jueves, 22 de mayo de 2008

Noticias sobre nuestra lectura colectiva de El Quijote

A la participación de Javier García Riobó con su perspicaz e impactante forma de mirar en imágenes nuestra lectura de El Quijote, se han sumado nuevas iniciativas que deseo reseñar.
A dos de mis queridas blogueras, asiduas visitantes y comentaristas de La Acequia, les ha llamado la atención que en Don Quijote se insista tanto en la importancia de la comida. Como ya he dicho, este hecho tiene varios motivos. En primer lugar, es una forma de parodiar las novelas fantásticas, en cuyo mundo ideal los personajes ni comen ni beben (ni realizan otros actos que sí veremos en Cervantes). Recordemos que por eso mismo, en el escrutinio de la biblioteca de don Quijote, al hallar la novela Tirante el Blanco, exclama el cura: Dígoos verdad, señor compadre, que, por su estilo, es éste el mejor libro del mundo: aquí comen los caballeros, y duermen, y mueren en sus camas, y hacen testamento antes de su muerte, con estas cosas de que todos los demás libros deste género carecen. En segundo lugar, la comida sirve para caracterizar la sociedad de la época: su realidad, el retrato de personajes y sus ritos sociales.

En el capítulo comentado hoy en la entrada anterior, podemos ver todo esto. Don Quijote llega desfallecido a la venta, por cansancio y hambre, y pide de comer y se le ofrece el plato más típico de los viernes de la España alejada de la mar, bacalao. La forma de comer, merece entrar en cualquier antología del humor gastronómico:
A dicha, acertó a ser viernes aquel día, y no había en toda la venta sino unas raciones de un pescado que en Castilla llaman abadejo, y en Andalucía bacallao, y en otras partes curadillo, y en otras truchuela. Preguntáronle si por ventura comería su merced truchuela, que no había otro pescado que dalle a comer.
-Como haya muchas truchuelas -respondió don Quijote-, podrán servir de una trucha, porque eso se me da que me den ocho reales en sencillos que en una pieza de a ocho. Cuanto más, que podría ser que fuesen estas truchuelas como la ternera, que es mejor que la vaca, y el cabrito que el cabrón. Pero, sea lo que fuere, venga luego, que el trabajo y peso de las armas no se puede llevar sin el gobierno de las tripas.
Pusiéronle la mesa a la puerta de la venta, por el fresco, y trújole el huésped una porción del mal remojado y peor cocido bacallao, y un pan tan negro y mugriento como sus armas; pero era materia de grande risa verle comer, porque, como tenía puesta la celada y alzada la visera, no podía poner nada en la boca con sus manos si otro no se lo daba y ponía; y ansí, una de aquellas señoras servía deste menester. Mas, al darle de beber, no fue posible, ni lo fuera si el ventero no horadara una caña, y, puesto el un cabo en la boca, por el otro le iba echando el vino; y todo esto lo recebía en paciencia, a trueco de no romper las cintas de la celada.


De ahí que me guste la entrada, muy documentada y elaborada, que ha dedicado al asunto DianNa, que nos ayuda a comprender cómo la comida caracteriza al hidalgo en Las lentejas de El Quijote.

Mi querido Dargor ha seguido otro camino, como le corresponde: contestar la oportunidad de la lectura. Plantea (como ya hizo también Nacho G. Hontoria en un comentario a mi Invitación a leer el Quijote) que Don Quijote ya no es actual y hay otras novelas que hubieran merecido antes nuestra atención. Puede debatirse su visión en su entrada Luchando contra molinos de viento.

Me gusta la participación activa en los comentarios. Hay otros que prefieren escribirme correos. Recordad que este es un juego interactivo, que la lectura es colectiva y que está abierta a todos: comentarios, preguntas, creación. Hacedme saber si en vuestros blogs comentáis algo, para dar cuenta aquí.

Vale.

11 comentarios:

Serendipity dijo...

Me encanta la explicacion que das sobre el Quijote. Tengo que sentarme y leerlo despacio... es una asignatura pendiente que tengo...

Gracias!

fernando dijo...

Me encanta esta serie dedicada al Quijote. Mi pasión por el Quijote viene desde que en 2º de BUP tuvo una profesora que leía el Quijote en clase. Me llegó y me enganchó.

un abrazo.

Euphorbia dijo...

Ya veo que la mía te gustó menos...
Un beso.

Paco dijo...

Apenas tengo tiempo para blogear, y apenas para leer, solo el bendito periodico que compro a diario, pero devolviendome a antiguas lecturas, o a alguna de las novelas que a escrito mi mujer, me doy cuenta de algo a lo que no me habia dado cuenta, que en practicamente todas ellas... sus personajes suelen ir a comer o se les realciona con algún bar o restaurante, como es el caso de Sue Grafton y su detective... la relacion con su casero ex-panadero, o lo último que he leido de Jasmina Khadra, "El atentado", muchas partes de la novela giran en torno a una mesa.

saludos

Merche Pallarés dijo...

He leido el post de Diana sobre el tema de la comida y, efectivamente, me ha gustado mucho. Besotes, M.

Mafaldia dijo...

Es una bobada, pero lo llevo todo el día pensando, Cervantes se debió estar todo el día tronchando a medida que creaba el Quijote, no puedo dejar de pensar en él con una sonrisa boba en la cara mientras lo escribía...

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

SERENDIPITY: pues de esta vez tienes que aprobarla.

FERNANDO: Me alegro. Aquí estamos, por si te animas a la relectura.

EUPHORBIA: enmiendo mi omisión en la siguiente entrada. Perdona y besos.

PACO: En efecto: es parte esencial de una novela en la que se retrata la vida. Y alimenta. Saludos.

MERCHE: es muy bueno. Besos.

MAFALDIA: es buena la imagen. Supongo que el mismo Cervantes disfrutaría escribiendo la novela y no sólo por la ocmicidad sino por saldar cuentas con algunas personas y con muchas formas de pensar de la España del momento.

Un abrazo y gracias por vuestros comentarios.

jg riobò dijo...

Un placer acompañar en la lectura del Quijote.

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

JAVIER: todo un placer para nosotros.

DianNa_ dijo...

El placer es compartido ;)

Merche Pallarés, gracias...

A mi me están gustando todas las colaboraciones que van haciendo tus lectores, acabo de leer a Dargor y ya le comenté.

Tengo pendiente a Bipolar, entré , leí y repasé un poco su blog, me gustó mucho, pero quiero volver con calma que tiene mucha tela y de la buena.

Hoy lo leo todo menos el capítulo!!

Pedroooooo, no puedo llegar a el, me pones muchos enlaces!! me estoy estresando ;)
Besos con patatas y ternera jaajaj^^

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

DIANNA: me alegro de este estrés. Besos.