miércoles, 14 de enero de 2015

Cada vez me parezco más a mi padre

Fotografía de Amalia Trujillo.

Cada día me parezco más a mi padre. O eso quiero creer. Lo pensaba esta mañana, cuando Amalia Trujillo me remitió una selección de las excelentes fotografías que tomó en el acto de ayer (Amalia crece día a día como fotógrafa y ya tiene un buen puñado de ellas que merecen exposición en Burgos). La ocasión fue el encuentro que mantuvimos en el Museo del Libro Fadrique de Basilea los miembros del Club de lectura de La Acequia con José Antonio Abella, el autor de La sonrisa robada, la novela que hemos leído en el último mes (mañana daré cuenta aquí del coloquio). A Amalia la conocí en los tiempos ilusionantes en los que constituíamos la Burgosfera porque ella, junto a otras bibliotecarias burgalesas, ponía en marcha el acertado blog Burgostecarios. A los integrantes del gremio de los bibliotecarios deberían condecorarlos todos los días del año por su meritoria y no siempre agradecida labor.

Cada día me parezco más a mi padre. Lo pensaba mirando las fotografías que me tomó Amalia. Me dejo el pelo más largo que mi padre -que se lo cortaba una vez al mes-, me visto de manera menos formal -mi padre casi siempre llevaba corbata y pañuelo en el bolsillo de la americana-, pero cada día me parezco más a mi padre. Incluso en la forma en la que me comienza a escasear el cabello en algunas zonas de la cabeza o en la sombra de la barba a las pocas horas de afeitarme. El perfil es suyo, así como las cejas. Cuando a mi padre le operaron de cataratas le cambió la forma de mirar, que era como la que yo tengo ahora. Lo que no le cambió ni la enfermedad que acabó con él fue la sonrisa, que dicen que yo tengo desde joven.

También me parezco cada día más a mi padre en querer más a los míos, en ser amable con todo el que se me acerca pero no aguantar a los hipócritas y falsos y desenmascararlos primero para luego apartarlos de mi lado. Soy cada vez más tolerante con la forma de ser de la gente humilde pero cada vez más intolerante con los que tienen poder -el que sea, del nivel que sea- y lo usan sin ninguna compasión ni piedad ni elegancia pudiendo hacerlo de otra manera -y siempre hay otra manera de usar el poder-. En eso también me parezco cada vez más a mi padre. Como cada vez me parezco más a mi padre en comprender las razones del otro pero no comprender la falta de empatía, de solidaridad y de respeto. Quisiera creer que en todo esto me parezco cada vez más a mi padre.

Según pasan los años mi rostro se parece más al de mi padre -él era un poco más alto que yo y más grueso, tenía una percha envidiable y siempre llevaba recta la espalda y la cabeza alta-. Lo único que me falta por saber es si cuando me llegue el momento lo afrontaré con la misma dignidad que él tuvo. No estaré aquí ya para contarlo.

24 comentarios:

poemas lichazul dijo...

lo que se hereda no se hurta
bss

María dijo...

Tu padre seguro era un sol, como tú lo eres, Pedro, has heredado su alma y su belleza, eres además de guapo, una maravillosa persona.

Un beso.

São dijo...

Teu pai era um Senhor ,decerto.Aliás como tu !

Querido amigo, que tenhas uma noite descanasda :)

Alicia Montero dijo...

Querido Pedro, que manera más profundamente hermosa has tenido para honrar a tu padre...
Algo que "vislumbro" de esto Constelaciones Familiares, te puedo decir que él debe estar muy contento con este gesto tuyo que te enaltece como ser humano y como hijo!

Te abrazo, te respeto y te quiero maestro!

Ali

Omar enletrasarte dijo...

un orgullo inofensivo, digno de quien es ganado por remembranzas
.
mis respetos y el mismo abrazo de toda la vida

Rita Turza dijo...

Una maravilla leerte Pedro,no conocí a tu padre, pero creo que sí que por todo lo que cuentas de él, cada día te pareces más a tu padre.

Como decía mi abuela "Quien a su familia se parece honra merece"

Besos.

Joselu dijo...

Debe ser curioso tener un referente del que te puedas sentir orgulloso. Yo no lo tuve tan fácil, pero, aun así, advierto que algo de nuestros padres queda en nosotros. Mi físico es igual al suyo. Él detestaba la literatura. Decía que era anacrónica y no le gustaba cuando yo me embebía en novelas cuando tenía dieciocho años. Nuestra relación fue muy compleja, así que no me es tan fácil relacionarlo conmigo, pero si, algo de eso hay, para bien y para mal.

Edurne dijo...

"Quien a lo suyo se parece..."
Es obvio que según nos adentramos en la vida, nuestros semblantes y gestos, y hasta pensares, se van pareciendo más y más a los nuestros.
Sí te pareces a tu padre, por una foto que nos has puesto en alguna ocasión de él haciéndole el homenaje.
Tú contento y él más.

A mi hermano, desde que mi padre ya no está, y antes también, todo el mundo le dice que se impresiona, pues es el vivo retrato de su progenitor.
Y es cierto. Y yo misma también me reconozco igual que mi madre en multitud de situaciones.

Haces bien en parecerte a él. Es un traje que se lleva con muchísimo orgullo.
saber que se ha heredado no solamente el físico, el rasgo o el gesto tal o cual, sino el pensamiento, la paciencia, la tolerancia, la dignidad de ellos.... eso da una tranquilidad y una madurez que...

En cuanto a la presentación del libro con autor que tuvísteis el martes 13(ni te cases ni te embarques),y que debió ser una gozada, estoy leyendo la estupenda crónica de Mariángeles.

Besos.
;)

Kety dijo...

Hermoso homenaje a tu padre. Enhorabuena.

Un abrazo

Montserrat Sala dijo...

Hola profesor: quisiste tanto a tu padre que la figura de la madre, que la tuviste seguro,ha quedado en la mas absoluta oscuridad. Pero te comprendo; yo siemmpre hablo de mi tio y de mi madre como personajes centrales i principales de mi educación y de mi vida. Y por descontado que también tuve padre.Y lo quise Pero uno siente predilección por una manera de ver las cosas y de hacer y sentir la justicia de forma diferente.Un abrazo amigo.
MI madre decia: (siempre mi madre): quién a los suyos parece honra merece.

poemas lichazul dijo...

Pedro solo por curiosidad... siempre te he leído referencias a tu papá, pero tu eres mitad y mitad... y de tu Madre qué??, acaso de ella no heredaste nada

bss

Amalia Trujillo dijo...

Glups! muchas gracias Pedro por tu mención o más bien menciones que me sonrojan y no merezco, además como siempre casi no me entero porque a estas alturas ya habrás descubierto que soy un gran desastre jjjj, no obstante reitero lo dicho, mil gracias por esto y por recordarme algo importantísimo el gran memorial de vida de nuestros padres a los que debemos honrar siempre. Bss

Abejita de la Vega dijo...

Muy buena la foto con tu perfil y el del león.
Creo que todos vamos pareciéndonos más a nuestros mayores a medida que vamos cumpliendo años. La genética asoma. Y la tuya tuvo que ser muy buena, en lo externo y en lo interno.
Besos

Ele Bergón dijo...

Te reconozco muy bien en esta forma que te has definido, tomando como referencia a tu padre. Si me lo permites te diré que yo también te veo así.

Mereció la pena y mucho el acercarme hasta Burgos el martes. Lo pasé muy bien.

Besos

Luz

Isabel Barceló Chico dijo...

La dignidad te acompaña en todo momento, en tus opiniones, en la forma de expresarlas, en la nobleza que trasluces. Estoy seguro de que afrontarás la muerte del mismo modo que la vida. Y te lo digo yo, que tampoco estaré allí para contarlo.

LA ZARZAMORA dijo...

De tal palo...
;)

Besos, Pedro.

Amapola Azzul dijo...

Mejor no pensar en la muerte, Pedro, Ufff¡
:(

Besos¡

Amapola Azzul dijo...

Mejor no pensar en la muerte, Pedro, Ufff¡
:(

Besos¡

PENELOPE-GELU dijo...

Buenas noches, profesor Ojeda:

Y hay casos, en los que, valorando y recordando esa dignidad y sacrificio heredadas, aún se mejora a los antepasados.

Un abrazo

P.D.: Mirando las fotografías el parecido es evidente. Y seguramente, la semejanza se repita hasta en la voz.

Paco Cuesta dijo...

Los sentimientos acercan lo que el tiempo separa.
Un abrazo

José Luis Ríos Gabás dijo...

Lo he leído y me ha gustado. Supongo que ya estamos en esa edad en la que nuestros padres van creciendo en nuestra memoria.

Un abrazo

dafd dijo...

En una vieja entrada en La acequia comentabas que nosotros mismos, al verlos envejecer, nos vemos en ellos. La recuerdo porque..., no hace falta decirlo.

Campurriana Campu dijo...

¡Qué bonito regalo te dejó tu padre, Pedro!

mojadopapel dijo...

Me hubiera gustado conocerlo.