domingo, 12 de enero de 2014

El bulevar


Este fin de semana han coincidido dos conflictos en España que han acaparado la atención de los medios de comunicación. En apariencia, son diferentes y no tienen nada en común. El primero, en Melilla. En esta ciudad, la adjudicación de doscientos empleos públicos provocó un gran malestar en los barrios marginales. La tensión creció hasta que tuvieron lugar varias horas de enfrentamiento entre vecinos de estos barrios y la policía. En principio, por lo tanto, estos hechos tienen origen en la situación de paro de estos lugares agravada por las peculiaridades locales de la ciudad, fácilmente entendibles por la mayoría de los que acceden a esta información.

El segundo de los conflictos mencionados, en el barrio de Gamonal de Burgos. Estos hechos son menos comprensibles para los que no conocen los acontecimientos ni su larga gestación. Gamonal, antiguo municipio burgalés de larga historia (fue sede episcopal antes que Burgos), fue incorporado a la ciudad de Burgos como barrio a mediados del siglo XX. A partir del polo industrial creado allí por Franco, se produjo una fuerte inmigración procedente, sobre todo, de los pueblos de la provincia. Hoy en día es uno de los barrios más populosos de la comunidad de Castilla y León. Es, por lo tanto, uno de esos barrios de crecimiento rápido, con los problemas urbanísticos y de servicios, que existen en todas las ciudades españolas que tuvieron un desarrollo industrial a mediados del siglo XX. Su integración en la ciudad nunca ha sido perfecta y tanto en la conciencia colectiva como en la organización vecinal existe un sentimiento de diferencia. Precisamente por eso, allí es más fuerte que en el resto de la ciudad el asociacionismo y la presencia de activos grupos de difrerentes ideologías. Aunque la ciudad está por debajo de la tasa media de desempleados existente en España, el paro ha crecido, especialmente en los sectores más gravemente afectados en esta crisis: los jóvenes y los mayores de cincuenta años. También ha crecido el número de jóvenes que han tenido que buscarse la vida fuera de la ciudad y de la comunidad.

En cuanto al motivo inicial del malestar social que ha ocupado los medios de comunicación, tiene raíces más largas que lo que han informado los medios nacionales. Todo lo que se relaciona con el urbanismo de la ciudad y la construcción tiene siempre la sombra de la duda: debe recordarse que en Burgos tuvo lugar uno de los primeros grandes escándalos de corrupción asociada a estas cuestiones tras el franquismo. Por otra parte, hace unos años, los vecinos ya impideron con sus movilaciones la construcción de un aparcamiento subterráneo en la calle de Eladio Perlado. El actual proyecto del equipo municial de construir un bulevar en la calle de Vitoria, que atraviesa el barrio y es una de las vías de comunicación más importantes de la ciudad, también ha contado con la oposición de sectores importantes de los vecinos, que han recogido firmas, hecho alegaciones y protagonizado movilizaciones de todo tipo hasta la concentración del viernes pasado que terminó, por la intervención de un grupo de radicales, en los actos violentos que se han visto en los informativos.

En principio, podría parecer irracional la oposición vecinal al mejoramiento de la calle de Vitoria para trasformarla en un bulevar que, según el proyecto, haría más amable el tráfico rodado de la zona. Pero el descontento con las obras de los otros tramos del bulevar ya inaugurados, la sombra de la duda sobre el coste en tiempos de crisis como las actuales, el alto coste de las plazas del aparcamiento subterráneo proyectado en el lugar en el que ha estallado el conflicto y la desaparición de plazas de aparcamiento en la calle, son parte de las razones aducidas por los vecinos.

No hay nada que justitique los actos violentos protagonizados por unas decenas de personas, aunque hayan conseguido poner el conflicto en las televisiones de todo el país. Pero tampoco es justificable -aunque a otro nivel- la cerrazón de los gobernantes que no han tenido en cuenta el descontento de sectores importantes del barrio. Estamos ante otro de los ejemplos de ceguera y sordera que han presidido la política española de las últimas décadas. Si un proyecto municipal -o regional o nacional- en materia de urbanismo debe imponerse con las fuerzas de seguridad en la calle, alguien debería replantearse si no está haciendo algo mal, aunque solo sea en materia de comunicación y si no conviene reunirse con los vecinos afectados para buscar soluciones pactadas y salir a los medios de comunicación para explicar bien lo proyectado. En una democracia, los votos no lo son todo.

Melilla y Gamonal son dos ejemplos de lo que puede estar larvándose en la España actual. El malestar social evidente por los efectos de la crisis y de la corrupción que ha inundado el país, el descontento ante la situación actual en la que hay paro y trabajo en precario, la falta de confianza en cualquier decisión política no explicada suficientemente, la mera sospecha de comportamientos similares a los que nos han traído a la crisis, etc., son combustibles fáciles de incendiar.  A este combustible se suma que cada vez son más los ciudadanos organizados en plataformas, asociaciones y agrupaciones y que tienen una mayor capacidad de acción política, mediática y legal. Si los gobernantes locales, autonómicos y nacionales no les hacen caso pretendiendo que el cauce exclusivo de la democracia son los partidos políticos representados en las instituiciones de acuerdo a las últimas elecciones, la conflictividad irá en aumento y siempre existirá la tentación de la violencia -contemplada ya por los gobernantes en la reforma legal en materia de seguridad ciudadana-. La causa es común y general aunque los conflictos que se desarrollen tengan motivaciones y matices locales. Como no es esperable que la situación económica de los españoles mejore de forma considerable en el presente año, tendremos más estallidos como estos. La pregunta es si tendremos también los políticos adecuados que sepan prevenirlos y tratarlos adecuadamente para reducir el creciente malestar social.

22 comentarios:

impersonem dijo...

La desconexión entre los "capataces" del sistema y el pueblo llano es infinita. Ante proyectos de dudosa ejecución los primeros hacen caso omiso de las alegaciones de los segundos con una indiferencia y prepotencia impropia de quienes deberían estar al servicio de los intereses de los ciudadanos ponderando la mejor solución a los problemas y necesidades de éstos.

Es necesaria la unión y el convencimiento de que esa unión ha de cimentarse en una buena organización en la que no debe tener cabida la violencia, pues ésta desacredita la acción.

Malos tiempos corren en la actualidad y aùn se prolongarán por mucho tiempo más... tanto más como tardemos en despertar y en actuar unida y organizadamente, pero pacificamente.

Un abrazo.

impersonem dijo...

La desconexión entre los "capataces" del sistema y el pueblo llano es infinita. Ante proyectos de dudosa ejecución los primeros hacen caso omiso de las alegaciones de los segundos con una indiferencia y prepotencia impropia de quienes deberían estar al servicio de los intereses de los ciudadanos ponderando la mejor solución a los problemas y necesidades de éstos.

Es necesaria la unión y el convencimiento de que esa unión ha de cimentarse en una buena organización en la que no debe tener cabida la violencia, pues ésta desacredita la acción.

Malos tiempos corren en la actualidad y aùn se prolongarán por mucho tiempo más... tanto más como tardemos en despertar y en actuar unida y organizadamente, pero pacificamente.

Un abrazo.

Nieves LM dijo...

La gente está muy "calentita" con toda la razón del mundo. O los políticos se ponen las pilas o lo de Burgos y Melilla habrá sido sólo el principio.

Aldabra dijo...

viendo las noticias estos días pensaba en que me gustaría leer tus explicaciones y tus puntos de vista, muy lógicos y razonables... pero coincido contigo que la ceguera es tan grande que así nos va...

nuestros políticos (y hablo en general) parecen extraterrestres, se les olvida que son ciudadanos de a pie; ni siquiera cuando pasan por la cárcel vuelven a poner los piés en la tierra.

biquiños,

Anónimo dijo...

Execelente artículo, pero solo un apunte: mezclas dos bulevares que no tienen nada que ver. Los tramos ya inaugurados corresponden al bulevar del ferrocarril, fruto de la desaparición de laa vias del tren del centro de la ciudad y actuación obligada, tras el desmantelamiento de esta. Tampoco creo que haya un descontento general en la ciudad con esa actuación.

DORCA´S LIBRARY dijo...

El problema del bulevar que quieren hacer en Gamonal, es que es una obra irracional desde el principio. Empezando por el presupuesto: nada menos que 8 millones de Euros ¿es que les sobra en el Ayuntamiento ese dinero? Si encima vemos la obra que quieren hacer, que no parece tener mucha lógica. Un sólo carril para subir, y otro para bajar. En medio un carril bici (será para comenzar la temporada de caza de los ciclistas). Además un parking subterráneo, cuyas plazas no serán gratis, claro. Con el consabido deterioro que esas obras van a causar en las casas cercanas a la obra, que seguramente acabarán con más grietas que la cara de Frankenstein. Pero eso para los iluminados del ayuntamiento son problemas menores. Aquí de lo que se trata es de hacer una obra y cobrar las comisiones correspondientes, si esa obra es positiva para la ciudad o no, es lo de menos. Al parecer quien la va a realizar es Arranz Acinas, a quien se le debe dinero, y una forma de pagarles la deuda es otorgándoles esta obra.
¿Cómo se van a recuperar los 8 millones despilfarrados? Se suben impuestos como el IBI, se saca uno de la manga impuestos indirectos tales como, por ejemplo, la ITV de los edificios antiguos y ¡hala!, a seguir viviendo.
Los que viven en el casco viejo de Burgos, todavía están soportando las consecuencias de todas la obras descerebradas que han hecho por esa zona. Casas con grietas. Suelos cubiertos de baldosas que en cuanto caen cuatro gotas de agua bien de lluvia, o escarcha, resbalan como pistas de patinaje. Cuestas que se han hecho más empinadas. Subir o bajar con un cochecito de bebé es misión casi imposible, no os digo nada si la silla es de una persona discapacitada. Vamos, siempre pensando en el bienestar del ciudadano.
Me pregunto si en una empresa una persona o un equipo demuestra incapacidad para realizar un proyecto, se les manda a la calle, por qué a estos señores tenemos que aguantarles como mínimo 4 años. Debería haber una claúsula que indicara claramente que en caso de incompetencia para hacer debidamente su trabajo, se les pudiera echar suspendidos de empleo y sueldo. ¿Utopía? no, inteligencia al servicio común.

Boni dijo...

Tranquila, sensata y ponderada tu exposición sobre los lamentables sucesos que estoy viviendo este fin de semana a pocos metros de la puerta de mi casa. Mientras esto escribo oigo los gritos y consignas de la gente y alguna que otra detonación. Tal vez la mañana del lunes experimente un notable absentismo en Colegios, Institutos y en la Universidad. La inmensa mayoría de los concentrados son mozalbetes en edad estudiantil ; muchos, incluso, de primaria.
Solo algo no me cuadra: dices que “En una democracia, los votos no lo son todo”. Según esta teoría, ¿para qué sirven los votos? ¿Solo para que eso que se llama partido político –en donde nadie es nadie pero manda la voluntad de uno o de unos pocos- ocupe puestos de poder? Si es así me das alas para continuar sin acudir a las urnas como vengo haciendo desde que se me niega el derecho a elegir a las personas a quienes considero valiosas y me veo obligado a votar siglas y letras que no me dicen nada.
En todo caso, deploro que, una vez más, la “prensa”, en sus diversas modalidades, vuelva a hablar de Burgos por motivos como éste. Y, a modo de coletilla, en mi paseo vespertino de hoy me ha llamado la atención ver cómo –en un espacio de unos 30 metros- una oficina bancaria de origen burgalés presentaba todas sus lunas literalmente machacadas mientras otra en con “apellido” kutxa no se apreciaba ni el más mínimo rasguño. Descendiendo por la calle Vitoria he contado 13 oficinas más con daños similares en lunas y cajeros automáticos o, al menos con feas y ofensivas pintadas, mientras otra, con el mismo apellido de la anterior, estaba igualmente impoluta. ¿Tendrá algún significado este hecho? Simplemente lanzo mi pregunta al aire.
Un abrazo, querido Pedro.

José Luis Ríos Gabás dijo...

Gracias por tu explicación, Pedro, ahora lo entiendo mejor, aunque ya me lo imaginaba. La desconfianza hacia nuestros políticos, hablo por mí, es difícilmente recuperable.

Un abrazo

Señor De la Vega dijo...

Mi querido Señor Ojeda,
Observo con gusto que rimamos más en la comprensión de lo que sucede en Ham...Burgos que en los 20 poemas de Neruda. ;)

Solamente una apreciación a su texto, antes de rubricarlo.
Definamos a lo que llamamos violencia y su contexto y sus consecuencias. Porque de momento la violencia vista por los medios que sigo, por parte de algunos manifestantes, según observo en streaming en directo y vídeos y artículos de los medios alternativos; para mí es una "violencia" no generada en la impunidad y totalmente descontrolada, sino fundamentalmente vandalismo como acción refleja a un muro que representa el Ayuntamiento, donde la policía ejerce de concertina de porras, pelotas de goma y arrestos.

Y sí entiendo que se produzca como reacción a la posición gubernamental de no-diálogo y de hechos contextuales y precedentes. Algo que sumado a la falta de pacto social en España, lleva a la desobediencia civil y genera que la confrontación se produzca con las fuerzas de seguridad del Estado porque el Alcalde está a lo suyo, a mitad de camino entre Hamburgo y Burgos.

No la justifico, pero si alguien quema una papelera, que le pongan una multa por el daño causado de los 50 ó 300€ que cueste, y si quema un contenedor y le detienen con pruebas por ello que pague lo que cueste, que seguro que la ley contempla y hay medios en Burgos para cumplir ese fin.

Curiosamente, esas acciones vandálicas de una violencia simbólica contra el material urbano y como barrera de defensa física, frente a una policía que nos está impidiendo la libre expresión desde hace ya años, un día sí y el otro también, y a la que solo podemos definir como represora y defensora de los intereses de las élites, junto a un concepto de orden público pre-democrático, pues con ese panorama y no otro, parecería que lanzar adoquines contra sus escudos pagados entre todos, es la única forma de expresión que están dejando al que está desesperado o hastiado, por una u otra causa sin amparo estatal.
(Y las causas de desesperación son muchas, graves y se suman)

Si 30 personas tiran piedras contra la sucursal del BBVA, Santander o una Caja de ahorros, como he visto por las imágenes, pues no discuto que merezcan una multa, pero también mi comprensión como espectador y sufridor en estos últimos años de la estafa bancaria y el desprecio y crueldad de las entidades (en teoría dirigidas por seres humanos) por sus deudores, que escudados en la impunidad de su tamaño o relaciones con el gobierno de turno han provocado el endeudamiento social, mientras han seguido aportando beneficios desproporcionados a sus dirigentes y accionistas.

Y sé muy bien que si los detienen a esos vándalos (en su mayoría jóvenes) que tiraron piedras, sufrirán más multa y pena carcelaria proporcional (he incluso absoluta) que ningún responsable bancario ladrón y cómplice ha sufrido desde que la estafa bancaria, empresarial y política empezó a hacer estragos irreparables con el estallido financiero en 2008, arruinando e incluso significando la muerte y penuria de ya no pocos, no digamos los millones de parados y desatendidos sin recursos.

Yo no quiero la impunidad en las calles, ni por parte empresarial, ni institucional, ni política, ni policial, ni ciudadana. Pero cada cosa en su sitio y proporcional, para todos. Impunidad de unos y sometimiento de otros, pues no, eso no es justicia.
Y si arden contenedores, no me dolerá nada en comparación de los abusos que observo cada día amparados por el Estado, el Gobierno, sus representantes y tantas veces el silencio o dejación de la propia ciudadanía.

Suyo, Z+

PENELOPE-GELU dijo...

Buenas noches, profesor Ojeda:

No me gusta que se destrocen las cosas. Por tanto, no estoy de acuerdo con las pedradas ni la violencia.
En Burgos, mi Ciudad de origen, cada vez veo menos jóvenes.
No hay trabajo, y tienen que marchar fuera.
Se han hecho construcciones espectaculares y costosas. Han subido los impuestos.
Las obras, si estuviesen las economías saneadas -y los dineros sobrantes- no molestarían a nadie. Pero es deuda sobre deuda.
Siempre me pregunto: ¿cuándo se les ocurren estas ideas a los políticos de turno? ¿Por qué ese afán en no hacer caso a los ciudadanos?¿Por qué hay tanta cobardía en las gentes? ¿Por qué callan siempre los que esperan que todas estos dispendios les beneficien aunque el sacar de la caja sin control perjudique a tantos otros?
Espero que los políticos se bajen de su pedestal, y escuchen. Y sientan a la gente de la calle, y sus problemas.
Y confío que haya diálogo y entendimiento. Pero me temo que una vez más, tienen su decisión tomada.

Saludos.

Anabel Rodríguez dijo...

Gracias por el artículo, al menos aporta algo de claridad en lo que ha sucedido. Lo único que me gustaría es saber qué piensan el resto de burgaleses y la razón última de esas raices de desencuentro entre el Ayuntamiento y los vecinos del Gamonal. EScuchando al alcalde de Burgos lo que sí me quedó claro es que piensa seguir adelante con el proyecto, ¿no es un poco descerebrado parapetarse en una postura tan cerrada. Un saludo

José Núñez de Cela dijo...

Gracias por tu expicación. Los medios solo se fijan en lo anecdótico y cargan las tintas sobre lo que les interesa, en este caso, la violencia.
Si en Melilla y en Burgos hay disturbios, es una expresión de descontento, de hartazgo, independientemente de los motivos concretos, son la traducción de algo más profundo. Pero el poder se queda en la superficie (cuando le interesa) y criminaliza las protestas.

Tremendo!

Saludos!

Tomás Martinez Fernandez dijo...

Gracias Pedro por defender al debil, creiamos que el despotismo era de otro siglo, pero parece que se ha quedado enquistado en algunas alcaldias.

Abejita de la Vega dijo...

Como burgalesa, te agradezco tu bien explicada y atinada entrada.

Besos, Pedro.

Anónimo dijo...

Hombre,si miras lo que ha costado cada pino o bombilla de ese bulevar entenderás que si hay un descontento,no porque el resultado sea malo si no porque el precio racional hubiera debido ser la mitad...

Anónimo dijo...

hay veces que tanta rabia contenida estalla.CUANDO LOS POLÍTICOS VIVEN EN SUS TORRES DE MARFIL y no bajan a la arena de la calle, sencillamente pierden las referencias y viven a las ordenes de sus amos que son los que realmente marcan las pautas a seguir y estos siempre mirando por sus intereses y su dinero,el político ha dejado de ser un servidor público para ser la voz de su amo.
el bulevar en Gamonal es la mecha que prende la llama de tanto descontento y de tanto ordeno y mando.ya está bien.

mojadopapel dijo...

El problema es que ya no creemos en nuestros políticos...en todos ellos sean de la ideología que sean, por que no se han preocupado nada más que de ellos mismos y sus cuantiosos emolumentos asegurados de por vida porque a ninguno de ellos le interesaba, no han sido capaces de cambiar la ley electoral en listas abiertas tan necesaria, han inflado de dinero a los bancos para que salden sus deudas sin generar situaciones más permisivas para sus clientes ante la crisis...estamos absolutamente ahogados y frustrados ante nuestros políticos que siguen presionando con impuestos y recortes al ciudadano medio..."el siempre castigado"...y con unos sindicatos que se supone que tienen que defender los intereses del pueblo, tan corruptos como los políticos....han conseguido que no creamos ya en nada ....lo extraño es que hasta ahora no haya habido ningún movimiento reaccionario en contra de ellos..."ya era hora" aunque el motivo de protesta sea local ¡a ver cuando somos capaces de hacer algo a nivel nacional!.

pancho dijo...

Solo he visto algunas imágenes por ahí sueltas de los conflictos, parecen de Homs o de Aleppo. Este alcalde se mete en demasiados charcos, me parece a mí.

Paco Cuesta dijo...

Las recreaciones virtuales que ahora se prodigan debían haberse expuesto durante los dos años que dicen lleva la gestión en marcha. Es de suponer que las preclaras mentes del Ayuntamiento -y me refiero a todos- tenían que conocerlas. Si se hubiera dado publicidad a tan descerebrado proyecto, tal vez Burgos entero, al margen de cualquier otra consideración de no menor valor, se hubiera movilizado.

Jose dijo...

Ha sido muy grato ver a tan insigne persona aparecer por mis humildes Molino.

Gracias por esa cálida visita.

Saludos

Ele Bergón dijo...

Me llama la atención de que algunos comentarios lo hagan gente anónima ¿ por qué será? Todavía hay miedo.

El famosos Bulevar ¿ a quién favorece? Parece que no precisamente a los vecinos que más bien les perjudica.

Un abrazo

Luz

dafd dijo...

Ha habido periodistas que han considerado de una forma surrealista el comportamiento del político (en este caso del alcalde): se le juzga solo en función de que se suba o baje los pantalones ante la presión en las calles (ese es malo porque se los bajó, eso otro bueno por lo contrario). Miedo me da si los gestores públicos también hacen suyo ese planteamiento. Espero que la sintonía del político con los ciudadanos dependa de algo más que de esa dicotomía.