lunes, 24 de marzo de 2008

Memento mori

Al salir, en tren, de Valladolid camino de Burgos, se ve el antiguo cementerio de la ciudad y el contraste entre el acelerado paso de la modernidad y la quietud de estas tapias provoca en el paseante un desasosiego que se traduce en vértigo en la mirada y en la boca del estómago. Mi padre vivió, de niño, en una casa cuya huerta daba a las tapias de este cementerio y aun recuerda que sus noches sólo fueron interrumpidas, muy de niño, por los disparos con los que se fusilaba y remataba en ellas a los presos republicanos. Nunca le molestaron los muertos. Hace tiempo dediqué una entrada a la meditatio mortis tras mi visita ritual al cementerio de Medina de Rioseco. Sé que no es esta una sociedad que piense en la muerte, a la que apartamos y profesionalizamos para que sea lo más aséptica posible: funerarias, grandes naves para los velatorios. En contra de lo que se suele creer, tener presente la muerte no es querer menos la vida. Sí al contrario: vivir como si fuéramos inmortales traiciona nuestra esencia y nos hace insensibles. Lo descubrimos, bruscamente, con la muerte de alguien querido.
Memento mori, recuerda que vas a morir: aprovecha tu vida pero con la certeza de la muerte. Al vivir no rechaces la muerte, porque es parte tuya aunque el tren acelere y distorsione los ladrillos rojos de la tapia del cementerio. Aunque ahora seamos ya todos tan modernos que nos creamos invencibles.

24 comentarios:

Nacho Carreras dijo...

La muerte es parte de la vida
¡Qué difícil resulta comprenderlo!
Y que cierto es.
Saludos.

Mafaldia dijo...

Es como dices, hoy por hoy la muerte se esconde, no vende, no va con nosotros, todo es lo más aséptico posible. Y vamos a su encuentro desde que nacemos, reconciliarse con ella es tan obligado como real, sin escapatoria posible. Muchos sepulcros blancos entre las paredes del cementerio, otros sepulcros blancos tienen patas y se mueven y andan.

valle mena dijo...

Te invito a que me hagas una visita.

Aunque puedes encontrarte nieve por el camino

Mi tumba tambien es fria

Euphorbia dijo...

Evidentemente forma parte de nuestra esencia pero... sinceramente, prefiero no pensar en ella.

jg riobò dijo...

Como el tren, la muerte es puro tránsito hacia la luz.

lágrimas de mar dijo...

sabemos que vamos a morir pero procuramos no pensar en ello, siempre son los demás los que se mueren, no nosotros

un beso

lágrimas de mar

PILAR dijo...

He recordado el comentario que te hice en la entrada a la que te refieres. Y recuerdo perfectamente lo que sentí cuando la leí y cuando escribí mi comentario.
Mi abuela, ya murió, el 13 de noviembre, a los pocos días de esa entrada.
La muerte, es un tabú de nuestra sociedad. Porque la hemos superado científicamente. Y cuanto más la hemos superado, menos nos gusta. Aunque la veamos por televisión todos los días.
Y la muerte se aparca lejos de casa. No sólo la muerte, sino todo lo que huele a ella o se la asemeja.
Sigo con la reforma.
Os echo de menos.
Un besote, Pedro. Espero que estés haciendo todo lo que te proponías y que descanses.

BIPOLAR dijo...

Impresiona con repeluzno la vasta hilera de cruces y chopos de este cementerio que se ve desde el tren. Parece que en el vagón escapamos de la muerte (aunque se desplaza muy despacio por este tramo y uno intenta sacar los pies por debajo para acelerar)

No me extraña que a tu padre no le asustaran los muertos sino los vivos

Vampi666 dijo...

Si no rechazas la muerte, se vive todo mucho más intensamente.
Un saludito y un abrazo

Nana Lopes dijo...

A morte é possivelmente uma das únicas certezas que temos...
Boa semana Pedrinho!

XuanRata dijo...

El mito del progreso tecnológico ha convertido la muerte en un acontecimiento accidental que se puede prevenir con una adecuada profilaxis. Y así ahora resulta que nos morimos porque fumamos, porque comemos, porque viajamos, porque trabajamos, porque estamos sentados, porque follamos, porque nos automedicamos, porque no nos medicamos, porque... Parece que casi nadie se muere últimamente. Nos suicidamos. Y eso está muy feo.
Dignificar la muerte es otra tarea pendiente, hacerla mas cercana, menos tecnificada, más comprensible.

Anónimo dijo...

Pedro, ya veo que las vacaciones han estado "de muerte". Un abrazo Isabel.

sebitax dijo...

la sangre manche aquellos ladrillos rojos de la niñez de tu padre

interesante propuesta a reflexionar la muerte, quizás sea solo un pequeño
pero para mi la muerte es el paso mas importante para la vida de un ser humano


saludos cordiales desde chile


adiós



Sebita

Isabel Huete dijo...

Vaya, qu� gracia me hace esa foto, no por el cementerio sino porque estoy haciendo fotos de grafitis para hacer un montaje. No hay que tener miedo a la muerte, aunque es dif�cil perderle miedo a lo desconocido. Quiz� ni siquiera sea miedo a eso que llamamos muerte, sino a dejar de vivir, que no es lo mismo.
Besos mil

CalidaSirena dijo...

Es cierto al vivir no podemos rechazar la muerte pues vida y muerte siempre van unida, aunque eso nos pese, y aunque nos cueste hacernos a la idea de que eso es así.
Un cálido beso

Dargor dijo...

Carpe Noctem

Donce dijo...

Hoy por hoy, creo que no tengo miedo a mi muerte. No quiero parecer una tía rara (o sí?) pero siempre he creído que no seré muy viejita (jeje, eso que os ahorraréis en pensiones!). A lo que sí temo (y mucho) es a sufrir las muertes de otros...
Larga vida a "la acequia" (y a su cuidador)! (y a sus amigos...)
Un besito.

manzacosas dijo...

Sí. Estoy con BIPOLAR. Asustan los vivos, no los muertos. Como tampoco asusta la muerte.

Merche Pallarés dijo...

A mi la muerte no me asusta para nada. Creo que será un alivio. ¡Por fin descansaré! para toda la "eternidad" concepto que me comía el coco cuando era niña pero ya no. Besotes, M.

DianNa_ dijo...

Pienso que sentimos un miedo "inducido" en su mayor parte, por una educación religosa, básicamente centrada en "asustarnos" con lo que vendrá después de la muerte, si no seguimos totalmente y con los ojos cerrados, "FE", sus premisas... y han sido muchos años de lavado de cerebro ;)

Saludos^^

Anónimo dijo...

Lo venía presintiendo desde hace tiempo, pero realmente me di cuenta de la "insoportable levedad del ser" cuando hace poco mi tía y madre me contaron la visita el día antes al cementerio del pueblo de sus abuelos.
Yo no sabía que decir, ni como sentarme y ellas, como dos quinceañeras, contenían la risa, me miraban y se tronchaban.
Tengo que decir que ambas tienen respeto desmedido por la muerte, su familia, las tradiciones y demás tópicos propios de su generación, pero estaban transgrediendo de una manera totalmente natural el...¡yo que sé!.
El pequeño cementerio al parecer estaba sumamente descuidado, con un batiburrillo de cruces, flores de plástico y trozos de marmol u cemento pegados a los muros.
Buscaron la tumba de su abuela y la hallaron pero ¿la del abuelo?...
Encontraron enseguida la cruz con la inscripción con el nombre del abuelo F...M...N... E indignadas por la infamia de la separación de sus ascendentes, cogieron la cruz, la ataron a la de la abuela con el alambre del tallo de unas flores de plástico, les rezaron un padrenuestro y marcharon satisfechas hacia la puerta del cementerio.
Pero...¡Ah!. Según salían vieron un trozo enorme de piedra tumbado con una cruz que ponía: F...M...I... Dijo la una a la otra:
-Oye, ¿el apellido del abuelo era N...o era I...?.
-Maja, hemos metido la pata.
Y como si tal cosa volvieron a la tumba de su abuela, desataron al pobre F.M.N. de su eterno destino junto a una paisana (a la que seguramente conocería solo de pasada)y volvieron a depositar la cruz contra el muro.
Y nada pudieron hacer con mi pobre bisabuelo, enganchado a un granito que dos abuelillas no podrían mover.
Es para reflexionar sobre la importancia material de algo que ni siquiera tenemos la certeza de que existe.
Pero me he reído otra vez al escribirlo.
Un abrazo.
Concha.

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

NACHO: cierto. Es lo más cierto. saludos.

MAFALDIA: hay muchos muertos en vida. Y no suelen saberlo.

VALLE MENA: es un buen lugar, pasar un tiempo junto a Don Pedro Antonio de Vivanco. Y una buena invitación a las Merindades. La hago extensiva a todos los lectores. Saludos, ¿Miguel?

EUPHORBIA: está ahí siempre, sin embargo. Espero verte más por aquí.

JAVIER: no lo tengo tan seguro, querido amigo. Quizá sólo puro tránsito.

LÁGRIMAS DE MAR: siempre delegamos en otros lo que no nos gusta, en efecto. Un beso.

PILAR: Recuerdo aquel hermoso comentario tuyo. Te echamos de menos. Aquí estamos. No sé si cumplo los deberes.

BIPOLAR: aunque aceleremos. A mí tampoco me extraña. Besos.

VAMPI666: Bienvenida a La Acequia. Gracias por tu comentario. Intensidad: he ahí lo que debemos hacer.

NANA: la única cierta, querida amiga. Feliz semana.

XUANRATA: qué razón tienes, parece que nadie se muere sin más. Incluso en nuestros suicidios buscamos culpables.

ISABEL: y tanto, amiga. Y tanto. un abrazo.

SEBITAX: Bienvenido a La Acequia. Espero verte más por aquí. Es el paso más importante, sin duda. Y el que explica el resto.

ISABEL HUETE: te la dono, si la necesitas. ¿No nos estaremos creyendo inmortales? Besos.

CÁLIDASIRENA: Aunque nos cueste, en efecto. Otro beso para ti.

DARGOR: En la noche está lo más aprovechable de nuestros días.

DONCE: la muerte de los otros nos deja desarmados. Un beso.

MANZACOSAS: en efecto. Lo que nos debe dar miedo es la vida y los vivos.

MERCHE: "eternidad". Me basta con abonar unos pocos ciclos de vida y permanecer un tiempo en la memoria de la gente.

DIANNA: demasiados, aunque curiosamente ellos pretendían que la muerte iluminara lo posterior. Pero siempre estaba la amenaza del infierno eterno.

CONCHA: qué buena historia. Es de esas que quitan dramatismo a estas cosas. Y las explican. Un abrazo y mil gracias por compartirla.

Gracias a todos por vuestras palabras.

manuel-tuccitano dijo...

tu lo has dicho, porque temerle...si es parte de la vida...ya subraye eso de que nadie la reconoce...
Saludos

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

MANUEL: en efecto, amigo. Saludos.