miércoles, 20 de mayo de 2009

La flor de la acacia


De niño olía a flor de acacia, en el camino a casa desde el colegio, cuando el curso se decantaba hacia el calor y predecía el verano. Me recuerdo alargando mi mano hacia las ramas bajas y arrancando algunas de las más débiles, cargadas de racimos blancos. De niño olía la flor de la acacia entre mis manos, antes de probar, una a una, sus flores: quien ha comido flor de acacia en su infancia conoce el misterio que se oculta en su sabor y en el olor denso y dulzón, que te obliga a buscarlo para siempre, sin saberlo, en la piel de la amada. Quizá toda una vida puede resumirse en un gesto como éste. Cuento esto porque hoy, en el Paseo de la Universidad, olía a flor de acacia: me ha sorprendido, como entonces, meditabundo y solo, en el camino de un sitio a otro. Es como si nunca hubiera llegado a casa. Desde entonces.

43 comentarios:

REIKIJAI dijo...

La búsqueda del lugar al que pertenecemos.la acacia amarilla, significa Amor Secreto....blanca o rosada es de constancia,la flor de la elegancia y la amistad.Lo que no sabia que era comestible, Pedro,tengo entendido que es combustible.Por las dudas no te la metas en la boca..Jajajajajaj. Besitos. Que foto rara... buen color y brillo. Silvi.

São dijo...

A sensibilidade da tua prosa é mais poética de que muitos poemas, meu querido Pedro.
Besos, muchos.

carmensabes dijo...

Exquisito y sublime ha de ser ese sabor...

impersonem dijo...

Rememoramos lo que nos ha hecho sentir felices...

Probar las flores vale, pero procura no probar las hojas, su sistema defensivo puede resultar tóxico.

Abrazos.

elena clásica dijo...

Suscribo el comentario de Sao, qué delicada prosa la tuya, qué maravilla de sensaciones.
Me ha encantado tu paseo primaveral y mágico. Es que no habías llegado a casa, estás en el camino.
Habrá que seguir buscando ciertos sabores en la piel de la persona amada, ¡qué bello!

Antón de Muros dijo...

Todos estamos solos y en busca de nuestro lugar.
No todos destilan poesía cuando decodifican el mundo.

Un abrazo.

Antón.

Fernando Portillo dijo...

Hay tan poca distancia de ACACIA a ACEQUIA, que uno duda si el subconsciente no saltó de uno a otro como sobre las piedras de un regato. De todas formas, con ser delicioso el olor de la acacia, no estoy de acuerdo con sea este el que se busque en la piel de la mujer amada. Antes bien creo que buscamos incansablemente en todas las mujeres el olor de la primera, que es único, irrepetible y anterior a todas las flores.

Paula Daiana dijo...

Coincido en que hay detalles que pueden resumir toda una vida! Muy lindo!
Besos
Pau

Goathemala dijo...

Muy bonito Pedro, ese árbol es la robinia pseudoacacia. He comido su flor tan dulzona. Como todas las cosas buenas tiene su parte peligrosa: sus poderosas espinas.

Me recordaste mi niñez cuando, extrañado, no comprendía a los mayores que ni las probaban.

P.D.- Me encanta el estilo de tus fotos. Clase por todos lados.

Un abrazo.

Merche Pallarés dijo...

Lástima que no pusieras una foto de la acacia... Hay olores que nos retrotraen a nuestra infancia; a mi la hierba mojada. Besotes, M.

Juan Luis G. dijo...

Es que hay caminos que no tienen vuelta atrás.

Un abrazo.

Antònia P. dijo...

Nunca he probado la flor de acacia. pero entiendo la sensación, Pedro.
Un abrazo.

Camille Stein dijo...

el amarillo
de la acacia
su olor

... siempre fueron
como una puerta
infranqueable

una flor que nació en mi infancia y allí permanece, a pesar de los años

un abrazo

marga dijo...

El poder de evocación del olor es intenso y vívido. Por un instante perdemos el control y volvemos a ser los que fuimos. Cuando regresamos a presente lo hacemos con ese sabor ligeramente amargo que siempre deja la nostalgia.
Hace unos días cotorreaba con una amiga sobre nuestra infancia. Ella evocaba la sensación de llegar al colegio con los pies húmedos, yo, sin embargo, los recuerdo fríos. Ella es gallega y yo castellana.

Marian Raméntol Serratosa dijo...

Dicen que algunas flores, si las comes, te permiten ver las hadas...

Precioso retrato, como siempre.

Un beso
Marian

Blogochentaburgos dijo...

Los olores y las sensaciones de niño siempre perduran en nuestra mente. Como espero que perduren todas las magníficas ideas que expongas el viernes en TV.

brujaroja dijo...

Una vez que probamos, siempre estamos volviendo. No lo sabemos, ni somos conscientes, pero todo es un retorno: otra la piel, otros los nombres. Pero volvemos, porque es la única vocación que obedecemos.
Besos de acacia

pablo miguel simón dijo...

Publicamos hoy en La Palabra la entrevista que nos concediste. También huele a acacia, en el papel impreso. Si alguien quiere percibir ese aroma en el digital, el enlace es
http://www.lapalabradigital.es/1141/pedro-ojeda-escudero-la-burgosfera-juega-en-la-primera-division-nacional.php

Mafi dijo...

No se como huele la acacia..., a mi es el olor de las lilas y el azahar el que me recuerda mis paseos de niña... un regalito para tí :)

SAUVIGNONA dijo...

huy que lindo post pedro!
bueno alguna vez me paso de ir caminando y sentir algun aroma conocido de alguna epoca y pararme desconcertada, darme vuelta a ver de donde venia es raro sentir la sensacion que evoca es como viajar hacia atras de algun recuerdi
besines pedro!
sau :)

Anónimo dijo...

Buenos días, profesor Ojeda:

Al leer su entrada, he comprendido lo del olor a acacia, que impregnaba el aire, en mi paseo virtual por Burgos.

¿Sabe que en las perfumerías y en los herbolarios se pueden encontrar fragancias florales de casi todo?. . ¿Se ha dado cuenta de lo que puede ocurrir?. Creo que se han agotado en la ciudad las existencias de perfumes, colonias, jabones y gel de baño, de acacia.
Aunque me parece, que los árboles de su paseo por la universidad son tilos. ¿Qué harán las abejas ahora?.

Saludos. Gelu

Ele Bergón dijo...

Por aquí, por Madrid la llaman a esa flor "pan y quesitos" y creo que sabe un poco a eso.

Los sabores y los olores de la infancia se quedan metidos dentro y son especiales, como los recuerdos.


Un abrazo.

Luz

DESPLAZADOS AL PARAISO dijo...

Pedro, cada día me sorprendes más; nunca me ha dado por probar la flor de la acacia (ni ningún tipo de flor) aunque ya ves, eso de comer flores hoy día no es nada raro, en cualquier restaurante de alta cocina ya se está imponiendo esta técnica, cocinar las flores...
Lo bonito del post es la sensación de volver a tu infancia y como la relatas... precioso como siempre.
Un beso, muackssss.

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Como dice DESPLAZADOS, hoy no es nada extraño comer flores en cualquier restaurante de alta cocina.
Estoy desconcertado con la apreciación de GELU. Si los árboles del Paseo de la Universidad son tilos, ¿eran tilos los de mi infancia o acacias? Y si eran acacias, ¿por qué olía a flor de acacia un lugar con tilos?
Quizá me he perdido en algún lugar de mi memoria y no soy capaz de reencontrarme.
Gracias a todos por vuestros comentarios.

fernando dijo...

Mucha sensibilidad para un niño. Gran detalle. Un abrazo.

Ariel Luque dijo...

Hay olores que te transportan a lugares muy lejanos, te proponen un viaje por la memoria pero que en algunos casos no tienen pasaje de regreso. Bella prosa Pedro. Un fuerte abrazo!

Ariel.

Manuel de la Rosa -tuccitano- dijo...

Hay olores que son capaces de retrotaerte a momentos increibles... a mi me ocurre lo mismo cuando en verano, paseando admiro la fragancia de la "dama de noche"... directamente a mi infancia...a un cine de verano que solía frecuentar...saludos

Hernando dijo...

Sólo decir que es muy normal comerse la flor antes que el fruto, de niño creí que solamente existían acacias de flores blancas, en uno de mis viajes descubrí que hay acacias de flores de color rojo, no me atreví a comerlas, guardaba el sabor dulzón de las de color blanco y no quise ser infiel a mi memoria.

Selma dijo...

Es verdad, hay olores que van ligadas a tu infancia, tu adolescencia... La lavanda, su color, su olor forman parte de la mía..

Ahora le añadí el Jazmín de otros lugares, bajo otros cielos..

Te mando besos con ambas fragancias y me quedo con la de la Acacia...

Angiehope dijo...

Que ganas de volver a tener 8 años y sentir el regazo de mi mamá, es el mejor refugio del mundo.

No habría preocupaciones ni penas, solo seria su regazo y yo.

seriamos una en este mundo.


Lindo blog.

saludos desde Perú.

Nacho Carreras dijo...

Cada uno buscamos nuestro sitio a nuestra manera, cargando con nuestra historia.
Saludos.

JESUS y ENCARNA dijo...

Buenas noches Pedro, esta prosa que traes, debiera ser eterna, los buenos recuerdos, o al menos los aromas de las flores......
Uhmmmm...
Abrazos cordiales.
Jesus

Nome Andrés dijo...

Joroba, qué desastre, y yo que no sé cómo es la flor de la acacia. Mañana iré tras ella; e intentaré probarla. Ya te comentaré, Pedro. Un abrazo

Gabiprog dijo...

Sentidos y evocaciones, puntos de lectura del relato de cada vida.

Clara dijo...

Los olores avivan nuestros recuerdos... por un momento... te conducen plácidamente al pasado.

Un abrazo,

Cornelivs dijo...

Desde entonces....


¡UN ABRAZO...!

Isabel Huete dijo...

Los olores permanecen a pesar del paso de los años; los que ya no permanecemos somos nosotros, por suerte, quizá.
Besazos.

PIER BIONNIVELLS dijo...

Es que son esos pequeños aromas los que nos llevan a los más hermosos recuerdos..
No se cual es esa flor!! la buscare! me quedo con la intriga de saber que se siente al olerla..
Si la encuentro!! te lo contare..

Hee..Que pases un buen fin de semana.. un abrazote.

§♫*€lisa*♫§ dijo...

demasiado denso es su aroma
demasiado dulce a mi olfato
y los recuerdos que asoman son como esas flores
densos y dulces...

muaksiitos de luz

BIPOLAR dijo...

Yo chupaba los tallos de las margaritas. ¡Me encantaban!

Aldabra dijo...

es hora de que busques de nuevo al amor.
biquiños,

Myr dijo...

Quizás los tilos del paseo, se vistieron de acacias para honrar los gratos recuerdos de tu infancia....
cuyos aromas, nunca fallan ni te engañan...indelebles como quedan en tu huella pnémica.

Suponiendo que sean tilos....claro.

Pilar dijo...

Hola, Pedro, me apetecía leerte, eres tan especial...cuando te leo, te siento tan cercano...
y eso que hace tiempo que no te veo, ya no me quieres...sinf...y eso que sé que alguna reunión te hace estar a menos metros de mí, pero ni por esas.
Bueno, sólo mandarte un abrazo
Pilar