lunes, 16 de diciembre de 2013

La tarea pendiente del ciudadano


Visto lo que va de siglo, la gran tarea pendiente de los ciudadanos es volver a implicarse en la política. Curiosamente, la época de bonanza produjo un desinterés parecido a una anestesia local: estábamos conscientes pero no nos dolía mientras otros se aplicaban a la rapiña. La primera reacción en la época de crisis es sociológicamente lógica: del desinterés hemos pasado al desentendimiento. La indignación fue solo un síntoma de fiebre gaseosa. Cuando todo era un parque temático en occidente pensamos que los políticos que elegíamos eran meros gestores a los que contratábamos para ser eficaces. Demasiado tarde hemos descubierto por un lado su mediocridad y por otro su condición de peones de los poderes financieros y su avaricia corrupta. Los políticos de las últimas décadas han tendido a permanecer en el cargo y para ello sabían que no podían enfrentarse a los grandes poderes globales ni contrarrestar su imparable crecimiento porque eso supondría su final de forma mucho más rápida que la pérdida de confianza del electorado. Cundió interesadamente la idea de un pensamiento único financiero y de gestión económica de la bonanza simplemente porque nuestros políticos no estaban capacitados para el pensamiento a largo plazo y solo planificaban los meses que faltaban para las elecciones siguientes y las medidas propagandísticas que podían llevarles a obtener votos. Y los ciudadanos, delegando la responsabilidad política como quien contrata a un jardinero, nos apartamos de la esforzada consciencia que supone la verdadera democracia y dejamos que el jardinero decidiera por nosotros las flores que debíamos plantar. La riqueza sobrevenida y aparente es lo que tiene, la pereza. Por eso, no hay nada que moleste más a un gobernante actual que las reclamaciones de los ciudadanos, es decir, que los ciudadanos ejerzan como ciudadanos. No están acostumbrados y quizá sea la mayor revolución pendiente..

14 comentarios:

Spaghetti dijo...

Como siempre, los ciudadanos eligieron y elegirán lo peor. ¿Se lo merecen?

Neogéminis dijo...

Por aquí la necesidad prioritaria es ser mucho más exigente en cuanto a ética y honradez, no dejar que la inercia nos gane la batalla contra la corrupción y volver a cimentar las bases de una sociedad en donde los derechos sean sostenidos por las obligaciones que ellos mismos generan. Tanto allá como aquí, hay mucho por hacer!
Un abrazo.

Neogéminis dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Abejita de la Vega dijo...

Y hay que ver como nos han dejado el jardín.

Ele Bergón dijo...

Algo de lo que nunca fuimos y aún no somos conscientes los ciudadanos es de que los políticos están a nuestro servicio, porque efectivamente, siempre los hemos dejado hacer sin ocuparnos de más y lo peor es que ellos nunca fueron ni son conscientes de que están a nuestro servicio, piensan que ellos son sus propios amos y así han actuando pensando que España era suya y de nadie más. "Mira el aeropuerto del abuelo", o algo así

La responsabilidad en esta crisis también es nuestra, de los ciudadanos, que les hemos dejado hacer sin ir de vez en cuando a ver cómo estaban cuidando el jardín.

Me gusta tu metáfora.

Un abrazo
Luz

Myriam dijo...

Creo que, efectivamente, todos los ciudadanos debemos exigir transparencia, honestidad y eficiencia de quienes nos gobiernan. La corrupción asquea, la in-eficiencia y mala gestión también.

Joselu dijo...

Me temo que donde vivo yo, en Cataluña, no se da ese desinterés especialmente en lo que respecta al tema central de la politica catalana. El poder ha seguido a la masa manifestante en sus reivindicaciones, abandonando a otro sector importante de la población que se siente amenazado y desasistido. He de reconocer que el nacionalismo ocupa un lugar prioritario en este rincón de todavía España, no así, la política de recortes que ha sido ahogada por el otro tema que acabo de citar.

José Luis Ríos Gabás dijo...

Estoy de acuerdo en implicarse en política, pero no a través de los partidos, al menos en mi caso. No me fío de ninguno, me han engañado demasiadas veces.
Un pequeño comentario: si con mayoría absoluta el PSOE de 1982 no quiso o no pudo elevar la enseñanza pública al nivel de calidad que se requería, no esperemos mucho de lo que ahora hay o de lo que pueda venir. Repito que no me fío.

Un abrazo

elisa lichazul dijo...

hoy por hoy las redes sociales tienen una fuerza mucho más explícita que los partidos políticos y sus cúpulas inamovibles

ten una muy feliz Navidad y mejor año 2014 Pedro

Luis Antonio dijo...

Hay que implicarse en la política. Seguro. Pero con criterio. Y a veces me asalta la desesperación cuando veo que una y otra vez tropezamos con la misma piedra. ¿Alguien piensa que en las próximas elecciones no van a salir los de siempre? La Ley Electoral actual nos tiene maniatados. Listas cerradas, predeterminadas y obstáculos para todo intento de cambio y renovació democráatica

DORCA´S LIBRARY dijo...

La fábrica de líderes políticos debe de haber hecho una ERE, porque ya no sale ninguno de ella. Lo que tenemos son meros muñecos que bailan al son que les tocan.
A nivel ciudadano, cuando voy por la calle, veo cantidad de miradas perdidas y gente con una mezcla de cansancio y miedo.
Cada vez que cuento a alguien que he hecho una reclamación o me he quejado de algo por escrito, siempre hay quien me salta la frasecita de que no sirve para nada.
¿Nos han reducido a zombies o es que voluntariamente hemos decidido ir de bellos durmientes?. De verdad que no reconozco a la gente de mi entorno.
¿Para qué tanta información y formación si no se utiliza por lo menos para rebatir a la clase política?

Antonio Aguilera dijo...

Es cierto que al Poder le incordia que los ciudadanos se inmiscuyan en política, por eso mismo fomenta el individualismo y las 10 estrategias de manipulación que enunció Noam Chomski. Estamos en un momento crucial e inaplazable en la historia de este país: o reaccionamos de una vez o la Democracia se irá al carajo.

Campurriana Campu dijo...

Tenemos que involucrarnos más directamente. Y hay maneras.
Que no nos cuenten la milonga de las leyes herméticas, incluida la Ley de leyes: nuestra Constitución. La de todos.

Paco Cuesta dijo...

Debimos ejercer de propietarios del jardín. Ocuparnos de que las plantas fueran regadas a tiempo, podadas cuando era el momento y protegidas de los hielos. Pero, no, era más cómodo ir al vivero y reemplazar.
Un abrazo