jueves, 5 de marzo de 2015

El perspectivismo en Entre visillos para contarnos un fragmento de vidas cruzadas y noticias de nuestras lecturas, con anuncio de la próxima.


El perspectivismo es uno de los grandes aciertos de Entre visillos. No hay un único narrador en esta novela, sino varios. Y cuando aparece el narrador en tercera persona focaliza la acción a través de algún personaje, al que se pega. La historia, por lo tanto, no se nos cuenta con un único punto de vista y el lector la va construyendo según las visiones que le ofrece cada personaje. Singularmente a través de lo que narran en primera persona Natalia y Pablo pero también a través de lo que dicen en sus conversaciones el resto. Así, el narrador externo no sanciona directamente una única verdad y el lector tiene la sensación de que aquellos puntos de vista cruzados son como la realidad, un nudo en el que se juntan varias miradas cada una en posesión de su propia verdad. Poco a poco el lector comprenderá las razones de cada uno -es magnífica la formulación técnica que nos aporta, casi al final, del padre de Natalia- y entenderá las razones de sus actos. Incluso alguno de los que le parecían más nobles en sus primeras actuaciones -Elvira, Pablo- dejan en evidencia los lados más débiles de su carácter. Porque la realidad es así, poliédrica, y solo podemos llegar a comprenderla a través de aportaciones corales como en esta novela.

El lector ha asistido a tres meses en la vida de una ciudad de provincias. Falta mucho de esa vida: el mundo del trabajo, las clases más pobres... Se nos ofrece solo eso, un fragmento, una secuencia de una película que se vivía en la realidad y ante la que cada uno, como estos personajes, debía tomar sus propias decisiones de acuerdo con sus circunstancias y su psicología. También según los encuentros en el hilo que la vida teje cada día.

Me parece central el que tienen Natalia y Pablo. Aquella, para este, no es, en realidad nadie. Puede decirse que cuando habla con ella discursea. De hecho, el encuentro en la estación al final de la novela delata el verdadero carácter del profesor alemán: no quiere comprometerse con nada, en realidad. Sin embargo, lo que le dice a Natalia fortalece en ella la voluntad de vivir su propia individualidad por encima de cualquier presión familiar o social, para ella sí es trascendente porque le cambia la vida.

Otro encuentro en este cruce de vidas en tres meses se produce entre Elvira y Pablo. En realidad, Elvira tampoco es nadie para Pablo pero el encuentro con este supone una reacción violenta en la joven: es un hombre al que no podrá dominar y eso la lleva a buscar el control de aquel a quien sí puede tener a su servicio y adoptar la decisión de casarse lo antes posible, cosa que no esperaríamos al inicio.

Es curiosa la forma en la que Martín Gaite pone en evidencia a casi todos los personajes: tanto a los que se integran en la sociedad sin cuestionarla como a los que la cuestionan pero tampoco cuentan con una grandeza interior que pueda mejorarla a partir de su rebeldía. Cuando el tren sale de la estación, como lector, me agarro a la única esperanza de aquella adolescente que dejamos en el andén.

Noticias de nuestras lecturas


Mª Ángeles Merino se centra en su entrada de esta semana en el personaje de Elvira y sus circunstancias. Buen análisis para comprender a este personaje.

Paco Cuesta se fija en el luto como costumbre social para que podamos comprender mejor la sociedad que nos narra Martín Gaite en esta novela. Entrada iluminadora.

Coro Entreaguas se centra en las chicas pobres de la novela para llevarnos a las decisiones personales y un recuerdo propio. No os perdáis esta entrada.

Mª del Carmen Ugarte aborda un tema que en la novela aparece casi como sin darlo importancia pero que a muchos nos recordará conflictos familiares: la hora de regreso a casa, sobre todo para las mujeres jóvenes. Se jugaba más de lo que parecía.

El próximo martes día 10 de marzo tendremos la reunión mensual del Club de lectura en su versión presencial en el horario y lugar acostumbrados para comentar Entre visillos.

Próxima lectura


El próximo jueves comenzamos con los comentarios de la lectura que nos ocupará hasta el 9 de abril: El héroe discreto, la novela que Mario Vargas Llosa publicó en septiembre de 2013 en la editorial Alfaguara. Se trata de su regreso a la ficción tras haber obtenido el Premio Nobel en el 2010. Se ambienta en el Perú actual.


Ya sabéis que recojo en estas noticias las entradas que hayáis publicado hasta el miércoles anterior. Si me he olvidado de alguna, os agradezco que me lo comuniquéis.

Podéis consultar el listado con los títulos del presente curso y las condiciones de participación en este enlace.

7 comentarios:

São dijo...

Já li mais do que um livro de Mário Vargas e me agradaram.

E se situa no Peru , que visitei tão recentemente, fico interessada.

Buenos soños, amigo mio :)

Paco Cuesta dijo...

Entre visillo es como un ramillete de pequeños detalles ciertos, vividos, posiblemente todavía válidos (algunos). tal vez como los sentimientos unidireccionales alumno/a - profesor/a

pancho dijo...

Apenas hemos empezado y ya se termina el mes dedicado a la novela, me habría gustado haberle dedicado más tiempo, pues leyendo con la atención que lo hacemos para el comentario surgen infinidad de cosas cercanas que lo merecen.Y no solo por la cercanía geográfica en la que tiene lugar el relato. Pero hay que ajustarse a los tiempos que es lo que nos falta.
También creo que la cualidad más ponderada y mejor considerada de la novela es la complejidad del narrador, como tan bien nos señalas en estos soberbios análisis literarios que nos regalas.
Un abrazo.

Abejita de la Vega dijo...

Elvira no va a ser capaz de echar a volar su balcón, es más cobarde de lo que parece. Y Pablo huye, no desea implicarse con nada ni con nadie.

El valor está en Julia que esa sí que sale del círculo. Natalia saldrá algún día, el discurso de su profesor y el ejemplo de su hermana la ayudarán.

Carmen Martín Gaite construye una novela muy moderna con su coro de perspectivas, digna ganadora del premio Nadal que inauguró Carmen Laforet, otra "chica rara".

Voy entrando en el de Vargas Llosa, un escritor que no es mi debilidad. Me es más fácil entrar en la ciudad provinciana de los años cincuenta que en la urbe sudamericana del siglo XXI. Será porque soy de Burgos.

Besos, lo del martes promete.

Gelu dijo...

Buenas noches, profesor Ojeda:

Esta semana he seguido ocupada con los libros llenos de bondad y poesía de José Antonio Abella y de José Fernández-Arroyo. Si las cartas de Edelgard ya eran atrayentes, con el diario tan sincero de uno y la cuidadosa investigación histórica, biográfica y médica llevada a cabo por mi paisano burgalés, las páginas resultantes hacen que nos desplacemos a Flensburg con la imaginación, del mismo modo que lo hicieron ellos en la realidad.
En mi blog de cine dediqué un post a la película ’Pasión inmortal‘.

Tenía pensado publicar una entrada con la música y el cine que encierra “Entre visillos”, pero calculé mal y sigue incompleta en borrador. Será la próxima aportación a la lectura.

Abrazos.

Myriam dijo...

Lo estoy leyendo, está muy bueno. Me encanta. No en vano ganó el Nobel de Literatura!!!! Con qué "aparente" sencillez (y humor) va relatando las historias de estos personajes, personajes latinoamericanos (del norte de Sudamérica) perfectamente reconocibles. Y sin embargo, la estructura narrativa es (para mi) compleja, muy elaborada: me refiero a como va entretejiendo los diálogos de los distintos personajes entre la acción pasada y la presente, por ejemplo, en el Capitulo 6. Por eso me gustaría, que nos explicaras, si es posible y por favor, sobre la estructura narrativa que utiliza Vargas LLosa con tanta maestría.

José Luis Ríos Gabás dijo...

Me falta poco para acabarla, y me está gustando mucho, supongo que, en parte, porque reconozco algunos caracteres y maneras, y esas pequeñas ciudades de provincias también las conozco. Toda la novelas parece una cata de la realidad, una cápsula de tiempo. En fin, que muy bien.

Un abrazo