jueves, 24 de marzo de 2016

Lo cotidiano en Andarás perdido por el mundo de Óscar Esquivias. Encuentro con el autor y noticias de nuestras lecturas


Óscar Esquivias siempre ha tenido buen pulso para narrar de forma atractiva lo cotidiano (Viene la noche es un ejemplo prodigioso), cosas que podríamos vivir cualquiera de los lectores pero que leídas en sus relatos parecen extraordinarias sin dejar de tener tono realista. O cosas extraordinarias que parecen poder ser vividas por cualquiera. Incluso cuando aborda temática que raya en lo fantástico como en La ciudad del Gran Rey -y digo intencionadamente que parece fantástica y no que lo sea- o como en el cuentecillo El joven de Gorea de esta colección, una deliciosa fábula de tono oriental. Así nos atrapa, por ejemplo, en La última víctima de Trafalgar -en el que hay un guiño cómplice con quien esto escribe-. Este relato comienza en las dependencias de la Facultad de Humanidades de la Universidad de Burgos y juega siempre entre lo cotidiano y lo extravagante y excepcional que se hace verosímil gracias a esta cualidad del autor de mirarlo todo a través de la lupa del realismo.

Quiero detenerme en un detalle de El príncipe Hamlet de Mtsensk para explicarlo. El relato comienza de una manera en la que podríamos creernos en un clásico arranque de novela rusa (en varios de los relatos juega con los estilos narrativos propios de los lugares en los que ambienta la acción y son reconocibles los homenajes intelegintemente usados para llevarlos luego al propio estilo de Esquivias) hasta que el protagonista sube a su casa y tiene que cambiar su ropa al ensuciarse la que llevaba y elige una camiseta de manga corta con una viñeta de Tintín, unos pantalones vaqueros y unas zapatillas de deporte. Aquí se produce el aviso al lector que este debe entender: todo se ha trasformado para explicarlo a partir de un elemento tan cotidiano como lo que elige un joven ruso para ir a ensayar un concierto, rompiendo la ilusión de cierta carga literaria inicial. El cuento ya solo puede sorprendernos cambiando de dirección varias veces más pero siempre con un fuerte sentido de la unidad del conjunto.

La casa de las mimosas es otro ejemplo de esto mismo. Podríamos pensar hallarnos en un relato a lo Nabokov que se va deshilachando pronto por los giros de la historia que nos descubre la voz narradora. Asi sucede con la presentación en este relato de la actriz Greta Garbo, casi como una gris secretaria personal sin ninguna gracia. Esquivias la salva de lo cotidiano a través del arte, como otros personajes tendrán ese impulso a través de la música. Distinto el caso del dramaturgo y director de escena que protagoniza Temblad, filisteos, que por mucho que se empeñe siempre estará muy por debajo de lo que él mismo quisiera ser. Esquivias, en este cuento, usa la ironía sabia con cierto tipo de concepción del arte contemporánea para rebajar a cotidiano lo que se quiere vestir como extraordinario.

Encuentro de los lectores con Óscar Esquivias
Óscar Esquivias en la Peña Amaya (Burgos), por Gabriel Villamil, fotografía publicada en El Norte de Castilla. Tomada del perfil de Facebook del autor.

El próximo jueves día 31, a las 20:15 celebraremos el encuentro de los lectores con Óscar Esquivias en la Sala Polisón del Teatro Principal de Burgos para comentar Andarás perdido por el mundo. El acto, organizado por el Club de lectura de La Acequia y la Asociación de Antiguos Alumnos y Amigos de la Universidad de Burgos, está abierto a todos los interesados. Entrada libre hasta completar el aforo. Os esperamos.

Noticias de nuestras lecturas

Sobre el arpa eólica y Mambo escribe una interesante entrada Mª Luz Evangelio dando cuenta de su experiencia receptora de ambas. Me ha gustado especialmente lo de la experiencia cotidiana, que coincide, en parte, con lo digo arriba. Y si queréis saber por qué le sugiere a Johnny Deepp, aquí tenéis la respuesta.

Si queréis saber cómo se las gasta la vecina de arriba, la que baila, y se le rebela al propio Esquivias dándole la réplica, el enigma os lo resuelve divertida e irónica Mª Carmen Ugarte.

Myriam Goldenberg nos hace disfrutar con la relación de la escritura de Esquivias con la música, una constante de su obra que aquí se centra en Berlioz. Una delicia

Sobre La casa de las mimosas escribe Pancho una interesantísima entrada que señala una de las características de la narrativa de Esquivias, su capacidad para soprender al lector cuando piensa saber de qué va el cuento.

Ni corta ni perezosa nos mete un San José en la piscina Mª Ángeles Merino que, en su conversación con su amiga Austri, le busca la cara B a la historia del Curso de natación escrita por Esquivias...

Luz del Olmo se pone a dar vueltas a los finales de los cuentos de Esquivias y tanto les da que acaba generando otros...

Y por todo lo alto comienza en el Club Samuel Pérez Gutiérrez llevándose el libro de Esquivias a la montaña tras un periplo que comienza en la Sala Polisón...


El próximo jueves concluyo la serie de comentarios de la colección de cuentos de Esquivias a partir del día 7 de abril comentaremos las Noches lúgubres de Cadalso, una obra interesante y de recomendable relectura desde una óptima moderna. Seguro que sorprenderá a muchos, incluso a aquellos que creyeron leerla en su día y a los que invitaré a entenderla de otra manera. Nos ocupará hasta el jueves 21. El 28 lo dedicará a cuestiones cervantinas para después encarar la recta final del curso.

Recojo en estas noticias las entradas que durante la semana han publicado los blogs amigos. El listado de lecturas para lo que queda de curso, en este enlace.

5 comentarios:

Abejita de la Vega dijo...

Lo más cotidiano se cuela en lo más literario, o al revés. Así son los relatos.

Me divertí especialmente con el del rocambolesco viaje del profesor de Humanidades. Comentaste una vez que Esquivias te había metido en un relato y yo lo recordaba. No, está claro que no eres tú, salvo que sea una pesadilla al estilo de "La Ciudad del Gran Rey". El profesor Robredo pasa de sus clases y de sus alumnos. Y está como una cabra, con perdón, aparte de impartir Historia y no Literatura. Dices que hubo complicidad...El detalle cotidiano de las mudas de ropa tiene miga...

Disfruté mucho dando la vuelta al relato de la piscina. Tengo a Austri muy contenta con los paseos literarios; pero, cuando se entere de la lúgubre lectura del mes que viene, va a salir corriendo. Un libro con muertos y cementerio de noche. Uno de los que figuraban en el tocho que estudiábamos con la ínclita Nebreda, en el Insti, en sexto de Bachiller. No sé como la voy a convencer. ¡Del XVIII, el peor siglo, el de Cadalso, Jovellanos, Moratín, Fray Gerundio y poco más! El siglo tostonazo.

Un abrazo, Pedro. Buena Semana Santa.

Myriam dijo...

Metres mucho con ese guiño en Trafalgar!!!

Y me encantó jugar con lis cuentos de Oscar. No voy a poder estar en ese encuentro el 31 y créeme que lo lamento profundamente.

Estuve viendo las noches fúnebres fe Cadalso en homenaje a su gran amor muerto de fiebres tifoideas y no se si tanta necrophilia aparatosa me a inspirar para escribir algo jejejeeeee ya lo veré... Es que no quisiera que esta parejita se me apareciera por acá yquien sabe si hasta me traen algunos de sus amigos ;-) y después necesite una fumigación especial para enviarles al Ministerio del Tiempo...;-) o directo al Cielo 7mo.

Besos

Myriam dijo...

Ajjj digo: Me reí mucho con...

Óscar Esquivias dijo...

¡Mis respetos y mi profundo agradecimiento al marqués de la Ojeda! ;-)

JL Ríos dijo...

Gracias a todos, los cuentos me están gustando mucho, y es alguien que no conocía.

Un abrazo