sábado, 8 de mayo de 2010

Acuse de recibo: En tránsito, de José Antonio Sáinz.


Me llegó este poemario hace meses, en un mal momento, y el paquete que lo contenía quedó en un rincón de mi despacho y tapado por otros que fueron llegando en las siguientes semanas. Hace unos días comencé a escarbar, como quien busca un tesoro, entre lo recibido y no abierto y lo encontré. Reconozco que me ha atrapado y desde entonces no he podido dejar de tenerlo en la cartera que me acompaña en mis viajes.

El tiempo a veces alcanza dimensión física y pesa y podemos palparlo porque nos recuerda que sólo estamos hechos de hilos de continuidad que llegan hasta nosotros. A pesar de la insistencia de algunos, no somos presente en el sentido estricto del término: aunque probablemente viviríamos más felices si nos engañáramos así. Somos seres con una conciencia temporal que tendemos a fragmentar en exceso para explicarnos -para mentirnos- cuando en realidad todo fluye y no hay forma de instalarnos en algo como el presente, tan frágil que no existe porque no puede tener entidad propia. Lo que llamamos presente no es más que una circunstancia fugaz que pertenece más a un pasado que transita hacia el futuro. Instalarse en el presente, como pretenden algunas escuelas de moda que simplifican la psicología clínica en los libros de autoayuda es imposible: sólo es útil para quien vive con zozobra esa condición temporal, pero no salva, sólo anestesia. A la larga, quien se instala en el presente vive siempre en el pasado porque tiende a prohibir el cambio y no comprenderlo. Sólo puede ser presente absoluto un fugaz momento de iluminación o la locura permanente o esas enfermedades que borran nuestros recuerdos. O el superficial, por supuesto.

En tránsito (Madrid, 2009), de José Antonio Sáinz (ver aquí y aquí) es un magnfíco poemario que contiene la sinceridad de la vivencia y la expresión directa de las cosas. Hay un agudo sentido del tiempo que provoca la búsqueda de un pasado en el que todo pareció ser feliz porque se vivía con cierta apariencia de despreocupada eternidad y de esa búsqueda profunda y hasta dolorosa de los rastros de la felicidad pasada surge la voz lírica y la reflexión sobre la condición del ser. Es muy oportuna la segunda persona desde la que se canta en el inicio, cuando un viaje -que es la metáfora del tema central de todo el libro- hace estallar la conciencia de que se ha perdido una vida, la propia:

Antes de que el avión despegue
te rindes a la evidencia del abandono.
Tus rodillas se lastiman
contra la curva del asiento de delante
y el final de la mesita plegada.
La molestia -aún no tan crecida
que merezca el nombre de dolor-
te trae a la memoria
lo que eras hasta ese instante,
un cuerpo que ha sobrevivido
a tu indiferencia, a tu descuido,
pero también a guerras sin cuento
(...)
Piensas, antes de que el aparato
tome vuelo hacia el imposible,
que tenías una vida
a la cual no sabrías ponerle un adjetivo,
tenías una vida
por la que transitabas
un trabajo, una familia, amigos, proyectos,
deseos, muchos deseos incumplidos
en consonancia con los tiempos.
Nada de eso tiene ahora valor.

El lector intuye -casi palpa- una tragedia -es decir, la misma vida- que ha sumido a ese tú en la destrucción ilusoria de la existencia:

No vales nada.
Tu vida no es nada

El resto del poemario es una indagación en el pasado con la conciencia de un derrotado, expresado en espacios soprendentemente poetizados en un acierto expresivo (un supermercado en las afueras de una ciudad cualquiera, la autopista que lleva al trabajo o a casa a diario, una pequeña estación ferroviaria), en ciudades en las que sólo se puede ser espectador en tránsito. Esta indagación se hace desde una aguda reflexión poética puesta de manifiesto en algunos de los mejores versos del libro y que se impone al poeta casi como tabla de salvación en esa densidad del tiempo:

Temo perder la gracia de cada noche
y por eso no me importaría escribir
casi de cualquier cosa

En tránsito tiene la calidad de la poesía que dice cosas con la sencillez de una experiencia reconocible por cualquiera de nosotros, los lectores. Y mantiene el tono adecuado, sin caídas. Hasta el último poema, que cierra el círculo para hacerlo avanzar y explicarlo:

Cuando horas después descendimos del avión,
pisábamos una alfombra de cristales.

He aquí una voz poética que yo no conocía y me alegro haber rescatado de la montaña de papeles atrasados. He aquí un poeta que dice cosas con las palabras exactas que nos trasportan al tiempo de lo vivido, en el sentido más poético de lo biográfico.

23 comentarios:

vazquez74 dijo...

Unos versos directos, sinceros, sobre lo cotidiano, el gris vital en el que todos estamos inmersos en uno u otro momento.
Saludos.

Myr dijo...

Tomo nota sobre este poemario por supùesto y quiero observar algo con respecto a este pàrrafo:

"Instalarse en el presente, como pretenden algunas escuelas de psicología clínica de moda en los libros de autoayuda es imposible: sólo es útil para quien vive con zozobra esa condición temporal, pero no salva, sólo anestesia"

Autoayuda, no es psicologìa clìnica, y cualquier concepto que Autoayuda invoque de "esas escuelas modernas" està descotextualizado y vanalizado.

"Autoayuda" anestesia.

La Psicologìa clìnica (cualquiera de sus escuelas de forma individual o en sus enfoques integrativos) no anestesia, sino que muy por el contrario, apunta a una integraciòn del individuo con su ser interior, con su verdadera esencia, para que èste pueda tener una vida responsable, plena y significativa.

Abrazos

Myr dijo...

Lease: descontextualizado. Vale.

PD y la vida es, efedctivamente, un fluir.

Señor De la Vega dijo...

Me gustan las poesías de las que se entienda al menos algo, y que además ofrecen la sensación de sugerir de donde parten o hacia donde se dirigen.

Las metáforas explícitas o implícitas, oscuras o claras, que contenga, pues contra más mejor; pero eso dependerá del genio del autor y de la inspiración de quien las lea o las claves que maneja con relación al tema o al autor.

"Temo perder la gracia de cada noche
y por eso no me importaría escribir
casi de cualquier cosa
"

Esa estrofa del poemario, es un buen ejemplo de hermosa lírica y además compartida por mí, pero asumo que por tantos, cuando la gracia que a veces nos sonríe nos abandona y caemos casi siempre en la desgracia.

Mi Señor Ojeda, como habitualmente quedo Suyo, Z+-----

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Modifico la entrada en el sentido que acertadamente propone Myr y que es la que yo quería dar a la frase, sin conseguirlo: en efecto, no es la psicología clínica la que simplifica, sino algunas escuelas de moda las que simplifican la psicología clínica.

aniki dijo...

Instalarse en el presente no significa descuidar las responsabilidades del pasado y del futuro. Cuando alguien recibe una flecha envenenada, no retrasa su extracción pidiendo detalles sobre el arquero o sobre la longitud de la flecha (pasado). Ya habrá tiempo para para preguntarse quién y por qué (futuro). Lo más inmediato para salvarse a sí mismo es extraer la flecha (presente).

Me encanta leerte. Besos.

silvi dijo...

Caminamos hacia un conocimiento total de lo que somos y para lo que somos, porque vivimos para el infinito y no para el momento.Algunos libros de autoayuda ... mucho palabrerio sin fundamento.Besitos. Silvi.

Goathemala dijo...

Menos mal que lo recordaste y pudiste recuperar. Poesía palpable, cotidiana. Anoto al autor y busco información en los enlaces que has puesto.

Gracias.

Un abrazo.

Asun dijo...

Nuestro presente siempre tendrá influencias de nuestro pasado, y a su vez este presente condicionará nuestro futuro.
Como dices, el presente es una transición del pasado hacia el futuro, y es haciéndonos conscientes y comprendiendo ese pasado cuando desde el presente podemos forjar nuestro futuro.

Besos

JESUS y ENCARNA dijo...

Buenos dias Pedro, para mi la pintura y el dibujo solo tienen sentido cuando retienen lo vivido y el expectador comprende.
Parece ser que este poemario, anda por el mismo camino.
Remontarnos al origen de la vida para comprender un futuro desde este presente, no obstante, personalmente creo que no bastara, con comprender.
Saludos cordiales.
Jesus

Antonio Aguilera dijo...

¡Cuánta belleza sobre lo cotidiano albergan estos versos!. Además, el no estar muy seguro de nada, le da aún más "esplendor".
Es tan ténue el presente que velozmente se convierte en pasado; y el pasado ya no importa, y el futuro está por venir: antes de que nos demos cuenta sólo seremos pasado, no sé si tristemente olvidado.
Pasado.


Pedro: ando Quijoteando, despacio..., tal vez demasiado despacio; tal como está lloviendo.

luis felipe comendador dijo...

José Antonio es un poeta magnífico... pero, por encima de eso, es un ser humano muy especial... poeta completo, por tanto.
Un abrazo para él y otro para ti, colega.

Myr dijo...

Ahora sì quedò claro como el cristal (limpio). Gracias, PEDRO.

José A. Sáinz dijo...

Abrumado por las palabras de Pedro, de Luis Felipe, de tanto otros a los que aún no conozco, pero de los también me siento próximo... Gracias a todos.

jg riobò dijo...

Poetas por todos los lados.
¿Soy poeta en Poética?.

Luis Antonio dijo...

Mal asunto buscar en el pasado lo que nos niegan el presente y los sueños

Antonio Aguilera dijo...

De mi comentario anterior "es tan ténue el presente que velozmente se convierte en pasado": quitaremos la tilde a "tenue"

pancho dijo...

Un “respigue” que cundió y que te agradecemos. Nos has permitido descubrir a un gran poeta y escritor, de los buenos, de los que hacen reflexionar con sus escritos:

El peso del aire gris
paraliza todos los trenes,
a todos los hombres que esperan.
La máquina aparece de golpe,
casi encima de la estación.
El tiempo llega en ese tren.

Las palabras de andar por casa hechas poesía, con lo difícil que es.
Un abrazo.

São dijo...

Agradou-me a poesia e se aqui , em Portugal, encontrar o livro pois o comprarei.

Uma feliz semana, Pedro.

Merche Pallarés dijo...

Me ha gustado este poeta actual. Es curioso los tesoros que uno encuentra en un rincón... Besotes poéticos, M.

Gabiprog dijo...

Estremece la selección de versos!

Kety dijo...

Ha sido un placer visitar su blog y leer sus poemas.

Gracias por compartir

Un abrazo

Aldabra dijo...

desde luego son unos versos que calan hondo, escritos en una vida que puede ser la de cualquiera.

me he sonreído al leer el comentario de Myr, que presta salió a defender lo que le atañe...

Pedro, sí creí entender en lo que escribiste, lo que Myr explicó mejor y de forma más precisa.

biquiños,