viernes, 24 de octubre de 2014

En el café


En los cafés he estudiado, he besado, me he enamorado, me han dejado y he dejado, he conversado con amigos, he leído miles de páginas de periódicos, he sentido que el mundo entero se terminaba y que el mundo entero nacía, he planeado revoluciones y he caído en el escepticismo ante la historia del mundo. Pero sobre todo he sentido la pausa necesaria para recomponer el traje y el gesto y volver a salir a la calle.

16 comentarios:

Amalia Trujillo dijo...

Los cafés tienen un peligro...

São dijo...

Pois...os cafés são um espaço muito especial, sem dúvida !

Bons sonhos, querido amigo mio :)

María dijo...

Qué bonito lo que has dicho de esos momentos de los cafés, es ese momento en el que el estrés se queda a un lado para sentirse con uno mismo y los demás.

Un beso.

PENELOPE-GELU dijo...

Buenas noches, profesor Ojeda:

Reunirse en el café, arreglar el mundo propio y el planetario, y poder estar horas divagando...

Un abrazo

Emilio Manuel dijo...

Eso me dijo mi hija, al cabo de los años, la carrera la había hecho en la cafetería. Se quedó tan agusto.

Saludos

mojadopapel dijo...

Y qué sean muchos cafés!!!!!!

José Luis Ríos Gabás dijo...

Bueno, te refieres, claro está, a cierto tipos de cafés y cafeterías que todavía existen pero que llevan camino de reconvertirse, con el tiempo, en otra cosa. Yo también los conozco y me siguen gustando.

Un abrazo

Neogéminis Mónica Frau dijo...

Para eso están, ese suele ser su sentido. Tomar café, en todo caso es una excusa...
Un abrazo

Pamisola dijo...

El café es una excusa consabida que da pie a otras cosas, sobre todo a la charla, a veces de lo más satisfactoria e interesante.
La foto, por si no lo dijo nadie, recuerda un poco a Hopper?


Besos.

Luis Antonio dijo...

Yo siempre he preferido ámbitos menos cerrados: parques, bosques, jardines, senderos...Incluso en invierno.

Abejita de la Vega dijo...

¿Nos tomamos uno?

DORCA´S LIBRARY dijo...

Hay cafés que todavía conservan ese aire de isla, de lugar de reposo. Pero muchos han perdido su magia al ser invadidos por los televisores de pantalla panorámica que colocan en cada una de sus esquinas. Y esa música que a veces ponen ...
Me gustan los cafés silenciosos, decorados con madera, e iluminados por lamparitas de luz cálida. Llegas, sacas un libro,o unas hojas donde escribir si vas sólo, o te pones a charlar, si vas acompañado. Cualquier conversación en ese ambiente, se vuelve íntima. Y el tiempo deja de existir.

poemas lichazul dijo...

acá los cafés famosos son los con pierna

bss y buena semana

Montserrat Sala dijo...

Una pausa a media mañana o por la tarde,se puede considerar una necesidad. trabajar cuatro o cinco horas seguidas. todos los dias,influye negativmannte en el rendimiento. Asi que hay que aprovechar los 15 minutos y salir a tomar el aire,leer el periódico o a ligar, si se tercia.
Saludos profesor. Feliz semana.

Ele Bergón dijo...

En los cafés está mucha parte de nuestra propia historia que a veces recordamos, como lo haces tú en esta bonita e interesante entrada.

Un abrazo

Luz

amelche dijo...

No hay que dejar nunca a nadie en un café, si no luego, ya no puedes volver allí sin recordarlo. Claro que, ahora ya no tienen esos problemas, como se dejan por whatsapp sin dar la cara...

:D