lunes, 4 de noviembre de 2013

Quizá sea la ingenuidad la salida


A efectos creativos, el conocimiento tiene dos efectos: el impulso o la parálisis. Conocer, dominar el hilo narrativo que nos ha traído hasta aquí puede hacernos afirmar: todo está dicho, todo está hecho. Solo queda, por lo tanto, repetirnos. No se ven más opciones y cuando se da una crisis, sea del tipo que sea, la mayor parte de las soluciones son las mismas que la provocaron. Pero también cabe otra posbilidad: tirar del cabo y deshacer el ovillo. Dos jóvenes insolentes tiraron del hilo e hicieron poesía en el siglo XVI como si la inventaran. Se llamaron Garcilaso de la Vega y Juan Boscán. No la inventaron, por supuesto, pero el idioma español y la poesía a la italiana se volvió en ellos materia ingenua: como si Petarca no hubiera existido y el español fuera un idioma apto para el endecasílabo con acento en sexta. Los jóvenes liberales de fnales del siglo XVIII volvieron a mirar el mundo y encontraron ese hilo desde el que deshacerlo para reinventarlo. No lo hicieron, por supuesto, pero la emotividad de sus obras literarias y las piezas constitucionales que escribieron parecían haber hallado la forma ingenua de salvar el mundo de un colapso. A finales de los cincuenta del siglo XX, en todo occidente surgieron pensadores y artistas que vieron al mundo viejo y lo reinventaron ingenuo. De allí salió lo mejor de nuestra época. Pero esas fuerzas motoras se oxidan y se ensucian por repetición y, sobre todo, porque los grandes intereses económicos logran dominar la producción de ideas y de bienes de consumo. Hay que reconocer que al final de cada época son más los seres humanos que han tenido acceso a posiciones que antes estaban reservadas a capas sociales privilegiadas. El renacimiento incorporó a la burguesía. El siglo XIX a las clases populares. El siglo XX a países que antes no tenían la mínima estructura estatal que protegiera a la mayor parte de la población. Tiene su lado feroz: la globalización incluye a aquellas poblaciones que no tenían problemas y las somete al vértigo de la historia occidental.

El mundo se nos ha hecho viejo. Muy viejo. Una de las razones menos evidentes pero más hondas del desánimo actual es que hemos perdido la esperanza de poder encontrar el cabo del ovillo para reinventarlo y todas las soluciones aportadas proceden de las mismas ideas que nos han traído a la repetición de esctructuras y su colapso. Y que aquellas que parecían nuevas han sido fácilmente asimiladas.

15 comentarios:

Myriam dijo...

¡Exacto! ese es el punto, porque el cabo del ovillo está y nos va a morder la nariz. Bueno, sí, juega a las escondidas, a veces, pero cebarse en el desánimo solo sirve a los intereses de quien justamente no queremos. Es parte de su política generarlo, para tener ovejas y cabras idiotas y a la intemperie total.

Besos y mil gracias por tus cariñosas palabras en De amores y relaciones, Pedro.

mojadopapel dijo...

Pues mira ...creo que la sinceridad y la honradez también podrían ser la salida.

Natàlia Tàrraco dijo...

Por más que cambiemos el color del ovillo, siempre será lana, pongámonos a tejer una labor que nos siente a la medida, tomemos medidas empezando por las nuestras.
Besito.

Señor De la Vega dijo...

Mi Señor Ojeda,
Excelente reflexión y gustosos ejemplos.
Yo asumo que conseguir soluciones dignas y satisfactorias en el Mundo que vivimos es de una sencillez extrema, un grupo de niños en asamblea podrían llegar a ellas, la dificultad no reside en la fórmula sino en vencer las interesadas resistencias a que se aplique.
Los grandes poderes económicos, manejan también en el consumo la ilusión de presentarnos lo fácil difícil y difícil (o peligroso o prohibido o no apetecible...) lo fácil y positivo.
Así la complejidad de la tecnología la cubren con un entorno de simplicidad, intuitiva y adictiva y la elemental preparación, de por ejemplo, un yogur (que cualquiera podría elaborar en casa con incomparable calidad y muchísimo menor coste), lo enmascaran con una engañosa mercadotecnia, con frecuencia absurda , pero que convence al usuario y consumidor, a la vista de los hechos.
Una vez que somos "hábito" de sus intereses, desengancharse es muy difícil (pero posible); y nos volvemos cada persona o grupo, parte de la resistencia que dificulta la aplicación de fórmulas con que resolver nuestros problemas.
En otro ejemplo equiparable, los mejores aliados de la industria del tabaco, son las víctimas del tabaquismo, como usuarios, como lobby e incluso como políticos legisladores.
Y así podríamos ejemplarizar, cada faceta de nuestra sociedad y sus actuales problemas y veríamos como la pauta se repite.
Suyo, Z+

elisa lichazul dijo...

qué animo más triste impera por tu lado del mapa Pedro

por este lado del mapa a pesar del mal tiempo siempre ponemos la mejor cara, la esperanza se pierde cuando se deja de respirar


besitos

Myriam dijo...

¡AH! y no se si la ingenuidad, ¡pero la creatividad, seguro!

Besos

Bertha dijo...

Tienes muchísima razón en todo lo que expones y me atrevería a añadir que todo este desencanto es que vivimos a tiempo real todos o la inmensa mayoría las emociones,fustraciones,e inclusive los pocos éxitos que ya se logran.Se vive muy deprisa y no se dejan posos...Todo esto tiene un efecto dominó.

Un abrazo.

Camino a Gaia dijo...

También el colapso es una historia repetida, tanto, que la hemos convertido en profecía.
Un saludo

Pamisola dijo...

Hay días en que es difícil hasta ver el ovillo, y más, buscar la hebra regeneradora, para tejer, ahora que viene el invierno, un jersey confortable y más atractivo.
Es muy difícil.
Besos.

Spaghetti dijo...

Un buen análisis Pedro, aunque pesa la ingenua reinvención. Quizás esté todo por inventar, cuando las viejas formas ya no sirven para los nuevos tiempos y los cambios son inminentes. La velocidad de la comunicación y las facilidades que ofrecen las nuevas tecnologías, acaparan la atención y quizás se esté abriendo poco a poco, casi sin darnos cuenta, la puerta de un mundo nuevo, más participativo y cargado de imágenes. Lo estamos haciendo entre todos.

Paco Cuesta dijo...

Es difícil -no imposible- para cualquier sociedad resistirse a los paraísos artificiales que se le ofrecen.
Un abrazo

OceanoAzul.Sonhos dijo...

Tenhamos fé... há sempre uma saída, mesmo que tortuosa.

Saudades de passar pelo teu espaço.

abraço
cecilia

OceanoAzul.Sonhos dijo...

Tenhamos fé... há sempre uma saída, mesmo que tortuosa.

Saudades de passar pelo teu espaço.

abraço
cecilia

MIMOSA dijo...

No sé si todo estará dicho o hecho, pero sé que la vida es cíclica a pesar de que se vayan incorporando avances a la misma, y el ovillo, a la larga, se ha ido enredando de tal manera que se ha perdido la objetividad y la sencillez necesaria para saber con él tejer.

El mundo se nos hizo viejo hace tiempo...sólo hay que saber mimarlo.

Besos, Pedro

dafd dijo...

Algunos nunca estaremos en condiciones de reconocer si es ingenuo o no el ovillo que un joven genio está desenredando. ¿Significará que no sabemos? ¿Significará que el joven no es un genio sino un impostor? Hay una tensión entre ingenuidad y picaresca no bien resuelta.