viernes, 27 de febrero de 2015

Tavira, desde el puente.


Sobre el río Gilão las nubes se detuvieron para dar pausa a mi fiebre. Tavira aparecía así en un extraño murmullo, como si toda la historia de este lugar hablara en voz baja. En el antiguo Mercado presentaban la temporada del equipo ciclista que lleva el nombre de la ciudad y en la Iglesia de Santa Maria do Castelo solo un puñado de turistas daban vueltas para comprender el secreto del reloj detenido -no es época esta de turismo de masas-. Un mariscador caminaba el lecho del río contemplado con indiferencia por cientos de gaviotas. Un par de muchachos escuchaban música de su teléfono móvil sentados en el borde de un mirador que ordenaba el casco antiguo de la ciudad hacia la orilla del río. Tenía la sensación de una ciudad de ecos en la que yo aportaba también los míos. En las barandillas de la Ponte Antiga parejas de enamorados se prometían amor con candados marcados con sus iniciales, a la manera de la moda que se extiende por todo el mundo: otra forma de que el tiempo se enrede en la memoria de las cosas y quizá tengamos oportunidad de retenerlo en la ilusa ambición de ser eternos. Hay ciudades que nacen para siempre así, como cruce de tiempos y a todos ellos pueden sobrevivir porque, sencillamente, no quieren combatirlos. Quizá sea, tan solo, que respiré profundamente y se me fueron todas las prisas.




4 comentarios:

XuanRata dijo...

Portugal tiene ese tempo, hecho para caminar y detenerse, como un puente entre dos orillas que nos son igualmente familiares. Ir a Portugal, aun la primera vez, es siempre regresar. Si es posible la saudade de un lugar en el que nunca hemos estado, ese lugar es cualquier calle de cualquier pequeña ciudad de ese país imprescindible.

Y que hermosa luz en estas fotos...

Un abrazo.

Ele Bergón dijo...

No conozco Tavira, pero sí he ido con algo de frecuencia a Portugal y es verdad que en muchas ciudades y pueblos de este país la calma y el tiempo, se quedan detenidos en sus calles, edificios y también en la placidez de sus habitantes.

Un abrazo

José Luis Ríos Gabás dijo...

No he estado nunca en Portugal, pero lo que escribes y describes me está animando a hacerlo, que lo sepas. La ausencia de prisas, eso es fundamental.

Un abrazo

dafd dijo...

Me ha gustado esta descripción. Palabras que realmente susurran y pintan ideas, sentimientos...