miércoles, 2 de diciembre de 2015

y golpeaba el trasero de los monos


El poema El rey de Harlem de Lorca (el segundo de la sección Los negros en la edición facticia que salió en 1940, aunque este poema ya se había publicado en 1933 como Oda al rey de Harlem) comienza con lo que debió considerarse en aquella época como un atentado contra todas las normas poéticas establecidas:

Con una cuchara de palo
arrancaba los ojos a los cocodrilos
y golpeaba el trasero de los monos.
Con una cuchara de palo.

En primer lugar, lo que dice debió considerarse por los partidarios de la poesía convencional como un chiste, un disparate o una broma alejada de todo sentido poético. Supongo que esto se les borraría de la cabeza en cuanto siguieran leyendo y comprendieran que aquello -en 1933, insisto, aunque escrito en 1929- era una nueva forma de entender la poesía. Lorca había decidido romper con todo cuando el contexto era mucho más hostil que el que se encuentran tantos poetas que se quejan de que no se les considere y se limitan a torear de salón ante un público de adeptos.

El poema, en efecto, iba en serio. En él se canta a la revolución de los pobres -aquí, de los negros, cuando tomen conciencia de su situación-, se anuncia un porvenir de violencia, se pide expresamente la muerte de los culpables de la situación. Ya desde ese primer verso en el que vemos al rey de Harlem arrancar los ojos a los cocodrilos y golpear el trasero de los monos con una cuchara de palo. Otro día tocará hablar del significado de estas imágenes, mucho más claras de lo que algunos piensan puesto que el mismo poema nos deja los suficientes rastros para que podamos comprenderlas.

Hoy toca hablar del ritmo. Para los más fieles seguidores de la rítmica tradicional este inicio era una locura: un verso de 9 sílabas que abre y cierra, uno de 13 en segundo lugar y un endecasílabo en tercero. Ritmo impar, por supuesto, que el poeta se apresura a romper mezclándolo con versos de ritmo par y una excelente demostración de dominio del verso libre en un conjunto mixto que provoca el buscado efecto en quien escucha el poema. Ya sabemos que el ritmo que busca Lorca en este poema es precisamente el desasosiego del lector, la inestabilidad que subraya el tema con una velocidad vertiginosa en la lectura y en el recitado. Todo ello conseguido, sobre todo, por el ritmo sintáctico y el ideológico del poema. 

Esta es una lección temprana de cómo escribir poesía moderna que deberían aprender muchos de los poetas a la moda de hoy. Pero Lorca podía hacerlo porque dominaba el ritmo clásico, porque sabía escribir sonetos excepcionales y porque tenía una condición innata para la musicalidad del poema. Porque para romper el ritmo convencional y jugar con la recepción fonética -o visual- del poema, hay que saber de ritmos y silencios, hay que saber para qué sirve un heptasílabo y los efectos que causa al mezclarlo con un verso de ritmo par. O cómo conseguir el verdadero efecto poético de un verso libre. Lo otro no es poesía aunque fragmentemos las líneas y nos aplaudan los amigos.

Y por eso resuena por sí solo ese primer endecasílabo que se encuentra el lector:

y golpeaba el trasero de los monos

Un endecasílabo con acento en sexta sílaba (usando de la sinéresis repudiada por algunos estudiosos de aquellos tiempos que consideraban el recurso pobre y que estropeaba el verso) que también debió herir la sensibilidad del lector normal de poesía del momento: lo usa para decir una cosa que parece una broma, como en esos poemas insustanciales, grotescos, eróticos o de circunstancias humorísticas. Pero este endecasílabo va en serio: un ritmo clásico para decir algo que no lo es. Juego, ironía, violencia y crítica social. Y dominio del ritmo. No sé yo si algunos de nuestros poetas a la moda saben hacer algo parecido o se quedan en meros troceadores de frases para que parezcan versos.

7 comentarios:

impersonem dijo...

Después de leer con atención esta entrada, que es en sí misma una lección de técnica poética (para leerla y escribirla) me voy con una profunda sensación, pues esa es la realidad a la vista de lo que expresas, de que yo (perdón por el pesonalismo-egocentrismo) escribo es el producto de un troceador de frases... me voy con un complejo de carnicero de las letras que no te puedes imaginar...

Precisamente ayer me surgió en mi blog una conversació relativa es este tema, y, al leer lo que dices, entro en período de profunda reflexión...

Me alegro mucho de que hayas escrito esto y de haberlo leído... pues como dice esa frase de que "las ideas contrarias clarifican las propias"... las ideas que expones en esta entrada han aclarado bastante las mías... sobre todo porque hablas desde un vasto conocimiento técnico sobre Literatura.

Abrazo

Abraham Cuesta dijo...

el uso de tanta técnica parece sencillo en manos de profesionales o maestros e incluso yo diría que da sensación de casualidad cuando éstá todo milimétricamente estudiado.

A veces, yo personalmente, tengo la sensación de que al analizar el significado de unos versos es imposible darle el significado que el autor ha querido darle, porque para el autor tendrá un significado de una o varias vivencias que refleja bajo su punto de vista y nosotros podemos darle una vision distinta. Creo que algo tan íntimo como unos versos no puede interpretarse de una forma sino que cada lector tendrá la suya propia.

En cuanto a la forma, en mi humilde opinión, veo muy complicado ceñirse a unos cánones establecidos que a veces coartan la expresividad del alma, pues creo que mostrar sensaciones, sentimientos...de una forma tan matemática le puede quitar su caracter sensitivo.

Ésta es una opinión de un neofito que seguramente sea un troceador de frases más y su desconocimiento de tanta tecnica le haga envalentonarse para escribir un comentario que puede que haga chirriar las entrañas de aquel purista conocedor de la técnica, pido perdón de antemano si es así y gracias por las posibles correcciones, pues creo más instructivo las críticas de un desconocido sobre lo que está mal, que las alabanzas de los adeptos y seguidores.

Gracias por las enseñanzas!

un abrazo!

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Queridos IMPERSONEM Y ABRAHAM: La escritura tiene muchas ramificaciones. Cuando uno escribe para comunicar ideas, sentimientos, emociones es aceptable y nadie pueda negar la condición de escritura a esos textos. Mucho menos yo. Otra cosa es cuando uno se suma a una de las varias sectas literarias que hay y se arroga el derecho a juzgar a las demás. En esos casos, igual que uno juzga puede ser juzgado. Conozco poetas en España que critican lo mismo que ellos hacen cuando lo ven en un sector de poetas contrario. Sucede, sobre todo, entre los del nuevosentimentalismo expresado directamente y mayoría de los partidario del realismo sucio. En el fondo, ambos hacen lo mismo pero desde espectros poéticos diferentes. Por esquematizar de forma un tanto caricaturesca: lo cursi y lo grosero. Siempre ha existido.
En el texto (y en la entrada anterior) no critico a quien siente la necesidad de escribir. No critico a quien lleva buena intención en ello. Tampoco niego el derecho a que cada cual haga lo que quiera. Lo que digo es que no se puede vender como nuevo algo que se ha hecho mucho antes solo porque la gente no lea ni conozca el pasado literario -con lo que juegan algunos avispados- y, sobre todo, cuando lo que se hace ni es tan osado ni tiene tanta calidad como lo que hicieron escritores hace décadas. En concreto: es más valiente lo que dice Lorca en este texto que la mayoría de la poesía del realismo sucio actual, que torea de salón sin jugársela realmente. Por lo tanto, no nos dejemos engañar ni asombrar por tantos trileros como hay.
En cuanto a la eterna lucha entre técnica y expresión de emociones, es algo irresoluble. Pero Abraham, que sabe mucho de esto, no podrá negarme que el esfuerzo sin técnica no suele dar más resultados que los de la buena voluntad. Cuando nuestra poesía crece debe crecer también nuestra conciencia de la técnica, aunque sea para transgredirla. Este texto de Lorca, por ejemplo, no es nada oficialmente canónico. Y ahí está, dando lecciones de modernidad casi un siglo después de ser escrito.
Supongo que esto merece una entrada que debo escribir.

Abraham Cuesta dijo...

Estoy de acuerdo en que hay gente (avispad@s) que se aprovecha de la ignorancia o desconocimiento de los demás, pues eso pasa en todos los campos...Muchas gracias por tus palabras y tus enseñanzas, seguiremos aprendiendo!!!

Ele Bergón dijo...

Este debate del saber la técnica en poesía y no lanzarse a escribir un poema sin tener una mínima base, frente a los que opinan que el atenerse a las reglas encorseta la poesía, lo he oído en todas las tertulias a las que he acudido y nunca se llega a un acuerdo. Creo que cada poeta ha de sentirse libre en esto de escribir, entre otras cosas porque la poesía es sinónimo de libertad, pero sí soy partidaria de que cuanto más se conozca la palabra y su forma de utilizarla, puede que el poema salga mucho mejor y eso es el tiempo el que va a decidir, como pasa con este poemario de García Lorca de Poeta en Nueva York, que siempre me ha fascinado y cuando visité Nueva York, lo comprendí muchísimo más.

No soy ninguna experta en poesía, pero sí me gusta leerla y escribirla, otra cosa es que consiga elaborar un buen poema.

Besos

impersonem dijo...

Estoy de acuerdo contigo, y coincido en lo que dices al final... yo siempre he tenido estas dudas, no han surgido ahora a raíz de leer tu post, pero el leerlo me ha servido, y mucho, para tomar conciencia de algunas cosas que tenía un poco descuidadas y tratar de mejorar, si puedo, en la técnica que desarrollaron otros y que, a lo largo de los tiempos, ha dado forma a infinitas inspiraciones...

Te contesté en mi blog y no había entendido muy bien lo del sectarismo, ahora, al leer tu respuesta, ya lo he entendido.

Creo que tienes mucha razón sobre la necesidad de adquirir el dominio de la técnica sin perjuicio del sentimiento... probabemente la técnica logre un mejor "encuadre" del texto...

Sí, yo creo que se hace preciso que hagas una entrada sobre ello, estaré pendiente y, como ya sabes que a veces me ausento por largos períodos de tiempo de este mundo virtual, espero que sea pronto pues ahora estoy animado a permanecer por aquí...

Lo dicho Pedro, creo que tienes razón... te agradezco tu información cualificada, pues me ha permitido tomar conciencia de algunas cosas que en la inercia desbocada de escribir y publicar me pasaban desapercibidas y que creo son necesarias ponderar para que lo escrito tenga un cieto orden y concierto dentro de este campo de la poesía...

Gracias.
Abrazo.

Myriam dijo...

Magistral, magistral.
Por eso amo la Arqueología, la Historia,
la lectura de los clásicos.
Y tus clases.

Y Lorca, es mucho Lorca, un genio.

Besos

(Primera vez que escucho, eso de toreo de salón, me gusta. Es una imagen muy plática)