domingo 31 de enero de 2010

Tierra de Campos y el almacén de residuos nucleares


Santervás de Campos y Melgar de Arriba se han ofrecido para acoger las instalaciones del futuro almacén de residuos nucleares de España. Ambas localidades distan pocos quilómetros entre sí y pertenecen a la comarca castellana de Tierra de Campos. Esta zona es una de las comarcas españolas más castigadas por la despoblación en la segunda mitad del siglo XX, causada por la masiva emigración a las ciudades. Muchos pueblos apenas cuentan con unas pocas decenas de residentes fijos, la mayoría de ellos jubilados. Incluso las localidades más grandes de la zona, como Villalón o Medina de Rioseco, han perdido población en las últimas décadas, a pesar de contar con mejores servicios, industria local y una oferta amplia e interesante de gastronomía, ocio y turismo, especialmente Rioseco, un lugar más que recomendable para visitar. Su economía es agrícola y ganadera, pero la tierra cada vez es menos rentable, el valor de las propiedades escaso y la ganadería decae notablemente cada año.

Hay varias causas que se han juntado para el empobrecimiento y despoblación de los pueblos pequeños de la comarca de Tierra de Campos. Una de ellas se debe a ciertas inercias tradicionales de sus pobladores, que han impedido la consolidación con éxito de un tejido de cooperativas agrícolas y ganaderas. Hay un escaso impulso innovador en esas tierras. De hecho, en los pocos pueblos en los que se ha corregido estas inercias y se han buscado nuevos factores de crecimiento, se han obtenido logros espectaculares en el entorno: basta, a veces, con una pequeña industria y una inteligente comercialización de los productos derivados de la ganadería o la agricultura. En otras ocasiones, la mejora ha venido de la mano del turismo rural o de un pequeño museo temático. O de la puesta en valor del patrimonio artístico e histórico con el que cuentan casi todos los pueblos de la zona.

Aunque algunas instituciones han sabido potenciar en los últimos años el conocimiento y las rutas turísticas -la Diputación de Valladolid es un buen ejemplo-, aun muy mejorables, en general la política de desarrollo económico rural sufre de la misma desorientación que en el resto de Castilla y León poco favorecida por el envejecimiento de la población y las pocas iniciativas locales dignas de reseña. No son pueblos atractivos para vivir a lo largo del año: no hay farmacias, a veces ni comercio, el médico pasa consulta una vez por semana y las rutas de los autocares de línea dejan mucho que desear. Sólo en verano se percibe cierta vida en ellos. De hecho, las alcaldías en estos pueblos son casi vitalicias porque no se vota tanto por signo político como por intereses familiares y de proximidad de intereses.

A pesar de esta situación y la notable destrucción del patrimonio artístico y el paisaje de la zona debida, sobre todo, al abandono y el poco aprecio de sus habitantes por lo que deberían conservar, aun es mucho lo que puede admirarse en estos pueblos y algo se viene recuperando en los últimos años. Para evitar que aumente el deterioro debería promoverse una política eficaz de patrimonio y un control más rígido de la intervención en el paisaje natural. Muchos habitantes de la zona no están de acuerdo con estas medidas y las consideran una intromisión de los de fuera en lo suyo: no son conscientes de que aquello que destruyen es lo que puede salvar sus pueblos en el futuro. Hay situaciones irremediables: muchas ermitas, iglesias, casonas, puentes de origen romano, ejemplos de construcción tradicional, etc., se han dejado arruinar; se han talado brutalmente bosquecillos, ensuciado los regatos, etc. Pero aun hay mucho que salvar. El paisaje, para quien sabe apreciarlo, es duro pero hermoso, especialmente en primavera y otoño.

Una de las consecuencias del debate sobre la instalación del almacén de residuos nucleares es que ha puesto en el primer plano de las noticias nacionales e internacionales la situación de esta comarca. Ojalá sirviera para que se hicera una política de intervención eficaz en la zona que hiciera innecesario recurrir a instalaciones de este tipo. Independientemente del debate sobre la energía nuclear, la ubicación del almacén favorecería más aun la despoblación aunque supusiera ingresar las cuantiosas ayudas económicas gubernamentales.

sábado 30 de enero de 2010

Publicación del Manifiesto por la solidaridad con motivo de su primer aniversario


Hace un año, La Acequia se sumó a un empeño colectivo que demandaba la atención solidaria del mundo para solventar la injusticia de la pobreza y sus consecuencias: la marginación social, el hambre, la enfermedad, el analfabetismo, etc. Hoy, los que colaboramos en aquel momento volvemos a retomar el impulso inicial como primer paso para provocar el debate de esta cuestión en Internet y reclamar que llegue a las autoridades políticas de todo el mundo.


MANIFIESTO POR LA SOLIDARIDAD


QUIENES SOMOS:


Los que suscribimos este manifiesto somos ciudadanos en el pleno uso de nuestros derechos civiles, y titulares de la soberanía popular, de la cual emanan los poderes del Estado.


Los firmantes nos dirigimos a todos los ciudadanos del mundo, conocedores de la situación de pobreza, hambre y enfermedad en la que se encuentra gran parte de la población humana en un momento histórico, como el actual, en el que se disponen de los suficientes medios políticos, económicos y científicos que pudieran solucionar estos problemas.


Este manifiesto tiene vocación de universalidad, y va dirigido a toda la humanidad, a cada ser humano que habita el planeta, para que tome conciencia de la terrible situación a la que se enfrentan millones de personas y de alguna manera actúe en consecuencia para terminar con esta insostenible situación. Por ello la versión original en español será traducida a diversas lenguas, pues nuestro propósito consiste en hacer oír la voz de la opinión pública en los lugares en las que se toman las decisiones políticas y económicas del mundo.


A QUIÉN NOS DIRIGIMOS:


Nos dirigimos a la clase política gobernante de nuestros países; así como a los más altos mandatarios de las Organizaciones Internacionales, tales como la Organización de las Naciones Unidas, y a los Presidentes y Gobiernos de los países más poderosos económicamente de la Tierra.


LES MANIFESTAMOS:

1.- Que este texto tiene su origen en la constatación de la extrema situación de necesidad y de hambre que sufre una gran parte de la población de la Tierra y en el desigual e injusto reparto de bienes que existe actualmente en el mundo. Entendemos que la ecuanimidad y la armonía en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana, por lo cual es inadmisible que una gran parte de la población mundial tenga que enfrentarse a una realidad tan precaria, a tal grado de injusticia y desigualdad, a tanta hambre, pobreza y desnutrición.

2.- Que consideramos que dicha situación es intrínsecamente perversa y no admisible ni moral ni éticamente, dado que todos los seres humanos nacen libres e iguales. Igualmente, tenemos presente que todos los ciudadanos del mundo tienen esos derechos desde el mismo instante de su nacimiento y no como una promesa futura cuya conquista dependa de la realidad política, social o económica de sus países.


3.- Que defendemos que es completamente injusto, inmoral y un crimen humanitario punible ante los tribunales internacionales y la Historia que, en pleno Siglo XXI, existan seres humanos que pasen hambre en el mundo, y que mueran por ello. Que es un agravante de ese crimen que, existiendo las leyes internacionales suficientes, así como los medios técnicos, económicos y científicos para corregir dicha situación, los que ejercen el poder en el mundo no lleven a cabo las acciones necesarias para solucionar lo que generaciones futuras calificarán de verdadero genocidio en el que serán culpables todos aquellos que, teniendo los medios para solucionar el problema, no los hayan empleado.


4.- Que consideramos que esta injusta situación es contraria al Derecho Natural, a los Derechos Humanos y a las normas de la más elemental ética, y entendemos que ha llegado el momento de que la voz de la opinión pública exija de sus gobernantes el final de tal estado de cosas.


5.- Que el presente manifiesto no es un manifiesto utópico; y que tampoco es un manifiesto político, ni se pretende con el mismo la instauración de un nuevo orden político o socio-económico mundial, ni ningún menoscabo del tejido empresarial, sanitario y social del mundo desarrollado, sino la más elemental justicia con los desfavorecidos.


POR TODO ELLO, EXIGIMOS A NUESTROS GOBERNANTES:


1.- La adopción de medidas inmediatas y urgentes para paliar tal situación de hambre, enfermedad y desnutrición en el tercer mundo. Consideramos que tales medidas no constituyen una utopía, sino que son perfectamente viables y posibles.


2.- Mantener el compromiso de cumplir los Objetivos del Milenio que, establecidos por Naciones Unidas en el año 2000, definen los principios a los que ha de ajustarse la actuación de los países y del sistema económico internacional para superar, con el horizonte fijado en 2015, las injusticias que aquejan a la humanidad.


3.- La realización de acciones solidarias sistemáticas con los países más desfavorecidos y que se establezca un orden lógico y humano de prioridades en la política económica, con proyectos inteligentes que creen riqueza y puestos de trabajo en los países afectados, facilitando un desarrollo sostenible y un progreso que les ayude a la consolidación de una red sanitaria, económica y social estable que haga posible el retorno a una situación de partida igualitaria.


4.- Que se tomen las medidas necesarias para que los países ricos destinen una parte de sus presupuestos a la creación de riqueza, de empresas y de fuentes de trabajo en los países afectados; así como la adopción de un acuerdo internacional, que debería subscribirse en la ONU de obligado cumplimiento para los países desarrollados.


5.- La implantación de un código ético que regule la estrategia de las empresas multinacionales, así como la eliminación de los paraísos fiscales y la aplicación de la tasa Tobin, ú otra similar, a las transacciones comerciales internacionales, que permita crear un fondo de solidaridad gestionado por Naciones Unidas.


6.- No aceptaremos simples declaraciones de principios que no se traduzcan en políticas concretas. En definitiva, APELAMOS al sentido de la generosidad y humanidad de todos, y fundamentalmente de la clase política internacional económicamente poderosa.


Desde la tierra que espera y cree firmemente en la Solidaridad que construya un mundo mejor y más justo, a 30 de enero de 2009.

viernes 29 de enero de 2010

De nuevo sobre el cine doblado al español y sus efectos en la cultura

Hace tiempo publiqué una entrada en la que abordaba, de forma general, cómo afectaba a la industria del cine español la costumbre de que todo el cine extranjero se vea doblado al español en las salas comerciales. En España son escasas las salas de versión original que, además, se concentran en muy pocas ciudades, y mínimo el uso de esa posibilidad en el DVD doméstico. En las cadenas de televisión tampoco se corrige esta circunstancia ni cuando se programan películas ni cuando se programan series de televisión.

Hay varias razones que deberían preocuparnos: el gran perjuicio económico para la industria del cine nacional, la contribución al mal aprendizaje de idiomas en España -los niños de muchos países deben aprender inglés si quieren disfrutar de las películas más conocidas-; la falta de respeto por la obra de arte original.

Hoy quiero ampliar algunas consecuencias de esta costumbre que vemos tan natural en España. Curiosamente, éste es uno de los países en los que la crítica al llamado modo de vida norteamericano -que concretamos de forma simplista en un retrato grueso de lo que es EE.UU. puesto que sólo lo vemos en su faceta de potencia neoimperialista, neoconservadora y enemiga a las formas de vida de otras regiones mundiales- es más evidente. Desde finales del siglo XIX, con la guerra hispano-norteamericana, vemos a los EE.UU. y su ideología como país como algo esencialmente contrario a lo que se supone que es España y se reacciona contra ello desde diferentes posiciones ideológicas.

Sin embargo, no se hace nada, en la educación y el ocio de nuestros hijos, para que comprendan que España no es igual que los EE.UU., que su historia, su lengua, su cultura, la forma de relacionarse o incluso mirar, es diferente. O, por ejemplo, que los espacios de socialización no son los mismos. Ni mejor ni peor, diferentes.

Cualquier niño español recibe, a diario, varias horas de información a través del ocio en el que no sabe que lo que ve y escucha no es español sino norteamericano, que responde a otra cultura y otra lengua. Así es en la televisión -más aun con algunos canales dedicados exclusivamente a la infancia- y en el cine. Nuestros niños aprenden a relacionarse con los otros y con sus padres, a divertirse, a vestirse, etc., como los norteamericanos. Se les educa la sensibilidad musical, la forma de mirar, la forma de expresar las emociones, etc., como a los niños norteamericanos esquematizados en estas series y películas. Y luego reciben como regalos todos los objetos fabricados por la indutria del ocio y del juguete según estos modelos. Porque para los niños españoles no hay nada que les advierta de que eso que ven pertenece a otra cultura diferente a la de sus padres o vecinos de barrio.

Es normal que los que tienen intereses económicos en esta situación la defiendan. Lo más extravagante es oír defensas o comprobar la aceptación silenciosa de personas que ideológicamente son contrarias a lo que supone el modo de vida norteamericano tanto por un progesismo mal entendido como por un conservadurismo nacionalista. Me resulta muy chocante como personas que ejercen de muy españolas las 24 horas del día no tienen ningún escrúpulo en consumir para ellos y para sus hijos unos productos que modifican sustancialmente la forma de vivir que tanto admiran.

Siempre ha habido mezcla y cambios sociales por los encuentros entre culturas y el fenómeno no tiene por qué ser malo en sí mismo: pero nunca como ahora estas propuestas de cambio han dominado de forma tan abrumadora el mercado del ocio y la cultura, con tan poca resistencia y tanto entreguismo al otro. Y todo en poco tiempo y desde la comodidad del salón de nuestras casas.

Ni hablo ya de la postura de los "nacionalismos progresistas" que reclaman el doblaje generalizado a los otros idiomas hablados en España: los efectos de lo que reclaman incluso con regulación legal es tan contrario a lo que propone su ideología y convencimiento nacionalista que uno sólo puede pensar que son unos ignorantes o que tienen intereses económicos espurios en el asunto.

jueves 28 de enero de 2010

Un día de campo para iniciar la burla (2.34).


Don Quijote y Sancho se han convertido en el motivo central del entretenimiento de los Duques en estas jornadas: no escatiman nada para que así sea.

Aunque el lector moderno se ha predispuesto contra los Duques, no deja de advertir ciertos motivos en el texto que quizá no sepa comprender del todo pero que eran muy del agrado del lector contemporáneo de Cervantes. Éste inicia el tejido de la burla cortesana con hilos que son bien conocidos en su época, tanto en la realidad como en su tratamiento literario. De hecho, introduce en la novela cuestiones bien documentadas dentro del mundo cortesano y de la nobleza. La caza era no sólo parte del ocio de la nobleza sino que se entendía como un ejercicio necesario y una demostración de pertenencia a ese estamento social. Y la celebración de grandes fiestas al aire libre eran habituales: cuanto más alto se estaba -o se quería estar- en la jerarquía de la aristocracia, más deslumbrantes eran. Conservamos relaciones de fiestas que duraron días y eran un derroche de imaginación y dinero: no sólo ocio sino manifestación de prestigio.

Cervantes toma ambos motivos y los introduce en la narración encajándolos a la perfección en el argumento: la caza es la justificación que hace salir a los protagonistas al lugar en el que se ha preparado la burla y sirve como una demostración de la alta consideración en la que se finge tener a don Quijote; la burla se convierte en el argumento de la fiesta cortesana.

En el motivo de la caza, Cervantes juega con la tradición de su tratamiento en la literatura desde la Edad Media y, especialmente, en el siglo XVI, tanto en la descripción de la montería como en su defensa como ocupación de la nobleza y preparación para el oficio que se la suponía como función social, el de la guerra. Incluso en la imagen de la Duquesa como una Diana cazadora -recordemos que así la conocieron los protagonistas tras pasar el Ebro- hay tradición literaria.

En la imaginación y descripción de la fiesta cortesana también Cervantes toma los precedentes de las relaciones que se hacían sobre ellas y sus varios tratamientos literarios. Se celebraron fiestas memorales en aquellos años en las que no se escatimó en el gasto. Eran espectáculos en los que se sumaban juegos, artes escénicas, arquitectura efímera, ingeniería, etc. Y sus relatos escritos y orales corrían entre las gentes como hoy lo hacen las revistas del corazón. Solían tener un motivo central y uno de los más populares en tiempos de Cervantes era el que tenía que ver con el mundo caballeresco y su tratamiento literario. Cervantes sabía, pues, de la popularidad del motivo y cómo gustaría a sus lectores la descripción detallada. Es más, conocemos que don Quijote y Sancho pudieron aparecer en varias fiestas cortesanas de la época como motivo de burla como aparecieron en los carnavales: Cervantes, pues, reintegra a la obra lo que de ésta había salido en una atención permanente a las repercusiones de su creación.

Pero todo ello hubiera fracasado si no se hubiera sabido engarzar adecuadamente con el argumento del Quijote: de ahí la importancia del motivo del encantamiento de Dulcinea y sus consecuencias. No es sólo una pausa para describirnos cómo se divertían los poderosos sino una forma de hacer avanzar la acción y de fortalecer la unión de los protagonistas y su evolución.

Como la descripción de la montería y de la fiesta pudiera resultar demasiado larga, Cervantes la rompe con las reacciones de Sancho: es el contrapunto al lujo y su función es cómica, mal que pese al lector moderno que le ha tomado cariño en especial con su última declaración de lealtad a su amo. Sancho tiene miedo: acaba colgado cabeza abajo en un árbol y desmayándose en las fadas de la Duquesa. Incluso el mismo don Quijote tiene que hacer de tripas corazón para que no se le note el fuerte efecto que le provoca el desfile de carrozas.

A Sancho ha sido inusitadamente fácil convencerle de que él no encantó a Dulcinea. Don Quijote se resiente más al saber que lo que imaginó en la cueva de Montesinos pudo ser cierto.

Veremos qué pasa con todo ello en el próximo capítulo, el XXXV, que comentaremos el jueves que viene.

miércoles 27 de enero de 2010

Labios


Se cierra los ojos cuando se besa porque ya no se necesita la mirada: todo nos ha impulsado hacia esos labios y las bocas sellan el deseo. Hallar quien nos bese como debe besarse a quien se ama es sentir en la piel de los labios lo que no existe con las palabras. A veces basta un beso para justificar una vida: para perderla, para ganarla.

martes 26 de enero de 2010

Mirada y labios


Cuando son labios los que se miran, se está irremediablemente impulsado hacia ellos: cuando la mirada desciende plena de deseo desde los ojos hacia la boca justo antes del primer beso, hay unos segundos de incertidumbre que son la frontera de todas las cosas.

lunes 25 de enero de 2010

Asun se incorpora con retrato quijotesco y noticias de nuestra lectura.

Comienzo a dar forma a un espacio en Internet que enriquecerá nuestra lectura del Quijote. Como sabéis, esta es la primera experiencia de lectura colectiva y virtual de la novela completa a través de un medio electrónico y con todas las posibilidades de la web 2.0. Por ello, se merece iniciativas que prolonguen su eco en el tiempo y que contribuyan a fijar sus logros. Os iré dando noticias de forma periódica.

Por ahora, aquí tenéis una sencilla página en la que encontraréis unas instrucciones aquellos que os habéis incorporado con la lectura avanzada y queráis participar de forma activa en ella.

En ese lugar pretendo incorporar diferentes materiales relacionados con nuestra locura.


Asun se retrata de forma quijotesca para sumarse a la lectura

Asun, autora del recomedable blog Para reflexionar se ha incorporado recientemente a la lectura. Como habéis hecho alguno de vosotros, comenta en las entradas ya publicadas y allí podéis ver sus aportaciones. Pero para presentarse ante nosotros me envía un retrato quijotesco: el ejemplar que usa para la fotografía tiene mucho que ver con la entrada que reseño abajo porque perteneció a su cuñado. Corresponde con una edición de 1898. ¡Gracias por compartirlo con nosotros, Asun!

Os animo a mandarme imágenes que reflejen la iconografía cervantino-quijotesca o a que las publiquéis en vuestros blogs, para acumular toda la información posible sobre Cervantes y el Quijote. Sobre todo me gustaría publicar imágenes no usuales, aquellas de pequeños lugares.

También os pido que me remitáis autorretratos quijotescos. Recordad que debéis estar con un ejemplar del libro o en actitud quijotesca.

Noticias de nuestra lectura

El Alfoz de Paco Cuesta, reciente incorporación al mundo de los blogs y a nuestra lectura, cumplió sus primeros 100 días. Para celebrarlo, escribe una entrada bien cervantina a partir del inicio del Quijote que para mí guarda muchas emociones. Después, comenta el capítulo de la semana fijándose en la locuacidad de Sancho y en su humanidad cuando declara querer a su amo.

Cosmo nos muestra sus Quijotes y grabados como preparación para incorporarse a la lectura. Después nos regala una excelente aportación para la lectura: las palabras con las que Miguel de Unamuno comentaba este pasaje en su Vida de don Quijote y Sancho -que yo leí la primera vez en la misma edición que nos muestra Cosmo.

Cornelivs se centra en la perversidad de la Duquesa y las múltiples facetas de Sancho para comentar el capítulo: acierta en esto, porque es la clave de la construcción de los personajes cervantinos.

Pancho analiza de forma excelente cómo conduce el diálogo la Duquesa para obtener la información de Sancho. Y no pierde oportunidad para dejar constancia de su conocimiento del léxico de Lumbrales.

Jan Puerta analiza el capítulo centrándose en el comportamiento de Sancho, ya definitivamente arrastrado por la fantasía quijotesca aunque no lo parezca. Completa la entrada con retrato e información sobre Enzo, un ceramista chileno del que ya nos había hablado y unas ilustraciones de una edición francesa del Quijote del siglo XIX.

Abejita de la Vega ha decidido sentarse en una silla baja de forma muy cervantina (¡qué retrato quijotesco para la colección!) para comentar el capítulo de la semana. Después lo desgrana en varias entradas, como siempre, para que disfrutemos más. De nuevo es la voz de la dueña Rodriguez la que comenta lo que sucede en la cámara de la Duquesa, incluso la forma en la que su ama le saca toda la información a Sancho. También nos cuenta la opinión del Sanchico, vía Ele Bergón, que ve cómo a su padre le han pillado con la mentira.

Antonio Aguilera comenta el capítulo, viendo bien cómo la Duquesa exprime toda la información de Sancho. La foto, declaración de intenciones. Después nos recomienda la lectura de un libro de Niceto Alcalá Zamora sobre el Quijote. Buena recomedación.

Asun dedica su incorporación a la lectura a alguien muy especial para ella, que tanto amaba el Quijote.

Quiero resaltar las tres entradas que ha dedicado Myr al análisis de las manipulaciones emocionales de Sancho en el capítulo 10 de la segunda parte del Quijote. Es un trabajo que no estaba hecho y que os recomiendo vivamente porque añade elementos a los estudios de las relaciones de los protagonistas. Gracias, Myr. Podéis leerlas aqui, aquí y aquí.

Enlace con el índice de nuestra lectura, elaborado por Raúl Urbina : Primera parte y Segunda parte.
Enlace con el blog construido por Manuel Tuccitano expresamente para esta lectura y que puede considerarse un agregador con los enlaces de todos los blogs participantes de forma regular, aquí.
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Si me he olvidado de alguien, hacédmelo saber y lo subsanaré. Recordad enlazar vuestras entradas con La Acequia, para poder encontrarlas.
Vale.

domingo 24 de enero de 2010

Mirada y deseo.


La mejor manera que conozco de matar el deseo es no mirar. Me gusta sorprender miradas furtivas: ese gesto con el que alguien mira sin mirar. Y luego comprobar si a quien se mira se sabe observado. A veces el gesto es más descarado: necesitamos volver la cabeza para mirar a alguien que acaba de pasar a nuestro lado en la acera y nos ha gustado: alguna vez ocurre que ambos vuelven la cabeza. Hay dramas pasionales que duran unos pocos segundos: miramos a quien está al otro lado del andén del metro o en el autobús que acaba de pararse justo a nuestro lado. Son sólo unos segundos: nos gusta y nos sentimos correspondidos. Pero no podemos hacer nada o si podemos no nos atrevemos. En ese breve tiempo se sienten todas las fases del deseo. Pero el autobús arranca y nos deja allí plantados, con las miradas cruzadas que se alejan y una extraña sensación en la boca del estómago. Estas miradas que no intimidan, que no ofenden, que nos hacen despertar del día cotidiano para volver a sumergirnos en nuestra monotonía, quizá con una sonrisa o la amargura del deseo frustrado, pero más vivos que antes. Miremos.

sábado 23 de enero de 2010

Casi un año del Manifiesto por la solidaridad


El 30 de enero de 2009 se concretó una iniciativa que demostró la potencialidad de Internet y las herramientas relacionadas con la web 2.0 para construir redes de solidaridad y opinión. La redacción y publicación del Manifiesto por la solidaridad fue un esfuerzo colectivo que convocó a cientos de autores de blogs. Son decenas de miles las páginas de Internet que lo recogen.

Aquel esfuerzo ha seguido creciendo durante estos meses. La consolidación del blog que reúne la información sobre el Manifiesto y la lectura pública que organizaron los amigos de Priego de Córdoba son algunos ejemplos del camino que se pretende seguir.

Cornelivs, el impulsor de aquella idea, nos pide ahora que celebremos el primer aniversario del Manifiesto publicándolo de nuevo el próximo día 30. La Acequia, como no podía ser de otra manera, se sumará a la inciativa. No sólo por celebrar el primer año, sino porque las causas que impulsaron el Manifiesto siguen vigentes: la injusticia en la que vive gran parte de la población mundial en una época en la que contamos con los medios científicos y técnicos que podrían solucionar la desigualdad, la marginación, el hambre y las enfermedades que implica, siguen encima de la mesa y deberían presidir todas las conferencias internacionales. No hay excusa. Por si se nos hubiera olvidado, la catástrofe ocurrida en Haití con el reciente terremoto nos lo recuerda.

viernes 22 de enero de 2010

Los muertos


y sobre la tierra los muertos sin nombre: morir como se ha vivido, en un país que nos debería doler para siempre en las tripas más profundas de la conciencia

jueves 21 de enero de 2010

Cómo obtener información de un simple para pasar un buen rato (2.33)

video

La Duquesa tenía una intención al pedir que Sancho renunciara a su siesta y conversara con ella. Continúa buscando completar su información como lectora de la Primera parte: sabe más que los personajes pero le quedan dudas. Se trata de un ingenioso recurso técnico cervantino, ya usado por Sansón Carrasco, que permite a los personajes-lectores manipular a don Quijote y Sancho. Volveremos a ver cómo otros personajes usan este recurso, casi siempre para divertirse a costa de los protagonistas. Ya hemos comentado que esta risa provoca en el lector verdadero de la obra -más aún en el lector moderno- una reacción crítica contra estos lectores ficticios y la solidaridad con amo y escudero.

La Duquesa quiere saber más sobre las razones que le llevaron a Sancho a mentir a su amo cuando le encargó llevar una carta a Dulcinea y el escudero cae en la evidente trampa: es parte de su carácter la falta de prudencia al hablar y, además, la Duquesa se ha ganado su confianza.

A pesar de que la sala está llena de mujeres (entre ellas la dueña doña Rodríguez, que vuelve a intervenir de acuerdo a su personalidad) que le escuchan de forma atenta y pueden repetir lo que diga y de que sabe que todo lo que piensa o dice, acaba convirtiéndose en letra impresa, tras comprobar que nadie le puede oir a la manera en la que sucede en la escena teatral, confiesa que siempre ha tenido a su amo por loco rematado y que por ello le fue fácil fabricar el engaño. De esta confesión salta a otra, que resulta más interesante para la Duquesa: el encantamiento de Dulcinea a las afueras de El Toboso y todo lo que sucedió en la cueva de Montesinos. Esta información resulta muy valiosa para la Duquesa, no sólo para entretenerse en ese momento, haciéndole creer a Sancho que el encantamiento en verdad sucedió y que por lo tanto él no se inventó nada, sino también para usarla en la burla siguiente contra don Quijote y Sancho, con lo que el encantamiento de Dulcinea tendrá relevancia como hilo temático de toda la segunda parte.

Cervantes no quiere que la simpleza de Sancho quede sin contrarrestar. Como sabemos, sus personajes son complejos y adquieren características que pugnan unas con otras confiriéndoles una riqueza en la que consiste el núcleo del éxito de su recepción y de las diferentes lecturas. Por eso mismo, junto a la evidente simpleza -también puesta en evidencia por la falta de contención verbal al sumar refranes en una sarta interminable-, manifiesta Sancho aspectos de su carácter que lo enriquecen y que, además, desarman el argumento de la Duquesa sobre si el que sigue a un loco y mentecato merece el puesto de gobernador: por una parte, cuando expresa que quizá sea mejor para su tranquilidad el no ser gobernador, aunque alguien como él no llamaría la atención en el puesto; por otra, cuando confiesa las verdaderas razones que le hacen seguir al lado de su amo, del que sólo podría separarlo la muerte:

esta fue mi suerte, y ésta mi malandanza; no puedo más, seguirle tengo: somos de un mismo lugar, he comido su pan, quiérole bien, es agradecido, diome sus pollinos, y, sobre todo, yo soy fiel; y así, es imposible que nos pueda apartar otro suceso que el de la pala y azadón.

He aquí cómo un simple con buen corazón queda muy por encima de una Duquesa divertida. Esto no quiere decir que Sancho deje de ser un socarrón en cuanto la oportunidad se preste a ello, como vuelve a suceder en el diálogo sobre su asno.

Veremos qué puede hacer la Duquesa con toda la información que le ha sacado a Sancho. Continuamos el próximo jueves, con el comentario del capítulo XXXIV.

miércoles 20 de enero de 2010

Quien nada tiene


Quien nada tiene siente en el cuerpo que dejarse morir sólo abonaría los jardines de los poseedores de aquello que le robaron antes de que naciera.

martes 19 de enero de 2010

Reconstrucción.


¿La reconstrucción de Haití tras el terremoto se hará sin que los países que se impliquen en ella pretendan conseguir posiciones de privilegio en la zona y las empresas que participen rendimientos económicos y cuotas de presencia en la economía de la región? ¿Se condonará la deuda externa sin que ello repercuta en el aumento de los privilegios de las clases dominantes? ¿Se controlará que toda la ayuda llegue a los más necesitados y que la inversión extranjera de los próximos meses repercuta en la creación de un mínimo estado de bienestar para los menos favorecidos? ¿Se exigirá la formación de un verdadero gobierno que se preocupe por el progreso de la población? ¿La ONU sabrá estar a la altura?

lunes 18 de enero de 2010

La risa que esconde, una hucha llena de lápices y noticias de nuestro Quijote

En el Quijote, Cervantes usa con frecuencia de la risa con diferentes fines. En estos capítulos veremos la risa de lo Duques y sus sirvientes, que se burlan de los protagonistas. Parecería que también los lectores pueden reírse con ellos de la extravagancia de don Quijote y la simpleza de Sancho. Pero al lector inteligente esta risa se le congela en los labios: Cervantes la usa para que se invierta y camufle un mensaje, puesto que es una risa que esconde la intención verdadera de la crítica. No son los que ríen los que merecen nuestra solidaridad, sino sus víctimas.

Una vieja hucha de Metis que ahora se llena de lápices


Metis no sólo viaja para ver Quijotes: también los tiene en casa. Me mandó hace días esta curiosidad: una vieja hucha que en algún momento perdió su función para convertirse en un recipiente para guardar lápices y bolígrafos. Es fácil identificar a los cuatro personajes de las fotos. Es curioso cómo casi en cualquier casa de cultura española se guarda un objeto antiguo o reciente relacionado con la novela de Cervantes: una muestra más de su popularidad. Ahora sólo hay que conseguir que todos los que poseen esos objetos lean la obra. ¡Gracias, Metis!

Os animo a mandarme imágenes que reflejen la iconografía cervantino-quijotesca o a que las publiquéis en vuestros blogs, para acumular toda la información posible sobre Cervantes y el Quijote. Sobre todo me gustaría publicar imágenes no usuales, aquellas de pequeños lugares.

También os pido que me remitáis autorretratos quijotescos. Recordad que debéis estar con un ejemplar del libro o en actitud quijotesca.

Noticias de nuestro Quijote

Pancho
comenta el diálogo mantenido en la mesa de los Duques prestando atención a las diferentes reacciones de los personajes, clave para comprender tanto sus diferentes caracteres como lo que va a venir en los próximos capítulos. Y no os perdáis, una vez más, las ilustraciones de su comentario.

Cosmo
se incorpora a nuestra lectura comentando el capítulo de esta semana. Y lo acompaña de ilustraciones. ¡Bienvenida!

Cornelivs
comenta los giros del capítulo desde un acertado punto de vista: cómo Cervantes domina los efectos de la recepción en los lectores del personaje de don Quijote. Y no ahorra calificativos contra los Duques, por supuesto.

Jan Puerta
ve, en el capítulo de la semana, una crítica cervantina a los eclesiásticos y una demostración de habilidad en el manejo del diálogo. Ilustra su comentario con una imagen curiosa de un Sancho que yo no conocía y una portada quijotesca que es una joya.

Divertido y acertado es el comentario de Antonio Aguilera, que se atreve a llamar tiznao al eclesiástico y denunciar el éxito con las chicas del bueno de Sancho.

Pacho Cuesta sabe ver la crueldad de los señores y las relaciones entre locura y cordura en el texto de la semana.

Para la primera parte de su comentario, Abejita de la Vega elige la defensa de la caballería andante de don Quijote, con ilustración oportuna. Después se centra en las atenciones que les prestan las doncellas a nuestros personajes: no os perdáis la imagen, con espuma de afeitar y todo.

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Vale.

sábado 16 de enero de 2010

La cultura en Internet y los guardianes del secreto


Internet tiene muchos riesgos pero ninguno de ellos se relaciona con la ocultación de los conocimientos.

A veces me da la impresión de que algunos críticos de esta herramienta de comunicación de lo que se lamentan de verdad es de que se acabe su función como controladores de la cultura: muchos editores y escritores consagrados (o que creen serlo o que se sienten heridos por no serlo) insisten en denostar la red electrónica y juran que no les interesa ni les aporta nada, al igual que músicos, académicos, docentes, marchantes, etc. En otro campo, es lo mismo que sucede con la gestión de la información y los periodistas.

Por otra parte, en Internet es tan rápido conocer la opinión de los receptores de un producto que muchos de los artistas y gestores de la cultura y la información no se sienten cómodos: da la impresión de que añoran los tiempos en los que no tenían ninguna relación con su público pero no quieren perder los beneficios económicos y de posición social que han venido ocupando gracias a que existe un público que consume lo que ellos producen, sin comprender que en una sociedad occidental actual gran parte de la población desea ser activo en el proceso y no un mero sujeto pasivo.

En el fondo, hay un temor a que la estructura tradicional de reparto del pastel cultural se altere y que haya más gente opinando, produciendo y consumiendo que no tenga que pasar necesariamente por sus manos y que pueda gestionar sus propios conocimientos y productos artísticos.

Al igual que los nuevos formatos de televisión -muy relacionados con el formato electrónico- han disminuido las cifras de audiencia para los canales y lo harán más en el futuro, Internet ha provocado que haya más públicos (en plural) que puedan encontrar lo que buscan sin pasar por los guardianes del secreto. Y más autores produciendo.

Además, las posibilidades de reproducción y su rapidez asustan a los creadores que pretenden ganarse la vida con sus obras a la manera en la que se ha venido haciendo en el último siglo: todo producto volcado en Internet, si tiene éxito, tiende a convertirse en anónimo o a contar con múltiples atribuciones en poco tiempo. Esto ya ha sucedido en la historia de la cultura: durante la mayoría de las épocas, la autoría no es considerada un valor; el resto, con el tiempo, produce una acumulación de la que se nutren los siguientes artistas sin conocer la trayectoria de un motivo o un recurso. La cultura siempre tiende al bien mostrenco, incluso en los grandes nombres. Sólo a partir del Renacimiento se produce una cierta ralentización que se agudizó con el nacimiento del concepto de originalidad artística en el Romanticismo. Pero incluso estos períodos se construyen a partir de la intertextualidad que es, en sí misma, una forma de anonimato: sorprenderia a los no informados una mera lista de obras que no son de quien les han dicho que son los libros de texto escolares. Pero es con Internet cuando el proceso de trasformación en bien común y anónimo se acelera exponencialmente, al igual que el libre acceso de los que buscan algo a diferentes focos de información y bases de datos que les ayuden a contrastar lo que encuentran si así lo desean.

Esta cuestión es una clave esencial para comprender el conocimiento en la red y es difícil de conjugar, en el estado actual de las cosas, con la mentalidad anterior a Internet sobre la autoría y sus rendimientos en cuanto a prestigio social y ganancias económicas. Y dificulta el trabajo de los guardianes del secreto: por eso rabian.

viernes 15 de enero de 2010

No sólo tiembla la tierra


Hace mucho tiempo que sabemos que no sólo tiembla la tierra, que la geografía de las catástrofes coincide casi siempre con el mapa de la pobreza. No sólo el terremoto ha teñido de polvo los rostros de las víctimas.

jueves 14 de enero de 2010

En eso hay mucho que decir (Cap. 2. 32)


De nuevo un capítulo en el que se cruzan muchas cosas sin que lo parezca. Todo gira en torno a la conversación que mantienen los personajes durante la comida y la sobremesa, pero el diálogo y las acciones que se entrecruzan tienen varios objetivos.

Lo que ocupa inicialmente el diálogo es la respuesta de don Quijote a las acusaciones del eclesiástico, quien no participa de la burla de los Duques tanto por oficio como por carácter y lo dice sin pelos en la lengua. Esto podría hacerle ganar el respeto del lector pero el exceso verbal que comete contra don Quijote al final del capítulo anterior y lo que nos había dicho el narrador sobre él, impide que nos pongamos de su parte. Como le dice don Quijote en su respuesta, no sólo hay que tener razones para criticar sino también contención y proporción en la crítica. No las tiene el eclesiástico y por ello no merece el respeto de los allí presentes -con lo que se cuestiona su función en la Corte de los Duques y se le convierte en un bufón más al servicio de la risa del poderoso-. De ahí que tanto don Quijote como el Duque no lo tengan en consideración puesto que (al igual que los niños y las mujeres) no puede ofender por su condición de eclesiástico. Y de ahí también que el Duque estalle en risa al ver su cólera cuando no acepta la explicación de don Quijote ni la intervención de Sancho ni el juego de sus señores y se marcha sin terminar la comida.

Don Quijote se contiene en la respuesta por consideración a sus anfitriones. Pero eso no le impide jugar con los resortes más bajos de un debate al despreciar a su oponente (lo compara con las mujeres y lo rebaja a estudiante sin vida por lo que no debería opinar sobre la de un caballero andante ni permitirse dar consejos): es su forma de contestarle a los insultos y desprecios con los que se había dirigido a él antes. Cuando comienza su enémisa defensa de la caballería andante, a la que ya nos hemos acostumbrados, Cervantes introduce una novedad. El lector ya se sabe de memoria los argumentos de don Quijote, por lo que el autor hace intervenir a Sancho, quien interrumpe a su amo. De paso, facilita la réplica del eclesiástico:

-¿Por ventura -dijo el eclesiástico- sois vos, hermano, aquel Sancho Panza que dicen, a quien vuestro amo tiene prometida una ínsula?

Ésta es la verdadera función del personaje del eclesiástico en estas páginas: introducir en el diálogo entre los allí presentes el tema de la ínsula y provocar que el Duque no pierda oportunidad de ver un motivo con el que aumentar la diversión al prometer ceder al escudero el gobierno de una ínsula que le sobra. Continuará este motivo más adelante.

Una vez que se ha marchado el eclesiástico, encolerizado al ver cómo se trastoca el mundo con un juego tan cruel de los poderosos y la simplicidad de amo y escudero, el narrador hace salir de la sala también a Sancho y permite que los Duques, como haríamos cualquiera de los lectores en esa situación, preguntemos por alguno de los sucesos ocurridos en la primera parte que no tienen muy claro con la lectura de la obra.

El interés de los Duques se centra en Dulcinea y preguntan a don Quijote sobre su realidad. Las respuestas señalan una tensión argumental: los Duques saben más que él sobre los sucesos de la primera parte, conocen -pero se lo ocultan- que identificó a Dulcinea con Aldonza y que Sancho no entregó la carta; don Quijote pretende demostrar la existencia de Dulcinea por los efectos que en él provoca a partir de su perfección como dama, necesaria para la existencia de un caballero. Don Quijote argumenta con su voluntad de fantasía caballeresca y echa mano de los encantadores, pero hay algo en él que pone en evidencia que conoce las limitaciones de su explicación cuando comprende que no puede mentir sobre el linaje de su amada y, en especial, cuando duda sobre las posibilidades de su criado para cumplir como gobernador.

No es casual que el interés de los Duques se centre en Dulcinea, puesto que será motivo de una de las burlas a las que someten a sus invitados, en especial a partir de la información que don Quijote les facilita ahora sobre su encantamiento.

Pero hay algo más en este capítulo que el lector ha recibido sin ser consciente de ello, puesto que quizá ha prestado únicamente a lo que se arguemta en el diálogo. Es una sensación a la que ha contribuido no poco la burla del lavatorio de las barbas de don Quijote.

Cervantes toma esta anécdota de un suceso real acontecido poco antes de que él escribiera el texto: un embajador portugués sufrió esta broma en la casa del conde de Benavente. Cervantes la pone en práctica con un recurso teatral: la acción doblada que repiten amo y escudero. Y la usa para fomentar una ambigüedad en la recepción: mientras el lector se ríe de la ocurrencia de los criados -la broma, poco a poco, se les ha ido de la mano a los Duques y todo el mundo quiere participar en la burla- y puede llegar a alabar que primero el Duque y luego la Duquesa la interrumpan y protejan a don Quijote y Sancho, estos actúan con tanta bondad que ponen en evidencia el núcleo central del capítulo, ése que quiso denunciar el eclesiástico pero no pudo por su reacción airada.

En efecto, el diálogo, las risas contenidas de los señores, las burlas groseras de los criados, provocan que se acentúe el sentimiento de solidaridad con las víctimas -don Quijote y Sancho-, que agradecen la protección de quien es más cruel con ellos, y de rechazo de los culpables: los señores por manejar la vida de todos en aras de su entretenimiento y los criados por su mezquino aprovechamiento de la situación. De esa manera sella Cervantes la definitiva toma de partido del lector.

Mientras tanto, Sancho ha interrumpido su acostumbrada siesta de cuatro o cinco horas para entretener a la Duquesa. Veremos cómo lo hace el próximo jueves, en el capítulo XXXIII.

miércoles 13 de enero de 2010

Color


Desde hace un tiempo, cuando me asomo al mostrador de novedades españolas de mi librería habitual, me da la impresión de ver siempre el mismo libro con diferentes argumentos. En cualquiera de los géneros. Y da algo de pereza.

martes 12 de enero de 2010

La fiera enjaulada


Tuve la tentación de echarle comida, como si estuviera en un zoo. ¿Cuánto tardará en salir y volver por donde solía? Doble sensación en esta vista: por una parte, cuántos dependen de la construcción para salir adelante cada día; por otra, sabemos que no es la forma adecuada de sostenibilidad de la economía de un país, que ha traído corrupción política y social y que ha destruido para siempre parajes naturales de gran valor. Lo malo es que es una realidad que seguiremos especulando con el suelo de la misma manera y tendremos una nueva burbuja inmobiliaria en el futuro. Al tiempo.

lunes 11 de enero de 2010

Sobre la crítica social y la lectura moderna, Merche Pallarés con don Quijote y Sancho en Madrid y noticias de nuestra lectura.

En el Quijote hay una crítica social evidente, que se extiende a todos los estamentos sociales y oficios. En nuestra lectura hemos llegado al encuentro con los Duques. En estas páginas hay una intención clara de crítica a lo que representan los Duques, tanto en su condición de grandes de España como en la forma de entender su corte como una representación en pequeño de la corte de los Reyes españoles de su momento. Vimos en la primera parte que tampoco salía bien parado otro grande de España en la historia de amores cruzados. Allí todo se arregla con las bodas, al estilo de las comedias barrocas de final feliz porque el argumento era esencialmente literario. Aquí no habrá ese final que nos reconcilie con los personajes porque, a pesar de que podamos encontrar algunos modelos previos, Cervantes extrae estos personajes directamente de su observación de la realidad.

En la Segunda parte, Cervantes profundiza en el contenido político-social que ha estado presente desde el principio: veremos que una de las líneas temáticas a partir de ahora es el debate de la forma de gobierno y la actuación de los gobernantes. La de los Duques no es un buen ejemplo, por supuesto, y no sirve como excusa el hecho de encontrarse en tiempo de placer y ocio.

Sin embargo, Cervantes no llegará nunca a pretender una revolución del sistema político. Pide, como buen moralista de su época, que cada uno cumpla su función social de la mejor manera posible y sea retribuido por ello. Él no quiere que no haya Duques sino que los grandes de España sean lo que deben ser: un ejemplo dentro del estamento de la nobleza. Ya es mucho lo que dijo para su tiempo.

Debemos ser precavidos a la hora de atribuir a Cervantes posturas que no pudo sostener ni por ideología ni por época. La obra, sin embargo, crece con los lectores y cada lectura nos lleva a la explicación de un nuevo tiempo. Aunque no podamos pedirle a Cervantes determinadas cosas, las encontramos lícitamente en el Quijote porque nuestra lectura se realiza hoy. En definitiva, eso es lo que convierte un texto en una obra clásica y lo hace perdurar en el tiempo. Una obra que no podamos leer desde nuestro tiempo será sólo objeto de estudio académico.

Merche Pallarés con don Quijote y Sancho en Madrid



Merche Pallarés ha estado estos días en Madrid: como no podía ser menos, aprovechó para buscar un lugar bien cervantino como el conjunto escultórico de la Plaza de España levantado en homenaje a Cervantes y el Quijote. Allí dejó que su hija la retratara. Me dice, y así lo hago constar, que estas fotos quiere dedicarlas a Jan Puerta, quien hizo referencia a este lugar en una de sus entradas. Lo más gracioso es que pensó que alguno de los que allí estaban fotografiándose con ella podían ser seguidores de esta lectura. Quién sabe, querida amiga. ¡Gracias Merche!

Os animo a mandarme imágenes que reflejen la iconografía cervantino-quijotesca o a que las publiquéis en vuestros blogs, para acumular toda la información posible sobre Cervantes y el Quijote. Sobre todo me gustaría publicar imágenes no usuales, aquellas de pequeños lugares.

También os pido que me remitáis autorretratos quijotescos. Recordad que debéis estar con un ejemplar del libro o en actitud quijotesca.

Noticias de nuestra lectura

Fernando Portillo publica las postales con las que el excelente dibujante -y muchas otras cosas más- Juan Mons ha felicitado la Navidad en los últimos años. Traigo aquí la entrada para recomendaros la de 2005-2006, de tema quijotesco.

Cornelivs sabe ver, en su comentario, cómo encaja la actitud de los duques en el cambio de actitud de Cervantes con respecto a sus personajes: la clave está en, en efecto, en que es un libro que habla de lecturas.

Myr continúa y amplía, de forma excelente, su análisis psicológico de las relaciones entre don Quijote y Sancho, ahora con el capítulo séptimo de la segunda parte. Muy recomendable para comprender las claves de su relación a través del diálogo.

Antonio Aguilera resume los aspectos esenciales del capítulo, acertando en sus citas. La ilustracion que acompaña su comentario da miedo: por lo cierta.

Pancho vuelve a dar un ejemplo de cómo reseñar las claves del texto, pero dejadme que de nuevo os vuelva a llamar la atención sobre las ilustraciones que elige, especialmente esa doña Rodríguez. Después, nos regala una deliciosa entrada sobre la relación de Carmen Martín Gaite y el Quijote: el placer de la lectura en su más alta intensidad.

Jan Puerta nos llama la atención sobre la excelencia del capítulo y cómo nos atrapa desde la primera lectura. Ilustra su comentario con un curioso compañero de estantería, grabados dieciochescos y un artículo de Azorín -lector atento del Quijote.

Paco Cuesta comenta el capítulo desde una perspectiva que le permite profundizar en las razones de la crítica social de Cervantes, tarea en la que debemos seguir en las próximas semanas.

Del ordenador de Abejita de la Vega salta otro secundario excelente de tantos que nos ha regalado: ahora es la dueña doña Rodríguez, que da su versión de los hechos narrados, para terminarla más adelante, pero antes había comentado -y con video- el necesario acto de perfumar a don Quijote tras tanto camino... Después, el Sanchico, vía Ele Bergón, comenta -un tanto orgulloso, para qué negarlo- lo bien que son recibidos en casa de los Duques su padre y don Quijote y lo poco que le gusta a su padre el agua para lavarse...

Aldabra se aventura en solitario por la ciudad... y nos regala a todos unos cuantos quijotes.

Pedro Escudero ha republicado una antigua entrada, que algunos recordaréis, sobre cómo iniciar una narración en la que parte de nuestro análisis del Quijote, ahora en una nueva página.

Enlace con el índice de nuestra lectura, elaborado por Raúl Urbina : Primera parte y Segunda parte.
Enlace con el blog construido por Manuel Tuccitano expresamente para esta lectura y que puede considerarse un agregador con los enlaces de todos los blogs participantes de forma regular, aquí.
Enlace con el grupo en Facebook, aquí. (Este grupo no sustituye a la lectura en este blog y no estáis obligados a uniros: lo usamos sólo como complemento, para informarnos, preguntar y debatir.)
Enlace con la entrada en la que encontraréis sugerencias si os incorporáis con la lectura ya iniciada, aquí.
Si me he olvidado de alguien, hacédmelo saber y lo subsanaré. Recordad enlazar vuestras entradas con La Acequia, para poder encontrarlas.
Vale.

domingo 10 de enero de 2010

sábado 9 de enero de 2010

Avatar o una salida ingenua al choque de culturas.


Avatar es una excelente película de entretenimiento familiar gracias a la tecnología usada en su realización: pero sólo es una buena película gracias a esta tecnología. Fundamentalmente es lo que ha atraído al público, que la ha convertido en una de las películas más taquilleras de la historia del cine.

Todo el producto ha sido cientos de veces visto: el argumento, los conflictos del protagonista, el mensaje ecologista, el maniqueísmo, el encuentro entre mundos y especies diferentes, la voracidad del ser humano para destruir cualquier planeta -comenzando por el suyo propio-, etc.

Los motivos hábilmente manejados también tienen decenas de referencias: recuerda ciertas notables películas que se hicieron sobre el oeste americano en los años cincuenta, sesenta y setenta del pasado siglo, en las que se produjo una profunda revisión ideológica de la conquista de aquel territorio corrigiendo el antiguo maniqueísmo del género western según el cual los indígenas eran sólo salvajes a los que había que exterminar o civilizar a la europea: pasaron a tener derechos y a convertirse en portavoces de una ideología de conexión con el territorio que abandonaba ya la civilización a lo occidental. Este giro ideológico era el mismo que sustentaba muchas de las teorías de la postmodernidad y ha continuado en este género con excelentes muestras, como El último mohicano (1992). También se nutre de títulos tan señalados como La misión (1986), una película clave para esta misma postura de revisionismo de los derechos de conquista, y de algunos otros que proceden del campo de la ciencia ficción cuando ésta dejó de ver a los marcianos como los enemigos de la Tierra para proponer que quizá la amenaza éramos nosotros.

Avatar recoge toda esta herencia y la adelgaza con el ingenuismo hasta la simplificación extrema para hacer un producto fácilmente digerible. Lo hace de forma honesta, eso sí, puesto que no esconde sus pretensiones de conseguir un resultado para un público muy amplio: cine para que los padres puedan ir acompañados de sus hijos -o al revés- para disfrutar de un mensaje limpio y un final esperanzador, tan limpios y esperanzadores que parece propio de un cuento de hadas en el que todo termina tras la ceremonia de la boda sin el desgaste de lo cotidiano, un producto que hubiera podido firmar la compañía Disney especializada durante mucho tiempo en fabricar bienes de consumo a partir de ideas potencialmente peligrosas que quedan así desactivas. En Avatar, todo ello facturado con una brillantez que se acentúa con las copias en 3D, un camino en el que las grandes producciones cinematográficas buscan la salida al descenso de recaudación en las taquillas por culpa de la piratería.

El personaje que nos narra la historia -oportuno el recurso al videoblog- es un antiguo marine con parálisis de las piernas. Por determinadas circunstancias, es el único que puede controlar un cuerpo mitad extraterrestre mitad humano: el avatar del título, que nos remite a los videojuegos. Tiene la esperanza de poder pagarse la operación que le devuelva el movimiento de sus piernas con el sueldo de este trabajo que consistirá en ganarse la confianza de los pobladores de un lejano planeta cuyos recursos naturales están siendo explotados con voracidad por los seres humanos. con el fin de apartarlos de los lugares en donde se realizan las extracciones. Sin embargo, controlar con la mente el cuerpo del avatar le permitirá tener unas sensaciones físicas que su cuerpo humano no puede sentir y que le dan libertad; además, poco a poco es ganando por la cultura indígena y su respeto a la naturaleza: creen en que los seres vivos del planeta son parte de un mismo organismo.

El mensaje de la película es de una gran ingenuidad: no tanto en sus características de fábula, sino porque el final no es creíble. No me refiero al final del personaje, cuya trasformación es parte del género de la fábula y, por lo tanto, aceptable, sino a la resolución del conflicto. En el fondo, Avatar propone un camino de superación de los conflictos de civilizaciones a partir de ese ingenuismo que señalo como clave ideológica de la película: ojalá pudiera ser cierto, pero no es verídico ni verosímil. Quizá en el mundo de los videojuegos, pero sólo allí. Por eso su público fundamental es el acostumbrado a este tipo de historias. Me temo que su mensaje jamás podrá ser aplicado al mundo real: en algunos aspectos tampoco es deseable, aunque parezca atractivo. En primer lugar, no habrá nunca un final como el que se da en la película; en segundo lugar, no pienso que sea bueno superar las dificultades desde fuera -desde el avatar- sino desde dentro de uno mismo.

La disfruté acompañado de mi hija: nos gustó a ambos pero no de la misma manera. Tuve que desactivar todo lo que sé de la historia del ser humano y de sus conflictos. No lo conseguí del todo.

viernes 8 de enero de 2010

Preguntas.

¿Por qué los ayuntamientos, que derrocharon el dinero durante los años de buenos ingresos gracias a la especulación urbanística del suelo que todos pagábamos en nuestras hipotecas, han decidido subir las tasas por encima del IPC y de la revisión de los sueldos de este año 2010?

¿Por qué se han subido exageradamente, en una época en la que aun se perciben las consecuencias de la crisis, los precios del transporte público y otros servicios básicos que contribuirían a dinamizar la economía y que son usados principalmente por las personas sin grandes ingresos?

¿Por qué ningún político, en ninguna administración, sea cual sea el color de su partido, ha asumido las consecuencias de los impagos o retrasos en abonar las facturas a los proveedores en tiempos en los que estos más necesitaban tener dinero líquido?

¿Por qué uno de los primeros recortes presupuestarios que se les ocurre a nuestros gobernantes es en materias relacionadas con la cultura y otras cuestiones sociales en las que en tiempos de bonanza incluían cualquier cosa que les presentaban con el mismo descaro con el que ahora usan la tijera?

¿Quién pagará la falta de previsión en la política de gestión cultural basada en mausoleos, trampantojosy grandes edificios costosísimos de mantener en época de crisis?

¿Habrán aprendido nuestros políticos y los gestores culturales de esta situación? ¿Habremos aprendido los ciudadanos?

jueves 7 de enero de 2010

Comienza la burla cortesana (Cap, 2.31).


En este capítulo se sientan las bases de la larga sucesión de burlas con la que los Duques piensan entretener su ocio a costa de don Quijote y Sancho. Todas ellas se basan en un mismo argumento: usar el conocimiento que tienen de ambos a partir de la lectura de la primera parte y de los datos que ellos mismos facilitarán para hacerles creer que en verdad son caballero andante y escudero, que existen los encantadores y que, en definitiva, el mundo fantástico de las novelas caballerescas existe.

Para su diversión, los Duques no dudan en ordenar a todos los que están bajo su poder que entren en el juego, aunque no todos lo cumplirán de la misma manera, como veremos. En realidad, Cervantes refleja un ambiente festivo típico del mundo cortesano de su época, en el que todo está subordinado a la diversión del poderoso: el resto son meros comparsas.

Don Quijote y Sancho, sin saberlo, se convierten en bufones de la corte ducal y reaccionan ante las abrumadoras muestras de lo que piensan es generosidad en una gradación a la que debemos estar muy atentos para comprenderlos.

En efecto: don Quijote y Sancho pueden desencadenar la risa fácil del lector en estas situaciones, pero las emociones que provoca la lectura atenta son más sutiles y con un espectro más amplio. Sin duda, Cervantes plantea una situación fácilmente entendida por su comicidad pero también por su inversión ya por los lectores contemporáneos, pero que ha ido ganando peso conforme desapareció el sistema social basado en los estamentos. Hoy, no cabe duda, de todo lo planteado por Cervantes en estos capítulos ya no recordamos sólo la risa por las situaciones cómicas en las que se encontrarán don Quijote y Sancho durante su estancia entre los duques sino que ganan en nuestro recuerdo los otros matices, en los que se contiene una alta dosis de crítica social. El lector moderno está definitivamente del lado de los protagonistas hasta el punto de que los Duques le resultan odiosos. Cervantes no podía ir más allá en la situación, pero dejó apuntados de toda suficiente todos los motivos que aclaran la perspectiva con la que trata esta farsa cortesana.

En este capítulo vemos cómo se construye el argumento de la burla y cómo reaccionan ante él los diferentes personajes, puesto que no todos lo harán de la misma manera. Ésta es otra sutileza técnica de Cervantes: destaca del grupo diferentes personajes que expresen una variedad de reacciones para que no resulte todo uniforme y plano.

Don Quijote no las tiene todas consigo: es la primera vez que se ve tratado como un caballero andante verdadero, a la manera en la que había leído en las novelas, pero teme ser descubierto y de ahí que intente controlar la lengua y el comportamiento de Sancho. Don Quijote se cree a la altura de su personaje, pero no puede confiar en su escudero.

Sin embargo, Sancho ya se ha desatado desde el mismo momento en el que la Duquesa le ha manifestado su preferencia y reclama su parte de protagonismo: de ahí su interpelación a la dueña Rodríguez (uno de los diálogos más divertidos de esta segunda parte y que contiene toda una inversión de la situación pretendida tanto en palabas como en gestos que contienen referencias, chistes y gestos de todo tipo, hasta la grosería) y, en especial, el cuento popular con el que se ríe de la ceremonia de la cabecera justo después de haber sido advertido por su amo, con lo que deja muy claro que no habrá de hacerle demasiado caso para alegría de la Duquesa.

La misma dueña altera un tanto el papel que se le había otorgado en la farsa al sentirse maltratada por Sancho, quien confunde todos los planos posibles: el real, el literario, el de la anécdota, etc. Por eso mismo es reñida por la Duquesa.

El eclesiástico, al tomar la palabra, desmonta la broma de los Duques y les reprocha, tanto a ellos como a don Quijote, toda la fantasía caballeresca. Pero la ironía cervantina anula lo que podría haber echado al traste con toda la situación al prevenirnos contra este eclesiástico desde su descripción, puesto que lo pinta como un moralista tan severo como interesado por la posición con la que cuenta en la corte de los Duques. Retrata Cervantes un tipo social frecuente en la época y al que acusa de buena parte de la endeblez de la nobleza española. Posiblemente se refiriera a alguien en concreto del momento:

La duquesa y el duque salieron a la puerta de la sala a recebirle, y con ellos un grave eclesiástico, destos que gobiernan las casas de los príncipes; destos que, como no nacen príncipes, no aciertan a enseñar cómo lo han de ser los que lo son; destos que quieren que la grandeza de los grandes se mida con la estrecheza de sus ánimos; destos que, queriendo mostrar a los que ellos gobiernan a ser limitados, les hacen ser miserables; destos tales, digo que debía de ser el grave religioso que con los duques salió a recebir a don Quijote.

De nuevo, don Quijote se ve necesitado, como tantas otras veces en la obra, de defender su condición de caballero andante. Más ahora, cuando es tratatado como tal. Veremos cómo lo hace el próximo jueves, en el comentario del capítulo XXXII.

miércoles 6 de enero de 2010

Un mismo lugar, dos fotos



No es una competición. Una de las fotos es mía, la otra no. Ambas se hicieron con la misma cámara, con pocos segundos de diferencia, en el pueblo burgalés de Puentedura. Es curioso cómo con todo igual salen dos imágenes diferentes: cada uno mirábamos cosas distintas. Lo más interesante no es cómo se contraponen, sino cómo se complementan.

martes 5 de enero de 2010

Arte digital: Internet y más allá.


Internet tal y como se concibe hoy no es el futuro del arte digital. Casi ni es el presente: es lo que más ha sorprendido en la última década, pero junto a la red se han desarrollado otras fórmulas de difusión de lo digital a las que nos hemos habituado sin tantas polémicas como ha desatado Internet. Internet ha sido y es una extraordinaria herramienta de comunicación rápida y eficaz con una gama de posibilidades como nunca ha tenido ninguna otra de las usadas por el ser humano, pero entenderla sólo como aquello que se produce cuando mi ordenador se conecta a la red es achicarla hasta la caricatura. Y reducir el arte digital a Internet es no conocer la realidad del fenónemo.

En cualquier hogar con cierto mediano pasar hay cámaras fotográficas y de vídeo, reproductores audiovisuales, televisiones, videoconsolas, teléfonos, etc., que soportan la nueva tecnología y producen y reciben continuamente arte digital en todos sus niveles. Incluso para intercambiar información entre todas estas máquinas hay posibilidades sin necesidad de conectarlos a la red. Cuando entramos en un museo moderno, sea cual sea su especialidad, asistimos a una muestra de productos artísticos digitales que reproducen y explican la temática del museo en pantallas, hologramas, etc. Suelen sumar artefactos diferentes para conseguir efectos correspondientes a diferentes sentidos corporales. No digamos si este museo es de arte contemporáneo.

Hace mucho tiempo que el arte digital está presente en nuestras vidas sin necesidad de conectarnos a un ordenador: a veces como diseño tecnológico que busca fomentar el consumo (al igual que miles de textos artísticos convencionales), en ocasiones como mero placer estético. Algunos de los regalos que más éxito han tenido en esta última Navidad han sido los marcos para fotografías digitales y se han difundido ya varios modelos de libro electrónico con un respetable volumen de ventas, que ha superado en algunos sectores a la de los libros tradicionales. Las pantallas de cine ya no se entienden sin la reproducción de un producto en versión digital.

Hace tiempo que lo que llamamos Internet ha salido de la pantalla plana del ordenador tradicional, pero algunos aun polemizan sobre la red como si acabara de nacer y piensan que bastaría con cortar un cable para que todo se viniera abajo. Incluso para estar en desacuerdo con el arte digital debemos conocerlo primero. Como en todos los saltos tecnológicos hay resistencias mentales reseñables. Hay documentos que indican cómo desde ideologías contrarias se señaló a la imprenta como culpable de la perversión de la cultura y la literatura: la condenaban desde los púlpitos de las iglesias católicas y desde las reuniones de grupos que hoy llamaríamos revolucionarios. Para unos la imprenta era obra del demonio, para otros un instrumento al servicio del poder. No es de extrañar que las mismas voces y los mismos argumentos vuelvan a oírse unos siglos después. Por otra parte, las posibilidades de lo digital no anulan otros procesos artísticos tradicionales, sino que los complementan y amplían.