martes, 1 de septiembre de 2026

Llega ya septiembre

 


El campo necesita ya adentrarse en el otoño después de un verano tan caluroso. Queda aún: cada vez los calores son más duros y largos. Desde donde estoy, por mucho que me empine, todo es horizonte. Están las tierras pardas y amarillas, tonos ocres hasta el azul escolar del cielo, interrumpidos por algún regadío, algo de cereal tardío, manchas verdes en un inmenso cuadro de una belleza violenta. He dejado atrás la viñas (cada vez los viñedos más extensos por el negocio del vino). Más allá me esperan las dehesas salmantinas. En cualquier lugar que te pares es el centro. A mediodía, la luz cae sobre los rastrojos y los baldíos, la sombra se pega al suelo, abrasada. Cuánta meseta dentro de mí, vaya donde vaya.

Llega ya septiembre con la urgencia de comenzar: retomar el trabajo, las obligaciones, las aficiones. Hacer pequeño balance de las provisiones para terminar el año de la mejor manera posible, agotados las esperanzas.

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