reflexión y experiencia... y las costuras no se notan tanto... y "la mala sangre" no se estanca dentro ni se infecta...

Tal y como andan mis huesos y mi alma, no me vendría mal un lugar así ...

Abrazo

Myriam dijo...

Es un poema precioso, me ha encantado.
Sobretodo el primer párrafo, esa imagen poética
es extraordinaria.

Besos