martes, 21 de octubre de 2014

Ni uno solo de ellos puede servirnos.


Un día tras otro, las noticias recogen nombres de grandes personalidades de las historia reciente de España que son imputadas o condenadas en procesos judiciales por corrupción, malversación, fraude, etc. A estos se suman los nombres de aquellos que no pueden ser ni imputados ni condenados porque sus casos han prescrito o han fallecido. No hablamos solo de personas con mayor o menor relieve en la vida pública sino de nombres que han sido responsables de la gestión pública española y de decidir nuestras vidas: políticos, altos funcionarios, banqueros, empresarios, sindicalistas, consejeros de las grandes empresas de este país y conseguidores varios que viven en las antecámaras del poder. No es el tendero de la esquina sino quien legisló, quien aplicó las leyes, quien desarrollo sus normativas, quien contribuyó al desarrollo de un sistema económico y financiero concreto. Son las mismas personas que desde las tribunas parlamentarias, los medios de comunicación y su actividad pública nos dijeron cómo debía construirse nuestro sistema democrático, nuestras normas de convivencia, de relaciones laborales. Son las mismas personas a las que hemos escuchado reiteradamente darnos lecciones sobre cómo debíamos comportarnos o los sacrificios que debíamos hacer en los momentos más duros. Junto a ellos hay otro nutrido grupo de grandes personalidades que no han sido -hasta ahora- implicadas o condenadas en procesos judiciales pero que permanecen en silencio sin declarar nada contra sus antiguos amigos, socios o rivales políticos. Alguno de ellos, incluso, se permite defenderlos o, incluso, recordarnos los lados positivos de las acciones políticas y sociales de los que han sido implicados o condenados. De Pujol, se nos dice, no debemos olvidarnos de su labor para la estabilidad del sistema de la restauración democrática. De Rato, se nos dice, no debemos olvidarnos que contribuyó a crear la mayor época de expansión económica que ha conocido España e, incluso, llega a parecerles el mejor ministro de Economía de la historia española.

Nos toman por tontos y quizá lo seamos. Se tapan las vergüenzas entre ellos para que no veamos cómo todos -los que ahora son imputados o condenados, los que no lo han sido pero estuvieron allí y callaron, miraron para otro lado o no se dieron cuenta a pesar de tener responsabilidades en sus cargos que los hacen corresponsables de todo aquello- contribuyeron a la construcción de un sistema esencialmente corrupto y sin control ninguno. Que solo cuando el hedor ha sido tanto que no se ha podido esconder debajo de la alfombra a causa de la crisis económica han salido todas sus trampas a la luz sin que nadie pueda frenarlas comprando los medios de comunicación, presionando a los jueces o insinuando que pondrían a funcionar el ventilador. O, simplemente, repartiendo prebendas, líneas de ferrocarril, hogares de jubilados o piscinas municipales en pueblos que no las necesitaban.

No. Son culpables todos: los que lo hicieron y los que lo toleraron. Los ciudadanos fueron torpes, mediocres e insensatos votándolos, pero son ellos y solo ellos los que construyeron un sistema como este en el que cualquiera podía meter la mano en la caja de los fondos públicos y aquel que denunciaba la situación era ninguneado, acallado, apartado o perseguido. Son ellos y solo ellos -los que hicieron y los que lo toleraron- los que nos han traído hasta aquí. Cualquiera podría haber construido el sistema político de la democracia: la inercia histórica empujaba a ello. Si no hubiera habido unos nombres hubiera habido otros, nadie es insustituible en estas coyunturas históricas en las que todos los vientos soplan a favor. Pero solo ellos estuvieron allí para meter la mano en la caja pública, para regalar prebendas, para enriquecerse, para tejer una red de influencias e intereses, para abrirse las puertas giratorias que les permitieran suculentos retiros de la política, para callarse ante lo que otros hacían, para mirar a otro lado. No tapa el hedor que hicieran algo bueno. Estas alfombras están ya demasiado sucias, hay que buscar otros nombres. Ni uno solo de los que estuvieron allí aunque no se llevaran ni un céntimo si no se atreven a denunciar, a expulsar a los corruptos: estuvieron allí, como concejales, como ministros, como diputados, como asesores, como miembros de las jerarquías políticas, económicas, financieras, mediáticas. Ni uno solo de ellos puede servirnos. Y si no presentan listas abiertas para poder borrarlos ni una sola de las listas en las que figure uno solo de ellos.

11 comentarios:

PENELOPE-GELU dijo...

Buenas noches, profesor Ojeda:

La corrupción es lucrativa y hay mucha gente sin escrúpulos e insaciables.
No siempre se ha tolerado sin lucha. Pero es muy costoso y difícil, pues las tramas asustan al que les planta cara. Cuando se descubren sus delitos, se unen utilizando los medios y aplican la justicia y códigos a su conveniencia, con dossieres infinitos.
Avasallan, amenazando con sus multas y castigos, a los indefensos, a los que acallarán. Tienen los puestos precarios en sus manos y el futuro esclavizador.
Es vergonzoso el espectáculo continuado que tenemos que soportar. Habría que hacer un cambio total. Una auténtica revolución ciudadana, bien organizada. Si no, no tiene arreglo. Cuando nos demos cuenta, no habrá gente con ilusiones.

Saludos.

LA ZARZAMORA dijo...

Y aun así, hay gente que cree que pese a estar todo podrido, pese a morrearse con la amoralidad y el cinismo y a sabiendas que campan a sus anchas, y que como mínimo las urnas deberían mostrar otro rumbo,aunque lo que se necesita es un cambio profundo del sistema...
siguen postrados en sus sofás de terciopelo.
Y besando esperas que me huelen a podrido. y ni si vieran a los otros cambiar el sistema moverían el culo del sofá...
A mí ya no me engañan.

De cambiar un sistema, sólo queda una solución: les pavés... la plage!

Argumentando y haciendo copiares y pegares... y despotricando, poco queda para cambiar nada, Pedro.

Ellos lo saben, y juegan con esta alextimia y anorexia para volver a gobernarnos.

Y lo lograrán...

Ya no queda nadie por quien luchar.
Y de quedar, es mejor jodernos entre nosotros hasta la hiel.

Bss, Pedro.

Y eso que intento creer, y cada día me dejo la piel por cambiar el sistema desde donde haga falta.

pancho dijo...

Vaya repaso que le podemos dar a la casta de los más capullos de la clase. Al menos podemos contarlo, que no es poco.

Spaghetti dijo...

Querido pedro, eres la voz de la calle; dices lo que piensa el pueblo indignado. Ya son demasiados nombres, demasiadas las instituciones que apestan y solo existe una solución pacífica para cambiar esos nombres y esas instituciones; el voto.
No se puede confiar en la aplicación de la justicia, también salpicada por los mismos nombres.
El pueblo no va a recurrir a una solución violenta y ellos lo saben y duermen tranquilos. La paciencia de los sufridores es inagotable.

mojadopapel dijo...

¿Listas abiertas? ...ninguno de los dos partidos que han gobernado han sido capaces de crearlas porque no les interesaba...tampoco el pueblo lo ha demandado con vehemencia saliendo a la calle, siendo necesario.Es hora de hacerlo, de exigirlo "ya" porque no nos fiamos de ningún partido mientras no sea así.

São dijo...

Ai, amigo mio, que não sei que te diga senão que a alma me cai em pranto ao ver como a Ibéria se entregou nas mãos de patifes e que estes ainda têm quem os defenda publicamente !!

E o que dói é que não existem inocentes, pois nós votamos em eleições livres e vivemos em Democracia...

Forte e solidário abraço, querido Pedro.

poemas lichazul dijo...

acá hay tanto paño que se mueve y se corta que poco o casi nada se sabe de España y sus entretelas

buena jornada Pedro
bss

DORCA´S LIBRARY dijo...

Como dices, Pedro, hay que empezar de nuevo. Con caras nuevas. Que la política no sea una profesón de élite. Con sueldos mínimos. Que el que esté ahí sea para servir. Nada de privilegios para las grandes empresas a cambio de su apoyo político.
Hoy el Presidente del Tribunal Supremo decía que las leyes están hechas para castigar a los que roban gallinas, no a los que se llevan grandes fortunas de dinero público. Lo que urge entonces es cambiar el sistema judicial. Cárcel para todos ellos, previa devolución de hasta el último céntimo robado.
Ese dinero es nuestro y no tenemos por qué perdonárselo.
Saludos.

Neogéminis Mónica Frau dijo...


al menos por allí hay esperanza de que la Justicia los procese y condene... por aquí, en cambio, es casi imposible.
=(

dafd dijo...

Asistimos con estupor a una situación que, por puro guarismo, a uno le entran dudas que sea una situación coyuntural, circunstancial. Nos dicen que no hagamos sinécdoques fáciles, y que el daño infligido es una cantidad determinada, no la crisis entera. Pero todo tiene su consecuencia y la ciudadanía ya ha dado respuesta.

mojadopapel dijo...

Ninguno de ellos puede servirnos por que no los ha elegido el pueblo democráticamente son vasallos de las listas creadas por ellos, los que gobiernan en nombre del pueblo para todos los ciudadanos pero crean las listas a gusto del consumidor y de la corrupción. Es una vergüenza para un país que se considera democrata, y no cambiará, hasta que el pueblo no exigía listas electorales libres.