viernes, 8 de abril de 2016

Ahora que estamos en tiempos de Declaración de la Renta leo el artículo 13 de la Constitución de Cádiz


Estos días ando, por varias razones, entre finales del siglo XVIII y principios del XIX. Me llevan allí aficiones, mi condición de escritor, cuestiones académicas -es un ámbito de investigación que siempre he tenido, desde mi ya lejana Tesis Doctoral sobre Francisco Martínez de la Rosa- y Cadalso, al que nos acercamos ahora en el Club de lectura.

Muy lejos te vas, diréis. O muy cerca. Soy de los que buscan llamar la atención sobre la labor intelectural de un buen puñado de pensadores, escritores y artistas de aquellos tiempos equiparables a los mejores de Europa. En ellos está lo que pudo ser España y en las dificultades que tuvieron y la traición de la burguesía como clase social a la revolución que iniciaron, las raíces de la penosa historia contemporánea española.

Es curioso que se nos olvide tan frecuentemente que el concepto original de liberalismo tiene raíz española en todos los idiomas en los que se usa y que el liberalismo pone siempre al individuo como objetivo y define cualquier tipo de organización como el pacto entre los individuos y el grupo regido por el respeto entre ambos platillos de la balanza. El equilibrio entre ambos es sinónimo de buena sociedad, basada siempre en la libertad y no en el poder que ejercen unos sobre otros. La Nación protege los derechos legítimos de los individuos y estos corresponden respetando el bien común y contribuyendo según sus recursos a su mantenimiento.

Ahora que estamos en época de Declaración de la Renta debemos recordar eso, precisamente, que la base de toda buena sociedad es la proporcionalidad de los impuestos y el respeto al bien común, a la cohesión social y la solidaridad. De hecho, en donde se demuestra el amor a la patria no es en las declaraciones retóricas ni en la forma de agarrar una bandera sino en el cumplimiento honesto de esa proporcionalidad a la hora de sostener a toda la sociedad. Como todos los individuos y todas las sociedades parten de situaciones desiguales, observar esta honestidad en la proporcionalidad es buscar que las diferencias se atenúen en vez de aumentarse. Quizá es algo que no comprenden tantos como se llaman liberales hoy en día y que solo buscan el medro propio y un lugar opaco en el que esconder el dinero ocupando la admninistración del estado en beneficio propio o de su forma de entender la vida y los negocios. Es una de las muchas diferencias entre el verdadero liberalismo y el capitalismo salvaje.

La Constitución de Cádiz de 1812, la primera promulgada en España, fue fruto de una situación excepcional que provocó la necesidad de pacto entre sectores ideológicos muy diferentes. De ahí que no sea un texto armónico y que se resienta de ese pactismo obligado desde el mismo nombre del rey que figura en su portada: quizá por eso mismo es un buen y mal texto a la vez. En ella se recogen muchas de las grandes ideas liberales junto a cosas que las contradicen por lo convulso del momento, pero a mí siempre me llamó la atención el artículo 13:

El objeto del gobierno es la felicidad de la Nación, puesto que el fin de toda sociedad política no es otro que el bienestar de los individuos que la componen.

Algunos lo tacharán de ingenuo, utópico o, como se dice ahora, de querer crear una cortina de humo. Pero a mí me parece el mejor objetivo que puede tener una nación y el mayor deber de un gobierno. Una formulación bien temprana del estado del bienestar. Que una nación sea o no feliz se define precisamente en ese bienestar de todos y cada uno de los individuos que la componen. Y para eso se necesita honestidad, políticas de cohesión y solidaridad. Ahí es donde se deben aplicar los legisladores. Lo demás es papel mojado.

21 comentarios:

DORCA´S LIBRARY dijo...

En una sociedad de hombres felices, no habría esclavos. Y éso es algo que no pueden permitir aquellos que consiguen su riqueza por medio de mano de obra gratis.
Me ha gustado muchísimo tu entrada, por valiente y necesaria.
Un abrazo.

Campurriana Campu dijo...

Pedro, es muy bonito pensarlo. E ingenuo también. Incluso, puede llegar a ser muy injusto porque, desgraciadamente, hay mucho caradura en este país. Y no estoy hablando de los caraduras que salen hoy en portadas. Hablo de los que no salen y serían igual de corruptos que aquéllos si pudiesen. ¡Qué fácil es hablar! Pero quería ver yo a muchos con puñados de millones en las manos. A ver cómo gestionaban sus interesantes patrimonios...

España admite la corrupción. La asume. La practica en la medida de lo posible. Por eso nos ocurre esto.

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Que haya corrupción y caraduras no debería llevarnos al escepticismo nunca, Campurriana. Sería justificarlo.

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Y está en la primera Constitución de este país...

Campurriana Campu dijo...

Pedro, te mentiría si te dijese que creo en una futura sociedad feliz. Sólo pretendo aportar una nota para la meditación a tanta crítica fácil. No es personal, Pedro. Es que la sociedad española es una sociedad corrupta y sólo hay que abrir los ojos para saberlo, confirmarlo. Merecemos lo que tenemos.

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Pero no nos resignamos, Campurriana

Campurriana Campu dijo...

Sin duda, mensajes como el tuyo son una gotita de luz entre tanta oscuridad, Pedro. Y no dudo que, mientras quede una persona honrada y honesta sobre la tierra, merecerá la pena seguir luchando por este mundo tan sucio que hemos creado entre todos.

Que hay personas más culpables y personas menos culpables, no lo dudo. Pero no me gusta escuchar a gentes de dudosa calidad humana criticando los comportamientos mezquinos de unos pocos que han subido a la palestra. Quedas muy bien haciendo esto. No te buscas problemas. Problemas te los buscas si llamas corrupto al que tienes al lado, por muy "pequeñito" que sea...

Hacer auto-crítica de vez en cuando nos vendría muy bien a todos.

¿Por qué aquí no dimite nadie y en otros países dimiten a la primera de cambio? ¿os habéis planteado que en esos otros países linchan al corrupto mientras nosotros nos dedicamos a hacer chistes de la corrupción o simplemente a aplaudir tretas ajenas?

pancho dijo...

Aquellos legisladores que llegaron a un acuerdo para la redacción y aprobación de la Constitución del 1812 fueron unos ciudadanos como Dios manda, bajo los bombardeos del invasor.
Ahora no quieren más que repartirse los ministerios y vivir a cuerpo de rey de los impuestos de los demás, así no hay manera de que la gente empiece a creer en la casta política.
El pago de impuestos es la manera más honesta que conozco de reparto de la riqueza. Hasta que no comprendamos esto, no habrá manera de ir mejorando en la mala fama que tenemos de piratas a muchos niveles. Aquí el que puede se escaquea, el que paga es el pringao de turno.

Ripley dijo...

La felicidad es cosa de cada uno, de cada individio y desde la Constitución de 1812, de cada ciudadano. Pretender o asumir que un gobierno se inmiscuya en la vida de las personas como por otra parte viene sucediendo con mayor firmeza durante los últimos años es una barbaridad. Un gobierno ha de hacer leyes justas y cumplirlas, ha de protegernos de las amenazas interiores y exteriores, ha de garantizar unos servicios públicos universales y la mayor calidad, educación al margen porque entonces, un gobierno que educa adoctrina y a mi las palabras juntas, "estado y educación" me chirrían. Libertad absoluta de educación y libertad de Currículos en cada centro, es la única manera de que los padres encuentren lo que quieren para sus hijos.

Conviene no mezclar buenos deseos ni competencias, que la sociedad aspire al bienestar de todos es de cajón pero ¿que es eso de sociedad politica?, a mi modo de ver en cuanto empezamos a poner apellidos a las cosas comienza la perversión del espíritu de la letra. Eso es lo que pienso, porque "la sociedad" no es un ente ajenoy abstracto sino todo lo contrario pero hay que empezar por darse cuenta; "la sociedad" somos todos, tú, yo, cada persona que nos rodea, la gente buena y los corruptos, los poderosos y los necesitados, los sanos y los enfermos, los sabios y los ignorantes, los creadores de opinión y los que siguen al dictado la voz de su amo, o sea. Y lo dice un liberal que entiende perfectamente tal como escribes las contradicciones de la primera constitución española que además es liberal, con todo, creo que un texto infinitamente mejor al actual y en el que se inspiraron las constituciones de la mayoría de los países de hispanoamérica.

Saludos

Ripley dijo...

Efectivamente el liberalismo no es de origen anglosajón como se nos quiere hacer creer sino españolísimo, el término ha hecho fortuna y así se llama a esta doctrina en todo el mundo, otra cosa como dices es el capitalismo salvaje pero es que ya hablamos de cosas muy diferentes.

Pedro Ojeda Escudero dijo...

RIPLEY, el artículo no dice eso. Lo de la sociedad política es un concepto de época para diferenciarlo de sociedad comercial, por ejemplo. Es fácil de comprender si lees textos de la época. En cuanto a lo de la felicidad es lo mismo. Y si no se legisla para procurar la cohesión y la solidaridad no hay felicidad posible. De hecho, si afirmas ser liberal de verdad este es el primer artículo que deberías defender. Entre otras cosas porque no hay solidaridad sin proporcionalidad de los impuestos. Base liberal con la que no está de acuerdo el capitalismo financiero de nuestros días. El texto de Cádiz no habla de la felicidad personal, que eso allá cada uno, así que no parece que estés tan en desacuerdo como aseguras.

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Ya, pero por aquí no pudo tener raíz porque ni la sociedad lo quería ni los que detentaban el poder lo alentaron. Una lástima.

Pedro Ojeda Escudero dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
impersonem dijo...

Dijo Séneca que "todo el mundo aspira a la vida dichosa, pero nadie sabe en qué consiste"...

He de confesar que voy a darte mi opinión sin haber leído esa constitución... pero me ha picado la curiosidad y la voy a leer detenidamente... te agradezco el enlace...

Comparto el fondo de lo que dices y la perspectiva que le das... pero los contubernios de las oligarquías y los grupos de poder procurándose leyes ad hoc para su felicidad y en detrimento de la de quienes no pertenecen a esa élite hace imposible tal propósito...

Este tema da para mucho, yo no soy liberal, y hay cosas que no comparto... creo que el liberalismo es una contradicción en sí mismo, y además creo que lleva haciendo trampas desde siempre...

Creo que para poder analizar en profundidad el fondo de lo que planteas es necesario desvestirse de doctrinologías y conductimos (de todos, pero sobre todo de los politico-sociales) y analizar los sistemas de organización social, las constituciones como marco, las leyes que las desarrollan y la influencia de los diferentes grupos y estamentos que conforman tales sociedades... desde la filosofía y desde el concepto de democracia primigenio y verdadero, pues lo que se entiende ahora como democracia no lo es...

No creo que la felicidad se alcance con un sistema económico que en términos castizos viene a significar: El que la coja pa' él...

Sin impuestos no hay servicios, sin servicios el ejercicio de la libertad y de la supervivencia se complica... pero nunca ha existido esa proporcionalidad que tú apuntas, pues lo que debería ser una regla de tres directa, muchas veces, por mor de artificios contables varios, se convierte en inversa...

Abrazo.

Abrazo.


impersonem dijo...

Ah... y lo del estado del bienestar es una ambigüedad de difícil concrección; no obstante, yo no creo en el bienestar general del malestar individual (creo que uno a uno suman millones)

Pedro Ojeda Escudero dijo...

IMPERSONEM: Ese el problema, cuando la regulación se hace pro domo sua. Sin embargo, si ni siquiera se construye el concepto, ni siquiera se podrá aspirar a él.

impersonem dijo...

Tienes razón... para que algo pueda ser debe ser pensado...

impersonem dijo...

Ah... lo del egoísmo no sé cómo se va a solucionar... hace poco se ha creado una Ley de regulación e inscripción de lobbyes

Myriam dijo...

Los países latinoamericanos deberían recordar lo que esta Constitución de avanzada supuso para su conformación institucional y releerla de principio a fin, a ver si el rayo de iluminación los fulmina y hace actuar, aunque chamuscados, en consecuencia. En especial, deberían recordar este art 13. Perú, por ejemplo, que está a punto de elegir Presidenta a la hija de ¡Fujimori!... o Argentina, que me concierne especialmente, que fue el Granero del mundo y ahora está vendiendo la Patagonia, con hambre en el Norte y mejor, me callo.

Besos

Campurriana Campu dijo...

Sudamérica podría ser (y es) tan rica y, a su vez, tan pobre... Sus dirigentes son los responsables de sus situaciones extremas. Una lástima.

Lo malo de estos sistemas que bañan el mundo es que, precisamente, existen personas que se ponen a sí mismas los sueldos, los derechos, los privilegios... Y el ser humano ya sabemos de qué pie cojea... Con estas reglas de juego, siempre salen perdiendo los mismos y, salvo puñetazo en la mesa, esta situación no se modificará un ápice.

Las Constituciones están para poner esos límites que no se pueden sobrepasar en una sociedad, digamos, avanzada. Eso son las Constituciones.
Yo no veo nada malo en la nuestra. El problema, como he dicho en varias ocasiones, somos nosotros.

Seguiremos leyendo.

Ripley dijo...

Tienes razón Pedro, me expresé probablemente de un modo algo confuso quizá por querer tratar varios temas de manera sucinta, algo que desde luego no es mi fuerte y ademas debo escribir rápido por el déficit de atención lo que me genera no pocos problemas, acepto encantado la corrección porque soy un liberal de manual y porque efectivamente es lo que pienso. Por cierto, ¿por que en el artículo trece?.

En cuanto a lo segundo, pues ya lo dijo el bajito absolutista de aspecto ridículo que tan bien supo captar don Francisco de Goya: "Marchemos todos juntos y yo el primero por la senda constitucional".

¡Me faltan palabras!
Saludos