jueves, 25 de junio de 2015

Civilización y barbarie en las Crónicas periodísticas de la Guerra de África de Núñez de Arce y noticias de nuestras lecuras.


Bajo el brillante texto de Núñez de Arce, que oscila entre la crónica periodística de una modernidad de estilo que sorprende, el relato costumbrista y la descripción literaria de los lugares, late un tópico de la cultura del momento.

El enfrentamiento entre civilización y barbarie es una constante temática del siglo XIX, especialmente en la segunda mitad. También lo fue en otros cronistas del acontecimiento bélico que nos ocupa, en los redactores de las proclamas y discursos y en la retórica oficial. A pesar de que hay un momento en las crónicas en el que Núñez de Arce comienza a hablar de que España no había ido al norte de Marruecos para quedarse sino para salvaguardar su honra y se decanta por la opción final de O`Donnell en los acuerdos de paz  de abandonar lo conquistado contra la línea editorial de su propio periódico, es insistente en los primeros envíos al periódico todo lo contrario: España proyectaba infraestructuras y otras instituciones para una larga estancia. Es evidente la raíz neocolonial de toda esta argumentación y también el recubrimiento ideológico: España llevaba la civilización a un lugar dominado por la barbarie, el atraso y la desorganización. Una región que carecía completamente de una estructura de estado al estilo europeo. A diferencia, además, de lo que había ocurrido en tiempos del Imperio, no se trataba de una conquista para imponer el dominio de una monarquía absoluta sino de llevar, según Núñez de Arce, la idea de libertad de las nuevas monarquías parlamentarias a un territorio que no la conocía. Este concepto ideológico irá creciendo a lo largo de las crónicas y ocupará párrafos enteros para justificar tanto la acción militar como muchas de las cosas que allí ocurrieron. Pero también late debajo de las descripciones de los personajes -tanto los europeos como los africanos-, de los hábitos y costumbres locales, de la ciudad de Tetuán o el campamento enemigo -en el que reina la inmundicia y el ajuar es similar al de los mendigos de las ciudades europeas-  y de los paisajes. Esta parte de África se presenta como tierra inhóspita a la que hay que llevar la civilización. Es curioso que solo salve a los marroquíes cuando los compara con los judíos, a los que desprecia en un claro gesto antisemita.

Como muestra, una anécdota en la que se detiene Núñez de Arce en su crónica del 24 de febrero de 1860. Conversando con los enviados de Muley-Abbas para negociar el tratado de paz, los siguió cuando el general Ríos les muestra las novedades técnicas de las que dispone el ejército español. Al examinar el telégrafo que conecta el alojamiento del general con la Aduana del Martín, dice:

El aparato no les llamó la atención, y se comprende bien, porque su inteligencia no está lo suficientemente ilustrada para que puedan entender y admirar estos grandes adelantos de la civilización. Además, como hijos de un pueblo casi primitivo, no sienten la imperiosa necesidad de vivir años en minutos, digámoslo así, ni arde su sangre con la fiebre que agita a las razas europeas, ávidas de emociones, de cambios, de peripecias, y deseosas no sólo de devorar el espacio, sino de escalar el cielo.

Es curioso, al redactar el texto -que continúa en la crónica en este tono-, Núñez de Arce mezcla conceptos propios del materialismo que inunda ya el pensamiento europeo con restos del romanticismo por el que se retrata la vida de esta gente con un guiño de nostalgia por un tiempo perdido inevitablemente. Es brillante ese concepto que fabrica Núñez de Arce tiene muchos matices, algunos incluso positivamente contrarios a la civilización que defiende el autor: no sienten la necesidad de vivir años en minutos.



Noticias de nuestras lecturas

Mª Ángeles Merino sigue con el comentario de las Crónicas en su formato de diálogo en familia a partir de la lectura de La Iberia. Preocupaciones hondas en el seno de una familia burguesa que alteran la vida normal. La guerra, en efecto, no es un juego.

Gelu comienza su comentario de la obra con una buena idea: contextualizar en la época del conflicto usando para ello el periódico La Iberia. Así es posible comprender mejor esta guerra.

Se detiene Mª del Carmen Ugarte en las facetas costumbristas de las crónicas, sus descripciones llenas de elegancia y su forma de encarar los tiempos de espera del conflicto. Bendita hemeroteca.

Recojo en estas noticias las entradas que hayáis publicado hasta el miércoles anterior. Si me he olvidado de alguna, os  agradezco que me lo comuniquéis. Podéis consultar el listado con los títulos del presente curso y las condiciones de participación en este enlace.

3 comentarios:

romi dijo...

Hola Pedro siempre tan interesante tu blog, lo saludo desde Buenos Aires

Cariños

Sor Austringiliana dijo...

Bárbaros contra bárbaros, qué más daba el filo de las gumías o el de las bayonetas. Pero qué refinados de espíritu los europeos, qué superiores se sienten, va usted a comparar a la Virgen de África con Mahomet...Terrible, ideas de superioridad de raza y de cultura ya superadas ¿o no?

Espero que hayáis tenido un buen viaje.

Besos, Pedro.

JL Ríos dijo...

Voy todavía por la primera mitad, pero las entradas y los comentarios, también los enlaces, lo hacen más interesante.Ya comentaré cuando lo acabe.

Un abrazo