sábado, 23 de septiembre de 2017

Jugaba el abrevadero a engañarme la vista


Una de las grandes frustraciones de estos tiempos es que, con todos los conocimientos a nuestro alcance como nunca antes ha ocurrido -al menos, en el mundo occidental- la mayor parte de las personas prefieran aquello que manipula su pensamiento. Ahí están las pseudociencias, las creencias más dispares sobre alimentación, construcciones políticas que se justifican en falsedades burdas y utopías infantiles... Entre la razón y la emoción, esta nos puede. Incluso tiene buena prensa, fomentada por quien nos quiere vender un producto o una idea. Solemos elegir la emoción aunque nos manipule, es más cómoda. Sobre todo si nos da la falsa seguridad de pertenecer a un grupo. Actuar como individuo exige un esfuerzo al que la mayoría no quiere someterse.

Hoy me he asomado al pequeño pilón de la fuente de la Francesa. El agua estaba clara y fría y jugaba el abrevadero a engañarme la vista. Qué luz hacia el valle y qué silencio. En la sierra comienza la otoñada -temprana este año-. Bebí del cuenco de mi mano.

4 comentarios:

Andandos dijo...

Razón y emoción. Te entiendo estos días más que otros.

Un abrazo

Paco Cuesta dijo...

El sueño de la razón produce monstruos. (Caprichos: Francisco de Goya)

impersonem dijo...

No sé Pedro... sobre las ciencias y las pseudociencias habría mucho que hablar... las dos tienen suficientes cabos sueltos e intereses creados a favor y en contra como para suscitar un análisis amplio y profundo...

No sé muy bien qué es la razón y qué la emoción... como decía Galeano, a mí me gusta la gente "sentipensante"... y yo no soy seguidor modorro de rebaños, ni balador de proclamas... conozco muy bien el esfuerzo (y precio) que exige actuar como individuo...

¿A qué llamas ciencia y a qué llamas pseudociencia? ¿Ciencia para ti es lo que está oficialmente declarada como tal? ¿Pseudociencia es lo que no está oficialmente declarado como ciencia? No sé...

Este es un tema que me interesa, porque a veces el sello de oficialidad lleva "mucha tinta de calamar"...

Abrazo

Myriam dijo...

Así es todo es una cuestión de comodidad
no querer hacer un esfuerzo.

El esfuerzo implica que trabajemos nuestros prejuicios,
que nos informemos, que escuchemos, que pensemos, evaluemos.


Un abrazo