jueves, 14 de junio de 2018

Esto de nacer pobre es una cosa que se paga toda la vida. El inicio de El pisito de Rafael Azcona y noticias de nuestras lecturas


El inicio de El pisito es un ejemplo de la escritura de Rafael Azcona. El lector se encuentra ante una sucesión vertiginosa de información: acciones, tipos, ambientes, antecedentes de la historia. Esta información parece amontonarse de forma caótica y en ella predomina el costumbrismo derivado hacia el chiste: a las cinco de la mañana, los inquilinos de doña Martina proyectan la cacería del gato de la anciana. El callista Dimas Girondo, armado de un paraguas para ensartar al gato, pasa un saco al escribiente Rodolfo Gómez con el objetivo de dar caza al felino y arrojarlo al Manzanares para librarse de la costumbre que tiene de despertarlos a esas horas de la mañana, cuando salta sobre el orinal que su ama ha dejado al lado de la cama. La caza se frustrará, claro. Pero en el vértigo de la aventura doméstica sabremos todo: Dimas es un embaucador que vive de ilusiones; Rodolfo tiene hambre perpetua, casi cuarenta años y una novia desde hace más de catorce años con la que no puede casarse porque no tiene piso; ambos ambicionan quedarse con el piso de la anciana bien dejando que los adopte bien casándose con ella; doña Martina tiene más de ochenta años y un gato, además del codiciado pisito; el Madrid en el que viven es el verdadero Madrid de los años cincuenta, el de la imposible autarquía decretada por el aislamiento del régimen dictatorial de Franco, en el que se pasan necesidades de las que no se sale trabajando por mucho que se haga honestamente sino con el ingenio y el atajo y todo recuerda a la guerra civil... Rodolfo bebe el resto de la sopa de la cena para quitarse el hambre y rellena la cazuela con agua para que no se note.

En este vértigo perseguimos al gato, Dimas sale arañado y Rodolfo intenta que le limpien una mancha de su única corbata y suceden muchas cosas en primer y segundo plano (el lector debe estar atento a ese segundo plano en el que parece no ocurrir nada importante pero en el que está la clave de la historia). Es la confusión de la vida, amontonada.

Esta sensación de vida es lo primero que recibimos al entrar en la novela y se consigue por medio de este procedimiento: dar mucha información, mezclando lo relevante para la historia con lo irrelevante, lo dramático y lo cómico, porque ambas cosas son parte esencial de la vida misma. Rodolfo, nuestro protagonista, es un cualquiera, un comonosotros, que sabe que en la vida nada hay más importante que comer a diario. Su gran reflexión se produce tras quedarse dormido en la taza del baño:

De acuerdo; esto de nacer pobre es una cosa que se paga toda la vida, pero al menos cago a diario con toda felicidad.

Y esta es la forma de entrar en El pisito, empapándose en el engrudo de la realidad que Azcona nos presenta desde un costumbrismo lleno de humor para que nos resulte menos dura, pero sin esconderla, con lo que la sonrisa, en cuanto nos paramos a pensar un poco, se nos hiela en la boca.

A partir de aquí, preparémonos a saber cómo un casi cuarentón con novia formal desde hace catorce años, en una España llena de miseria y trampas para los que no son ricos, puede hacerse con el pisito con el que sueña para poder casarse.

Noticias e nuestras lecturas

Mª Ángeles Merino se encuentra con Austri y juntas afrontan la lectura de esta novelita de Azcona, así que esto promete camino de los cincuenta. Por de pronto, nos deja una buena forma de introducirnos en la lectura, con todos los datos necesarios.

Mª Carmen Ugarte García ha dedicado dos entradas a la novela. En la primera, el texto de Azcona sirve para disparar sus propios recuerdos y nos regala un emotivo viaje a los años cincuenta. Y de propina, nos trae la imagen actual del edificio en el que el autor vivió en una habitación alquilada... La segunda entrada contiene un variado y oportuno surtido de temas: personajes, ambientes, comidas e incluso un interesante debate sobre si anotar refranes que nos parecen habituales es o no necesario... Ambas entradas para no perdérselas.

Recojo en estas noticias las entradas que hasta el miércoles hayan publicado los blogs amigos. Entrada del Club de lectura cada jueves, en este blog, Información sobre el presente curso en el club en este enlace. Esta lectura de junio es la última del presente curso.

5 comentarios:

Myriam dijo...

No sé que disfruto más: si la lectura del libro o tus clases. ¡Gracias!

Besos


Neogéminis Mónica Frau dijo...

Qué estupenda tu introducción a una obra que no conocía y que promete ser tan amena como simbólica. Muy interesante.
Un abrazo

Abejita de la Vega dijo...

Rafael Azcona vivió desde dentro la dureza de aquellos años de la autarquía franquista. Sus pobres luchan como gato panza arriba para poder comer y tener un techo, viven atrapados por la vida y el pasarlas canutas no les hace mejores moralmente. No son pobres épicos.

El escritor da una vuelta de tuerca a la realidad para que la percibamos todavía más realmente. En los espejos deformantes de feria hay mucha verdad.

¡Y los detalles! Oímos el chapoteo al caer el gatazo en la orina del orinal y la vocecita meliflua de la anciana mientras lo seca, percibimos el frío de la sopa fría sorbida a las cinco de la mañana, nos sobresalta el grito de dolor del callista cegado por el enrabietado felino, olemos esa colonia de señora mayor...Lo que dices: irrelevante pero da sensación de vida.

Me alargué con el personaje del escritor Azcona porque me pareció interesantísimo.

Un abrazo, Pedro.

pancho dijo...

Hubo tiempos peores para los gatos. Hemos pasado en unos cuantos años de cazadores a paseadores de gatos. Dar gato por liebre sigue, pero sólo en sentido metafórico, no como antes cuando eran ingrediente de la comida de pobres y necesitados.
La miseria crea más miseria, enfermedades y egoísmo en quien la sufre, no es buena compañera de la solidaridad. Siempre hay excepciones, pero son eso, las excepciones de los héroes o los santos.
Los guionistas de cine o televisión son grandes escritores, ahí tenemos el ejemplo de Juan Rulfo.
A ver si me llega el libro aunque ya sea para leerlo durante el verano.
Un abrazo.

Myriam dijo...

Ya lo terminéde leer. Me gustó mucho lo buen retratista que es y su humor ácido. Gracias por haberlo traido al club.

Besos