viernes, 5 de diciembre de 2014

Una sociedad sin matices



Construimos una sociedad sin matices. Su primera víctima fue el modo subjuntivo. Es curioso ver cómo se simplifica el mensaje de alguien que se expresa en subjuntivo hasta entenderlo como indicativo sin adverbios. Los políticos, los demagogos y los periodistas fueron los primeros en matar el subjuntivo. De hecho, en español, el subjuntivo comienza a ser una especie en vías de extinción. Y en el subjuntivo se expresaban los sentimientos, los deseos, las hipótesis en una variedad de matices que asombra. Hace unos años se recomendaba usar el indicativo y prescindir del subjuntivo a los extranjeros que aprendían de nuestro idioma por su dificultad en las fases iniciales del aprendizaje. Después desapareció de las normas por parecer retórico y decimonónico. Finalmente, ha sido eliminado como forma de expresión -más allá de cuatro o cinco fórmulas- en todo texto destinado a la comunicación masiva y en los manuales escolares. Si yo hoy pusiera un texto lleno de subjuntivos para expresar todas los matices emocionales en cualquier medio de comunicación, la práctica totalidad de los receptores lo trasladarían directamente al indicativo perdiendo esos sutiles matices que hacen que un deseo pueda no querer ser realizado, por ejemplo, o que una hipótesis se manifieste hacia el futuro con la improbabilidad de quien espera vivir para tener noticia de la verdadera razón del ser humano.

Por eso, quisiera que me amaras nunca podrá ser igual que quiero que me ames o ámame. Si yo quisiera expresar amor en futuro de subjuntivo casi seguro que el corrector ortográfico me lo señalaría en rojo.

Pero la muerte del subjuntivo no es más que un síntoma de esta sociedad que no repara en matices y que construye una vida tan veloz y plástica que ni siquiera puede ser definida como si nos mereciera la pena vivirla sin la urgencia de bebérsela de golpe sino administrándola sorbo a sorbo, con el placer de disfrutarla en toda su plenitud de emociones, ideales, hipótesis y sueños. Quizá porque, nos dicen, los sueños son tan malos como el futuro y debemos instalarnos imperiosamente en el presente. En el presente de indicativo.

9 comentarios:

mojadopapel dijo...

mmm...interesante y cierto, Pedro.

Abejita de la Vega dijo...

Deseos, dudas, temores, posibilidades, sentimientos. ¿De verdad ya no necesitamos un modo así? ¿Se lo han cargado bajo la acusación de irrealidad?

A algunos les extrañó que Sancho Panza hablara o hablase en subjuntivo.

Feliz puente, Pedro.

Kety dijo...

Una vez más demuestras ser un Maestro
Un abrazo. Feliz puente.

São dijo...

Estamos a assistir à implantação da Nova Ordem Social e isso passa pelo que aqui acabas tão bem de analisar e pelo proclamado fim da distinção entre Esquerda e Direita.

Estão-nos a fazer um mundo plano , sem relevos; e cinzento, sem cores; sem sentimentos.

Querido amigo, ainda haverá lugar para a inteligência e para o amor e para a amizade e para tudo quanto vale a pena daqui a alguns (poucos) anos?...

Bom fim de semana, Pedro .

DORCA´S LIBRARY dijo...

Es interesantísimo el tema que planteas. Nos van imponiendo la forma de hablar, y con ello no "ayudan" a pensar menos.
¿Te has dado cuenta de lo vacías que son las letras de la mayoría de las canciones de ahora? No dan pie ni a pensar, ni sirven para quejarse de nada.
Volviendo a tu planteamiento, el ejemplo que has dado es bastante claro de la ansiedad con la que deseamos todo. En la primera frase con el subjuntivo, estás haciendo una petición o expresando un deseo para el futuro, como tú dices. En las otras dos, se expresa casi una orden, y apremiante además.
Hay muchas formas de matar un idioma. La peor de todas es ir reduciendo sus formas de expresión. Utilizando cada vez menos bocavulario, o haciendo un mal uso de él.
En Burgos, por ejemplo, se cae mucho en el mal uso de la conjunción "Si" seguida de un condicional, en lugar de utilizar el subjuntivo:
Si tendría la oportunidad, se lo diría, en lugar de : Si tuviera la oportunidad, se lo diría.
Le estamos cogiendo tanto miedo a expresarnos libremente, que de seguir así, nos van a sobrar todos los tiempos verbales. Y de los pronombres, nos quedaremos sólo con el "Yo".
Un abrazo.

Gelu dijo...

Buenas noches, profesor Ojeda:

En estos tiempos que nos arrastran deprisa, y se valora tanto lo inmediato, estamos olvidando la importancia del Ojalá.

Un abrazo

Neogéminis Mónica Frau dijo...

Nos dejas pensando... gracias!
=)

LA ZARZAMORA dijo...

Razón tienes.
Aquí en Francia el subjuntivo ha desaparecido... y nadie sabe ya ni recuerda cómo conjugarlo.
Los tiempos en pasado también: los franceses sustituyeron además del subjuntivo pasado por el presente, el pretérito indefinido por uno compuesto que tampoco saben conjugar, y las concordancias de tiempo, aquellas de Molière, Racine, o Rabelais ya son historia guardada en los libros y bibliotecas.
No sólo hemos perdido matices, no, sino también, tiempo y espacio, Historia en suma.
Y memoria viva con todo ello.
¿¿Matices?? Eso ya incluso lo situaría en harina de otro costal ;)

Besos, Pedro.

dafd dijo...

Estupenda entrada. Me parece un acierto hablar de los matices asociándolo al subjuntivo, no como una formalidad lingüística sino como una tendencia de nuestro tiempo.
Las afirmaciones rotundas son muy accesibles para el que ataja, pero si pensamos un poco lo que escribimos, todo se complica y se vuelve muy confuso. El lenguaje se convierte en una herramienta ineficaz, excesivamente unívoca. Por ello necesitamos gastar mucha tinta, muchas pulsaciones sobre el teclado para decir lo que deseamos querer decir. Y tan es así, que puede hacer naufragar, la falta de complejidad usada en la expresión de nuestro pensamiento, todo el texto, todo nuestro objetivo de comunicación.
Pero los matices lo son todo. Sin ellos se cercena el contenido y se pierde, quedándose solo en un eslógan, un esqueleto muerto de lo que nos proponíamos contar. Claro que, a veces, eso era todo lo que nos proponíamos contar. Tal vez nuestra época sea de eslóganes, pues nos hemos acostumbrado a lo rápido, a lo fugaz, a lo que se consume de inmediato. Cierto que es muy útil como guía. Lo matizado no vale de guía, pues se pierde en mil detalles.