lunes, 12 de diciembre de 2016

Al pasar el puente de la Malena




Al pasar el puente de la Malena se ofrece el valle. Todo parece estar dispuesto: la pradera, la línea de árboles, el fresno solitario, al fondo la sierra con la niebla pegada a sus ondulaciones. La hierba aún guarda algo de la escarcha de esta noche de diciembre. El grupo se detiene un momento, como habrán hecho miles de viajeros antes. La Vía de la plata corta la península por este extremo de arriba abajo y por la ruta han pasado cargas, animales y seres humanos desde hace dos mil años. Se afanaban en llegar al destino, pensando en sus cosas y en su gente. ¿Cuántos de ellos, qué porcentaje, levantaban aquí la vista y guardaban silencio durante un tiempo?

5 comentarios:

María Luz Evangelio dijo...

Caminar sobre los pasos de los otros. Ellos pensarían en los caminantes del futuro, y nosotros en los del pasado.Buen camino es el que tiene tanta memoria.

DORCA´S LIBRARY dijo...

La humedad del llano da friura a la mirada que la contempla. De repente, mis ojos se desvían hacia la derecha y descubren un árbol, casi rojo. Pareciera estar entre llamas. La escarcha comienza a derretirse, y el frío interior desaparece.

Bonita fotografía, Pedro, y bella también la reflexión sobre la contemplación del paisaje envuelto en silencio.

Doctor Krapp dijo...

La Vía de la Plata es un camino legendario que todavía no ha encontrado su cantor ni su poeta.
¿No te animas?

Ele Bergón dijo...

Supongo que más de un caminante miraría el horizonte y soñaría con llegar a otro lugar, allá lejos, detrás de la montaña, porque el paisaje invita a la amplitud.

Besos

JL Ríos dijo...

No sé cuándo se creó en la sociedad moderna la conciencia de "naturaleza", así que los que pasaron por allí en los últimos dos mil años se sentirían concernidos por el paisaje según su conciencia sobre él. No tengo manera de demostrar nada de esto, claro. De hecho, en mí mismo se ha despertado la conciencia sobre la "naturaleza" conforme me he ido haciendo mayor, o viejo, da igual.

Un abrazo