domingo, 4 de noviembre de 2012

El osario de Wamba


En el osario de Wamba, como en todos los osarios, hay una lección de humildad: allí no se distingue a los poderosos de los marginados. El azar puede deparar a unos huesos el contacto con los de alguien con quien se había enfrentado en vida. Aquí ya no hay arriba ni abajo, ni púrpuras ni andrajos. En un osario no hay memoria de quien fuiste porque, en realidad, no hace falta. Tu memoria no debe estar en tus huesos ni en una lápida.

Llovía cuando llegábamos a Wamba. Una cielo negro nos salió al paso cuando marchábamos hacia las primeras estribaciones de los Montes Torozos. Hacía tiempo que no regresaba a Wamba. No iba, como otras veces, a iniciar allí una de las rutas turísticas más hermosas que conozco en cualquier parte del mundo, tan cargada de historia y paisaje -Wamba, Torrelobatón, la Santa Espina, Urueña, Medina de Rioseco, Montealegre, Fuensaldaña- que en ella todo es de la intensa hermosura de lo inesperado. Íbamos a ver el osario de la iglesia de Santa María porque contemplar tan de cerca nuestro rostro futuro nos sitúa exactamente en la certeza y valor de nuestro presente. Oscurecía ya cuando salíamos del pueblo.

32 comentarios:

XuanRata dijo...

Es cierto, de estos lugares uno sale muy rejuvenecido.

Pamisola dijo...

Buena excursión, la historia de Castilla, siempre tan interesante.

Wamba, siempre me chocó el nombre de este pueblo por la W precisamente.

Saludos.

elena clásica dijo...

Comparto esta filosofía, no es allí donde debe anidar la memoria sino en el curso de la vida de los demás en los que hemos quedado perpetuados.
Qué maravilloso ejercicio de humildad, que lejos tantas veces de las conciencias.

Qué bonita también la reflexión objeto de las "Danzas de la Muerte", donde todos encuentran su destino, por fin, igual.

Si me permites, gritan en mi interior los versos de Jorge Manrique, que me gustaría compartir:

Recuerde el alma dormida,
avive el seso y despierte
contemplando
cómo se pasa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando,

cuán presto se va el placer,
cómo, después de acordado,
da dolor;
cómo, a nuestro parecer,
cualquiera tiempo pasado
fue mejor."


Hermosa narrativa, parece una pintura rebosante de los colores del otoño en la llegada y en la despedida de Wamba.

Besazos.

Asun dijo...

Pues porque has puesto el enlace de Wamba y he visto que está en Valladolid, que si no no lo habría ubicado ni siquiera en Europa.

Myriam dijo...

¡y yo crei que te habías ido a Africa! Debe ser emocionante contemplar tan añejas calaveras... algunas de monjes, de godo"fredos" y de caballeros seguro, de la Orden de San Juan de Jerusalem, que no comidos por algún león del Kalahari- wanababa.

Myriam dijo...

sorry, pero hoy no puedo estar seria, vengo a verte a ti y a las osamentas con unos cuantos blue lagoons encima, además toda una historia para que mi palo d eescoba encontrara pista de aterrizaje, es que, la alfombra me quedó enganchada en La Tour Eiffel...

PENELOPE-GELU dijo...

Buenas noches, profesor Ojeda:

(Procuraré poner cara seria -como lo merece el texto y la imagen- después del comentario de Myriam).
No sabía nada de este lugar.
Me admira lo bien colocados que se encuentran los huesos.
Si te ponen de vecino a alguien con quien tuviste enfrentamientos en vida, quizás cuente como méritos para ganar el cielo.

Un abrazo.

Lichazul dijo...

pues lo mío es el fuego y luego el océano

no quiero seguir ocupando tierra fértil que más encima es arrendada de por vida a los deudos


besitos

São dijo...

Em Portugal existem várias capelas todas forradas a ossos humanos, mas a mais famosa é a de Évora, junto à igreja de S. Francisco.

Mas não me parece que seja este o caso, pois não?

É bom saber enfrentar olhos nos olhos a Morte!

Mas assusta-me o sofrimento . Além disso, quero ser cremada.

Querido Pedro, te desejo uma excelente semana.

Vasija de barro (canción) dijo...

Yo quiero que a mi me entierren
Como a mis antepasados,
En el vientre oscuro y fresco
De una vasija de barro.

Cuando la vida se pierda
Tras una cortina de años,
Vivirán a flor de tiempos
Amores y desengaños.
Arcilla cocida y dura,
Alma de verdes collados,
Barro y sangre de mis hombres,
Sol de mis antepasados.

De ti nací y a ti vuelvo,
Arcilla vaso de barro,
Con mi muerte vuelvo a ti,
A tu polvo enamorado

Bertha dijo...

Yo prefiero donar mí cuerpo a la ciencia.

Un saludo Pedro.

Fer dijo...

Impresionante foto, ha de ser un lugar para la introspección y la humildad, como bien dices. Excelentes los comentarios con poemas, de los que me llevo el último para mi jarro, si se me permite.

Aquí en mi ciudad, en Buenos Aires, se estaba haciendo un negocio muy macabro en el cementerio municipal. Te enterraban y al poco tiempo se comunicaban con tus deudos porque con el exceso en la demanda, había que hacer la reducción de los restos. O bien debías comprar una parcela en un cementerio privado para que dejaran descansar en paz a tus restos y a tu familia.

Entonces tomó parte la iglesia, que se ha equivocado muchas veces, pero no en ésto, y se erigieron cinerarios en las parroquias barriales, se flexibilizó por fin la posibilidad de la cremación, que no era bien vista, y ahora podemos estar tranquilos de que nuestros restos irán a parar a una fosa común, hechos polvo, como siempre hemos terminado.

Muy interesante y oportuno tu periplo y tu escrito. Mientras tanto, otros muchos se han entregado a la banal y foránea celebración de Halloween.

Un saludo.

virgi dijo...

Conozco el osario de Évora pero ni idea de lo que cuentas. Tampoco sabía que existia este lugar y estuve este verano algo cerca, pero el tiempo no nos hubiera dado para mucho más.
Acabo de ir al enlace y veo que la iglesia es de la época de San Cebrián de Mazotes (¡maravillosa!). Sí que estuvimos en Urueña, con las planicies doradas alrededor.
Me lo apunto todo, es un aliciente para mí.
Un abrazo

Abejita de la Vega dijo...

A Wamba sólo le incluía yo en la lista, no sabía que tuviera pueblo.
Lo de los huesos, me recuerdan a los de las catacumbas, o a los del régimen criminal camboyano...y allegados son iguales...

Si crees, no hay nada ahí. Si no crees, tampoco. Una vez que estamos así de calvos sólo nos resta la vida de la fama, también perecedera. Mientras nos recuerdan, seguimos viviendo un poquillo.

Besos, qué alegría de mañana.

Anónimo dijo...

Ni en la fama seguiremos vivos, serán nuestras letras, nuestras pinturas o nuestras partituras las que seguirán vivas; solo en el recuerdo de quienes nos quisieron permaneceremos vivos

Anónimo dijo...

La bella Castilla siempre es sorprendente y uno puede pensar que se encuentra en otro mundo.
Como siempre un post precioso a la par que sorprendente, que con los tiempos que corren, que hoy alguien sorprenda, para mi es fantástico.
Gracias, Pedro.

Rita.

Luis Antonio dijo...

Tu entrada me ha traído a la memoria la imagen del Cementerio de Arlington en Washington. Se trata de un cementerio militar donde reposan más de 300.000 norteamericanos y algunos presidentes. No hay rangos, ni grados... Todas las tumbas son iguales y sencillas...

Omar de enletrasarte y masletrasarte dijo...

hay que tener el alma en paz, porque ver tantas miradas de extraño vacío, aterra un poco...más allá de que consideremos un estadio de igualdad que no se conoce en vida,
un abrazo

Merche Pallarés dijo...

Ay, pillín... O sea que te fuiste a Wamba a ver huesos... Mientras nosotros estábamos saboreándolos... ¡Qué vida ésta más incongruente! Curioso nombre ese de Wamba para un pueblo de Castilla. Me ha recordado a una amiga polaca que tuve en Canada que se llamaba Wanda. Besotes wambianos con osario o sin, M.


Isabel Barceló Chico dijo...

Me gusta el punto de vista que expones. Por mi parte, siempre me he sentido incómoda en esos osarios, pues me parecían exhibiciones un tanto grotescas de la muerte. La muerte, para mí, es íntima y los restos mortales algo que debe ser custodiado con respeto porque, más allá de la igualdad a la que nos somete la muerte, aún representan a alguien, a un ser sufriente que se fue. Mucho me temo que el hecho de que la muerte nos iguale no ha sido un ejemplo suficiente para los tiranos, los que siempre abusan, los que destruyen a los demás. Me gusta, en cambio, la dignidad de las tumbas, aunque sean sin nombre.
Con todo, querido amigo, si vuelvo por alguno de esos osarios trataré de pensar en la línea que señalas. Un abrazo.

Neogéminis dijo...

"contemplar tan de cerca nuestro rostro futuro nos sitúa exactamente en la certeza y valor de nuestro presente"...para meditar profundo!

pluvisca dijo...

Buffff Pedro, a mi no me gustaia visialo, tal vez porque ya tengo presente que la muerte llegará...o tal vez por miedo no lo se...ya sabes, los humanos nos autoengañamos mucho...

pancho dijo...

¿Quién ha dicho que no existe belleza en los colores ocres del otoño de las tierras de labor? ¿O en los desarbolados y escasamente fértiles tesos castellanos batidos por el viento? También la supo ver Don Miguel Delibes en la mayoría de sus escritos.

La huesa de los que nos precedieron puede aparecer a poco que cavemos en la geología.

Kety dijo...

Quizás la W signifique, que ese lugar es diferente a los demás.

Estoy de acuerdo con Isabel Barceló.

Un abrazo profe

Aldabra dijo...

siento escalofríos viendo esta imagen porque cada uno de eos huesos perteneció a una persona que tuvo una vida, truncada por la violencia.

biquiños,

Aldabra dijo...

no conocía este pueblo, y podría decir que por ese nombre se tratabade un lugar de África.

biquiños,

Edurne dijo...

Para mí Wamba era solo (y mucho) un rey godo...
Pero mira que corre sangre vallisoletana por mis venas y estaba completamente ignorante de este apunte geográfico (e histórico), de los términos geográficos del enlace que nos has puesto, solo me suenan Villanubla y Torrelobatón. Fíjate que yo también creía que era un lugar del "África tropical" (me suena a canción del Colacao)!
Vaya, con usted siempre se aprende, don Pedro!

Gracias por la lección académica, y la lección de vida también.
No hay que olvidarse nunca de cuál será nuestro rostro!

Un beso agradecido!
;)

Estrella dijo...

Al ver la foto creí que era un lugar de algún país centroamericano, no sé exactamente cuál, donde también hay un osario como este. Lo he visto en televisión alguna vez.

Yo también estoy de acuerdo con Isabel Barceló. Una vez un señor italiano me contaba una anécdota que dice que iba un multimillonario maduro paseando en una góndola veneciana. Iba fumándose un purazo y acompañado de una rubia jovenn despampanante. Al pasar frente a un cementerio el gondolero le dice "mire, ahí acabaremos yendo todos". El multimillonario, sin inmutarse y atrayendo a la chica hacia sí le contesta "sí, sí, pero tú boga, boga". El millonario debía pensar que sí, que tiene razón el gondolero. Todos acabamos yendo allí, pero no todos vamos de la misma manera.

Lo del nombre Wamba, aparte de recordarme el nombre del rey visigodo, me ha traido a la memoria el nombre de mis "bambas" de cuando yo era pequeña. Ahora se llaman "zapatillas deportivas". Ni punto de comparación el nombre. Prefiero el del visigodo.

Ele Bergón dijo...

De la ruta sólo conozco Urueña, que me sorprendió y no sólo por los libros. Tomo nota para próximas excursiones, pero lo de vistar el osario, pues...creo que no.

Un abrazo

Luz

LA ZARZAMORA dijo...

Ignoraba su existencia.
Tendré que pasar por allí...

Un beso.

Anónimo dijo...

Soy de el pueblo de Wamba y sabed que se pronuncia con b no como wisky, y segundo somos wambeños no bambinos. Gracias al escritor de este artículo por recordar un trozo de historía animaros a visitarnos

dafd dijo...

Tantos hechos, tantas palabras, tantos amores y luchas para que sus autores acaben en lo que vemos en la foto. Viendo este osario, me pregunto si las bibliotecas y archivos también son osarios de letras.