domingo, 24 de septiembre de 2017

Bellotas


Pocas cosas más sencillas que una bellota. A la altura de la Canaleja caían a la calleja las bellotas de los robles, con ruido de metralla. Subíamos desde Palomares: castaños cargados de erizos hinchados, pinos altos y sonido de chicharras que afirman el veranillo de San Miguel. Esta parte de la sierra está seca. Hablábamos de lo que nos falta en estas tierras: más gente que las ame y sepa y quiera vivirlas. Aún no hemos perdido la esperanza: ingenuidad y sueño y un poco de rabia por no querer aceptar como inevitable lo que ven los ojos. Tras el suelo arenoso del pinar, las piedras de la calleja. El paso se alfombra de bellotas debajo de los robles. Desde un recodo, el imponente muro de la presa. ¿Y si se rompiera, hasta dónde llegaría el agua?

5 comentarios:

Emilio Manuel dijo...

La bellota, bruto poco utilizado como alimento por el hombre, pero que comido por otro animal, da un producto maravilloso, el jamón pata negra.

Andandos dijo...

Nos cuesta aceptarlo pero parece que vivimos un alejamiento suicida de la naturaleza, como si fuéramos ajenos a ella. Respecto a la presa, te dejo un enlace que probablemente conoces:

https://es.wikipedia.org/wiki/Cat%C3%A1strofe_de_Ribadelago

Un abrazo

Paco Cuesta dijo...

Escoge un fruto, me dijeron: "el hayuco y la bellota" contesté. Escoge una flor: "la amapola"
Un abrazo

impersonem dijo...

La madre naturaleza es sabia, sigue reglas naturales... pero cuando metemos la mano nosotros y la "artificializamos" nos la cargamos...

A veces las presas se convierten en sorpresas... mejor que no se rompa... pues el problema no es adónde llega el agua sino cómo llega...

Abrazo

Myriam dijo...

¿¿Bellotas?? ¡¡Pata negra!!

Besos