jueves, 2 de julio de 2026

Una hormiga alada entre las sábanas

 


Dicen que antiguamente los hombres despechados regalaban ramos de hortensias a las mujeres que los rechazaban como símbolo de que les faltaba corazón por muy hermosas que fueran. Es lo que tiene pensar que a uno le deben hacer caso porque sí.

Las hortensias, este año, vienen grandes y bellas en todas sus tonalidades. He fotografíado un gran ramo de flores de hortensia en Puerto de Béjar. Duran poco en un jarrón, pero en la planta parecen inmortales. Me pierdo entre las variedades de la hydrangea, pero todas ellas llevan en su nombre el secreto del agua y de la tierra. Muchos buscan cambiar el ph de la tierra para obtener variedades de color diferentes añadiendo sulfato de aluminio o puntas antiguas y oxidadas de hierro.

Esos días ando recogiendo el curso. Busco lugar para los libros amontonados en el suelo, en las mesas, en los sofás, tengo que sacar tiempo para romper papeles, para buscar el paseo solitario por el campo. ¿Les falta mucho a las ciruelas silvestres? Aún no estarán las moras de zarzas. Ayer, al recoger la ropa tendida, una hormiga alada entre las sábanas. 

Y qué hacer cuando hay que seguir para que caminen otros.

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