lunes, 12 de abril de 2010

El Lazarillo y el Quijote y noticias de nuestra lectura

En el capítulo de la semana pasada hay un interesante juego intertextual con el Lazarillo. Recordemos que, tras despedirse de Sancho e insistir en que nadie le ayude a desvestirse, a don Quijote se le saltan unos puntos en la media al descalzarse. Este incidente provoca una reflexión sobre la pobreza y, en especial, sobre la que recae en aquellos que, por su condición, necesitan aparentar un tren de vida adecuado a la posición que ocupan en la jerarquía de la sociedad de la época.

La mención explícita, en estas circunstancias, de la pobreza, la honra y el palillo de dientes con el que se finge haber comido («¡Miserable del bien nacido que va dando pistos a su honra, comiendo mal y a puerta cerrada, haciendo hipócrita al palillo de dientes con que sale a la calle después de no haber comido cosa que le obligue a limpiárselos! ¡Miserable de aquel, digo, que tiene la honra espantadiza, y piensa que desde una legua se le descubre el remiendo del zapato, el trasudor del sombrero, la hilaza del herreruelo y la hambre de su estómago!») nos llevan directamente al Tratado tercero del Lazarillo, que cuenta las desventuras de Lázaro cuando sirvió a un escudero.

Si en el Lazarillo se advierte un fuerte contenido de crítica social al mostarnos una sociedad vacía que se mantiene de la apariencia y de un nefasto concepto de la honra, el juego intertextual en el Quijote va todavía un paso más allá al encontrarse en un aparente elogio de la pobreza entendida a la manera de la moral cristiana puesto en boca del narrador moro Cide Hamete, que no la comprende del todo.

La cita indirecta del pasaje del Lazarillo descubre dos cosas: por una parte, la filiación del Quijote en la línea de la narrativa realista creada por la obra anónima medio siglo antes y de la que parte la novela moderna; por otra, la vinculación ideológica con lo que tiene el Lazarillo de crítica costumbrista de fuerte raíz moral y evidente cercanía a las tesis erasmistas.

Este pasaje, introducido de tal manera que sólo un lector atento pueda fijarse en él, que homenajea sin citarla una obra que ya era leída como una clara oposición al sistema social imperante en España (de hecho, fue prohibida por la Inquisición, que sólo permitió nuevas publicaciones tras expurgarla) es una huella que nos quiere dejar Cervantes en su texto para que comprendamos la línea de la que procede tanto en género como en pensamiento.

Os animo a mandarme imágenes que reflejen la iconografía cervantino-quijotesca o a que las publiquéis en vuestros blogs, para acumular toda la información posible sobre Cervantes y el Quijote. Sobre todo me gustaría publicar imágenes no usuales, aquellas de pequeños lugares.

También os pido que me remitáis autorretratos quijotescos. Recordad que debéis estar con un ejemplar del libro o en actitud quijotesca.

Noticias de nuestra lectura

Abejita de la Vega está hacendosa y busca bibliografía para comprender el galimatías en el que nos mete Cide Hamete, y bien que sale del apuro . Después, encuentra a don Quijote, que se había escondido de Altisidora y contiúa el comentario del capítulo de la semana. Finalmente, nos regala, gracias a Ele Bergón, el mensaje del Sanchico, que está a la espera del comportamiento de su padre en el gobierno: que no se entere de que han bajado las notas.

Merche Pallarés, al galimatías lo llama encaje de bolillos, pero lo comprende bien puesto que hasta llama cuco a Cervantes: es tanta la pasión que pone que cualquier día la vemos entrar en acción quijotesca.

Manuel Tuccitano comenta de forma muy inteligente el capítulo: sólo haciéndose las preguntas que él se hace se puede obtener las respuestas adecuadas y disfrutar del todo la lectura.

El comentario de Paco Cuesta es el un lector que ya sabe cómo se las gasta Cervantes y está atento a ver por dónde sale el juego narrativo. Cervantes pedía a los lectores este esfuerzo para llegar al fondo.

Jan Puerta aplazó su comentario por falta de tiempo, pero nos regala una fotografía con comentario divertido sobre el hambre de don Quijote y unos enlaces que debéis visitar. Al publicar el comentario da con una clave de lectura que se me había pasado, la afirmación de que a un narrador se le debe alabar por lo que deja de escribir: tiene razón Jan, esta valoración del silencio introducida en este contexto explica mucho y da una muestra más de la modernidad cervantina. Nos regala otra magistral foto quijotesca y un grabado alusivo.

Cosmo comenta el capítulo de la semana centrándose sobre todo en que ya no se necesitan historias intercaladas por la fuerza de la historia principal y la frase sobre el engaño de la Dueña Dolorida que avala que nuestros protagonistas saben el papel que les han adjudicado los Duques.

Pancho da con la clave estructural del capítulo. Me gustaría llamar la atención sobre su forma de comprender el capítulo como un tratado -puesto en práctica- sobre la teoría de la novela moderna, en la que la cita del Lazarillo no es en vano. Las ilustraciones, excelentes.

Antonio Aguilera escribe una de sus buenas entradas que viene y va del Quijote a una llamada que recibe en el móvil. Todo ello para explicar el capítulo y enlazarlo con Nabokov y su Lolita. No os lo perdáis.


Enlace con el índice de nuestra lectura, elaborado por Raúl Urbina : Primera parte y Segunda parte.
Enlace con el blog construido por Manuel Tuccitano expresamente para esta lectura y que puede considerarse un agregador con los enlaces de todos los blogs participantes de forma regular, aquí.
Enlace con el grupo en Facebook, aquí. (Este grupo no sustituye a la lectura en este blog y no estáis obligados a uniros: lo usamos sólo como complemento, para informarnos, preguntar y debatir.)
Enlace con la entrada en la que encontraréis sugerencias si os incorporáis con la lectura ya iniciada, aquí.
Si me he olvidado de alguien, hacédmelo saber y lo subsanaré. Recordad enlazar vuestras entradas con La Acequia, para poder encontrarlas.
Vale.

17 comentarios:

Manuel de la Rosa -tuccitano- dijo...

la apariencia...la maldita apariencia, que hace que nos escondamos tras un antifaz, mostrando la parte que conviene al otro, pero lo que realmente es...en eso amigos...poco hemos cambiado..saludos

Merche Pallarés dijo...

Despues de El Quijote podríamos leer El Lazarillo... Besotes quijotescos, M.

Hernando dijo...

Creo que como ya se dijo el Lazarillo ya no es anónima, y es cierto esa vena realista, que hay en el Lazarillo, que continúa en el Don Quijote, es una característica de la literatura española. Genial el realismo del palillo que aún hoy en día es una costumbre muy extendida y que no deja de ser un poco desagradable, hacer bailar el palillo entre los dientes.

Myr dijo...

Me apunto al Lazarillo....¡dale, dale, profe!

Myr dijo...

ahh me olvidaba, qué buen detalle de Cervantes el dejar la huella marcada.
Besos

Señor De la Vega dijo...

Mi Señor Ojeda y regantes de la Acequia, en realidad da igual en que entrada suya escriba este comentario, porque no ha de sobrar en ninguno. Si bien es verdad, o a mí me lo parece, que pega más en este, porque es noticia que si no se dice no aparece.
¿Qué es Cide Hamate? Hoy sabemos que es un recurso que usa Cervantes para hablar de lo que escribe, pero ¿es un recurso lógico, bien definido o puramente aleatorio y prescindible?.

Empieza el capítulo Cervantes, porque parece que es él, en el capítulo XLIV quien narra lo que escribe, hablando de oídas sin aclarar la fuente, porque no es lo que está supuestamente transcribiendo de la traducción del cartapacio de Cide hallado en Toledo.
Y si esa nueva fuente de la que nada dice fuese cierta, vendría a saber no solo del texto arábigo publicado (quién sabe cuando) sino de las notas originales que de la original historia tomaba Cide Hamete y que el mismo moro no publicó en el modo que la viera u oyese o crease o pensara, para adaptarse a la literatura picaresca y moderna del momento, sin añadir a pesar suyo su infinito y gran conocimiento de las cosas y de todo el universo.

Lo anterior es claro, se lee en el capítulo, pero recapitularé, el tal Cide Hamete, está con estas y otras cosas, haciendo una alusión a su primera parte, que en realidad no es suya, sino la escrita por Cervantes, y que en realidad él no debería conocer, pero que sabemos que conoce porque la conocen los personajes de su narrada historia, que como los Duques la usan para utilizar y reírse de sus propios personajes protagonistas, que también conocen que está escrito lo que dicen e incluso lo que ellos piensan y de ellos piensan, y como sabemos que se mencionan fechas también imaginamos (si pensamos) que es imposible que sean los cartapacios toledanos lo que contuviesen la segunda parte, o que fuese Cide Hamete el historiador del futuro, a menos que fuese un sabio nigromante con oscuro arte, para moverse por el tiempo y algún don de lo ubicuo.
Evidentemente Cervantes es consciente de lo inverosímil que resulta Cide Hamete en la segunda parte, y sin embargo riza el rizo y lo utiliza en ella constantemente ¿por qué? en mi lógica zorrista es porque conscientemente ejercita una ley matemática usando el axioma transitivo para reivindicar la autoría de su arte, y nunca deberíamos olvidar el texto de Avellaneda, que siempre Don Miguel tiene delante (si Cerbantes narra a Cide como verdadero creador y Cide el creador narra el texto de Cervantes como suyo, Cervantes es igual al creador verdadero de Cide Hamate ;-), y lo usa como máscara de sí mismo para referirse a un plano original que comparte en el tiempo, pero nunca en el enfoque de la creación del Quijote y tampoco en la elaboración del personaje, así cuando lo menciona nos pide no olvidar lo que era aquel Quijote primigenio enfrentado a los molinos por amor a la aventura y rápido enriquecer de dineros y de fama, minimizado por el historiador moro, frente al vivido y desgastado Quijote de los Duques, aunque sin duda más personaje humano y menos monigote, maximizado por el escritor cristiano, pero ambos creación original y novísima del único y real Don Miguel de Cervantes y Benengeli.
En fin, ya no sé por donde iba, aunque todo me resulte cristalino.
Suyo, Z+-----

pancho dijo...

En este capítulo se percibe más claramente que nunca que la realidad ficticia de DQ es frágil, necesita de su escudero quijotizado para vivir en su fantasía o sobrevivir en su ficción, en la realidad por el soñada. Aquí se nos hace Don Alonso Quijano, cuando S no ha terminado de abandonar el castillo, para bajar al plano de la realidad de los lectores de la época y después, por extensión, de todas las épocas. Resulta interesante comprobar cómo cambia la temática de sus monólogos cuando no cuenta con S de interlocutor.

Vamos quitando tapas a la cebolla, sin prisas, pero atentos a tus indicaciones para ir descubriendo la complejidad en la que se asienta el armazón de la novela, que a cada paso nos ofrece sorpresas.

Un abrazo y gracias de nuevo por estas explicaciones de alto nivel con palabras escogidas, significantes y claras (con lo difícil que es conjuntarlas), y por las inmerecidas palabras de referencia del resumen propio.

São dijo...

Aparência, imagem, tudo uma futilidade.

Besos, amigo meu.

Luis Antonio dijo...

Es evidente, como bien dices, la filiación del Quijote con respecto al Lazarillo.

elena clásica dijo...

Bonito juego intertextual, bello y necesario recuerdo en la agudeza y la astucia del paralelismo con la obra picaresca.
Y, sin embargo, ese escudero del Tratado tercero del "Lazarillo", cuánta ternura y cuánta compasión puede llegar a provocar, incluso en el propio Lázaro, que aprende a pasar más hambre con cariño y protección hacia su amo.
Preciosa entrada.
Besazos.

María dijo...

Buena propuesta la que propone Meche Pallarés.

Un beso, Pedro.

Asun dijo...

Ay Pedro, lo siento pero sigo estando demasiado espesa para comentar algo con cordura.
Leo una y otra vez tu entrada y no consigo concentrarme y enterarme de lo que leo. Otro día será.

Lo que si voy haciendo es poco a poco visitar a los compañeros y leer sus aportaciones.

¡Vaya empanada que tengo!

Besos

Leunam dijo...

Muy bueno el blog, felicidades y gracias por el aporte a la cultura.

Te dejo mi blog recién salidos del horno, si deseas le das una chekada. saludos.

http://semillasadamantinas.blogspot.com

Abejita de la Vega dijo...

Me apunto al Lazarillo. Bueno...me apunto a cualquier obra literaria en castellano, que hay para varias vidas.
A la Biblia, noooooo.

Desentrañé a don Quijote, a pesar de los abanicos y los "pongos", a pesar de mi miopía. Anduve laboriosa, ay qué difícil es para una de Burgos decir "anduve", hasta dar con una página de CVC, con el dichoso esquema, el que muestra la abejita.El Cide me produjo perplejidad esta vez, a pesar de que lo de los narradores nos lo has explicado muy bien.
Dejé lo de Altisidora para Burgos porque en Vandalia no tuve tiempo ni ordenador adecuado. Como ves, soy la reina de las digresiones.
Esta entrada merece un primer lugar, en la Wikio, nada de sexto. Ay, aquellos hidalgos con su mondadientes...
Un abrazo

Anónimo dijo...

Buenos días, profesor Ojeda:
(Repito el comentario, que no sé dónde se habrá volado, al dar PUBLICAR).

Si hay que ir pensando en cual será la próxima obra que nos dirija, también me gustaría que fuese: El Lazarillo.

Me llena de orgullo que uno de los ejemplares que se conservan de las cuatro primeras ediciones de 1554, sea el de Burgos, de Juan de Junta.
Esto nos habla de la gran importancia de la imprenta en nuestra Ciudad, y del amor a los libros de mis paisanos. Nuestro Excmo. Ayuntamiento supo verlo, y así colaboró para la publicación del interesantísimo libro de Juan Antonio Sagredo Fernández -burgalés burebano- : “Fuentes para el estudio de la imprenta en Burgos”. Ver apartado dedicado a los Junta. Juan de Junta.

Saludos. Gelu

Josegura dijo...

Erasmo y el caballero del verde gabán, Lazarillo y el Nuevo Mundo, cristianos nuevos y cristianos viejos, las escuelas erasmistas salmantina y sevillana, los hermanos Valdés y su denostación a Elio Antonio de Nebrija por "meridional", la imprenta del cuñado de Mateo Alemán que partieron para Indias desde Sanlúcar de Barrameda -imprenta e impresor-, el Elogio de la Locura y el Enquiridion, rinconete y cortadillo, Monipodio y el sindicato del crimen sevillano, Ginés de Pasamonte o el ilustre galeote, el abolicionismo de las cadenas del rey, la prisión de Argel y el gobierno en descampado, la burguesía incipiente, el nacimiento de una clase lectora no divina, heroínas y héroes vulgares. En fin, Don Quijote...

BIPOLAR dijo...

Gracias por esta entrada (no deja de roer la entraña el contenido)

"Se ordena que los pobres no aburran con sus penas bajo pena de acusación de brujería"

Más tristura
después de esta
lectura

la guerra y la posguerra son igual de aparentes y mascan un palillo entre dientes.