viernes, 30 de septiembre de 2011

Beber agua de la palma de la mano


A veces el verano se prolonga en el otoño y nos regala días luminosos que nos abrazan y que debemos acoger como una caricia. Pasear más allá de la ciudad se convierte en obligación alegre que nos exalta: todo queda atrás cuando nos calzamos las botas y salimos a descubrirnos en la marcha. Fatigados, un instante de reposo y conversación en el que se comparten las bebidas, el queso y el chorizo cortados con la navaja heredada, unas uvas de buen albillo tomadas desprevenidas de las vides por las que atraviesa el camino. Es tiempo de vendimia en estas tierras de Castilla. Antes de proseguir la marcha, bebo el agua de una fuente de la palma de la mano. Otro día vendrá el otoño.

jueves, 29 de septiembre de 2011

El día que empecemos, esto no lo para ni Dios y noticias de nuestras lecturas


La inteligente forma en la que Mendoza nos caracteriza al protagonista a través de la redacción de su carta, le permite construir un personaje que, a pesar de su dominio del idioma -superior a la de muchos de los españoles con los que habla- y de la cultura española -ha viajado tanto a Madrid que considera el Museo del Prado como su segunda casa, es uno de los mayores expertos mundiales en Velázquez-, no encaja en la España del 36. No puede encajar: precisamente construir un inglés tan típico sirve para poner de relieve el retrato de una sociedad que Mendoza no saca tanto de la realidad como de la literatura: tipos costumbristas, personajes propios de la literatura popular. No le interesa al autor hacer una novela seria más sobre lo que ocurre en esos meses previos a la guerra civil, aunque no deja de reflejar los actos violentos que ocurren continuamente, sino un relato en el que puede jugar con el distanciamiento y con el humor. De ahí que nos resulten extravagantes -literariamente extravagantes- los personajes españoles que van apareciendo: desde los compañeros de tren, las escenas ocurridas en la estación de Venta de Baños hasta, especialmente, la caracterización de una familia aristocrática madrileña que parece anclada en el siglo XX en plena vorágine del XX. La gente de las tabernas parece también sacada de las zarzuelas, así como muchos de los personajes secundarios.

Juega Mendoza con el tópico y las tramas propias de las novelas populares: quiere hacer una trama de intriga fácil de seguir protagonizada por Anthony y por eso las situaciones argumentales se construyen -con eficacia, desde luego- de una manera que encajan perfectamente recorriendo los espacios madrileños como telón de fondo más que como conflicto principal del relato. Incluso el ambiente claramente tenso y violento se describe de esa manera: uno de los personajes dice que los españoles llegan difícilmente a las manos, pero que cuando lo hagan no lo podrá parar ni Dios.

(El próximo jueves terminamos con esta lectura y, a partir del 13 de octubre comenzamos con las Sonatas de Valle Inclán en el orden de su publicación: Otoño, Estío, Primavera, Invierno).

Noticias de Riña de gatos

Pancho analiza con brillantez las principales virtudes de la novela: su arranque, la forma en la que atrapa al lector y el recorrido madrileño del argumento.

Paco Cuesta concluye -con la prudencia de no dar el final para quienes no hayan llegado- su propuesta de análisis de la novela. Acierta en todo.

J.G. se queda con una frase de la inocente pero ya bien instruida hija pequeña de los duques. Su conclusión sobre el por qué de un inglés en medio de Madrid es elocuente.

María Ángeles Merino, Abejita de la Vega, comenta e ilustra el contraste evidente entre nuestro inglés y la familia de los duques en los capítulos 4 y 5.
Lecturas anteriores

Bécquer: Ele Bergón nos trae una sinfonía de golondrinas becquerianas...

La lectura del Quijote se convierte en proyecto permanente de La Acequia (en este enlace) al que se puede incorporar todo aquel que lo desee en cualquier momento y, por lo tanto, seguiré  publicando, periódicamente, las noticias correspondientes.
Próximas lecturas

De octubre a enero: Sonatas de Valle Inclán. El orden de lectura de estas novelas no corresponderá con el de la cronología interna de la obra sino con el de su publicación, para experimentar cómo construyó Valle la biografía de su personaje y cómo lo recibieron los lectores de su época

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Hilar de azahar los pies de la amada. Recetas para capear tiempos de crisis.


Si la piel de la amada aun huele a azahar al inicio de este extraño otoño, queda hilar con él sus pies mordiendo con delicadeza los dedos, lentamente, uno a uno, para provocar su risa. Quizá así se pueda iluminar un tanto la oscuridad que crece.

martes, 27 de septiembre de 2011

Publicidad y frustración. Sobre El Deseo y la Rabia (Obras de Luis Velasco)



En los últimos altercados que ocurrieron en Londres el pasado verano, los amotinados asaltaban tiendas de ropa de las mejores marcas, establecimientos que vendían los más novedosos aparatos tecnológicos. Su furia se desataba en un tipo de protesta que, aunque ocasionaba serias pérdidas a los propietarios de las tiendas y a las compañías de seguros, dejaba muy tranquilos a los guardianes del sistema: los asaltantes querían lucir al día siguiente las marcas que significan una integración plena en él.

En cualquier reportaje sobre las zonas más desfavorecidas del planeta vemos  gente que no tiene nada pero lleva encima una camiseta del equipo de fútbol europeo de su predilección. Seguro que de muchachos soñaron con correr en un césped cuidado y batir al guardameta rival en un gol prodigioso. En esos mismos lugares, sin agua corriente en las viviendas, los tejados se afilan con antenas parabólicas a través de las cuales reciben la emisión de los canales de televisión más internacionales. Cuando deciden abandonar sus países y aventurarse en una incierta emigración que puede costarles la vida tampoco son individuos peligrosos para el sistema porque lo que quieren es vivir como la clase media de cualquier país europeo y llevar al país de acogida a su familia.

La publicidad ha conseguido entrar en todas las gentes del mundo y unificar los deseos: todos queremos ser como el modelo de vida que la publicidad nos vende. Y si no lo conseguimos, nuestra frustración no se vuelve contra el sistema que lo hace imposible sino contra las pequeñas cortapisas que impiden que lo consigamos. No rechazamos la publicidad, sino que la hemos puesto como objetivo de nuestra calidad de vida. La retórica publicitaria ha conseguido seducirnos de tal manera que no vemos el mal de origen sino tan solo lo que nos impide obtener el objeto deseado.

Luis Velasco, en la inteligente exposición que estos días ha mostrado su reciente obra en la Sala del Teatro Calderón de Valladolid ha meditado con lucidez sobre estos aspectos. Sus esculturas, fotografías e instalaciones reflexionan sobre el poder de la publicidad, su venta de un mundo ficticio jugando con nuestros deseos con el único objetivo de que consumamos. Las esculturas e instalaciones se construyen con la misma materia publicitaria: folletos y carteles que inundan nuestros buzones, lacerados, deconstruidos y montados de nuevo para indicar con sutileza e ironía crítica todo el juego psicológico que esconden (qué inteligente su escultura en diálogo con la Victoria de Samotracia). Las fotografías de vallas publicitarias vacías, a la espera de nueva publicidad como armas en descanso del combate, son desoladoras.

Quizá ya solo el arte puede prevenirnos contra el mal de origen de la publicidad. Si no estamos ya tan anulados que seamos los próximos en asaltar una tienda de ropa de las mejores marcas para lucir las prendas al día siguiente aunque no sean de nuestra talla.

lunes, 26 de septiembre de 2011

La complejidad de las emociones. La piel que habito, de Pedro Almodóvar.



No vayas a ver esta película si consideras que el thriller psicológico solo puede hacerse como lo hacen las grandes productoras norteamericanas; no vayas a ver esta película si piensas que la violencia solo puede expresarse de una única manera; no vayas a ver esta película si tienes tantos prejuicios contra Almodóvar -esto es muy típico en España- que le niegas el pan y la sal; no vayas a ver esta película si piensas que el mejor crítico de cine español siempre tiene razón incluso cuando le ciega la enemistad a la hora de escribir; no vayas a ver esta película si crees que la identidad es algo firme y estable y no quieres pensar en el laberinto que todos llevamos dentro.

Esta película es de Almodóvar: su sello está en todos los momentos de la acción. He de reconocer que los primeros minutos de la película despertaron en mí todos los resortes contra Almodóvar que llevo dentro y me hiceron dudar si había hecho bien en ir a verla. Pero hay un momento, con la aparición de un estrafalario personaje vestido de tigre en el que me di cuenta de que aquella película cobraba altura: dejaba de ser un thriller psicológico correcto para convertirse en algo heterodoxo en el que caben por igual el drama y la comedia, el homenaje a muchos momentos de gran cine y las autoreferencia tan de Almodóvar, el tratamiento de lo local costumbrista (qué magníficas escenas primeras las que tienen lugar en la tienda de ropa) y de lo universal. En ese momento, plena inserción en el territorio tradicional de Almodóvar, comenzaba una tragedia de identidades cruzadas. Hay otro momento en el que se reconoce la altura de esta película llena de cine: cuando se inician las secuencias de flashback que cavan en la profundidad de los personajes de una manera en la que pocos cineastas pueden hacerlo.

Todo ello basado en un sólido guión que lleva al espectador de un lado a otro, sorprendiéndole constantemente de la mejor manera en la que debe hacerse en el cine, en una extraordinaria fotografía que toca por igual la frialdad de la violencia y sus momentos más oscuros.

Esta película no es un trhiller, como se publicita, no es una película de venganzas cruzadas, sino una indagación en la personalidad y en sus lados más oscuros relacionados con las pasiones, el gran tema de Almodóvar. ¿De qué somos capaces los seres humanos desarbolados por el amor o por el deseo de venganza? De los crímenes mayores pero también de la entrega más total y de ambas cosas juntas porque ninguno de nosotros está hecho de un sola manera.

Antonio Banderas retrata, con contención, un personaje muy complejo. Excelente Marisa Paredes. Pero quien está maravillosa es Elena Anaya.

Si ves esta película, déjate llevar por ella: permítete reír en momentos que parecen trágicos. El golpe siguiente te hará más efecto. Sobre todo si aprecias la gran banda sonora de Alberto Iglesias, merecedora de todos los premios. Y reconoce a uno de los pocos directores actuales que tienen un sello personal en todo lo que hace. Si no te gusta Almodóvar, estás en tu derecho, pero esta película es una extraordinaria obra cinematográfica.

domingo, 25 de septiembre de 2011

Europa debajo de las fronteras

No es que la idea de Europa se esté apagando, es que la han escondido debajo de las fronteras porque demasiados no creían en ella más que como mercado.

sábado, 24 de septiembre de 2011

Cómo hacer de una comedia ácida una comedia estéril. Sobre la adaptación teatral de El Pisito de Azcona por Pedro Olea


Vista de nuevo en Madrid, ahora en los Teatros del Canal, El Pisito, adaptación teatral de Juanjo Seoane y Bernardo Sánchez del guión escrito por Rafael Azcona para la película de igual título dirigida por Marco Ferreri e Isidoro M. Ferry (1959), me sigue dejando un gusto de insatisfacción. No ha mejorado con su paso por provincias, sino que ha reafirmado su carácter.

Rafael Azcona, a quien el cine español debe tantas obras maestras, escribió, recién llegado a Madrid en los años cincuenta, una novelita a partir de un hecho ocurrido en Barcelona y publicado en la prensa nacional: un joven se había casado con una anciana para heredar, a la muerte de la mujer, el derecho a seguir ocupando su piso de renta antigua. La novela se publicó en 1957 con el título de El pisito. Novela de amor e inquilitano. Azcona la reescribió al final de su vida y hoy contamos con una excelente edición en Cátedra (2005) más que recomendable. El guión que el propio Azcona escribiera para la película de 1959 es una pieza maestra del género. Y la película una de las mejores de la historia del cine español sin discusión alguna.

No así esta versión teatral. Es loable que Pedro Olea haya querido mantener la época en la que suceden los hechos (el Madrid de la postguerra), pero las historias deben decir algo al espectador actual: en eso consiste el trabajo dramatúrgico. Este montaje rebaja toda la acidez de la fuente original, la sordidez minuciosamente diseccionada por Azcona de un mundo controlado por especuladores y lleno de hipocresía social, que ahoga económica y moralmente. Tanto que la única salida para una joven pareja es acceder a que el novio se case con una anciana solo con el objeto de obtener un piso para vivir. Es muy difícil hacer lo que hacía Azcona con su escritura: una comedia que hacía reír y apretaba el estómago al mostrar lo duro de la vida; una crítica durísima a una sociedad sometida férreamente por la dictadura franquista y la moral imperante jugando con el límite de la inteligencia para evitar la rígida censura.

Al convertir El pisito en una comedia amable se pierden demasiadas claves. Al dejarla tal cual en la postguerra sin ningún guiño a la actualidad, es incomprensible el problema de partida: los novios, ya de edad avanzada, no pueden consumar sexualmente su relación al no poder casarse y ese es el motivo que les empuja, ante la imposibilidad de acceder a una vivienda por sus propios medios, a la solución del matrimonio de conveniencia. El espectador pasa el tiempo riéndose con algunos de las muchas situaciones cómicas pero no puede sentirse identificado de verdad con el problema de fondo, a pesar de la actual situación de crisis que tantos paralelismos podría haber otorgado. Los actores ejecutan sus papeles con corrección -mejor Asunción Balaguer, correcta Teté Delgado y un tanto afectado de guiños televisivos Pepe Viyuela- pero sin entusiasmo: ni ellos mismos logran creerse la verdad del conflicto.

Si el conflicto de partida resulta un tanto increíble hoy, si se reduce la ácida visión sobre la sociedad que contenía el texto de partida,  el planteamiento de El pisito según el montaje de Pedro Olea no pasa de ser un homenaje a Azcona en el que no está Azcona entero.

viernes, 23 de septiembre de 2011

Daños colaterales

Uno de los principios de la economía de libre mercado, según los liberales ortodoxos (ya se sabe, esos que son liberales y tienen la fórmula mágica para definir quién lo es y quién no lo es), es que tiende a regularse sola y al final encuentra siempre el equilibrio, por lo que no necesita la intervención del Estado nunca. Claro, por el camino quedan inevitables víctimas necesarias para encontrar ese nuevo equilibrio. Como pasa con las epidemias. O con las guerras.

jueves, 22 de septiembre de 2011

Un sórdido adulterio y noticias de nuestras lecturas.


Mendoza nos hace entrar en Riña de gatos a través de la carta que Anthony escribe a su amante Catherine. Al hacerlo, nos presenta la forma en la que va a tratar lo que sigue. Es un texto magníficamente resuelto y que denota el carácter de quien lo escribe: con aparente corrección y serenidad, despacha un amor adúltero que le ha ocupado los últimos tres años. No se detiene en emocionantes recuerdos ni apesadumbradas culpas: simplemente corta la relación gracias a la lejanía que le permite el viaje y relacionando su situación con el cambio de paisaje: el español le parece más libre y meno opresivo.

Hay una alta dosis de cinismo en la carta que refleja la personalidad del inglés y su estado de ánimo a la hora de llegar a España. Queda todo esto condensado en la postdata (No creo que debas afligir a tu marido con la confesión de nuestra aventura. Sé lo mucho que le dolería saber traicionada una amistad que se remonta a los días felices de Cambridge. Por no hablar del sincero amor que te profesa). Un gesto muy propio de la narrativa de Mendoza, sin duda, en el que cierra un relato decimonónico sin abrirlo para desencadenar, acto seguido, uno con toques costumbristas.

Noticias de Riña de gatos

J.G. nos lleva en viaje onírico en tren al comentar el inicio de la novela. Después, tras reacaer en la relectura y opinar contracorriente sobre Amodóvar, da una clave de lectura para cuando el inglés protagonista de la novela se baja del tren.

Pancho escribe su primer análisis de Riña de gatos con extraordiario acierto: desde su análisis sobre la escritura y la lectura hasta el guiño de la Venus del espejo tan actual por culpa de los teléfonos con cámara, sin olvidar un magnífico comentario del inicio de la novela.
  
Mª Ángeles Merino, Abejita de la Vega, juega de forma inteligente y divertida proponiendo en un comentario uno doble sobre Mendoza y Bécquer.


Paco Cuesta analiza con brillantez aspectos esenciales de la novela que sirven de punto de partida al autor para situar su mirada a la sociedad del Madrid anterior a la guerra.

Lecturas anteriores

BécquerMª Ángeles Merino, Abejita de la Vega, nos propone la lectura del inicio de Cartas desde mi celda, de Bécquer, jugando a interferirla con Riña de gatos. No os lo perdáis.

La lectura del Quijote se convierte en proyecto permanente de La Acequia (en este enlace) al que se puede incorporar todo aquel que lo desee en cualquier momento y, por lo tanto, seguiré  publicando, periódicamente, las noticias correspondientes.
Próximas lecturas
De octubre a enero: Sonatas de Valle Inclán. El orden de lectura de estas novelas no corresponderá con el de la cronología interna de la obra sino con el de su publicación, para experimentar cómo construyó Valle la biografía de su personaje y cómo lo recibieron los lectores de su época

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Mirar la vida con pausa


La vida tiene todo el tiempo del mundo para que la ganemos con pausas. Quien piensa que no hay tiempo, el tiempo, en efecto, se le acaba.

lunes, 19 de septiembre de 2011

Variedad


Si nos empeñamos en mirar la vida por una ventana chiquita nos perderemos su variedad. La vida es más hermosa cuanto más cosas estemos dispuestos a contemplar.

domingo, 18 de septiembre de 2011

Nuevo curso


Lo mejor de mi profesión ocurre dentro del aula. No hay nada comparable con el hecho de iniciar un curso nuevo y entrar, por primera vez, en la clase. Aunque la docencia universitaria -como en todos los niveles educativos- ha cambiado mucho desde que yo comenzara dar clase en los años ochenta, esta sensación permanece inalterable. Tenemos más medios tecnológicos, más y mejores manuales y monografías, un acceso a las fuentes de información incomparablemente superior que hace unas pocas décadas. Además, es innegable que la dotación en infraestructuras y edificios ha mejorado notablemente en la Universidad española con respecto a la que yo conocí de alumno. Pero la comunicación entre el estudiante y el profesor sigue siendo la base de toda enseñanza.

A la Universidad pública española le llegará este año el anuncio de los recortes presupuestarios y las medidas que se imponen en todos los sectores públicos. Ya el curso pasado se vio afectada por la medida general de bajada de los sueldos de los funcionarios y su congelación para años venideros. Muchas de estas medidas son necesarias: lo eran también en épocas de abundancia. Era necesario un mayor control del gasto y una mejor planificación de las plantillas de profesorado. De hecho, algunos de los problemas con los que se van a enfrentar en los próximos meses las Universidades españolas proceden de no haber aplicado unos rigurosos planes de gestión académica en los tiempos de bonanza, por no haber sabido implicar al mundo de la empresa tanto como era necesario para seguir siendo necesarios en la época de vacas flacas, por no promover un cambio de pensamiento social sobre la nueva realidad universitaria especialmente a partir de la entrada en el Espacio Europeo de Educación Superior, del que tanto debatimos en este lugar en su día puesto que el proceso iniciado en Bolonia era mucho más que la mera estructura y denominación de los títulos universitarios, etc. Sin duda, la poca imaginación de la Universidad española en la adaptación al Espacio Europeo y el hecho de que este proceso de adaptación se tenga que finalizar en un momento de tan dura crisis económica, es un lastre que tiene desorientados a los campus universitarios españoles.

Sin embargo, los recortes presupuestarios que ya se han anunciado en muchas de las comunidades autónomas (en España, las Universidades, que son instituciones autónomas, dependen de la financiación gestionada por los gobiernos de cada una de las comunidades autonómicas y en este mismo ámbito se toman medidas tan esenciales como las que corresponden al mapa de titulaciones, es decir, a las titulaciones que se pueden impartir en el territorio), la crisis económica que ha adelgazado sustancialmente la aportación de las empresas privadas a proyectos de investigación universitarios y la distribución para esta misma cuestión de los dineros públicos y otras medidas que se anuncian y que se terminarán aplicando en mayor o menor medida independientemente del partido que gane las próximas elecciones, presentan un horizonte preocupante.

Según lo que ya se anuncia, se deberán suprimir titulaciones y las plantillas de profesorado y del personal de administración y servicios deberán reducirse en un tanto por ciento que cambia según cada comunidad autónoma: no se cubrirán las jubilaciones y, si es necesario para cuadrar los números, se despedirá a profesorado contratado o no se les renovará su contrato, así como a los interinos del personal de administración. Incluso hay proyectos que mencionan la jerarquización de las Universidades públicas españolas reduciendo algunas a un tercer nivel del que difícilmente podrán volver a salir. Proyectos hay que hablan, incluso, del cierre de alguna Universidad pública o su pérdida de autonomía para convertirse en secundaria de otra.

Los que lean esto desde otros países quizá no sepan que la extensión del sistema universitario público español en los últimos veinticinco años permitió la creación de nuevas universidades, la extensión del mundo académico en el mapa de España con respecto a lo que había ocurrido tradicionalmente, haciendo general y relativamente fácil y poco costoso el acceso a los estudios universitarios. Se invirtió mucho dinero y mucho esfuerzo para que fuera así. Muchos lo criticaron por innecesario. Es cierto que se hizo de una forma un tanto descontrolada y que no se cuidó la planificación para tiempos peores -hubo un tiempo en España en el que llegamos a pensar que el crecimiento económico duraría para siempre-, pero es innegable que permitió el acceso a la Universidad a un tanto por ciento elevadísimo de la población española que de otra forma jamás hubiera pisado un aula universitaria. Si los recortes que se preparan no se hacen con tino, se miden tan solo con objetivo económico y se mezclan en ellos algunas de las muchas miserias y rivalidades que existen en el mundo académico universitario, perjudicarán una de las riquezas potenciales del país: la formación superior de gran parte de la población española. Singularmente grave será el caso de las titulaciones humanísticas, en franca desventaja con carreras más técnicas o científicas. Otra cosa es que esta formación deba mejorarse y adaptarse a las necesidades actuales. Y que se establezcan medidas de control presupuestario y exigente planificación académica para cada Unversidad.

Un curso difícil el que comienza, pero siempre quedará esa sensación que se tiene cuando se entra en clase por primera vez en el nuevo curso, para estrenar septiembre.

sábado, 17 de septiembre de 2011

Descubrir América

Algunos artistas se empeñan en descubrir América. Pueden hacerlo: a la gente se le olvida con facilidad que ya está descubierta. Siempre ha sucedido, pero en nuestra época cada año hay quien se presenta con novedades que son meras actualizaciones cuando no burdas copias. Esta gente está en su derecho de hacerlo, por supuesto, y de ganar dinero con ello, sobre todo si delante de ellos hay un público que se lo tolera casi siempre por ignorancia. En el fondo tiene razón quien actúa con este desparpajo, si la mayoría de los consumidores de arte ignoran algo, para ellos lo que se les da, aunque sea de segunda mano, es nuevo. Por eso, el arte más sincero en nuestra época es el que se presenta, desde el inicio, como diálogo con lo ya hecho. En la autenticidad de ese diálogo y la oportunidad para explicar con ese material la mirada actual, debería estar la clave del arte contemporáneo.

Digo esto a cuenta de que se vuelva al tema de la realidad y ficción de nuevo.

viernes, 16 de septiembre de 2011

Y de repente, el otoño.


De pronto, a última hora de la tarde, una ligera brisa ha movido las primeras hojas caídas de los plátanos del paseo, junto al estanque. Bienvenida sea la luz del otoño, que no ocultará nada de lo que llevamos dentro.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Los preliminares de la Guerra civil en la literatura y noticias de nuestras lecturas



Son muchas las buenas novelas que abordan los meses anteriores a la guerra civil. Quizá la mejor de las que yo he leído es Capital del dolor, de Francisco Umbral (1996). Los participantes en esta lectura de los jueves tuvimos la suerte de disfrutar con Inquietud en el Paraíso de Óscar Esquivias, otra excelente muestra. Aquella España convulsa de 1936 tiene en sí muchas historias dentro: historias que son aproximaciones de los autores para intentar comprender las razones de la tragedia. En contra de lo que opinan algunos, pienso que todavía se pueden hacer muchas novelas, obras de teatro y películas sobre aquellos hechos.

Algo que me ha inquietado siempre es cómo algo que todo el mundo intuye no puede pararse: una guerra, un atentado, un golpe de estado. Las pasiones desbordas, los intereses cruzados, los odios, la ceguera de otros son razones pero, ¿son razones suficientes? En esos tiempos nadie parece hacer caso de las voces prudentes. Es más, el poco sentido común parece ser mal visto y rechazado.

Eduardo Mendoza nos presenta un Madrid visto a través de los ojos de un desasosegado inglés experto en arte que cruza la frontera casi huyendo de una aventura amorosa para entrar en un país convulso. El propósito del autor es claro: provocar un distanciamiento. Este inglés no está, en principio, para comprender todo aquel odio acumulado y esa España tan diferente a su país. Este punto de partida es una de las claves. Provocado el distanciamiento, cabe ver la sociedad española de entonces desde una perspectiva no dramática y con un punto de extrañeza. En apariencia, claro. Mendoza busca así su perspectiva original de acercamiento a la Guerra civil sin abandonar algunas de las claves más conocidas de su narrativa.


Noticias de Riña de gastos

 Mª Ángeles Merino, Abejita de la Vega, sabe ilustrar y dar vida al inicio de la novela para engancharnos en la lectura. Hasta va con gato de veras.

Paco Cuesta comenta -desde una primera reticencia a obras premiadas por el Planeta que comparto- el primer bloque de capítulos de la novela, con un guion de las claves esenciales que componen el panorama. Analiza después los personajes principales y concluye con el desasosiego del lector y el género al que pertenece la novela.


Lectura de la obra de Bécquer


Pancho hace balance del  verano que hemos dedicado a Bécquer: no faltan ni claves de estética ni unos tomates que maduran en el momento justo.

Ele Bergón da un ejemplo excelente de cómo se puede actualizar y hacer propia una leyenda becqueriana. En este caso, El Miserere. No os lo perdáis.
En este enlace podrás encontrar las instrucciones para seguir la lectura de la obra de Bécquer en La Acequia, con los índices de las entradas. Si me he olvidado de alguien, avisadme para corregir el error.

Noticias de la lectura del Quijote

En Mesa camilla en Madrid de Juan Navarro podréis ver un don Quijote necesario, pasado por León Felipe.

La lectura del Quijote se convierte en proyecto permanente de La Acequia (en este enlace) al que se puede incorporar todo aquel que lo desee en cualquier momento y, por lo tanto, seguiré  publicando, periódicamente, las noticias correspondientes.

Próximas lecturas
De octubre a enero: Sonatas de Valle Inclán. El orden de lectura de estas novelas no corresponderá con el de la cronología interna de la obra sino con el de su publicación, para experimentar cómo construyó Valle la biografía de su personaje y cómo lo recibieron los lectores de su época

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Dos países de espaldas. Notas a partir de un verano portugués y la exposición Primitivos. El siglo dorado de la pintura portuguesa (1450-1550)


 Aunque conozca las razones que se suelen dar, no deja de sorprenderme lo lejos que viven, en el día a día, Portugal y España, dos países que comparten tantas cosas en la historia y que deberían compartir mas aun en los proyectos de presente y futuro. El iberismo, como proyecto cultural y económico, debería ser una de las bazas de juego constante en ambos países, pero no lo es. Entiéndase, por supuesto, un iberismo moderno y encajado en el ámbito mayor de Europa (otro proyecto también en horas bajas en el sentir colectivo) y no tanto en la utopía decimonónica de la unión política de los dos estados.

Por eso mismo, cualquier iniciativa que conduzca al mejor conocimiento entre ambos países debe ser aplaudida con entusiasmo. Más aun si tiene la calidad del Verano portugués que se ha organizado en el Museo San Gregorio. El punto central de las actividades organizadas es una extraordinaria exposición: Primitivos. El siglo dorado de la pintura portuguesa (1450-1550), mostrada ya con éxito en el Museo de Arte Antiguo de Lisboa. Su montaje en el Museo San Gregorio la realza, puesto que permite confrontar las piezas portuguesas con algunas de las españolas que se exhiben en él y que son contemporáneas. Ambos países reciben las mismas influencias: impacto directo de las manifestaciones pictóricas de Flandes, huellas evidentes de la Edad Media, manifestaciones primeras de un humanismo en el que el peso de la religión católica es predominante, etc.

En estos tiempos, en los que nadie parece querer ser portugués o griego, hay que recordar cuánto se debe a estos países en la construcción del concepto de Europa. Y actividades como estas deberían darse más a menudo.



martes, 13 de septiembre de 2011

La ilustración y la lectura. Primer recuento de Alfonso Ruano.


Tenía pendiente reseñar esta exposición que se clausura el próximo día 25 en el Museo Patio Herreriano de Valladolid. Es la primera muestra retrospectiva de la obra de uno de los mejores ilustradores españoles actuales, Alfonso Ruano (Mocejón, Toledo, 1949) cuya obra ha cosechado los mejores premios de la especialidad. A estas alturas, su merecido reconocimiento le convierten en un indiscutible en una tarea difícil: interpretar con imágenes los textos a los que acompaña sin suplantarlos. De todas las formas, la fuerza imaginativa y poética de Ruano es tal que uno se detiene en su trabajo y es capaz de imaginarse decenas de cuentos. Su atención al conjunto sin olvidar los pequeños detalles -ambas cosas muy necesarias sobre todo en las ilustraciones de libros infantiles porque la mente del niño va de lo general a lo particular y viceversa para montar un puzle propio en el que es tan importante un pequeño objeto como todo el dibujo-, la imaginación eficaz que hace soñar y su técnica avalan cualquiera de sus trabajos.

Todavía no hemos dignificado suficientemente la tarea del ilustrador de libros a pesar de su importancia en las fases primeras de la lectura. De ellos depende, en gran medida, que continúe en las generaciones siguientes el amor por el libro en papel. Yo aun retengo en la memoria las ilustraciones que acompañaban mis primeros libros de texto o aquellas colecciones de clásicos ilustrados y me recuerdo pasando con avidez las hojas para ver la siguiente, para luego volver atrás y leer el texto.

lunes, 12 de septiembre de 2011

Puzle


Dar por hecho que tenemos todas las piezas del puzle de nuestra vida es un acto de soberbia.

domingo, 11 de septiembre de 2011

Diez años


Lo que hoy tenemos en el mundo no es una consecuencia de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, sino de la ausencia de respuestas adecuadas al contexto histórico que surgió tras la caída del muro de Berlín y la desintegración del bloque socialista. Tras los hechos criminales del 11 de septiembre, el mundo occidental sintió pánico. Un pánico lógico en la población, alentado intencionadamente por dirigentes que impulsaban una economía globalizada y que no habían sabido prever que el tipo de globalización que adoraban traía, como consecuencia, unos nuevos riesgos. Curiosamente, la mejor respuesta contra estos peligros la dan, desde hace unos meses, las poblaciones de los países árabes sometidas por tiranos amparados hasta ahora por Occidente. En los libros de historia quedará el 11 de septiembre como un hito: pero cuanto más sólido se nos presente como tal, menos comprenderemos por qué ocurrió todo aquello. Suele ocurrir que los hitos distorsionan la historia.

Imagen a partir de la famosa fotografía de Samoilova publicada en la prensa de todo el mundo.

sábado, 10 de septiembre de 2011

Cómo actualizar poemas de otras crisis. Lo que sabe el poeta.

Yo no sé muchas cosas, es verdad.
Digo tan solo lo que he visto.
Y he visto:
que la cuna del hombre la mecen con cuentos...
Que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos...
Que el llanto del hombre lo taponan con cuentos...
Que los huesos del hombre los entierran con cuentos.
Y que el miedo del hombre...
ha inventado todos los cuentos.
Yo sé muy pocas cosas, es verdad.
Pero me han dormido con todos los cuentos...
Y sé todos los cuentos.

(León Felipe, Sé todos los cuentos.)

viernes, 9 de septiembre de 2011

Gominolas para los patos


Gominolas para los patos (Béjar, sbq, 2011), de Hugo Izarra con ilustraciones de Matt Sesow  es el primer volumen de un proyecto, El brut de los corazones solidarios (que nace desde SBQ Solidario) cuyo impulsor, Luis Felipe Comendador, define como "una colección de textos intensos que indagan sobre el hombre con sus causas y efectos, donados en calidad de copy left por sus autores para atender causas solidarias [de lesa humanidad, por qué no decirlo] pequeñas y a la vez grandísimas. Todo desde la convicción de que el mundo no se arregla solo con posturas colectivas y grandilocuentes, sino que se precisan empeños chiquititos que aúnen pocas voluntades para ir creando una red cooperativa que vaya creciendo con naturalidad y siempre dentro de la posibilidad individual y voluntaria".

El proyecto editorial, en sí mismo, es ya un tesoro: de propósito y de realización. Este primer volumen está cuidadosamente editado tanto en los textos como en las ilustraciones. Se cuida la calidad del producto como solo puede hacerse desde el cariño por lo que se tiene entre manos. Sirve, sin duda, como una excelente carta de presentación ideológica, como lo define Comendador. En este caso, por tan solo 10 euros puede colaborarse en algo grande y pequeño a la vez: la causa de Jamir Alexander, un muchacho peruano de cuatro años con retraso psicomotriz y condición económica humilde (los interesados deben ir a este enlace para hacerse con el libro y, aunque allí mismo puede descargase gratis su contenido, recomiendo comprar este pequeño tesoro).

Con ser mucho lo comentado, no lo es todo. Gominolas para los patos es un poemario excelente. Hugo Izarra poetiza la soledad y la incomunicación y sus consecuencias. Lo hace usando como escudo la ironía y lo cotidiano para protegerse del sentimentalismo, con agudeza en el uso de las imágenes y en la ruptura de las expectativas tradicionales de la forma poética:

Pido perdón a los mosquitos
que murieron estrellados
contra el cristal de
mi parabrisas,
y a las mujeres que
me amaron, y yo amé,
en mayor o menor medida.
(El amor es crueldad accidental.)

Esa misma mirada, con un humor que salva de la desolación completa de la mirada -quizá como único rescate posible ante la decepción absoluta- se aplica al mundo entero, como metáfora de nuestra sociedad:

Alquilo mundo.
Cinco continentes y baño.
Buenas vistas. Céntrico.
Posibilidad de reforma.
Piscina comunitaria.
(Clasificados.)


No falta tampoco esa misma reflexión aplicada a la condición del poeta (Algunos poetas suben al cielo sin chaqueta y otros no, Claves para parecer poeta) y se condensa en el último poema del volumen, que contiene las recomendaciones del poeta A las generaciones venideras como forma única de salvación, es decir, de supervivencia:

No os creáis nada
de lo que os digan.

Y lo más importante de todo:
No os enamoréis jamás.

jueves, 8 de septiembre de 2011

Eduardo Mendoza y noticias de nuestras lecturas


Eduardo Mendoza (Barcelona, 1943), es uno de los novelistas de mayor éxito de crítica y público en España desde que publicara en 1975 La verdad sobre el caso Savolta, su primera novela. Aquella novela (que ganó el Premio de la Crítica), aparte de su calidad, apareció en un momento oportuno que contribuyó a darle un significado especial como uno de los títulos que abriera, tras la muerte del dictador Franco (la obra fue escrita con anterioridad), lo que después se llamó novela de la transición española a la democracia.

La mayor parte de su narrativa se centra en un agudo análisis crítico de la sociedad española del siglo XX, en especial de Barcelona, ciudad que trató como espacio literario personal. Su técnica narrativa es propia de la postmodernidad: complejidad del individuo que intenta sobrevivir en una sociedad en la que las grandes ideologías son solo normas hipócritas que atan más que liberan, mezcla de géneros, uso de modalidades literarias que hasta ese momento no eran convencionalmente aceptadas (como la novela de detectives o el género negro), presencia del humor como parte esencial de la trama, de la temática y de la caracterización de los personajes (singularmente del desencanto, como aprendiera en el Quijote).

Quizá Riña de gatos (Premio Planeta 2010), la obra que nos ocupará durante este mes en el club de lectura de La Acequia, pueda parecer una obra menor en la bibliografía de Eduardo Mendoza, pero merece la pena como acercamiento a este autor que ha dejado títulos imprescindibles para la historia de la narrativa del siglo XX como el ya mencionado La verdad sobre el caso Savolta, El año del diluvio o La ciudad de los prodigios.

Lectura de la obra de Bécquer

Mª Ángeles Merino, Abejita de la Vega, despide a Bécquer desde el páramo burgalés en el que ha pasado el mes de agosto. Un hermoso adiós.

En este enlace podrás encontrar las instrucciones para seguir la lectura de la obra de Bécquer en La Acequia, con los índices de las entradas. Si me he olvidado de alguien, avisadme para corregir el error.


Noticias de la lectura del Quijote


Si alguien quiere conocer de primera mano la versión del traductor morisco del Quijote, que consulte sus palabras, publicadas gracias a Mª Ángeles Merino, Abejita de la Vega, que sigue incansable dando voz -e ilustración fotográfica oportunísima y divertida- a los sencundarios de la novela.


La lectura del Quijote se convierte en proyecto permanente de La Acequia (en este enlace) al que se puede incorporar todo aquel que lo desee en cualquier momento y, por lo tanto, seguiré  publicando, periódicamente, las noticias correspondientes.

Próximas lecturas

De octubre a enero: Sonatas de Valle Inclán. El orden de lectura de estas novelas no corresponderá con el de la cronología interna de la obra sino con el de su publicación, para experimentar cómo construyó Valle la biografía de su personaje y cómo lo recibieron los lectores de su época



miércoles, 7 de septiembre de 2011

Frente al mar


De regreso a la ciudad de interior, aunque aun quede verano, el cuerpo y la mente se resisten a dejar la playa. Hemos construido un ritmo de vida en el que hay poco tiempo para un acto que todos recordamos que sucedía en nuestra juventud: sentados los amigos en silencio, mientras los minutos pasan sin más. Hay quien corre como si el tiempo se le acabara y no comprenderá nunca que siempre hay tiempo: del verdadero, del que ocurre a ritmo lento y empapa por dentro. Quien corre como si fuera a morir mañana, en efecto, se muere. Conozco a gente tan desesperada por el mañana que echa por la borda el presente. Suele ocurrir que ese mañana que deseperadamente ansía ni siquiera es para grandes cosas, sino para lo que ya tiene uno hoy pero no puede ver al vivir en la ensoñación de lo que quiere. Por si acaso, la última cerveza contemplando el mar nocturno de este verano, en silencio, por si mañana no pudiéramos tomarla.

martes, 6 de septiembre de 2011

Una comedia italiana



La prima cosa bella, película dirigida por Paolo Virzi es, antes que nada, una comedia italiana. Entre tanto predominio, en la cartelera española, de cine norteamericano (es decir, de las grandes productoras de Hollywood), cuando se hace hueco con éxito una película con propuestas diferentes y un toque reconocible en una identidad cultural propia, hay que celebrarlo. Dicho esto, solo los amantes de la mejor tradición de la comedia melodramática italiana podrán apreciarla y reconocer en ella los muchos homenajes y referencias tanto a situaciones como a tipos del cine de aquel país.

Bruno Michelucci, profesor de literatura italiana en una escuela de restauración de Milán, recibe la noticia de que su madre, Anna, está enferma. A partir de ahí, la historia consiste en una doble línea argumental puesto que se juntan el pasado y el presente. Bruno recuerda unos meses de su infancia que le marcaron para siempre: Anna, su madre, gana en el verano de 1971 un concurso de belleza para madres en Livorno. Es precisamente este pequeño éxito el que altera la felicidad de toda la familia.

Es curioso cómo un éxito -sea cual sea su magnitud: en este caso no es más que un vulgar concurso de belleza en una localidad de provincias- puede alterar todo, en especial si se da en determinadas personalidades ya abonadas para sufrir hondas conmociones. Al padre de Bruno se le despiertan los celos y su propia inseguridad como hombre. El propio Bruno también, puesto que siente un fuerte complejo de Edipo. También de príncipe destronado, que paga con su hermana pequeña.

Anna, la madre, es también víctima de su belleza y de su personalidad: se separa de su marido tras una violenta riña y comienza una vida llena de aventuras amorosas, continuos cambios de domicilio y de trabajo y de una constante inestabilidad provocada, en gran medida, porque vive anhelando sueños que le impiden disfrutar de lo que tiene. No es solo una víctima, puesto que también usa de su belleza para obtener trabajos o viviendas o formas de asegurarse la vida, sin sentir ningún escrúpulo por ello ni por las consecuencias que pueda acarrear sobre su entorno. Lo que consigue, en realidad, es una mezcla de felicidad y de inestabilidad emocional que termina cayendo casi como una maldición sobre sus hijos, a los que arrastra a su propio torbellino y con los que tiene una relación emocional llena de amor pero también de daño psicológico, incapacitándolos para buscar su propia estabilidad sentimental.

Anna, la madre, es un personaje hondamente mediterráneo y especialmente italiano: una mujer tremendamente pasional que busca algo que posiblemente ya tiene y que, entregándose fieramente a la protección de sus hijos y a la búsqueda de la felicidad soñada, en realidad lo que hace es arrastrar a todos a una insatisfacción continua, comenzando por ella misma, que nunca podrá alcanzar lo que tanto quería precisamente porque siempre le falta el sosiego necesario en su anhelo. De hecho, todos los que se mueven alrededor de este personaje acaban sufriendo sus decisiones pero sin poder dejar de amarla tanto por su belleza como por su vitalidad.

Virzi, a la hora de tratar el tema, se decanta por la comedia melodramática y por eso no profundiza en los aspectos más duros de este tipo de psicología sino que trata a la madre más como mujer desorientada pero exultantemente viva. El final se convierte casi en una liberación para todos, incluida Anna.

No es una gran película, pero sí una obra llena de tantas buenas referencias a un tipo de cine que muchos amamos y que tiene un ritmo tan diferente a lo que llena nuestras pantallas habitualmente que merece la pena ser vista.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Recortes en educación


Quizá alguien pudiera convencerme de que son necesarios los recortes en los presupuestos de las materias de sanidad y educación que acometen algunos gobiernos autonómicos en España: no en vano, acaban de celebrarse elecciones y tienen legitimidad para ello. Como conozco desde dentro algunas de las cosas que pasan en la educación española, sé que se ha pecado en los años de abundancia por derroche, improvisación y mala planificación. Pero también sé que este pecado no ha sido mayor que los cometidos en otros ámbitos, sino todo lo contrario: en educación nunca se alcanzaron las cifras y los porcentajes de inversión de otros países a los que tanto quería parecerse España y con los que pretendía competir. Es más, cualquier inversión económica en educación nunca debe ser entendida como algo doloroso. Por otra parte, si en algún momento se hubiera realizado algún movimiento injustificado en esta materia, sería siempre responsabilidad del político encargado de gestionar la educación, jamás de los profesionales de la docencia.

Desde hace décadas, a los profesores españoles, en especial a los que imparten docencia en niveles no universitarios, se les ha cambiado continuamente la legislación (en España salimos a una nueva ley por legislatura puesto que nunca se llegan a acuerdos de estabilidad entre los grandes partidos), los planes de estudio y los enfoques metodológicos sin que se les haya dado ni el sosiego para prepararse ante las novedades ni la justa recompensa por el esfuerzo personal que debían llevar a cabo para hacerlo. Como funcionarios públicos y esgrimiendo la consigna demagógica de que tenían asegurada la estabilidad en el puesto de trabajo y el falso argumento de las muchas semanas de vacaciones, a los profesores españoles se les ha congelado el sueldo varias veces desde hace un cuarto de siglo, se les ha bajado en una reciente ocasión y las subidas, cuando las había, nunca igualaban el aumento en el nivel de vida español. En las épocas de bonanza, hubo un tiempo en el que cualquier profesional, incluidos los que apenas tenían cualificación, ganaban más que los profesores que daban clase a sus hijos.

Quizá alguien podría convencerme de la necesidad de los recortes en educación si me presentara un plan verdadero de reorganización de este sector que lo hiciera mejor. Pero ese plan no existe: simplemente, varias administraciones autonómicas han metido las tijeras de podar en el sector de la educación pública española. Los datos, además, demuestran que el ahorro así obtenido es mínimo.

Pero de lo que ningún político podrá convencerme jamás es de la necesidad de humillar al profesor al que desde hace años se le cambian las normas de juego sin darle la preparación previa, se le reduce su nivel de vida con un sueldo que jamás alcanzará la dignidad que merece su tarea, se le burocratiza su función con tareas administrativas que no deberían corresponderle. Ningún político podrá jamás convencerme de la necesidad de hacer declaraciones públicas vejatorias contra la función docente como las realizadas recientemente, más aun si son intencionadamente falaces y pretenden ponerle en contra de una opinión pública asustada ante las consecuencias de la crisis y que, en las épocas malas, siente una visceral fobia contra cualquier funcionario.

Porque puestos a ser demagógicos, quizá convendría recordar que una cantidad económica mayor de los presupuestos podría ahorrarse suprimiendo de raíz los privilegios de los políticos, sus muchas prebendas, prohibiendo por ley la subida de sus salarios por encima de la de cualquiera de los funcionarios, reclamándoles de sus fortunas personales las cantidades que se pierden tras cada decisión errónea que toman en el ejercicio de su función, con la desaparición de tantos organismos públicos -fundaciones, agencias, institutos- en los que prácticamente no se hace nada más que procurar fotos para las elecciones y cuyas funciones podrían ser asumidas sin más por la administración pública, más desde que, con la crisis, apenas tienen presupuesto para pagar los gastos básicos de funcionamiento y personal.

Quizá alguien podría convencerme de que la educación debe ajustar sus presupuestos a tiempos de crisis como los que tenemos, al igual que otros sectores. En el fondo, estamos en España, país en el que el hambre del maestro de escuela fue tan proverbial que llegó a convertirse en refrán popular.

De la crisis no se saldrá recortando gastos en educación o sanidad. Si hay algún dispendio o alguna irregularidad, contrólense. En un país como España, el presupuesto de las administraciones públicas en estas cuestiones no debería reducirse, sino aumentarse, adaptando su inversión a las necesidades actuales. De la crisis solo saldremos con más educación, nunca con menos. Y, por supuesto, nunca menospreciando a quienes ejercen la docencia a diario por un sueldo inferior al que les corresponde.

domingo, 4 de septiembre de 2011

Cuando parecíamos ricos


Hay algo que no nos contamos de la crisis: nuestra propia responsabilidad en ella. Alguien debería recordárnoslo a diario cuando al levantarnos por la mañana nos quejáramos de la situación actual. Por supuesto que tenemos derecho a indignarnos, pero no hay verdadera indignación sin previo examen de conciencia. Todo cambio comienza por uno mismo. De otra forma, la indignación queda tan solo en un acto de victimismo fácil y queja inmadura. Durante un par de décadas, en Occidente cerramos los ojos porque el mundo entero se nos había convertido en un parque temático en el que el disfrute generalizado estaba al alcance de casi todos los bolsillos. Bastaba la seguridad de que todo parecía bien asentado para que no nos hiciéramos preguntas. Podíamos imitar a los ricos -imitar, que no ser uno de ellos-, comprar cosas que poco antes nos parecían fuera de nuestro alcance, marchar de vacaciones a un lugar que se encontraba a catorce horas en avión para no salir de un hotel con todo incluido más que para ver unas ruinas de cartón piedra y unas tradiciones locales que los locales no reconocerían nunca, endeudarnos por encima de nuestras posibilidades, dejarnos engañar por los bancos porque habíamos llegado al compadreo de creerlos nuestros amigos, dejar hacer a nuestros políticos mientras todo funcionara cerrando los ojos a la corrupción moral y el derroche, creernos seguros en nuestros países a cambio de favorecer el sometimiento y la pobreza de gran parte de las naciones del mundo. Si nos dejamos seducir por las sirenas, siempre acabaremos estrellados en las rocas.

Sé que no ocurrirá, pero me contentaría con que de esta crisis nos quedara la conciencia de que cuando bajamos la guardia y nos creemos ricos y con todos los derechos sin necesidad de luchar por ellos alimentamos el monstruo que nos acaba devorando antes o después. A nosotros o a nuestros hijos.

sábado, 3 de septiembre de 2011

Relecturas

Es cierto que, con los años, se relee más y se lee menos. No hablo de la cantidad, sino de la calidad. A uno, por profesión y devoción, le espera cada mes una larga lista de títulos nuevos. Junto a ellos, la decisión de qué debe recomendar leer a los alumnos cada curso. Mejor dicho, qué leer junto a ellos: para el profesor es relectura, para los alumnos casi siempre descubrimiento, sobre todo desde que la literatura ha sido barrida de la secundaria y el bachillerato en una decisión que nunca lamentaremos lo suficiente. La decisión anual de la lista de obras recomendadas, si no es mecánica y repetitiva sino pensada, plantea un reto interesante en el que se debe tener en cuenta la materia a explicar y la forma en la que vamos a acercarla a quienes nos acompañan durante unos meses. Esto segundo es especialmente importante cuando se da clase a alumnos cuya especialidad no es la literatura para no matarles las ganas de acercarse a los clásicos.

Curiosamente, descubro más novedades en mis relecturas que en las lecturas: la mayor parte de las obras literarias actuales son menos nuevas que un clásico. Quizá sea porque me hago mayor. De vez en cuando, en clase, me detengo unos minutos en un verso o en una frase o en una imagen en la que no había reparado en mis lecturas anteriores. Es lógico: el clásico lo es precisamente porque en cada acercamiento personal o generacional permite nuevos enfoques. No está al alcance de todas las muestras artísticas: la mayoría no hacen más que repetir formatos de moda y no siempre con la mejor técnica. Siempre ha sucedido así, no es algo que ocurra solo en nuestro tiempo, pero ahora la cantidad es tan abrumadora que uno teme fatigarse y dejar la lectura justo en el momento en el que llega el turno al título que será imprescindible dentro de unos años para explicar nuestra época.

Al releer obras que fueron mucho hace tan solo una década sucede que se nos caen de las manos. Puede ser que fueran escritas en clave de actualidad, al calor de una moda, que fueran sabiamente publicitadas de tal manera que si no se leían pareceríamos casi analfabetos. Puede ser también que abrieran un camino luego muy transitado por imitadores hasta el punto de que saturaran nuestro gusto y aun no hemos alcanzado la distancia suficiente para reconocerlas el carácter de pioneras. Quizá fueran escritas exclusivamente en clave argumental y una vez conocido el final ya no nos soprenden ni nos interesan. Cumplieron su función, sin duda, para abastecer el mercado literario, pero no dejarán huella de verdad en la historia.

Sin embargo, un clásico siempre está ahí, a la espera de que lo descubramos. Y casi siempre en mejores y más baratas ediciones que las novedades.

viernes, 2 de septiembre de 2011

Septiembre


Nos fuimos pensando que este verano sería como los de nuestra infancia: un agosto en el que no pasaba nunca nada más que el calor de la siesta, la lentitud del tiempo y alguna tormenta veraniega que dejaba el olor a tierra mojada. Nos fuimos como quien sale a respirar, descargando antes la cartera del año pasado, tan abultada de cosas pendientes y otras que no quisiéramos haber almacenado en ella. Quizá pensáramos que a nuestro regreso el mundo nos habría esperado, detenido en ese tiempo lento que adquirían las ciudades en los agostos de entonces. Pero el mundo ya es otro y nadie ha esperado a que volviéramos a ocupar nuestra mesa tras apagar las luces de la playa después del último y ritual baño nocturno con el que despedíamos la felicidad del mar hasta el año que viene. Hoy me alegro de que, a pesar del cuidado para que no fuera así, en un rincón de la maleta hayan aparecido unos granos de arena de la playa que habrá que conservar para hacer frente al inminente otoño.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Balance Bécquer y noticias de nuestras lecturas.


He de reconocer que siempre he querido titular un escrito mío sobre Bécquer como Balance Bécquer: no en vano, el poeta usó un libro de cuentas para su manuscrito más famoso. De Bécquer, como de todos los clásicos, hay que hacer balance: qué nos sirve hoy y qué no. Como soy profesor de historia de la literatura -especie en peligro de extinción entre tanta oleada de técnicos- debería añadir qué les sirvió a los autores posteriores. No hay clásico sin intertextualidad: para merecer tal calificativo, un autor debe ser saqueado, devorado, asimilado y trasformado por los que le siguen. Es un canibalismo necesario y muy nutritivo. De hecho, un clásico lo es por eso, por su capacidad para generar relecturas muchos años después de que él produjera su obra.

Precisamente por esto, el balance Bécquer solo puede ser positivo. Como casi siempre, aquello que le hizo triunfar en un primer momento viene a ser lo menos importante para la historia de la literatura de profundidad, es decir, aquella que lo enlaza una y otra vez con otros autores hasta la actualidad. En su día, gracias sobre todo a la falsificación llevada a cabo por los amigos -que también se encargaron de potenciar la leyenda del autor como un autor abandonado, pobre, enfermo y maldito, tan lejana de la realidad cotidiana con los datos biográficos ciertos que tenemos sobre el sevillano-, que elevaron una lectura argumental -la de la historia de amor- a la única posible al intervenir en la primera edición de sus obras completas, triunfó por la facilidad de conectar con emociones universales que prácticamente todos hemos sentido en algún momento de nuestra vida: el estallido de la pasión, la decepción del desamor, la soledad y la herida que no se cierra bien tras la traición de la persona amada. Pero incluso así, hay que reconocerle a Bécquer una capacidad extraordinaria -al alcance de muy pocos- para elaborar en un lenguaje de su tiempo grandes temas de la literatura universal. De ahí su rotundo éxito popular que le ha llevado a ser el autor español cuyas obras se han memorizado y recitado con más intensidad.

Es cierto: Bécquer, como muy pocos, supo poetizar el tema amoroso en todos sus matices tal y como necesitaba la época burguesa a la que perteneció.

Pero no es eso lo más importante de Bécquer leído hoy. Lo mejor de Bécquer es lo que comenzó con Darío: una lectura de profundidad en clave metapoética y simbólica a la que ya hemos hecho referencia y no repetiremos. Es de aquí de donde nace toda una línea de poesía moderna en español y en la que el sevillano se muestra como adelantado con respecto a los simbolistas franceses, por ejemplo.

Por otra parte, Bécquer siempre nos sorprende con hallazgos idiomáticos, expresiones poéticas que permanecerán siempre y un cultivo de la aparente sencillez poética que abre las compuertas de lo mejor de la poesía española posterior. Sabemos que no fue el único que en su tiempo lo intentó, pero también sabemos que fue el que lo consiguió de forma más rotunda.

Noticias de Bécquer

Nuestro querido Sr. de la Vega dedica una suculenta entrada a su relación lectora con Bécquer, de la que ya dado muestras en los comentarios en este blog

Gelu dice no hacer una entrada a Bécquer, pero la hace... y termina con Sabina.

Luz del Olmo nos regala con la reedición de un cuento suyo, muy becqueriano, como podréis ver.

Mª Ángeles Merino, nuestra Abejita de la Vega, sale hoy a pasear las calles comentando e ilustrando magníficamente Tres fechas, de Bécquer.

Pancho comenta El Miserere a partir de una de las claves de la estética becqueriana: la totalidad del arte. Excelente.

En este enlace podrás encontrar las instrucciones para seguir la lectura de la obra de Bécquer en La Acequia, con los índices de las entradas. Si me he olvidado de alguien, avisadme para corregir el error.

Noticias de la lectura de la trilogía dantesca de Óscar Esquivias
 


Os invito a participar en esta lectura colectiva y virtual de la trilogía dantesca de Óscar Esquivias, continuando la variedad de estilos, propósitos y miradas que nos han enriquecido la lectura del texto cervantino en los dos últimos años.
Noticias de la lectura del Quijote

La lectura del Quijote se convierte en proyecto permanente de La Acequia (en este enlace) al que se puede incorporar todo aquel que lo desee en cualquier momento y, por lo tanto, seguiré  publicando, periódicamente, las noticias correspondientes.

Relación de próximas lecturas

Septiembre: Riña de gatos, de Eduardo Mendoza.

De octubre a enero: Sonatas de Valle Inclán. El orden de lectura de estas novelas no corresponderá con el de la cronología interna de la obra sino con el de su publicación, para experimentar cómo construyó Valle la biografía de su personaje y cómo lo recibieron los lectores de su época