Federico. No hay olvido, ni sueño: carne viva parte de un encargo de la Diputación de Granada recibido en 2023 por María San Miguel para construir una obra de carácter documental sobre la relación de Federico García Lorca con Valderrubio (hasta 1943, Asquerosa), Granada, en donde el poeta vivió años de su infancia y juventud y gran parte de sus veranos. Actualmente, la casa familiar es una Casa-Museo propiedad del Ayuntamiento. La obra es la parte última de un proceso colectivo de trabajo que comenzó con una investigación profunda, recogida en la representación, y la realización de un podcast. Quizá al espectador final pueda no interesarle esto, pero lo que se escenifica es una parte de un gran proceso de trabajo previo, conectado no solo con el pasado (aquella relación entre Lorca y Valderrubio) sino con presente de los acontecimientos más recientes relacionados con la memoria histórica, las exhumaciones y la vivencia social, personal y creativa actual con todo ello.
La obra está estructurada en una serie de secuencias, precedidas de una loa, en las que se abordan desde acontecimientos relacionados con los últimos días de vida de Federico García Lorca y su asesinato hasta la necesidad de conservar la memoria de los fallecidos y lo que ocurrió. Desde la aparición de los actores en escena queda claro que el montaje es teatro comprometido y que se inserta dentro del género de teatro documental, en auge desde hace unas décadas. Tras un resumen del argumento de La casa de Bernarda Alba -subrayado y actualizado por las réplicas entre los personajes-, la obra parte de lo ocurrido a García Lorca para trascenderlo. La figura de Lorca, sin dejar de ser una víctima real, se convierte en un símbolo inicial y la mirada se amplía a los miles de asesinados en la represión que tuvo lugar en Granada en los meses posteriores al fracasado intento de golpe de Estado de julio de 1936, enterrados en fosas como el propio poeta, muchas de ellas aún sin abrir: el cadáver de García Lorca no estuvo solo en la geografía que va del barranco de Víznar al municipio de Alfacar. Y esto es lo que se trabaja en el resto de la obra: casos particulares que son parte de un drama colectivo y de una memoria silenciada hasta años después de la recuperación de la democracia en España. Ir y venir de lo individual a lo colectivo para recuperar no solo la memoria sino también y, sobre todo, la identidad y la historia de cada una de las víctimas, su nombre y apellidos y sus circunstancias de vida y muerte. Por eso, el uso metateatral de la propia investigación para la elaboración de la obra, con referencias a testimonios y personas que facilitaron el trabajo a la compañía. Hay un momento en el que la obra sale de ese espacio de Andalucía con la conocida historia del alcalde de Alcanadre (La Rioja), Agustín Martínez Royo, al que tras asesinarlo lo enterraron en una fosa con los almendrucos que llevaba en el bolsillo: de ellos nació un almendro. Con esta historia se amplía el significado y la intención claramente. Esta ampliación hacia el presente se podría resumir en la impactante escena en la que se procede a borrar con pintura los nombres de varias personas del público escritos sobre un simbólico muro.
Federico. No hay olvido, ni sueño: carne viva es también teatro objetual. Los objetos que se muestran y usan en escena se convierten en el centro de las escenas y de las historias: libros, palas, casquillos de balas, unas gafas, un lapicero, el aparato con el que Ian Gibson grabó las entrevistas realizadas en sus investigaciones, los pinceles y brochas usados en las exhumaciones, unos almendrucos que dan motivo a la historia de Martínez Royo, los huesos de un esqueleto, etc. Estos objetos, animados por los actores, cuentan su propia historia y son parte de la trabazón final de la memoria. El objeto animado se convierte también en acción y palabra.
En definitiva, Federico. No hay olvido ni sueño: carne viva es teatro comprometido que trabaja excelentemente con las herramientas propias del más actual teatro documental y objetual para buscar la conmoción y la reflexión de los espectadores (en la función a la que asistí, el público aplaudió puesto en pie durante minutos). En ese camino, todo en la obra funciona: el trabajo de documentación previo y su uso en el texto, la interpretación de los actores y su manera de apelar al público constantemente, una escenografía funcional que se va llenando de los objetos que cuentan las historias, una iluminación perfectamente adecuada para subrayar lo que ocurre en escena (hasta el punto de que llega a no percibirse, lo que habla magníficamente de este aspecto) y un ambiente sonoro más que acertado para generar los silencios, los ruidos y la presencia de lo que está fuera de la escena pero influye en ella.
María San Miguel (creadora, autora de la dramaturgia y directora de la obra) ha recibido el premio El Ojo Crítico 2025 por su trayectoria, en la que se mencionan varios proyectos, incluido este.
El dossier de la obra, con toda la ficha técnica, puede descargarse aquí.
Vi la obra en la función de las 19:00h el domingo 25/10/2026 en el espacio Al Norte a la Izquierda de Valladolid, un magnífico proyecto de Azar Teatro, Premio Amigos del Teatro 2026.
Federico. No hay olvido, ni sueño: carne viva se estrenó el 29 de mayo de 2024 en la Casa Museo de Federico García Lorca en Valderrubio, Granada y estaba programada en el Centro Cultural Miguel Delibes de Valladolid para el pasado sábado 24 dentro de la sexta edición del ciclo Comunidad a Escena (suponía su primera puesta en escena en Valladolid, sede de la compañía), pero la Fundación Siglo para el Turismo y las Artes de Castilla y León, que lo gestiona, comunicó hace unos pocos días al público que ya había comprado las localidades que se cancelaba la representación por obras en la sala, lo que ha provocado una gran polémica sobre los verdaderos motivos de la cancelación, que ha llegado a las redes sociales y a los medios de comunicación. Proyecto 43-2 emitió un comunicado al respecto, explicando que no tuvo conocimiento de la decisión hasta el pasado 2 de octubre (cuando ya se habían vendido el 70% de las entradas) y denunciando la cancelación ante la Fiscalía, alegando posibles motivos ideológicos. Según algunas informaciones, el pasado viernes 23 (un día antes de la fecha inicialmente fijada), la Fundación Siglo propuso a la compañía y a la Asociación profesional de las Artes Escénicas de Castilla y León (ARTESA) reprogramar la obra para el próximo 9 de enero, lo que esta institución ha hecho público a través de un comunicado el mismo sábado 24, negando que haya otras razones que las aducidas obras de acondicionamiento del espacio. Finalmente, la sala Al Norte a la Izquierda acogió una función para el mismo día en el que se había programado en el Centro Cultural Miguel Delibes. Ante la alta demanda del público, la sala ha terminado ofreciendo tres funciones (dos el sábado 24 y una el domingo 25), cuyas localidades se vendieron por completo en muy poco tiempo. La obra ha contado con financiación del INAEM y de la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte de la Junta de Castilla y León (una ayuda obtenida en proceso de concurrencia competitiva en 2024).

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