lunes, 26 de octubre de 2015

Cervantes en el Programa de la Experiencia


La semana pasada comencé mis clases en la Universidad Abierta del Programa de la Experiencia de mi Universidad, destinado a personas mayores de 55 años. Ya lo he comentado aquí otras veces. A diferencia de lo que pueden pensar otros colegas, para mí estas clases suponen un enriquecimiento personal. Son ya unos cuantos años los que participo como docente en los diferentes programas, cursos y actividades de la Experiencia y siempre he tenido buenas experiencias. Alumnos que quieren aprender, que acuden a clase con ilusión y muchas ganas, que participan activamente, que se muestran respetuosos pero no dispuestos a ser engañados, que no buscan obtener un título ni medrar en el mundo académico y que distinguen inmediatamente la calidad de lo que se les ofrece y que siempre intentan ampliar lo que reciben en clase. A algunos de esos alumnos los acompaño a lo largo de los años y he comprobado su crecimiento intelectual y personal a consecuencia de la motivación con la que afrontan estas clases.

Este curso, la directora del programa, Carmen Palmero, me ha pedido que imparta un monográfico sobre Cervantes para conmemorar tanto el cuarto centenario de la publicación del Quijote como del fallecimiento del autor. La pasada semana dediqué mi clase a comentar quién no era Cervantes. Lo hice a partir de la falsificación del retrato cervantino obra, presuntamente, de Juan de Jáuregui. Una notable superchería que preside una de las paredes nobles de la Real Academia Española.

Hoy he comenzado a hablar de lo que sí sabemos de Cervantes, ese puñado de documentos tan interesantes pero que nos componen una biografía fragmentada con lagunas cuya resolución nos ayuda no solo a comprender a Cervantes sino también su época. Estos misterios cervantinos han permitido una multitud de Cervantes puesto que todos han querido llevarlo a su terreno. He llegado hasta ese momento en el que Cervantes regresa a España tras su cautiverio en Argel, deseoso de obtener las recompensas a los muchos méritos que él creía haber acumulado en su servicio a la Corona. Justo cuando descubre que Lepanto queda muy lejos, que la Corona no paga bien a los secundarios de la historia y que se ve cargado de deudas contraías para pagar su rescate, con un futuro incierto y habiendo perdido buena parte de su vida sin haber obtenido otra cosa que duras experiencias (una huida de España por causas aún no resueltas, un duro ejercicio militar, el cautiverio).

En la próxima clase completaré su biografía. Cervantes irá de fracaso en fracaso durante toda su vida o, mejor dicho, de esperanza rota en esperanza rota: intenta ser un joven escritor y debe huir de España, intenta tener una carrera militar de éxito y se convierte en un lisiado, intenta obtener la recompensa por sus servicios y queda cautivo, intenta ser un escritor con carrera exitosa que le permita ganar dinero y aparece Lope de Vega y lo destierra del primer plano, intenta ganarse la vida en la administración y acaba en la cárcel, intenta disfrutar de una vida familiar tranquila y no tiene más que dolores de cabeza...

Por eso, cuando consigue acertar con la tecla adecuada (el éxito de la primera parte del Quijote y la protección del conde de Lemos tras no sentirse a gusto con la del Duque de Béjar), aprovecha el tirón. Tenía demasiadas cosas que decir y poco tiempo. De todos los Cervantes posibles yo me quedo con este, con la persona que no pierde las ganas de seguir viviendo para luchar por el sueño de ser escritor y vivir del producto de su escritura aunque tenga que acogerse -los tiempos son los tiempos- a mecenas no siempre suficientemente generosos. Había pasado demasiado tiempo zaherido y ninguneado sabiendo que llevaba dentro toda una literatura.

Tuvo que reinventarse varias veces a lo largo de su vida, tras cada una de las experiencias biográficas que pudieron acabar con él o acallarlo, y su mejor invención fue el personaje que de sí mismo construyó en sus obras. Está tan prodigiosamente construido que aún hoy disfraza la persona que está detrás de él y suele confundir a quienes se le acercan con ideas preconcebidas.

6 comentarios:

PENELOPE-GELU dijo...

Buenas noches, profesor Ojeda:

¿A qué se considera éxito? ¿Aspiran a las mismas metas todas las personas?
Cervantes no obtuvo la recompensa material que merecieron sus sufrimientos, ni sus trabajos, pero él no dudaba de su talento como escritor. Por eso no se derrumbaba a pesar de las contrariedades que le llovían.

En cuanto a las clases con mayores de cincuenta y cinco años, pienso que tienen que ser enriquecedoras. Como lo son con alumnos niños, que llenan de alegría, o con adolescentes a las puertas de un mundo por delante. Lo que hace falta es que al profesor le guste su labor, y que disfruten enseñando y compartiendo lo que se ha aprendido en los libros con el bagaje de conocimientos que les ha aportado su propia experiencia.
Enlazo un precioso poema de Juan Ramón Jiménez, interpretado por Amancio Prada.

Abrazos.

Abejita de la Vega dijo...

Seguro que disfrutas y que disfrutan. Y Cervantes vuelve a vivir, nada que ver con la tontuna de revolver huesos.

“¡Adiós, gracias; adiós donaires; adiós, regocijados amigos; que yo me voy muriendo, y deseando veros presto contentos en la otra vida!”

Besos, nos vemos.

São dijo...

O teu primeiro parágrafo é toda uma abordagem correctisssima de quem vai para uma Universidade sendo já uma pessoa longe da juventude, parabéns.


Deve ser um encanto ter-te como professor, como já to disse antes.

Quanto a Cervantes, gostei muito de lar o que aqui escreveste sobre essa pessoa tão multifacetada e com uma vida tão aventurosa.

Beso , querido amigo mio.

pancho dijo...

"Siempre pondrán mala cara/ Sancho, el cura y el barbero;/ pero, para /los locos es el sendero." La perseverancia de Cervantes al final tuvo el premio gordo: no hay otro escritor nacional que concite tanta unanimidad en su aceptación. Otra cosa distinta será que se lea en este país que no se lee mucho.Los móviles e internet ocupan cada vez más tiempo libre que antes se empleaba para leer a falta de otro entretenimiento.
Expones el ideal de la enseñanza, tengo algún grupo de adolescentes ruidosos, con una energía intacta que les sale a borbotones, de los que se hace difícil decir lo mismo.Ojo, que también los hay que son como esponjas, con una curiosidad exigente que te activan y te motivan a seguir adelante. Tiene que haber de todo.

JL Ríos dijo...

Por edad ya puedo entrar en ese programa, ya ves. Y por interés también. Estoy seguro de que tus clases son satisfactorias por ambos lados, todavía más si son sobre Cervantes, que parece ser lo que se llama ahora un "perdedor" coyuntural y un ganador histórico.

Un abrazo

Paco Cuesta dijo...

Don Miguel está de una u otra manera, presente en todas sus obras.
Gracias, Profesor.
Un abrazo